Globalizar Desde Latinoamerica - El Caso Arcor

September 10, 2017 | Author: Vicente Aguirre Rivera | Category: Macroeconomics, Latin America, Economic Growth, Evolution, Decision Making
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TERCERA EDICIÓN

GLOBALIZAR DESDE LATINOAMÉRICA EL CASO ARCOR Bernardo Kosacoff - Jorge Forteza - María Inés Barbero Fernando Porta - E. Alejandro Stengel

EL CASO ARCOR

de los diferentes mercados y la articulación de su cadena de valor son algunos de los de terminantes que explican su exitoso desem peño. A su vez, es un ejemplo del papel de la empresa en el desarrollo económico inclusivo de América Latina. Su compromiso con la industrialización, la innovación tecnológica, la calificación de los recursos humanos y la sustentabilidad ambiental y social le han permitido tener respuestas efectivas a con textos caracterizados en muchos momentos por la volatilidad y la incertidumbre. Parte de su éxito se explica por haber considerado siempre a todos las partes comprometidas en su actividad para superar colectivamente las dificultades y desarrollar su estrategia empre sarial, entendiendo que su éxito empresarial es posible involucrando todos los actores: sus colaboradores, su cadena de valor, sus clien tes y consumidores.

GLOBALIZAR DESDE LATINOAMÉRICA

El libro analiza la evolución del desarrollo de la empresa ARCOR. Desde el inicio de sus actividades en 1951, su sendero creciente de construcción de capacidades competitivas se ha caracterizado por una estrategia empre sarial que avanza firmemente sobre las for talezas que fue desarrollando previamente y una adaptación inteligente a los cambios en el contexto económico. En esta larga historia, logró pasar de ser un productor de carame los a transformarse en la principal empresa de alimentos diversificados de la Argentina, y desde su localización original en Arroyito a te ner un lugar en el mundo. Su evolución hacia una empresa de clase global es una eviden cia de los enormes desafíos y oportunidades de la construcción de una base de negocios en un país de desarrollo intermedio. El con texto macroeconómico, las instituciones, las características y condiciones de competencia

Prólogos de:

Arnoldo C. Hax Juan J. Llach

Globalizar desde Latinoamérica El caso Arcor

Globalizar desde Latinoamérica El caso Arcor

Tercera edición actualizada

Bernardo Kosacoff Jorge Forteza María Inés Barbero E. Alejandro Stengel Fernando Porta

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VP Latinoamérica: Javier Neyra Bravo Custom Publishing Editor: Alejandra Pérez Franco

Globalizar desde Latinoamérica. El caso Arcor Tercera edición Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, Por cualquier medio, sin autorización escrita del editor.

Custom Publishing Derechos reservados © 2014, respecto a la tercera edición, por: McGraw-Hill Interamericana Editores, S.A. de C.V. Prolongación Paseo de la Reforma, 1015, Torre A, piso 17 Alvaro Obregón, D.F. C.P. 01376, Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana Reg.No. 736

ISBN: 978-607-15-1060-0 ISBN de la segunda edición: 978-970-10-6592-1

1234567890 Impreso en Argentina

2456789013 Printed in Argentina

Bernardo Kosacoff Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Profesor Titular de la Universidad de Buenos Aires, desde 1984; de la Universidad Nacional de Quilmes, desde 1993, y del MBA de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), desde 2009. Miembro del Consejo de Dirección de la Universidad Torcuato Di Tella, desde 2011. Miembro del Consejo Asesor de Un techo para mi País, desde 2010. Premio “Konex Platino” a la figura más destacada, por su trayectoria en la década 1997/2006 en la disciplina “Desarrollo Económico”. Premio a la trayectoria destacada docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA (2010). Declarado como “Personalidad destacada de la ciencia” por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2011). Director de CEPAL-Naciones Unidas en Argentina (de 2002 a 2010 ) Jorge Forteza Master of Science en Administración de la Sloan School of Management del MIT. Licenciado en Economía Política de la Universidad de Buenos Aires y graduado de la Norwegian Management Academy. En el ámbito de la Consultoría, ha creado “Strategy•Competitiveness•Governance”, un equipo Internacional de Profesionales especializado en el asesoramiento a accionistas de empresas latinoamericanas y su acompañamiento en procesos de desarrollo estratégico, internacionalización, la evolución de su gobernanza y el desarrollo profesional de sus familias. Anteriormente, se desempeñó durante 22 años como socio senior en Booz Allen Hamilton Inc., con responsabilidades en Europa y América Latina. Asimismo, cubrió varios cargos directivos en la empresa y en su directorio. Integra el Consejo Asesor de New Zealand Trade and Enterprise. Profesor de Estrategia y competitividad en la Universidad de San Andrés, Buenos Aires, y profesor Invitado en la Fundação Dom Cabral, de Brasil. Es miembro, en Estados Unidos, del directorio de la ONG Global Finance Clearing House, de los consejos asesores de la Sloan School of Management, y de la Red de Estudios de Competitividad de la Universidad de Harvard. En Argentina integra los consejos del Centro de Implementación de Políticas Públicas, de la Fundación Planet Finance, y de la Fundación del Liceo Francés Jean Mermoz. Maria Inés Barbero Historiadora, graduada en la Universidad de Buenos Aires. Dirige el Centro de Estudios de Historia y Desarrollo de Empresas (CEHDE) en la Universidad de San Andrés, donde es también profesora de Historia de Empresas e Historia Económica. Profesora titular regular de Historia económica en la Universidad de Buenos Aires. Autora y editora de numerosos libros y artículos sobre Historia de empresas argentina y latinoamericana, publicados en Argentina y en el exterior. Ha sido profesora invitada en diversas universidades extranjeras, en Francia, Italia, España, México y Uruguay. En 2009 fue Alfred Chandler Visiting Scholar en Harvard Business School. Sus actuales temas de investigación son: empresas familiares, grupos económicos y empresas multinacionales argentinas.

Entre sus publicaciones más recientes se cuentan: “Business groups in Argentina during the export-led growth period (1870-1914)”, en Gabriel Tortella and Gloria Quiroga (eds.) Entrepreneurship and Growth: A Comparative Historical Perspective, Palgrave MacMillan, 2012, pp.69-90; “Business Groups’ Leaders in the Origins of Argentine Capitalism: Antonio Devoto and Ernesto Tornquist”, en Perlinge, Anders and Sjögren, Hans (eds.), Biographies of the Financial World, Stockholm, Gidlunds Förlag/Stockholm School of Economics, 2012 (en colaboración con Jorge Gilbert); “Los grupos económicos en la Argentina en una perspectiva de largo plazo. Siglos XIX y XX”, en Geoffrey Jones y Andrea Lluch (eds.), El impacto histórico de la globalización en Argentina y Chile: empresas y empresarios, Buenos Aires, Temas, 2011, y “Construyendo activos intangibles. La experiencia de una empresa fabricante de calzado en la Argentina en la primera mitad del siglo XX”, en Revista de Historia de la Economía y de la Empresa, V, 2011. Fernando Porta Especialista en Economía internacional y Economía industrial Profesor Titular de las Universidades Nacionales de Quilmes y Buenos Aires. Investigador del Centro REDES y profesor de postgrado en diversas universidades de Argentina y del exterior. Consultor de la CEPAL, el BID, el PNUD y la UNCTAD y miembro del Comité Editorial de las Revistas “Desarrollo Económico” e “Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad”. Ha publicado libros y artículos sobre patrón de especialización y desarrollo, competitividad internacional, integración económica, MERCOSUR,reestructuración industrial y estrategias de empresas transnacionales. Emerico Alejandro Stengel Ingeniero Industrial por Universidad de Buenos Aires. Máster en Administración de Empresas, Wharton School, Universidad de Pennsylvania Director del Grupo Supervielle. Directorios de empresas de Agronegocios. Miembro del Consejo de Administración de CIPPEC.

C O N T E N I D O Prefacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . VII Luis Alejandro Pagani Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . IX Arnoldo C. Hax Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . XI Juan J. Llach Introducción: ¿Por qué estudiar el caso ARCOR?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 1. ARCOR: cincuenta años de construcción de capacidades competitivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

Jorge Forteza; Bernardo Kosacoff; E. Alejandro Stengel; colaboración de Fernando Porta y María Inés Barbero ARCOR hoy. El punto de partida para la construcción de una empresa global . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13 Construyendo una historia empresarial. El enfoque metodológico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 Las “cuatro ARCOR” y su desarrollo a través de cincuenta años. La historia como prólogo del futuro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29 La trayectoria de la empresa: cronología y resultados. . . . . . . . . . . . . . . . . 42 ¿Cuáles son los mensajes fundamentales del “caso ARCOR”?. . . . . . . . . . 60 Anexo. Una visión cuantitativa del desarrollo de la empresa . . . . . . . . . . . 71 2. Desde el momento fundacional hasta la construcción de la empresa local dominante: los años 1951 a 1990 . . . . . . . . . . . . . 85

María Inés Barbero; colaboración de Anabel Marín Los orígenes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87 La evolución de ARCOR entre 1951 y 1990 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99 Primera etapa. Las décadas de 1950 y 1960 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 101 Segunda etapa. La década de 1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 118

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El caso Arcor

Tercera etapa. La década de 1980 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132 Balance de cuatro décadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148 3. Construcción de una empresa regional en un marco de transformación institucional: la experiencia de los años noventa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153 Bernardo Kosacoff; Fernando Porta; E. Alejandro Stengel

El desempeño en la década de 1990 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155 Incorporación y generación de capacidades tecnológicas . . . . . . . . . . . . . 172 El desarrollo de capacidades en marketing y el proceso de comercialización y distribución . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 182 Los recursos humanos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197 La evolución financiera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207 La inserción externa. Exportaciones e internacionalización productiva. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 212 La acción con la comunidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219 4. Hacia la “quinta ARCOR”: una empresa global de un país emergente. Desafíos y temas de investigación por desarrollar 225 Jorge Forteza

Hacia la “quinta ARCOR”: una empresa global de un país emergente. Desafíos y temas de investigación por desarrollar . . . . . . . 227 5. Consolidando su posicion competitiva (2001-2012) Del caramelo a los alimentos, de Arroyito al Mundo. . . . . . . . . . . . . . 237 Bernardo Kosacoff Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239 Adaptación exitosa a un nuevo entorno de negocios en Argentina . . . . . . . . . . . . 241 Cambios en las reglas del juego: la macroeconmía Argentina. . . . . . . . . . . . . . . . 256 El desarrollo de nuevas capacidades competitivas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 266 Un lugar en el mundo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 286 Comentarios finales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 305

Referencias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 309

PREFACIO A LA PRIMERA EDICIÓN Coincidiendo con uno de los momentos más trascendentes de nuestra vida empresaria, nuestro 50º aniversario, se recoge en estas páginas la rica historia y evolución de ARCOR. Lleno de satisfacción por lo que representa este reconocimiento, lo que quisiera hacer aquí es, simplemente, agradecer. Agradecer a toda la gente que ha trabajado y que trabaja en ARCOR y a sus familias, porque nuestro maravilloso equipo humano ha sido el verdadero protagonista de la construcción de esta empresa y el responsable de este exitoso presente. Agradecer a los consumidores, quienes a lo largo de los años nos han premiado con su preferencia, impulsando así nuestras ganas de mejorar y nuestro crecimiento en el país, en la región y en el mundo. Agradecer a todas aquellas empresas y personas del ámbito público y privado que han trabajado y colaborado con nosotros, porque su confianza nos ha permitido demostrar que en Argentina y en Latinoamérica crecer es posible. Y, sobre todo, agradecer a aquel grupo de pioneros del ´51, cuya incansable vocación de crecimiento y fe en la potencialidad de nuestra gente, nos ha permitido traspasar fronteras en todo el mundo, aprovechando las oportunidades abiertas por la globalización. Porque, en verdad, los grandes logros alcanzados por ARCOR en la última década continúan la senda trazada por ellos y por ese visionario que fuera Fulvio Salvador Pagani, mi padre, conductor de la empresa hasta finales del ´90. Desde siempre, nuestro objetivo ha sido contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, al progreso del país y de la región, para así cumplir con nuestra misión de ayudar a una mejora en la calidad de vida de nuestros pueblos. Este libro es fruto del camino que hemos recorrido hasta aquí y señal de lo que haremos en el futuro.

Luis Alejandro Pagani Presidente de Grupo ARCOR

P R Ó L O G O Globalizar desde Latinoamérica - El caso ARCOR representa una contribución muy necesaria y valiosa a la literatura en Administración tanto para el público lector como para los círculos académicos. Pienso que esta contribución es importante porque nos presenta uno de los casos más interesantes de evolución exitosa de una empresa en América Latina. En los Estados Unidos, donde he vivido a lo largo de los últimos treinta años, las empresas “se hacen respetables” cuando pasan la barrera de los mil millones de dólares de ventas. Este objetivo, que representa la aspiración de las empresas que quieren tener proyección mundial, es especialmente difícil de alcanzar y fue obtenido por ARCOR en 1999. Lograrlo requiere desplegar fuertes capacidades gerenciales, desarrollar una visión ambiciosa, y una firme dirección estratégica. Alcanzar estos resultados para una empresa nacional en la Argentina, cuyo entorno se ha caracterizado por la persistencia de una severa turbulencia económica, política y social, es un logro extraordinario. Para cualquier empresa de América Latina es una causa de celebración y reflexión profunda, que es el significado de este libro. El carácter único de este caso es aún más evidente cuando estudiamos los orígenes de ARCOR. Debemos expresar el respeto más profundo a la familia Pagani y los demás fundadores, que con su determinación extraordinaria supieron tener un gran sueño y fueron capaces de convertirlo en una realidad espectacular. Ellos eligieron un lugar a primera vista tan precario como Arroyito como punto de partida. Transformaron lo que eran condiciones de partida difíciles para el desarrollo de una empresa de clase mundial en los fundamentos y las raíces de su éxito. Los activos críticos de Arroyito fueron la presencia de la familia Pagani y su círculo de amigos que convirtieron esta ciudad en un motor vibrante del desarrollo de ARCOR. Este libro cubre de modo admirable la evolución de ARCOR desde sus orígenes modestos hasta la situación actual en la que puede legítimamente definirse como una empresa global. Las “cuatro ARCOR” descritas en el libro constituyen un modelo de gran relevancia para América Latina. Esta evolución se describe utilizando los marcos de análisis académicos más relevantes, lo que contribuye a la calidad de la presentación y lo hace muy atractivo para su utilización en cursos universitarios.

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Prólogo

ARCOR es ejemplar no sólo por su éxito económico, sino también por el hecho de que éste se basa en sus competencias industriales y tecnológicas — algo muy poco frecuente en el paisaje empresarial de América Latina. Al mismo tiempo, ARCOR ha demostrado un compromiso hacia la responsabilidad social que es también poco frecuente en nuestro hemisferio. Gran parte de este compromiso surge como expresión de los valores de Don Amos —el patriarca de la familia, Fulvio Salvador— el fundador de ARCOR, y su hijo Luis Alejandro, su actual Presidente. La familia Pagani no sólo nos ofrece lecciones valiosas acerca de cómo desarrollar una empresa exitosa, sino que también representa un ejemplo para otros empresarios que se han precipitado a vender sus firmas a empresas multinacionales, debilitando así el patrimonio nacional y creando riesgos de falta de alineamiento entre los intereses privados y los de la nación. Los autores deben ser felicitados por llevar adelante este proyecto tan entusiasmante con un profesionalismo impecable. Arnoldo C. Hax Alfred P. Sloan Professor Management Massachusetts Institute of Technology

PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN QUE FLOREZCAN 100 ARCOR, O POR LO MENOS 30 La Argentina cuenta con sólo tres empresas industriales de gran tamaño e internacionalizadas y una de ellas es ARCOR. Si en vez de tres fueran treinta, por no hablar de cien, no existirían las agobiantes dudas externas e internas acerca de la competitividad y de la capacidad de crecimiento de la economía argentina. El propio riesgo país sería mucho menor y nuestras preocupaciones otras. Tal es la enorme fuerza de palanca que ejercen las empresas sólidas sobre la macroeconomía. Lamentablemente, la realidad es otra y surgen entonces dos preguntas clave. La primera es cómo fue posible que existieran ARCOR y sus dos colegas. La segunda, parecida pero no idéntica, es por qué no surgieron treinta o cien ARCOR. El libro que está en sus manos ofrece valiosas respuestas a estas preguntas. No obstante, el misterio nos sigue acompañando después de su lectura. No es un defecto de sus autores, sino de la materia que tratan. Desde que Keynes acuñara la expresión animal spirits para referirse a las recónditas motivaciones de los empresarios, y desde que Schumpeter se refiriera a su “destrucción creadora”, la teoría del crecimiento económico no ha logrado despejar con claridad sus determinantes. Y si es difícil identificar los factores del crecimiento a nivel macro, mucho más lo es desentrañar la historia de las empresas y, en general, el crecimiento a nivel micro. Explicar ARCOR, pues, pertenece al campo de la economía atómica y subatómica, y a su interacción con la sociedad y la cultura, todavía poco desarrollados. Toda la blibliografía institucional y de comportamiento utilizada en el libro, imprescindible para desentrañar la historia de la empresa, data en su mayoría de los últimos quince años. Cuando realmente se descubran las raíces micro del crecimiento macro estaremos en presencia de una revolución einsteniana en economía, aun pendiente, y que seguramente deparará un Nobel a sus autores. En América Latina, por otro lado, estamos enfermos de macroeconomía. Ciertamente, porque nuestra macro padece enfermedades casi crónicas. Pero también porque nuestras energías se han concentrado allí en exceso, como esperando el milagro macro que tape o repare los desaciertos y las desaten-

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Prólogo

ciones microeconómicas. De allí la importancia de este libro, que muestra que el éxito es posible y cómo es posible. Para entender a ARCOR, como lo hacen los autores, hay que recurrir al mismo tiempo al texto y al contexto. En el período analizado, nuestro contexto fue el del “realismo mágico latinoamericano”. Según expuse en Otro siglo, otra Argentina, este realismo mágico consiste en creer que “el Estado” puede por sí mismo generar la riqueza, sacándola de algún lugar exterior a la sociedad civil. Uno de los resultados de la práctica social de esta creencia fue la formación de una sociedad buscadora de rentas. Primero la renta de la tierra, después las prebendas del estado y la propia inflación. Y de una sociedad escasamente previsora del futuro, es decir, cortoplacista, por más que no lo fueran muchos de sus miembros. En síntesis, un contexto casi exactamente opuesto al necesario para que nacieran y se desarrollaran empresas como ARCOR. Para ello fue necesaria una suerte de contracultura, y tal es el texto. Una historia de hijos de inmigrantes notablemente creativos y laboriosos, con la destacada figura de Fulvio S. Pagani como emblema. Sólo hijos de inmigrantes munidos de una cultura totalmente opuesta a la búsqueda de rentas (aunque supieran aprovecharlas), una cultura gestada a partir de una tierra pobre o superpoblada, una cultura centrada en la previsión y en la gratificación diferida que lleva a trabajar, ahorrar, educarse e invertir, pudieron alcanzar logros comparables. Pero estas son apenas suaves hipótesis. El lector encontrará en el libro respuestas más precisas. Con todo, las preguntas de porqué ARCOR, y porqué tan pocas ARCOR, nos seguirán invitando a estudios más profundos en búsqueda de nuevas claves que nos pemitan mover las palancas del crecimiento. El caso ARCOR es sobresaliente, sin lugar a dudas y, más allá del festejo del cincuentenario, la publicación del libro es muy oportuna para que su historia se conozca y, ojalá, se emule mejor. Para mí ha sido un gran honor contribuír con estas breves líneas a evocar la figura de los pioneros que crearon ARCOR y de todos los empresarios y trabajadores que contribuyeron a su realización. A ellos, y a los autores del libro, mis más cálidas felicitaciones. Juan J. Llach Director del Área de Economía, IAE - Universidad Austral

I N T R O D U C C I Ó N

¿Por qué estudiar el caso ARCOR?

La Argentina es un país de desarrollo intermedio que reviste especial interés para los estudiosos de la economía del desarrollo. La bibliografía sobre el caso argentino es abundante y, en general, trata de responder al interrogante de porqué un país que en la primera mitad del siglo xx era considerado con un enorme potencial de desarrollo, experimentó un desempeño tan poco favorable en la mayor parte de los últimos cincuenta años. En este marco de una economía y una sociedad que han atravesado medio siglo de turbulencias y de pérdida de posiciones relativas, es importante estudiar el comportamiento de su clase empresaria y del sector privado como uno de los temas clave para explicar aquel desempeño. A fines del siglo xx la Argentina salió de una década de importantes transformaciones institucionales, que fueron acompañadas de algunos años de crecimiento y de renovadas esperanzas, las que actualmente están nueva y fuertemente cuestionadas. En este período el país experimentó, en el marco de un amplio proceso de apertura y desregulación económicas, un fenómeno de ingreso masivo de empresas multinacionales junto con una transferencia inédita de los títulos de propiedad de las empresas locales. Una parte importante del empresariado argentino optó por vender sus empresas y reorientar sus activos. Pocos grupos empresarios decidieron continuar en forma independiente y avanzar en el proceso de desarrollo de empresas con ambiciones globales. El caso ARCOR es uno de los más significativos para ese análisis. Precisamente en un momento en que los casos de empresas multinacionales construidas a partir de países emergentes atraen la atención de investigadores en el nivel internacional, la trayectoria de ARCOR despier-ta un especial interés de carácter académico. Pero el caso ARCOR presenta también particular relevancia para los formuladores de políticas

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públicas, para los estudiantes y practicantes de estrategias empresarias y para el público lector interesado, más en general, sobre la historia reciente. Este libro pretende ofrecer algunas respuestas a la siguiente pregunta inicial: ¿cuál fue el proceso por el que un grupo de descendientes de inmigrantes italianos instalaron un modesto emprendimiento industrial en el año 1951, atravesaron cincuenta años de turbulencias políticas y económicas y llegaron a construir una empresa que hoy vende por más de 1.100 millones de dólares, emplea aproximadamente 13 mil personas —de las cuales un 30% proviene de otro país— y exporta por más de 200 millones de dólares a más de cien países? Puede adelantarse que existe un conjunto de conclusiones y aprendizajes que de por sí justifican el interés en el caso ARCOR. Al tratar de responder a la pregunta de ¿Cómo lo hicieron? surge una serie de temas especialmente ilustrativos: • En el comienzo, como siempre, están los emprendedores, un grupo altamente motivado y con experiencias y calificaciones complementarias, liderazgo carismático, conocimiento de los mercados del Interior y de la industria, y con capacidades técnicas y de ingeniería. • En los sucesivos períodos de construcción de la empresa y a lo largo de las sucesivas vicisitudes políticas y económicas que vivió la Argentina está la constante voluntad de continuar creciendo, de invertir y de ser independientes. Aun en los momentos más desfavorables los accionistas siguieron innovando, comprando máquinas e invirtiendo, en un comportamiento que presenta pocos equivalentes en el empresariado. • En su evolución estratégica, ARCOR privilegió la búsqueda de posicionamientos tendientes a evitar una confrontación directa con empresas de mayor magnitud o poder de fuego. Inicialmente frente a grandes empresas nacionales y luego frente a multinacionales ARCOR siguió una política de competencia indirecta e inteligente. • A lo largo de su trayectoria ARCOR ha sido siempre una empresa con fuerte vocación industrial y tecnológica. Desde sus comienzos en el marco de una economía cerrada, y a través de los sucesivos intentos aperturistas del país, los accionistas incorporaron permanentemente equipos y tecnología de avanzada y, a su vez, crearon capacidades para adaptarlos a las condiciones locales e, inclusive, mejorarlos. • En su desarrollo ARCOR siguió una serie de etapas que constituyen lo que será llamado en este libro las “cuatro ARCOR”. Fue dominando el mercado del Interior, se lanzó luego al ataque del mercado del Gran Buenos Aires, y posteriormente comenzó a exportar y a expandirse hacia América del Sur. Su estrategia de expansión es también un aspecto de interés en el estudio del caso.

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• Al mismo tiempo ARCOR pudo realizar una transición exitosa desde un modelo y una cultura poco formalizada y con un fuerte liderazgo personal a un modelo de gerenciamiento más complejo, que ha logrado atraer y desarrollar talentos argentinos (y, crecientemente, internacionales). • ARCOR, como muchas otras empresas, supo sacar partido de las políticas y herramientas de apoyo a la industria que el Estado argentino ofreció en diferentes momentos de estos últimos 50 años. Es tan interesante analizar la contribución de estas políticas al desarrollo de ARCOR, como explicar por qué una empresa que ocupaba el puesto número 106 del ranking general de empresas en 1973 (formando parte de un grupo extenso de firmas que gozaban de las mismas ventajas), termina el siglo en el puesto 26 de ese ranking, como una de las pocas empresas de capital nacional aún independientes y con viabilidad estratégica. La historia de ARCOR, como la de toda empresa, incluye varias historias entrecruzadas e interdependientes. Es, en primer lugar, la historia de las personas y de los grupos de personas que hicieron y hacen posible su funcionamiento: los fundadores, los propietarios, los responsables de la gestión, los trabajadores. También es la historia de un ámbito de interacción social, de las relaciones que se van estableciendo entre sus integrantes a lo largo del tiempo y de la construcción de una identidad y una cultura, así como de los saberes y destrezas específicas sobre los que se fundamenta su capacidad competitiva (Nelson y Winter, 1982). Es la historia de una estructura de gestión (Williamson, 1989), en la que se deciden y despliegan diferentes estrategias de crecimiento y de adaptación a las condiciones del contexto: aumento de la escala de producción, integración vertical, diversificación productiva, construcción de una red de distribución, búsqueda de nuevos mercados, internacionalización. Estrategias que implican siempre una determinada asignación de recursos materiales y humanos y que pueden finalmente revelarse o no como exitosas. Es, al mismo tiempo, la historia de una institución burocrática —en términos weberianos— cuya estructura y organización funcional deben corresponderse con las estrategias, dimensiones y complejidades administrativas de la firma (Penrose, 1959; Chandler, 1962, 1987, 1996). Es una historia que se mide y se evalúa por sus resultados y por los elementos y factores que los condicionaron. En la medida en que toda empresa tiene como objetivo principal la consecución de beneficios —motivación a la que pueden sumarse otras—, su historia necesariamente debe dar cuenta de sus fuentes y modalidades de acumulación y financiamiento y, en particular, de su evolución y performance, indagando en las razones de sus éxitos y fracasos, interpretándolas a partir de sus fortalezas y debilidades endógenas, así como de los factores que le son externos, aunque para nada ajenos.

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Es que, precisamente, la historia de una firma individual o de un conglomerado empresario no puede comprenderse en forma aislada del entorno —local, nacional, regional, internacional— en el que opera. Dicho entorno ofrece recursos y oportunidades, pero también genera dificultades y límites para el desempeño y la expansión de las empresas. De allí la importancia de considerar, entre otros factores condicionantes, el contexto macroeconómico, las políticas públicas, las instituciones y reglas económicas, las características y condiciones de competencia de los diferentes mercados, el tramado productivo y empresarial e incluso el accionar de las otras firmas concurrentes. En consecuencia, en este relato de la historia de ARCOR el eje expositivo se centra en la dinámica de expansión de la firma, en el reconocimiento de diversas y sucesivas fases caracterizadas por una estrategia predominante y en el análisis de las circunstancias, endógenas y exógenas, que sustentaron su evolución. Reconstruir su trayectoria implica precisar las claves de su crecimiento a lo largo de cinco décadas, desde una perspectiva que considera no sólo su conducta microeconómica, sus acciones y decisiones, sino también las oportunidades y los obstáculos que ofreció el cambiante contexto económico argentino en los últimos cincuenta años. La historia de una empresa puede entregar más que el conocimiento de las líneas y las razones de su evolución. Tal como ha sido encarada, esta historia de ARCOR quiere aportar a la discusión de problemas más generales de la historia y el análisis económico. Por una parte propone observar desde una perspectiva microeconómica, desde las transformaciones en el proceso productivo y la organización de la firma, la historia moderna de la industrialización en la Argentina, en un largo período que cubre el apogeo y ocaso del modelo de sustitución de importaciones, la crisis del Estado desarrollista y el desenlace hiperinflacionario y la implantación de reglas de economía abierta y desregulada. La historia de empresas y una mirada desde adentro de la firma perciben aspectos generalmente no observables en una visión más agregada de la realidad, y en esto reside la originalidad de su contribución. El análisis de las relaciones interpersonales, de las conductas tecnológicas, los modelos de gestión o las estrategias de largo plazo permite explicar con mayor profundidad el devenir y las características de la economía local. Otro campo particularmente relevante es el de la articulación entre los contextos macroeconómicos y la empresa, especialmente en condiciones externas de gran inestabilidad, como lo fueron las de la Argentina en todo el período considerado (Kosacoff, 1998 y 2000). Un presupuesto central del enfoque adoptado es que las respuestas de las firmas no están preestablecidas, no son mecánicas y mucho menos homogéneas. Toda lectura que no rescate esta heterogeneidad ofrece una visión simplificada y distorsionada de la realidad.

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Dentro de esta temática el análisis del caso ARCOR puede servir para discutir tanto los procesos y estrategias de adaptación de las firmas a contextos cambiantes, como la naturaleza de las relaciones entre el Estado y las empresas en la Argentina contemporánea. También desde una perspectiva histórica el caso ofrece evidencia empírica valiosa para la comprensión del proceso de nacimiento y desarrollo de conglomerados económicos diversificados en la economía argentina, los que han devenido en uno de sus actores predominantes. Resulta esencial explicar las razones por las que, al igual que en la mayor parte de los países de desarrollo tardío, los grupos económicos aparecen como la forma más característica que asumen las grandes empresas. Al mismo tiempo es particularmente relevante establecer por qué algunos se configuran como conglomerados con diversificación de inversiones en sectores y áreas sin vinculación técnico-económica mientras que otros, en cambio, se especializan en ramos más homogéneos o conexos, pivotando siempre sobre la actividad industrial. Por último, pero no por ello menos relevante, toda historia ofrece, tanto a sus protagonistas como a sus lectores, elementos para reflexionar sobre el presente y el futuro. Obviamente ningún caso individual puede ser presentado como una guía para la acción ni fundamentar un eventual conjunto de instrucciones, pero no hay duda de que de su análisis pueden extraerse conocimientos y conclusiones que permitan debatir y mejorar prácticas y estrategias. En este sentido, una historia de empresas es también una herramienta de la que pueden servirse administradores y conductores de empresas y hacedores de políticas públicas. Al ser una empresa particular el objeto de atención principal de este libro, cabe señalar que el análisis que aquí se desarrolla no emerge ni está fundamentado en una sola tradición teórica. Esto no es sólo producto de una decisión de los autores sino, probablemente más aún, del hecho de que el campo generalmente designado como teoría de la firma presenta y combina diversos marcos conceptuales y no puede ser estrictamente considerado como un cuerpo integrado de teoría. Una vez que se descartan, por simplistas e irreales, el supuesto y la visión de que una empresa es (siempre y nada más que) la combinación óptima de factores productivos e información perfecta para maximizar resultados, el debate está abierto y vivo. Aportan a él diversas aproximaciones, formuladas tanto desde enfoques propios de la historia de empresas e instituciones como desde la teoría económica y administrativa. Todas ellas entienden que la información técnica resumida por la función de producción no es suficiente para comprender las decisiones y la evolución de una firma (Tirole, 1990). La capacidad de interpretación se acrecienta si se piensa a la empresa como un agente conformado por otros agentes, como una organización con una vida interior de procesos que resuelven de

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El caso Arcor

modo corriente problemas repetidos (Hamel). Pero esto no es suficiente, en la medida en que también debe reconocérsele a la firma cierto potencial y capacidades para romper con su propia inercia mediante la introducción de innovaciones y el cambio de sus estrategias. Aquí parecen residir algunas claves para entender las razones por las que no todas las firmas se comportan o reaccionan igual frente a los mismos estímulos o contextos. Es válido interrogarse, entonces, sobre los determinantes de la fisonomía de una firma. El conocimiento, aunque parcial, de por qué una firma tiende a ser de un modo y no de otro, de su naturaleza en definitiva, puede dar indicios acerca de cómo procesa su información y resuelve sus problemas. En esta dirección, el enfoque “institucionalista” (Coase, 1937 y 1994; Williamson, 1975 y 1989; North, 1993), basado en el concepto de costos de transacción y en la alternativa de utilizar o no el mercado como organizador de las transacciones, proporciona elementos para reflexionar sobre los límites y el tamaño de la firma en función de lo que ella hace (producir o intercambiar) y de cómo lo resuelve corrientemente (el modo más económico de hacer ambas cosas). Sin embargo, esta aproximación resulta débil o poco idónea para considerar de un modo dinámico las reacciones de la firma en el tiempo ante cambios inesperados del entorno. El enfoque conocido como “evolucionista” contribuye para una interpretación más dinámica (Nelson, 1982, 1991 y 1996; Dosi, 1988). Propone que la firma es un conjunto de agentes y recursos y una red de interacciones entre ellos, con la capacidad para generar cambios y adaptarse a ellos, y que describe una trayectoria que, por un lado, la condiciona y, por el otro, le proporciona aprendizajes y capacidades. Al mismo tiempo este enfoque admite la incorporación, entre las capacidades y los atributos de la firma, de la figura del entrepreneur, cuyo tratamiento siempre resulta difícil de sistematizar. El evolucionismo plantea que son esos saberes específicos y prácticas acumuladas los que orientan las estrategias y el desempeño de la empresa y —basándose en las ideas precursoras de Schumpeter (1983)— que sus capacidades para innovar son la fuente principal de sus ventajas competitivas. La capacidad de la empresa para formular estrategias alternativas queda, entonces, en el centro de la cuestión. Los agentes económicos se mueven en un ambiente de incertidumbre, y su respuesta frente a ella es la elaboración de estrategias (Dixit y Pindyck, 1994). Ahora bien, el rango de estrategias elegibles para una firma en un momento determinado ni es infinito ni suele comprender una opción única. Puede decirse, de todas maneras, que el rango visible de estrategias practicables depende de lo que la empresa pronostique como el entorno más probable y de lo que se considere capaz de hacer. No sorprende entonces que, ante cuestiones de evolución incierta, y considerando que hay diferencias de capacidades entre ellas, diferentes firmas elijan dife-

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rentes estrategias. Este libro analiza las sucesivas estrategias de ARCOR y las vincula con la evolución de sus capacidades para planearlas, decidirlas, ejecutarlas y revisarlas. La internacionalización de empresas de países emergentes es un fenómeno de creciente intensidad e interés analítico. En la década de 1990 los países latinoamericanos en general, y Argentina en particular, han participado activamente en los flujos de inversión extranjera directa (IED), principalmente como receptores, pero también como emisores. Se estima que empresas y grupos locales de Argentina, Brasil, Chile y México han invertido en el exterior de sus países por más de U$S 30.000 millones en esta década. Es evidente que la consolidación de las reformas estructurales y el mejor desempeño macroeconómico en relación con la década anterior redefinieron tanto las ventajas de localización de estos países —lo que contribuye a explicar la magnitud de la IED recibida— como las ventajas de propiedad de sus empresas —lo cual en parte explica su propio proceso de internacionalización productiva. Cabe señalar que en las décadas de 1950 y 1960 se registró una primera oleada de inversiones en el exterior de empresas latinoamericanas. En su gran mayoría se trataba de empresas de sectores intensivos en ventajas naturales o, en menor medida, de empresas industriales que habían transitado exitosamente el período sustitutivo y desarrollaban inversiones marginales en el exterior. Estos emprendimientos se concentraban en otros países en desarrollo. En la década de 1980 fueron empresas de los países emergentes del Sudeste Asiático las que protagonizaron una segunda ola de inversiones desde países en desarrollo, en este caso apoyadas sobre skills industriales y, a diferencia de las anteriores, diversificadas también hacia países desarrollados. El pensamiento económico ha seguido esos movimientos y adelantado hipótesis tendientes a explicarlos. Wells (1983, 1986), en la tradición de la teoría del ciclo de producto, ha sugerido que las firmas de países en desarrollo están en condiciones de desarrollar ventajas en sectores maduros y de tecnología difundida, las que pueden ser explotadas en economías todavía menos desarrolladas. Lall (1983), por su parte, acuñó el concepto de “cambio tecnológico localizado” para plantear que las empresas de los países en desarrollo adaptan mejor que otras sus productos y procesos a las condiciones de esos países y pueden, por lo tanto, extender sus actividades en otros similares. Compartiendo esta visión relativamente evolutiva del desarrollo de capacidades por parte de las firmas, Cantwell y Tolentino (1990) afirman que aquellas empresas no sólo desarrollan ventajas por el uso de técnicas olvidadas en los países desarrollados o mejor adaptadas a las condiciones de los países en desarrollo, sino que lo hacen a través de un sendero innovativo relativamente independiente, menos basado en ciencia o en I&D y más sustentado en diferentes aspectos de aprendizaje organizacional o de tecnología

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El caso Arcor

de producción e ingeniería. A su vez, en su propio proceso de internacionalización, estas firmas acumularían nuevas capacidades y habilidades, en un típico proceso de learning by doing. Incorporando estos antecedentes y sus propios desarrollos previos sobre las motivaciones y las características de la IED, Dunning (1988, 1997) ha formulado una teoría del “sendero de desarrollo de inversiones”, sosteniendo la existencia de un vínculo definido entre la posición de un país como receptor y emisor de IED y su grado de desarrollo económico. En este sendero, y a medida que se van desarrollando, los países atravesarían diferentes etapas en su proceso de internacionalización, pasando de ser un receptor neto a ser un emisor neto de IED. Así, en una etapa intermedia, basándose en ventajas propias del país y en otras que son específicas de las propias firmas locales, éstas desarrollarían una estrategia de internacionalización con un fuerte componente regional (mercados vecinos y relativamente similares), pero, a su vez, con una creciente base global que incluye también inversiones significativas y crecientes en los países desarrollados. La oleada de inversiones de empresas latinoamericanas en el exterior en la década de 1990 podría ser explicada por este marco. En general, se trata de empresas industriales que no han protagonizado las inversiones de las décadas de 1950 y 1960 y que han desarrollado últimamente una fuerte implantación en el mercado regional. Además de sus propias skills, el impulso para su mayor internacionalización se basa en su posición dominante en un mercado doméstico relativamente estrecho, en su mejor acceso —en las condiciones de los años noventa— al mercado voluntario de crédito y en la búsqueda de escala, eficiencia y calidad a que se ven forzadas por la mayor presión competitiva existente. Su interés principal está en la búsqueda de mercados muy amplios o con fuertes perspectivas de crecimiento y, salvo excepciones, no responden a ventajas de propiedad estrechamente asociadas con capacidades innovativas o de frontera. Sus atributos principales, más bien, están asociados con capacidades de management, con el dominio de tecnologías de proceso difundidas, con una eficiente gestión de calidad y de producción o con fuertes habilidades en comercialización y distribución. En esta etapa, entonces, las empresas tenderían a expandirse internacionalmente como parte de un necesario proceso de reestructuración tendiente a consolidar su posición competitiva en mercados más desafiables y abiertos. El proceso de internacionalización productiva del Grupo ARCOR puede ser considerado desde este marco analítico. Este libro se ha organizado con el propósito de presentar diferentes ángulos de explicación del caso ARCOR. En tal sentido se estructura en cinco capítulos con objetivos y contenidos diferenciados:

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• El primer capítulo, titulado “ARCOR: cincuenta años de construcción de capacidades competitivas”, ofrece una visión sintética del desarrollo de la empresa. Se presenta, en primer lugar, el enfoque metodológico adoptado —basado en la interacción de factores del entorno político e institucional, de la dinámica competitiva de la industria, de la voluntad de los accionistas y de las acciones clave—, para analizar luego el desempeño y las estrategias de la empresa. Se concluye con un conjunto de lecciones estilizadas que surgen del caso. • El segundo capítulo, titulado “Desde el momento fundacional hasta la construcción de una empresa local dominante: los años de 1951 a 1990”, presenta un análisis detallado de los primeros cuarenta años de evolución de la empresa. Se revisan, en particular, los factores y condiciones que impulsaron la transformación de ARCOR de un pequeño emprendimiento monoproductivo en un conglomerado industrial líder. • El tercer capítulo, titulado “Construcción de una empresa regional en un marco de transformación institucional: la experiencia de los años noventa”, incluye un análisis en profundidad de la reacción de ARCOR frente al abrupto cambio de las condiciones de competencia en la Argentina de la década de 1990. Se examinan, en forma detallada, las respuestas estratégicas y operativas adoptadas y los resultados alcanzados, contrastándolos con la evolución económica general y con el agudo proceso de transferencia patrimonial experimentado. • El cuarto capítulo, titulado “Mirando hacia el futuro: construyendo una empresa global desde un país emergente”, intenta proyectarse sobre la ARCOR de hoy y presentar algunos temas de interés para la construcción de la nueva etapa competitiva de la empresa. Confiamos, de este modo, en ofrecer un estudio que permita satisfacer las inquietudes tanto de un lector generalista atraído por cuestiones del desarrollo argentino, como las necesidades de estudiantes universitarios e investigadores interesados en la comprensión del vínculo entre la macro y la microeconomía y de las estrategias particulares de desarrollo empresario. • Finalmente, el quinto capítulo de esta edición describe el caso ARCOR ante los profundos cambios en el escenario regional: de la administración de la crisis y su exitosa adaptación a un nuevo contexto económico argentino, hasta el proceso de integración en el MERCOSUR y el desarrollo de negocios en la empresa ARCOR en Brasil y en el mundo. La evolución de ARCOR ofrece, una vez más, evidencias que contribuyen al aprendizaje y delimita los factores claves para una gestión exitosa de empresas locales y regionales de países emergentes que deban enfrentar desafíos en contextos crecientemente competitivos.

CA P Í T U LO

1 ARCOR: Cincuenta años de construcción de capacidades competitivas Jorge Forteza Bernardo Kosacoff E. Alejandro Stengel Colaboración de Fernando Porta y María Inés Barbero

➣ ARCOR hoy. El punto de partida para la construcción de una empresa global ➣ Construyendo una historia empresarial. El enfoque metodológico ➣ Las “Cuatro ARCOR” y su desarrollo a través de cincuenta años. La historia como prólogo del futuro ➣ La trayectoria de la empresa: cronología y resultados ➣ ¿Cuáles son los mensajes fundamentales del “caso ARCOR”? ➣ Anexo. Una visión cuantitativa del desarrollo de la empresa

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ARCOR HOY. EL PUNTO DE PARTIDA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA EMPRESA GLOBAL Para contar y entender una historia, cuando lo que importa en particular es la trayectoria recorrida, puede ser conveniente empezar por el final y saber, antes que nada, adonde se llegó. Tener una imagen clara y precisa del punto de arribo ayuda a referenciar cada momento o hito de esa historia y a desentrañar la lógica de su construcción y de las estrategias que condujeron el proceso hasta ese punto. ¿Qué es y adónde llegó ARCOR hoy? En primer lugar, ARCOR es uno de los pocos grupos multinacionales de capitales exclusivamente argentinos que existe en la actualidad. Es, también, la mayor empresa productora de caramelos a nivel mundial, el principal exportador de golosinas de Argentina y del MERCOSUR y la empresa líder en la exportación de caramelos desde Brasil. El nivel de facturación total del grupo ARCOR alcanzó los 1.100 millones de dólares en el año 2000, de los que un 34% corresponde a sus plantas radicadas en el exterior. Sus exportaciones alcanzaron los 217 millones de dólares y están diversificadas hacia un total de 105 países. Ocupa entre todas sus instalaciones y emprendimientos a una fuerza de trabajo de aproximadamente 13 mil personas, y a lo largo de la década de 1990 invirtió más de 900 millones de dólares en la adquisición de nuevas plantas, reemplazos y ampliaciones de procesos e incorporación de tecnología. Estos resultados se relacionan con la elaboración diaria de más de 1,5 millones de kilogramos de productos, que incluyen en total más de 1500 ítems diferentes. En la actualidad el mercado mundial de golosinas ronda los cien mil millones de dólares y se desenvuelve en condiciones relativamente maduras y estacionarias. En consecuencia la competencia entre los principales grupos productores se exacerba y el desafío consiste en crear e introducir nuevos productos exitosos, en maximizar la eficiencia tanto en el nivel de planta como el de cada corporación en general, y en incrementar la penetración en los mercados existentes. Se trata de un mercado relativamente concentrado en el que los tres productores más grandes (Nestlé, de Suiza, y Kraft Foods y Mars, de EEUU) tienen un tamaño similar y explican el 30% de las ventas mundiales. Por detrás aparece un segundo lote de unas ocho empresas (europeas, estadounidenses y japonesas) cuyo nivel de facturación se encuentra entre los 2.000 y los 5.000 millones de dólares. En este ranking de los 100 principales productores mundiales de golosinas1, ARCOR ocupa el puesto número 13 a octubre del 2000, es la empresa de mayor facturación entre las firmas latinoamericanas y el resto de los países en desarrollo, y es la única empresa diversificada hacia todas las categorías de golosinas consideradas. 1

Elaborado por la revista Candy Industry (EUA).

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El caso Arcor

El grupo ARCOR suma en la actualidad 31 plantas industriales propias, en su gran mayoría con niveles tecnológicos de punta en el nivel mundial, en las que se elaboran, básicamente, cuatro grandes grupos de productos genéricos: alimentos, golosinas, chocolates y galletitas. En alimentos es la empresa líder en Argentina en los rubros de mermeladas, polenta y aceite de maíz. En golosinas produce una extensa variedad de caramelos, gomas de mascar, turrones, chupetines y pastillas. En chocolates se destacan la planta de Colonia Caroya (Córdoba, Argentina) —designada como la planta alimenticia del año 1994 por Food Engineering International— y las nuevas instalaciones productivas en Bragança (Brasil). En galletitas, con eje en una planta industrial de última generación tecnológica en Salto (Buenos Aires, Argentina), produce una variada gama de obleas, pan dulce, snacks y budines, y es el segundo productor en el mercado argentino, ubicándose entre las dos más grandes multinacionales del segmento. Su capacidad instalada de producción está sumamente diversificada en Argentina y la región latinoamericana. En Argentina cuenta con 25 plantas industriales distribuidas en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, San Luis, San Juan, Mendoza, Tucumán, Catamarca y Entre Ríos. El resto de las instalaciones están repartidas en Brasil (Rio das Pedras y Bragança Paulista), Chile (Los Andes y Santiago) y Perú (Chancay). A su vez, en apoyo de su estrategia de penetración de mercados externos, ARCOR ha abierto también oficinas comerciales en Estados Unidos, Canadá, México, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay. Probablemente la característica microeconómica más saliente y peculiar de ARCOR sea la extensión y profundidad que alcanzó en la integración vertical de su proceso productivo, la que, a la vez, se constituyó en uno de sus principales atributos diferenciales y ventajas competitivas. ARCOR incursionó activamente en actividades vinculadas “aguas arriba” con su core business: la producción de envases y el desarrollo de actividades agroindustriales tales como la producción de azúcar, leche, glucosa y fructosa. Como resultado del desarrollo de estas actividades, ARCOR es actualmente, por ejemplo, el mayor productor de cartón corrugado y la principal empresa impresora de envases flexibles de la Argentina. Es decir, desde la producción de las materias primas e insumos básicos, pasando por la fabricación de una elevada gama de diferentes categorías genéricas de productos, hasta concluir en el empaquetado final, el proceso se encuentra bajo el control efectivo de ARCOR. Este proceso integrado articula unidades productivas autónomas y certificadas bajo las normas internacionales de calidad ISO 9000 y ambientales ISO 14001. A su vez estos estándares sustentan la capacidad competitiva de la firma en el mercado argentino y la penetración en mercados más complejos y sofisticados.

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Precisamente la diversificación de los mercados de exportación es otra de sus características distintivas. Entre las principales regiones y países compradores se encuentran, además de la región latinoamericana, Estados Unidos, Arabia Saudita, Japón, China, Rusia, India, Israel, África, gran parte del Lejano Oriente y la Unión Europea. Este proceso de diversificación de mercados es el resultado de una estrategia agresiva y de larga data. La gran diversificación de productos y de mercados en la Argentina está basada esencialmente en una estructura de ventas y distribución de extraordinaria capacidad y, sin lugar a dudas, ésta es otra de las ventajas competitivas de ARCOR. En la actualidad incluye 160 distribuidores oficiales y más de 1 millón de visitas mensuales a sus clientes. Esta fotografía actual es mucho más que un corte en un punto determinado. Es la expresión de la acumulación de prácticas, aprendizajes, estrategias y los efectos de la interrelación con el contexto económico, político y social a lo largo de la historia de la empresa. Por eso la historia es importante, e importa analizarla y contarla. Datos Básicos del Grupo ARCOR Variable 

Ventas totales

Fecha

Valor

2000

US$ 1.100 millones

- Ventas en Argentina

2000

US$ 703 millones

- Ventas en el exterior

2000

US$ 397 millones

1992-1999

US$ 906 millones

2000

US$ 218 millones

- Exportaciones a Sudamérica

2000

US$ 132 millones

- Exportaciones al resto del mundo

2000

US$ 76 millones

- Exportaciones intergrupo

2000

48%

Diciembre 2000

13.000 personas



Inversiones consolidadas



Exportaciones a 105 países



Empleo



Plantas industriales

2000

31

- Plantas Argentina

2000

25

- Plantas Brasil

2000

2

- Plantas Chile

2000

3

- Plantas Perú

2000

1 8



Oficinas comerciales en el exterior

2000



Distribuidores

2000

160



Capacidad de producción diaria

2000

1.500.000 kg



Cantidad de productos elaborados

2000

1.500 ítems

16

El caso Arcor

• Primer productor mundial de caramelos • Principal exportador de golosinas de la Argentina y el MERCOSUR • Puesto Nº 13 en el Ranking por ventas como productor mundial de golosinas en el 2000 • Principal exportador de golosinas de Brasil • Puesto Nº1 en el Ranking por ventas como productor de golosinas en países fuera de la OCDE en el 2000 • Proceso integrado de producción de golosinas, chocolates, galletitas y otros alimentos • Principal productor de cartón corrugado de la Argentina

13

12

11

10

9

8

7

6

5

4

3

2

1

ARCOR S.A.I.C. Buenos Aires, Argentina

Tokyo, Japan

Morinaga & Co., Ltd

Osaka, Japan

Ezaki Glico Co. Ltd.

Chicago, Illinois

Wm. Wrigley Jr. Co.

Hanover, Germany

B. Sprengel GmbH & Co.

Tokyo, Japan

Meji Seika Kaisha, Ltd.

Parsippany, New Jersey

Adams, a division of Pfizer

Londres, Inglaterra

Cadbury Schweppes PLC

Hershey, Pennsylvania

Hershey Foods Cor.

Alba, Italy

Ferrero SpA

Mc Lean, Virginia

Mars, Inc.

Rye Brook, New York

Kraft Foods International, Inc.

Vevey, Switzerland

Nestlé

Rank Company Name

32

N/A

N/A

14

1

N/A

N/A

55

7

16

N/A

N/A

N/A

Number of Plants

13.000

2.226

1.700

9.300

1.910

5.119

N/A

37.425

16.000

6.422

30.000

30.000

37.000

Number of Employees

1.150

1.502

1.974

2.061

2.100

2.976

3.000

3.350

4.000

4.730

9.250

9.251

9.257

Net Sale



















Soft Candies













Panned Goods

✔ ✔



















Enrobed Chocolate



















Moulded Chocolate



















Chocolate Bars







Chewing Gum













Jelly Lollipops Beans





Caramel





Licorice







Toffee







Gummies









Jelies

Las 25 principales empresas de golosinas en el mundo según Ranking por ventas (en millones de dólares, 1999)

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Chicago, Illinois

Tootsie Roll Industries, Inc.

Barcelona, Spain

Chupa Chups S. A.

Villeneuve D’Ascq, France

Chocolaterie Bouquet D’or S.A.

Kansas City, Missouri

Russell Stover Candies, Inc.

Ramat Gan, Israel

Elite Industries Ltd.

Chattanooga, Tennessee

Brach’s Confections

Aachen, Germany

Franz Zentis GmbH & Co.

Istanbul, Turkey

Ulker Gida Sanayi

Seoul, South Korea

Lotte Confectionery Co., Ltd.

Kilchberg, Switzerland

Lindt & Sprungli AG

Cologne, Germany

Stollwerck Aktiengesellschaft

Parsippany, New Jersey

The LifeSavers Company

Company Name

6

8

1

6

1

3

N/A

2

N/A

8

N/A

16

Number of Plants

Fuente: Candy Industry, Octubre 2000

25

24

23

22

21

20

19

18

17

16

15

14

Rank

1.000

1.950

300

6.021 Co

7.000

N/A

1.450

7.000

N/A

5.615

2.721

3N/A

Number of Employees

396.7

429.5

440

464

500

500

584

600

781

833

932

1.000

Net Sale











Chocolate Bars













Moulded Chocolate



















Enrobed Chocolate





Panned Goods









Soft Candies











Chewing Gum

❘✔





Jelly Lollipops Beans







Caramel





Licorice



Toffee





Gummies





Jelies

18 El caso Arcor

Globalizar desde Latinoamérica

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CONSTRUYENDO UNA HISTORIA EMPRESARIAL. EL ENFOQUE METODOLÓGICO La bibliografía internacional en materia de historia de empresas, así como la evolución en el pensamiento estratégico acerca del desarrollo de las empresas (desde las obras pioneras de Alfred Chandler [1962, 1977, 1990] y Kenneth Andrews [1980] hasta los últimos desarrollos de S. Goshal [1997], R. Grant [1999] y P. Ghemawat [1999]), coinciden en la necesidad de utilizar un enfoque metodológico que permita construir una “historia” lógica y de relaciones causales entre una serie de factores determinantes y los resultados obtenidos por las empresas. En este caso partimos de una síntesis del pensamiento estratégico para desarrollar un esquema analítico capaz de interpretar las sucesivas etapas de la evolución de ARCOR. El esquema que se utilizó, presentado en el Cuadro 1-1, está compuesto por cuatro dimensiones fundamentales: Cuadro 1-1. El esquema de análisis. La empresa

Contexto Económico Nacional La estrategia económica La inserción internacional del país  Impactos relevantes para la empresa - Crecimiento - Consumo - Inflación - Salario real - Apertura - Promoción a industria/exportaciones - Acceso/costos tecnología - Acceso/costos financiamiento  Dinámica competitiva  Empresas nacionales  Las multinacionales  Estructura de los mercados

Voluntad accionistas Intento estratégico  Capacidades/recursos acumulados  Acciones clave: - Posicionamiento estratégico - Modelo producción tecnológico - Sistema de distribución y comercialización - Arquitectura organización - Desarrollo nuevas capacidades - RRHH/Cultura









Resultados Crecimiento y ganancias de productividad Aumento participación y liderazgo de mercados  Mejoras prácticas internacionales  Evolución del empleo y nivel de calificación  Internacionalización - Exportaciones - Desarrollo de productos globales - Crecimiento en el exterior  

Oportunidades/Desafíos para el futuro

- Alianzas y nuevas formas de asociación

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• • • •

El caso Arcor

El contexto o “entorno” institucional y económico del país Las acciones clave tomadas por la empresa en el período bajo análisis Los resultados obtenidos Finalmente —adoptando la expresión de N. Tichy (1990) de “el pasado como prólogo”—, la situación de la empresa al finalizar el período y las oportunidades y desafíos que enfrentaba para su desarrollo posterior.

a) El contexto o “entorno” institucional y económico del país La mayoría de los esquemas de análisis estratégico coinciden en la importancia de analizar las condiciones del entorno que presentan condicionantes u ofrecen oportunidades para el desarrollo de una empresa. Los temas fundamentales que suelen analizarse son generalmente los siguientes: La situación institucional del país y la estrategia seguida Los cincuenta años de desarrollo de ARCOR transitan un período extremadamente turbulento y agitado de la vida de la Argentina. ARCOR da sus primeros pasos cuando el primer gobierno de Perón está llegando a su cumbre, en el marco de una estrategia económica orientada a un desarrollo basado en el crecimiento del mercado interno y el apoyo a la industria nacional. En los cincuenta años siguientes la Argentina se constituye en un caso de libro de texto por la evolución de su marco institucional (etapas democráticas limitadas, gobiernos militares y recuperación de la democracia), así como por la cantidad y variedad de políticas económicas seguidas. Para cada período es importante analizar cómo este marco institucional y la política económica crean oportunidades o limitaciones para el desarrollo de la empresa. En particular cabe analizar el impacto de las siguientes variables: – El crecimiento económico registrado durante el período. – La evolución del salario real, que determina la evolución de la demanda dirigida a la empresa, así como también el comportamiento de sus costos de producción. – El comportamiento de la inflación, por su impacto sobre el salario real y sobre la evolución del nivel real de otras variables claves como el tipo de cambio, los costos financieros y de servicios. – La política en materia de apertura al comercio exterior. Esta política debe analizarse en dos direcciones clave: cuál fue el nivel de protección para la importación de productos terminados competitivos con los de la empresa, y cuál es el nivel de protección para la importación de insumos o de bienes de capital y nueva tecnología. La combinación de estos dos factores se refleja en el nivel de protección efectiva, pero además da lugar a diferentes comportamientos en materia de producción y de decisiones de reequipamiento. – La posibilidad de acceder a nuevas tecnologías y su costo.

Globalizar desde Latinoamérica

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– El acceso al financiamiento y su costo. A lo largo de estos cincuenta años se han presentado variaciones dramáticas en el acceso y el costo de financiamiento para empresas nacionales. Se pasó de un esquema de funcionamiento con costos reales bajos o negativos y con fuerte asistencia del sector público hasta fines de la década de 1970, a esquemas ligados a una desaparición del financiamiento subsidiado y con alto costo de financiamiento. Estas variaciones tienen una implicancia fuerte sobre las decisiones de inversión y de endeudamiento tomadas por las accionistas. La dinámica competitiva del sector Una vez entendida la configuración del entorno que estaba enfrentando la empresa, es necesario realizar un análisis más detallado acerca de la dinámica competitiva del sector o la industria en que se desenvuelve la empresa. Este análisis se construye sobre las siguientes bases metodológicas: – Los análisis de dinámica industrial, tal como los propuestos por Michael Porter (1981) en sus estudios de las “Cinco fuerzas”, y los recientes desarrollos de Ghemawat (1999). – Los análisis basados en las diferentes teorías de la empresa, en especial los ligados a la escuela de “Resource View of the Firm” (Collis y Montgomery, 1997) y los ligados a la empresa como una conjunción de reglas económicas de decisión (D. Besanko, 2000), S. Oster (1999) y Brickley et al (2001). – Los análisis más recientes acerca de la estrategia de empresas multinacionales y de su interacción con empresas locales en el marco de procesos de transformación institucional en países emergentes, entre los que se destacan los aportes de T. Khanna (1997), C.K. Prahalad (1998) y N. Dawar (1999) y contribuciones de analistas del desarrollo de multinacionales y grupos locales (Gingrich, 1999 y Forteza, 1997 y 1999) o estudiosos latinoamericanos como Bassi (2000). En esta área del análisis corresponde tratar de ofrecer respuestas a los siguientes interrogantes: – ¿Cómo se traducen las condiciones del entorno en la evolución del sector bajo análisis? – ¿Cómo se van configurando las condiciones de creación de valor, a través de la interacción de proveedores, consumidores y la rivalidad competitiva? – ¿Cuáles son las estrategias que se observan y cómo pueden ser definidas? – ¿Cuáles estrategias resultan ganadoras y cuáles perdedoras? – ¿Cómo se interpreta la estrategia de las empresas multinacionales? ¿Cuáles son sus aciertos y sus fracasos? – ¿Cómo crecen, reaccionan o se defienden las empresas nacionales? – ¿Cómo se van configurando los mercados de actuación? ¿Son mercados regionales, nacionales o supranacionales? – ¿Cómo se van configurando la distribución y los canales en el período?

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El caso Arcor

b) Las acciones clave adoptadas por la empresa Los dos condicionantes del entorno institucional/económico y de la dinámica del sector de actuación ofrecen el telón de fondo para la acción desarrollada por los accionistas y los cuadros clave de la empresa. En esta parte del análisis es importante trabajar sobre las cuestiones siguientes: ¿Cuáles eran la voluntad y las aspiraciones de los accionistas? Como se verá luego, toda empresa familiar debe reconocerse ante todo en la psicología y motivación de los fundadores. En general, en los comienzos se da una fuerte voluntad de creación de un proyecto empresarial independiente por parte del o de los fundadores. Es importante entonces estudiar la o las figuras de los emprendedores para entender sus motivaciones, sus habilidades y sus limitaciones. La bibliografía en materia de empresas de familia también otorga gran importancia a la evolución vital del fundador o “patriarca”, las condiciones en que se realiza su sucesión, y las capacidades y voluntad de los miembros de las generaciones siguientes. También, en este caso es importante, como lo hará María Inés Barbero, ahondar en la psicología y la sociología de los emprendedores, descendientes de inmigrantes del Norte de Italia, analizada en profundidad por C. de Micheles y otros (1999). ¿Cuál era el intento estratégico de los accionistas? G. Hamel y C.K. Prahalad (1989), al acuñar el término “intento estratégico”, han ofrecido una categoría de análisis muy valiosa para el estudio de la estrategia empresaria. Otros autores, como R. Grant (1999), han avanzado en el concepto para definir que el intento estratégico consiste en responder las siguientes preguntas: – ¿Cómo analizan y evalúan los accionistas los “juegos estratégicos” disponibles? – ¿Qué “juego” deciden jugar? – ¿Cuán bien lo juegan? – ¿Cuándo/cómo deciden “cambiar de juego”?, y cambiar las reglas de competencia, en la expresión de Hamel (1994) o Brandenburger (1996). ¿Cuáles fueron las decisiones clave adoptadas? Toda estrategia puede resumirse en un nuevo listado de decisiones o “apuestas”. Las principales por analizar son las siguientes: – El posicionamiento estratégico: qué productos se ofrecen, con qué propuesta de valor (calidad-precio-servicio). – Qué modelo de producción y de tecnología se utiliza: qué nivel de integración vertical y de configuración especial de las plantas y de la red de producción. – Qué sistema de comercialización y de distribución: cómo se organiza la empresa para llegar a sus consumidores y la combinación de canales utilizados.

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– La arquitectura de la organización: qué estructura de organización y cuáles procesos de decisión y medición se utilizan. – Qué política de recursos humanos y qué cultura se va creando. ¿Qué capacidades y recursos se han ido acumulando? Los diversos análisis basados en visiones “evolucionistas” de la firma sostienen que la trayectoria más o menos exitosa de una empresa depende de su capacidad de desarrollo de capacidades y recursos y de la manera en que los acumula y los utiliza para mejorar su posición competitiva. En cada período se tratará de reflejar cómo la empresa ha ido innovando, “aprendiendo” y generando nuevas capacidades para el período siguiente. En este análisis nos basaremos esencialmente sobre los marcos analíticos de Collis y Montgomery (1997), Besanko (2000) y Brickley (2001). Los resultados obtenidos La combinación de los condicionantes y oportunidades que ofrece al entorno y las decisiones tomadas por la empresa van dando lugar a una serie de resultados. Aunque es muy difícil establecer fehacientemente la causalidad entre acciones y resultados en cada período, se realizará una evaluación de los logros obtenidos en varias dimensiones: – Cuál ha sido la evolución de las ventas en los diferentes mercados de actuación. – Cuál ha sido el crecimiento obtenido. – Cómo ha ido evolucionando la productividad y la eficacia de la organización. – Cómo se han ido generando o adoptando nuevas prácticas en materia de gerenciamiento. – Cómo ha ido evolucionando la presencia internacional de la empresa. c) Las oportunidades y los desafíos para el futuro Al finalizar un determinado período es importante realizar un análisis que permita responder a los siguientes interrogantes: • ¿Qué ha logrado la empresa en el período bajo análisis? • ¿Qué juego estratégico ha adoptado y cómo le ha ido? • ¿Cómo se encuentra la empresa en relación con sus principales competidores? • ¿Cuál es la motivación y el intento de los accionistas y actores clave?, o sea “¿qué está pasando en la cabeza de los líderes?”, siguiendo a J. Gartner (2001). • ¿Qué desarrollo podemos ver en el entorno que van generando nuevas oportunidades o desafíos en la empresa? • ¿Podemos identificar indicios acerca de la comprensión que la empresa tiene acerca de estos cambios en su entorno y acerca de procesos de discusión, análisis o decisiones orientadas a enfrentar estas nuevas condiciones? En suma, podemos ver que la empresa está “aprendiendo”, o que

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persiste en conductas estratégicas erróneas o inadaptadas a las nuevas reglas de juego, como estudiaron magistralmente Broustail y Greggio (1999)? Aplicación del enfoque metodológico: Las “Cuatro ARCOR” y su desarrollo a lo largo de cincuenta años de vida

Al aplicar el marco analítico propuesto en el cuadro 1-1 y explicado en la sección anterior, es posible concluir que ARCOR ha pasado por una serie de transformaciones a lo largo de sus primeros cincuenta años de vida que permiten hablar de “cinco ARCOR”, o de cinco modelos de empresa que se han ido desarrollando sucesivamente, ilustrados en los cuadros 1-2 y 1-3. Los orígenes en el Interior, que van desde la fundación en 1951 hasta la década de 1970, y que implican la consolidación de un proyecto empresario focalizado en el interior del país y la construcción progresiva de una gama creciente de productos y de una cobertura nacional. Es importante señalar algunas dimensiones clave de la empresa en el año 1970: – Ventas de 47 millones de pesos (valores de 1995): dos veces y media el valor de 1960. – 1150 empleados: 2,5 veces el valor de 1960. – Una escala de producción 12 veces superior a la de 1960. – Exportaciones poco importantes. – Una posición en el ranking por ventas de Nº 18 entre las alimenticias y de Nº 113 en el nivel general. “La empresa multiproducto con cobertura nacional e inicio exportador” En este período, que cubre aproximadamente la década de 1970, ARCOR realiza una profunda transformación en su intento estratégico y su modelo competitivo. Consolida la ampliación de su gama de productos y suma a su importante presencia en el Interior la entrada al mercado del Gran Buenos Aires. Su configuración productiva se va ampliando y comienza a ser gerenciada como una red. Se comienza a encarar un esfuerzo sostenido exportador. ARCOR es en 1980 una empresa cuantitativa y cualitativamente muy diferente de la de diez años atrás:

– – – –

Sus ventas son por 280 millones de dólares, casi 3 veces las de 1970. Emplean a 2300 personas, el doble que en 1970. Realiza exportaciones por 7 millones de dólares. Ha avanzado fuertemente en el ranking de las empresas nacionales: ya es novena entre las alimenticias y nº 86 en el ranking general.

“El grupo de alimentos nacional con incipiente internacionalización” En la década de 1980, que representa un periodo de inestabilidad y estancamiento para la economía argentina, ARCOR avanza en una serie de dimensiones

1950

Los orígenes en el interior

1960

1970

La empresa multiproducto con cobertura nacional e inicio exportador

1980 Años

El grupo de alimentos nacional e incipiente internacionalización

Cuadro 1-2. “Las Cuatro Arcor”. Cambios fundamentales en la naturaleza de la empresa Arcor

1990

El grupo de América Latina con proyección internacional

2000

La empresa global

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Caramelos

Golosinas/Dulces

Chocolates

Galletitas y enlatados

Alimentos

Córdoba

Años ’50

Años ’60

Interior Arg.

Años ’70

Consolidación nacional

Exportaciones

El mundo

Empresa Global

Mercosur y América del sur

Inversiones en el exterior

Años ’90

Cobertura geográfica de operaciones directas

Cap. Fed. + GBA

Años ’80

Cuadro 1-3. Evolución Posicionamiento de Mercado

Portfolio de productos al consumidor final

26 El caso Arcor

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clave. Se completa la transición de “empresa” a la de “grupo” focalizado en alimentos, que está reforzando su presencia en el mercado nacional y que comienza a construir los elementos fundacionales de una empresa multinacional a través de la adquisición de empresas o la implantación productiva, especialmente en países limítrofes. El grupo comienza a innovar ya no sólo en prácticas manufactureras (que son su especialidad desde los comienzos), sino en prácticas de desarrollo de productos, en marketing y en capacidades gerenciales. A fines de la década de 1980, cuando la Argentina se debate en un proceso de hiperinflación con fuerte recesión, ARCOR ha dado otro paso importante en su desarrollo: – Tiene ventas por 420 millones de dólares que casi triplican las de 1980. – Emplea a 5400 personas, de las cuales 21 por ciento ya trabajan fuera de Argentina – Exporta por un valor de 21 millones de dólares anuales – Sigue avanzando en el ranking de empresas: ya es quinta entre las alimenticias y número cuarenta en el ranking general “El grupo de América del Sur con proyección internacional”

El comienzo de la década de los noventa encuentra a ARCOR en una posición estratégica, pero enfrentando dos desafíos estratégicos fundamentales: la necesidad de una transición de liderazgo causada por la traumática desaparición de su fundador y el lanzamiento de un proceso de apertura de la economía y de reformas institucionales sin precedentes. En esta década, ARCOR logra consolidar su posición en el mercado argentino y logra defender su posición estratégica ante la desaparición o compra por parte de multinacionales de otras empresas nacionales. Al mismo tiempo alcanza un cambio cualitativo de su presencia en la región a través de sus adquisiciones e inversiones en Chile y Brasil. La empresa también consolida una fuerte presencia exportadora, y sus parámetros operativos muestran otro gran “salto”. Hacia 1999 ARCOR es una empresa con: – 1100 millones de dólares en ventas: 25 veces el valor de 1990 – 13.000 empleados (el doble de 1990), de los cuales casi 30% residen fuera de Argentina – Exportaciones por más de 200 millones de dólares – Es la empresa líder entre las alimenticias y número 26 en el ranking general. Hasta aquí hemos hablado de la evolución de las “Cuatro ARCOR”. Cabe también plantear una hipótesis acerca de la evolución futura de ARCOR, que denominamos “Hacia una empresa global”, y que simbolizamos con el logo de ARCOR escrito en chino, presente en los envoltorios de los productos que la empresa exporta a China. Pensamos que ARCOR entra en la década

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de 2000 con una posición estratégica envidiable, pero que tendrá que trabajar el doble de fuerte para consolidar la creación de la “Quinta ARCOR”, o la Empresa global, la que deberá construirse alrededor de algunos temas fundamentales: • La defensa de su posición en el mercado argentino, ante una agresividad creciente de las empresas multinacionales • La redefinición de su mercado doméstico como el de una “empresa del MERCOSUR”, con fuerte presencia en Chile y la construcción de una posición de liderazgo en Brasil • La construcción de una “empresa de las Américas”, con esfuerzos redoblados en la creación de una posición en el área del NAFTA • Algunas apuestas al liderazgo en algunos segmentos globales de exportación, construyendo sobre los éxitos ya alcanzados en categorías como chocolates y golosinas • El ingreso a otros grandes mercados emergentes como China • La creación de una cultura de “empresa internacional” Estas hipótesis acerca de lo que podría ser esta “ARCOR de los años 2000” serán desarrolladas en profundidad en el capítulo 4.

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LAS “CUATRO ARCOR” Y SU DESARROLLO A TRAVÉS DE CINCUENTA AÑOS. LA HISTORIA COMO PRÓLOGO DEL FUTURO En la Introducción y en la sección anterior hemos presentado el marco analítico y su correspondiente enfoque metodológico. De acuerdo con ambos es posible afirmar que el desarrollo de una empresa puede explicarse como el resultado de la evolución de cuatro dimensiones de análisis y de su interrelación dinámica. Las cuatro dimensiones son las siguientes: • El entorno institucional y de política económica del país (y posteriormente de la región): donde la empresa nace y enfrenta sus primeras etapas de desarrollo. Dentro del entorno también es importante destacar la dinámica del sector (o de la industria) en que actúa la empresa: cómo van evolucionando las condiciones de competencia y los juegos que sus competidores van poniendo en práctica. • La voluntad y el intento estratégico de los accionistas y de la Alta Dirección: ante los condicionantes y oportunidades que ofrece el entorno, es importante analizar cuál era la motivación de los accionistas en las etapas iniciales y también la de la Alta Dirección en etapas posteriores. En esta dimensión se trata de aprehender el grado de agresividad y de compromiso schumpeteriano de los accionistas, su comprensión del entorno y las decisiones clave que tomaron acerca de qué juego estratégico encarar. • Las acciones estratégicas y operativas clave adoptadas: en cada período de análisis, los actores clave de la empresa toman una serie de decisiones que implican “apuestas” en materia de asignación de recursos financieros, productivos y humanos. Se deciden posicionamientos estratégicos, propuestas de valor al mercado, gamas de producto, configuraciones productivas, volúmenes de producción, estrategias de distribución, etc. En determinados momentos se toman decisiones que implican un cambio cualitativo del “perímetro estratégico” de la empresa: se ingresa en nuevas áreas de negocio, se adquieren empresas o se desinvierte; se ingresa en nuevas geografías. • Los resultados y las oportunidades y desafíos para el futuro: la combinación de las condiciones del entorno, de las acciones de los competidores y de las acciones de la empresa desemboca en una serie de resultados de la firma en el período bajo análisis. En resumen, se busca medir si la empresa creció, si mejoró su rentabilidad y su productividad y, más profundamente, si su posicionamiento y su viabilidad estratégicos se fortalecieron o no en el período. También se debe realizar un análisis prospectivo para delinear las tendencias de cambio en las condiciones competitivas o del entorno que van generando

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El caso Arcor

oportunidades o amenazas para la empresa y para analizar cómo los actores clave la percibieron y comenzaron a elaborar (o no) respuestas estratégicas. También señalamos brevemente en la sección anterior que los cincuenta años de historia de ARCOR pueden organizarse como la sucesión de cuatro empresas o “Cuatro ARCOR”, que ofrecen el “prólogo” para lo que definimos como el “prototipo” de una empresa global: la quinta ARCOR. Estas cuatro ARCOR se fueron sucediendo a lo largo de períodos bien definidos de la historia del país, que pueden sintetizarse como sigue: • La empresa especializada del Interior, que se desarrolla en las décadas de 1950 y 1960. • La empresa multiproducto con cobertura nacional e inicio exportador, que se consolida durante la década de 1970. • El grupo de alimentos nacional con incipiente internacionalización, durante la década de 1980. • El grupo de América del Sur con proyección internacional que se configura a comienzos de la década de 1990 y se encuentra consolidado a fines de la misma. En la sección siguiente presentamos con mayor detalle la aplicación de nuestro marco de análisis a la descripción de cada uno de estos cuatro períodos. Los comienzos en el Interior en la década de 1950, la construcción de una empresa dominante en el Interior y el acceso al Gran Buenos Aires en la década de 1960

– La Argentina estaba en un período de euforia y de optimismo aparentemente ilimitado: salarios reales en alza, oportunidades de empleo y expansión del consumo popular. – El Interior del país ofrecía oportunidades aún más tentadoras: la mayor parte de la innovación de productos y la presencia de grandes marcas nacionales e internacionales se concentraba en el Gran Buenos Aires. El Interior era todavía un mundo muy fragmentado, compuesto de canales de distribución tradicionales y de productos y marcas locales con baja innovación. – La calidad de las empresas actuantes y de sus prácticas gerenciales era muy incipiente y ofrecía barreras de ingreso bajas para este grupo emprendedor de descendientes de italianos. – Los fundadores ya llevaban varios años participando en la industria, conocían bien el mercado del Interior y sus actores clave. – Había una fuerte carencia de tecnología y de insumos: la Argentina era casi un país cerrado.

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– Existían varias áreas en el Interior donde se podían encontrar reservorios amplios de mano de obra a costo razonable y con un clima aceptable de relaciones industriales. Basados sobre estas constataciones podemos ima-ginar que en algún momento los fundadores comenzaron a converger hacia una “propuesta de valor” y un “modelo de negocios” en la expresión de M. Porter (1996), que presentaban las siguientes características (para más detalles véase el cuadro 1-4): – Vamos a producir y vender caramelos que sean de buena calidad y con precios adaptados al consumo popular. – Nos vamos a focalizar en los mercados de Córdoba y de algunas otras provincias cercanas, trabajando una distribución a través de mayoristas. Cuadro 1-4. Los Orígenes – Período: Los ´50. Intento Estratégico: “Construir un proyecto empresario independiente” “Empresa especializada en caramelos con cobertura regional” Posicionamiento estratégico: - Gama especializada de productos: caramelos en creciente escala - Posicionamiento de calidad mediana a mercado masivo - Foco en mercados poco servidos del Interior - Córdoba y el resto del Interior - Búsqueda de liderazgo en costos - Desarrollo de mayoristas



Modelo producción/tecnológico: - Fuerte integración vertical por altos costos transacción e insuficiencias acceso a insumos – glucosa, cartón, energía eléctrica - Desarrollo, adaptación y fabricación de maquinaria – escaso desarrollo de proveedores especializados y economía cerrada - Una planta localizada estratégicamente para atender el mercado del Interior (Arroyito)



Arquitectura Organización - Equipo de emprendedores - Distribución por mayoristas - Organización “funcional” pero poco formalizada



Capacidades acumuladas y desarrollo nuevas capacidades: - Capacidades de los fundadores: - Sentido emprendedor - Conocimiento de procesos - Conocimiento ingeniería/desarrollo máquinas - Conocimiento mercados del Interior



RRHH/cultura: - “Un grupo de emprendedores con un líder carismático” - Cultura de pioneros: trabajo fuerte y acumulación - Fuerte vínculo y ayuda con su entorno comunitario - Relaciones laborales colaborativas



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– Vamos a construir una planta fuertemente integrada, con equipos diseñados y encargados por nosotros que nos permita ofrecer altas escalas de producción y costos muy competitivos. – Procuraremos una localización donde podamos construir una “comunidad” con mano de obra disponible y competitiva. Es probable que estas hayan sido las determinantes fundamentales de la decisión, sumadas a la voluntad de “independizarse” y la famosa voglia da fare de los inmigrantes italianos. Los primeros años de desarrollo consistieron en la puesta en práctica de este concepto empresarial y permitieron obtener resultados alentadores: el Interior estaba preparado para aceptar una propuesta de valor como la de ARCOR. Hacia fines de la década de 1950 la joven ARCOR se encuentra con una discontinuidad importante en su entorno: el gobierno de Arturo Frondizi adopta una política de apertura económica y de mayor libertad para la importación de tecnología y bienes de capital, aunque manteniendo altos niveles de protección para la importación de bienes de consumo. ARCOR se va adaptando a estas nuevas condiciones y toma una serie de decisiones estratégicas que le permiten acelerar su crecimiento (para más detalles véase el cuadro 1-5). – Se decide comenzar a ampliar la familia de productos con el objetivo de lograr una gama que permita aprovechar las capacidades de distribución construidas durante la década anterior. Se introducen golosinas, alfajores y dulces. – Comienza la transición de mayoristas a distribuidores. – Se producen las primeras iniciativas de ingreso al área metropolitana de Buenos Aires. A su vez las nuevas condiciones del entorno permiten llevar adelante una evolución de la política tecnológica y del modelo productivo: se comienza a importar equipos, a los cuales se les realizan importantes adaptaciones; se van agregando líneas y se profundiza la tecnología en Arroyito. El grupo de técnicos e ingenieros que había hecho milagros en la Argentina cerrada de los años cincuenta pasa a una nueva etapa de calificación al poder trabajar con equipos importados de última generación y continuar innovando y adaptándolos. Desde el punto de vista sociológico ARCOR se va transformando: pasa de tener alrededor de 400 empleados en 1960 a casi 1.200 en 1970. El liderazgo de Fulvio Salvador Pagani es siempre indiscutible, pero empieza a aparecer una estructura más formalizada y se reclutan nuevos técnicos y profesionales. Se va consolidando la transición desde una cultura de “emprendedores” en la década de 1950 hacia una cultura empresaria más formalizada. En resumen, a fines de la década de 1960 ARCOR se encuentra como se presenta en el cuadro 1-3: ha ampliado su línea de productos, ya es un com-

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Cuadro 1-5. Período: Los ´60. ARCOR Intento estratégico: “Construir una empresa de alimentos dominante en el Interior y acceder al Gran Buenos Aires”

Contexto Económico Nacional El desarrollismo y la segunda fase sustitutiva a partir de 1958  Crecimiento con estrangulamiento externo  Impactos: - Crecimiento cíclico del PBI:5%/año - Salario real creciente y expansión de los consumos masivos - Bajo desempleo - Alta protección a importaciones bienes finales - Posibilidad creciente de importar maquinaria/tecnología a partir de 1958 - Financiamiento disponible y con costos reales negativos - Mantenimiento de ayudas directas del Estado a la Industria  Economía protegida, poca/ninguna competencia de productos importados  Un grupo de diez jugadores “de marca”, orientados al GBA – Suchard, Nestlé, Noel, Aguila-Saint, Stani, etc.  Estructura muy fragmentada en el Interior, con algunos jugadores regionales significativos 

 Posicionamiento estratégico: - Ampliación gama de productos apalancando la distribución (economías de scope): golosinas, alfajores, dulces - Importante innovación de productos - Distribución: de mayoristas a distribuidores - Comienzo del ingreso al G.B.A.  Modelo producción/tecnológico: - Inicialmente, agregado de líneas y profundización tecnológica en Arroyito - Tránsito hacia procesos tecnológicos más automatizados vía importación/adaptación equipos – Ej: envolvedoras - Diversificación al agro - Alta capacidad de innovación: incorporación, adaptación y mejora de tecnología  Arquitectura organización: - Aparición de una estructura formalizada - Liderazgo fuertemente concentrado en Fulvio Salvador Pagani  Capacidades acumuladas y desarrollo de nuevas capacidades: - Profundización capacidades en tecnología: adaptación de equipos importados - Desarrollo capacidades comercialización: publicidad, primeras campañas 

RRHH/cultura- Fuerte incorporación/reclutamiento nuevos RRHH

Resultados Oportunidades/Desafíos para el futuro Expansión a nivel nacional Consolidar la distribución como bastión  Hacia una empresa de alimentos  

1970 Ventas: 47 millones $ (95) = 2,5 veces 1960  Empleados: 1.150 = 2,5 veces 1960  Escala producción: 12 veces 1960  Exportaciones: Insignificantes  Ranking por ventas: - Total: No. 113 - Alimenticias: No. 18 

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petidor de los más importantes en el Interior y está comenzando su avance hacia el AMBA. Ha progresado en su modelo de producción: de la planta monolínea de los años cincuenta ha hecho de Arroyito un complejo diversificado con varias líneas de producción, y está expandiendo su configuración productiva hacia otras plantas del Interior. Su organización y su cultura están pasando de los orígenes emprendedores a un modelo más complejo y formalizado, todavía bajo el fuerte liderazgo personal de Fulvio Salvador Pagani. ARCOR está en inmejorables condiciones para enfrentar la década de 1970, que presenta fuertes indicios de crecientes turbulencias políticas, pero en la que el ho-rizonte económico todavía parece ofrecer oportunidades de crecimiento. La construcción de una empresa multiproducto con cobertura nacional e inicio exportador. La experiencia de la década de 1970

Los años setenta presentan en la Argentina un proceso de fuertes turbulencias políticas y cambios drásticos en materia de política económica que ponen a dura prueba a las empresas que están operando en el país. De modo sintético, la década puede dividirse en dos grandes períodos: – El período 1970-1976, en el que se produce el agotamiento del intento de apertura del ministro Krieger Vasena, se acelera el deterioro del gobierno militar y se produce el retorno del peronismo al poder y su final dramático. Es a partir de este período que se cuestiona la perspectiva del modelo económico de sustitución de importaciones y de participación del Estado como empresario e importante asignador de recursos. – El período 1976-1980, que presenta la ruptura del orden democrático y la instauración, con la gestión del ministro Martinez de Hoz, del intento más ambicioso hasta ese momento de apertura y transformación institucional. Este modelo implica un comienzo de retirada del Estado de la actividad empresaria, una drástica reforma financiera que se traduce en altos costos de financiamiento y un fuerte deterioro del tejido industrial del país. En este marco que implicó el desánimo de muchos empresarios y la desaparición de varias empresas nacionales, el grupo de accionistas fundadores continúa apostando al desarrollo de la empresa, tal como se presenta en el cuadro 1-6. – Se continúa ampliando la gama de productos: más categorías en golosinas y chocolates, pero también una expansión a nuevas categorías tales como alimentos, galletitas, tomates y arvejas. – Se confirma la expansión al AMBA, apalancando la distribución sobre la red de distribuidores de cigarrillos. – Se comienzan a poner las bases de una orientación exportadora y de una presencia exportadora, con las iniciativas de ARCORPAR y Van Dam.

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– El modelo productivo continúa su evolución, con el agregado de nuevas plantas en el Interior que se comienzan a gerenciar con una visión de “red”. Todavía se continúa avanzando en la integración vertical con la producción de envases, hojalata y enzimas. A su vez la “sociología” de la organización continúa evolucionando: se continúa con un modelo de gestión centralizado, pero se van produciendo avances en capacidades y recursos funcionales en áreas como marketing, finanzas y logística. Se va construyendo un equipo orientado hacia la exportación que empieza a acumular experiencia en servir canales y clientes en el exterior. En 1980 la empresa exporta por alrededor de 7 millones de dólares. Al finalizar esta década tan difícil para el país, ARCOR ya se ha consolidado como una importante empresa nacional (véase el cuadro 1-3): vende por 270 millones de dólares, ha multiplicado su tamaño 3 veces desde 1970, y ocupa el lugar número 86 en el ranking de las empresas nacionales. Hacia un grupo alimentario nacional y la expansión a la región y el mundo. La experiencia de la década de 1980

La década de 1980 también presentó un marco de fuerte turbulencia para el desarrollo de empresas en la Argentina: se produce una transición compleja hacia la democracia en el marco de la crisis de la deuda externa e intentos fallidos de estabilización. El resultado macroeconómico es altamente frustrante, con una caída persistente del ingreso per cápita y varios estallidos hiperinflacionarios durante la década. En este marco los accionistas continuaron profundizando la apuesta estratégica, que se puede caracterizar alrededor de tres temas fundamentales: – La expansión de la gama de productos y la transición hacia un modelo de “grupo” focalizado en alimentos – Una política “contracíclica” de continua inversión en tecnología y capacidad de producción – Una voluntad de expansión internacional como inversor directo y como exportador Tal como se presenta con mayor detalle en el cuadro 1-7, ARCOR continúa con una estrategia de crecimiento a lo largo de varias dimensiones estratégicas. En primer lugar se busca consolidar la posición en el sector alimentos, en un momento en que varios jugadores nacionales comienzan a entrar en crisis y cuando la presión competitiva de las empresas multinacionales es todavía limitada. Se avanza en la expansión de la línea de productos hacia aceites y harinas de maíz pero, más importante aún, se produce un cambio fuerte en la estrategia competitiva al lanzar productos “de marca” con mayor diferenciación y un posicionamiento superior en precio: los chicles, los caramelos Cristal

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Cuadro 1-6. Período: Los ´70.

Contexto Económico Nacional Fuertes turbulencias políticas e inestabilidad institucional  Grandes cambios de política económica; dos períodos diferenciados: 1970-1975: Último intento populista y distribución de ingresos 1976-1980: Apertura y reforma estructural PERIODO ´70 -´75:  Inflación alta y creciente  Salario real creciente hasta 1974, estancado después  Fuerte aparato de apoyo a la industria: - BANADE - Desgravación - Financiamiento a costos reales negativos - Incipiente formación de una estructura “nacional” de la Industria - Crecimiento de la gran distribución en el AMBA (Capital Federal y Gran Buenos Aires) PERIODO ´76 -´80:  Primer intento fuerte de la apertura comercial y financiera a partir de 1978 – culmina en fracaso  Financiamiento a costos reales positivos  Desmantelamiento del tejido industrial y PyME 

ARCOR Intento estratégico: Consolidación de presencia en el Interior y “ataque al AMBA”. “Ampliación de la gama de productos y fortalecimiento de la distribución como bastión”. Comienzo de la Exportación Posicionamento estratégico: - Construcción gama más amplia: golosinas y chocolates – Misky – alimentos – galletitas (Pancrek); tomates y arvejas (Façon) - Avanza la penetración al AMBA - Apalancamiento en distribuidores de cigarrillos y distribuidores oficiales - Planteo de una orientación exportadora: sus inicios



Modelo producción/tecnológico: - Ampliación de presencia productora - Innovación de procesos/profundización liderazgo en costos - Aumento integración vertical: envases, hojalata, enzimas - Configuración regional incipiente – Arcorpar (Paraguay), Van Dam (Uruguay)



Arquitectura organización: - Modelo de gestión centralizado -...con avances en capacidades/recursos funcionales



Capacidades acumuladas y desarrollo de nuevas capacidades - Profundización capacidades tecnológicas: manejo de varias plantas y coordinación - Innovación incipiente en packaging - Desarrollo capacidades y relaciones en exportación



RRHH/cultura: - Profesionalización creciente de mandos gerenciales - Adopción de nuevos procesos y prácticas gerenciales



Resultados Oportunidades/Desafíos para el futuro Consolidación como grupo nacional de Alimentos Expansión exportadora  Expansión y actualización tecnológica en Alimentos  

1980 Ventas: 268 millones U$S = 2.7 veces 1970  Empleados: 2.300 = 2 veces 1970  Exportaciones: 7 millones U$S  Ranking por ventas: - Total No. 86 - Alimenticias: No. 9 

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Cuadro 1-7. Período: Los ´80.

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ARCOR Intento estratégico: “Construir un grupo alimentario de cobertura nacional y avanzar a los mercados regionales y el mundo” Posicionamiento estratégico: - Privilegio de la inversión en producción en forma anticíclica frente a la preferencia financiera - Consolidación de la empresa alimentación con la apertura en Interior de plantas de última generación - Ampliación de la gama de productos – aceites, harinas de maíz - Ingreso decidido al segmento de “marca” con mayor diferenciación – Bon o Bon, chicles, caramelos cristal - Inversiones en el exterior (Uruguay, Brasil) y mayor dinamismo de exportador 

Contexto Económico Nacional 

Inestabilidad macroeconómica, endeudamiento externo y desarticulación fiscal



Recuperación de la democracia



Contexto de alta, permanente y creciente inflación



Fuerte intento de estabilización en 1985: El Plan Austral, con su agotamiento



Estancamiento económico



Salario real en caída



Desempleo bajo



Fuertes variaciones del costo real del endeudamiento



Fuerte apoyo estatal a la industria en el interior del país



Crisis de varios jugadores



Ausencia de nuevos jugadores internacionales

Modelo producción/tecnológico: - Acelerado proceso de inversiones - Especialización de plantas, descompresión de Arroyito - Tecnologías de última generación con fuerte integración vertical en cada nuevo polo – Catamarca, San Juan, San Luis 

Arquitectura organización - Replanteo de la estructura organización frente al crecimiento 

Capacidades acumuladas y desarrollo nuevas capacidades: - Gestión de red de producción y distribución - Innovación de productos – chicles soft y relleno - Incipientes capacidades de Marketing 

RRHH/cultura: - Tránsito a nuevo modelo de organización - Transición a nuevo modelo de liderazgo y gobierno - Profesionalización 

Resultados Oportunidades/Desafíos para el futuro Aprovechar sus capacidades complementarias en producción y distribución  Adaptarse a la globalización  Definir su core business  El tránsito a la internacionalización 

1990 Ventas: 421 millones U$S 2.7 veces sobre 1980  Empleados: 5.400 = 2.3 veces 1980  Exportaciones: 21 millones $ = 3 veces 1980  Empleo fuera Argentina = 12% total  Ranking por ventas: - Total: No. 40 - Alimenticias: No. 5 

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y los Bon-o-Bon. En tal sentido se desarrollan nuevas capacidades en materia de construcción de marcas: diseño, packaging, promoción y comunicación. A su vez el modelo productivo de la empresa presenta una transformación profunda: apoyándose sobre la asistencia financiera oficial a través del BANADE, la empresa comienza a construir una verdadera red nacional de producción, con plantas de última generación como las de Catamarca, San Juan y San Luis. Se continúan profundizando las capacidades de adaptación de tecnologías y de gestión industrial. Más allá del desarrollo de la gama de productos, de la presencia en mercados internacionales y del modelo productivo, el período se caracteriza por el esfuerzo lanzado por Fulvio Salvador Pagani hacia fines de la década en pos de la transformación de su modelo organizativo. Las fuentes confirman que don Fulvio había percibido que la empresa había alcanzado un nivel de complejidad —con ventas por 400 millones de dólares y 5400 empleados— que requería ir avanzando hacia un nuevo modelo de funcionamiento. En los últimos años de la década lidera un proceso de desarrollo de una nueva estructura de organización, incorpora nuevos talentos y avanza hacia un modo de gerenciamiento más descentralizado, que se apoya más en una línea gerencial de alta calidad. Es así como ARCOR se encuentra, a comienzos de la década de 1990, con una serie de condiciones que le van a permitir aprovechar el nuevo entorno económico (véase el cuadro 1-3). – Una amplia gama de productos y un posicionamiento creciente en productos “de marca”. – Una presencia sólida en el nivel nacional. – Una red de plantas de última generación con fuerte capacidad disponible de producción. – Un modelo de gerenciamiento renovado y con nuevos talentos. ARCOR se encuentra lista para ingresar en la década más exitosa de su historia. Los años noventa: Construcción de una empresa regional líder en un marco de profundas transformaciones institucionales

La década de 1990 ofrece en la Argentina un caso de estudio de alto interés académico en el área de la interrelación entre políticas macroeconómicas de transformación y el análisis de estrategias competitivas. A pesar que la historia de los años noventa es ampliamente conocida, vale la pena destacar algunos de sus tramos, que implican fuertes discontinuidades estratégicas para una empresa como ARCOR: – La política de estabilización y de convertibilidad produjo un impacto inicial de fuerte recuperación del salario real y de expansión acelerada del consumo.

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– Al mismo tiempo se abre el mercado a la competencia de productos importados. – La Argentina aparece como un destino interesante para la inversión externa: varias empresas multinacionales deciden expandir su presencia en el país, en varios casos a través de la compra de empresas nacionales. – Los costos de factores presentan fuertes variaciones en sus precios relativos: los costos laborales crecen fuertemente, mientras que se abarata relativamente la incorporación de nuevos equipos y tecnologías. – El financiamiento subsidiado del Estado desaparece y lo sustituye un financiamiento bancario y de los mercados de capitales con costos reales altos y con fuerte volatilidad. – Finalmente Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay crean el MERCOSUR, que implica comenzar a cambiar la definición del mercado accesible para un empresa nacional. Ante este cambio drástico en el entorno competitivo, los accionistas de ARCOR podrían haberse desanimado y haber optado (como muchos otros empresarios) por vender la empresa. También podrían haber fracasado, sucumbiendo a la presión creciente de las empresas multinacionales. Nada de esto sucedió. La década de 1990 constituye un período de “explosión creativa” en ARCOR, que logra acelerar fuertemente su crecimiento para llegar a 1100 millones de dólares en ventas en 2000, 218 millones de dólares en exportaciones y 12.700 empleados (30% de los cuales residen fuera de la Argentina). ¿Cómo lo hicieron? Algunas iniciativas clave del período (véase el cuadro 1-8) fueron las siguientes: – La empresa se consolida como un jugador de “productos de marca con buena posición de precios”, con un posicionamiento adecuado respecto de las multinacionales. – ARCOR se confirma como “consolidador de la industria”, ganando posiciones frente a competidores nacionales debilitados (adquiriendo algunos de ellos, como Águila) y defendiéndose activamente frente a multinacionales que todavía están “aprendiendo” las reglas de competencia en el mercado argentino. – La empresa avanza fuertemente en su capacidad de lectura del consumidor, de segmentación y de innovación rápida. Se realiza un importante esfuerzo de publicidad y de implantación de la marca en el público consumidor. – Se aprovecha fuertemente la capacidad instalada generada en la década anterior y se desarrollan plantas de última generación. Se comienza a rever la filosofía de integración vertical con esfuerzos de tercerización. Asimismo ARCOR completa su transición hacia prácticas gerenciales de última generación. Los años noventa presentan un fuerte avance en la

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Quadro 1-8. Período: Los ´90. Contexto Econômico Nacional

ARCOR Intento estratégico: “Transformar la empresa, dominar el mercado local, avanzar en el MERCOSUR, buscar nuevas formas de integración en el mercado mundial” Posicionamiento estratégico - Desarrollo de marcas y productos - Consolidación de posición en chocolates y galletitas - Concentración y fortalecimiento de distribuidores - Búsqueda de posicionamiento precio/calidad adecuado versus multinacionales - Expansión a Brasil, Chile, Perú - Oficinas comerciales en Colombia, México, USA, Ecuador y Canadá- Salto cualitativo exportaciones - Búsqueda nuevas formas participación en el mundo: alianzas, marcas privadas 

Consolidación de la democracia  Fuerte política de transformación institucional desde 1991 - Estabilización/derrota inflación – convertibilidad - Convertibilidade - Privatizaciones - Apertura económica  Construcción del MERCOSUR  Impactos - Fuerte crecimiento hasta 1998 - Fuertes ganancias productividad - Crecimiento exportaciones - Costo exportaciones - Costo financiamiento creciente  Desmantelamiento ayuda estatal a la industria  Fuerte impacto de shocks externos – México, Rusia, Brasil  Aumento del desempleo y deterioro de la distribución del ingreso  Avance y concentración del canal supermercados  Entrada de nuevas multinacionales  Desaparición/venta de jugadores nacionales  Fuerte transformación y concentración en la distribución a nivel nacional 

Modelo producción/tecnológico: - Fuerte aprovechamiento de la capacidad instalada existente - Nueva ola de equipamiento: adquisiciones (Aguila) y plantas de última generación (Colonia Caroya y Salto) - Tercerización y revisión de integración vertical - Replanteo estructura logística 

Arquitectura organización - Fuerte cambio modelo organizacional hacia estructura de UN’s y descentralización 

Capacidades acumuladas y desarrollo de nuevas capacidades - Fuerte avance en: . Mercadotecnia . Distribución y Logística . Finanzas . Desarrollo de mercados externos . Tecnología de información . Desarrollo de Alianzas 

RRHH/Cultura - Transición exitosa a nuevo modelo de liderazgo/gobierno - Desarrollo línea gerencial profesionalizada/nuevos líderes - Desarrollo de cultura más participativa y de iniciativa personal - Primeros pasos en la construcción de un management internacional y no argentino 

Resultados 2000 Ventas: 1.100 millones U$S 2.5 veces sobre 1990  Empleados: 13.000 = doble 1990  Empleo fuera de Argentina = casi 30%  Exportaciones: 200 millones U$S = 7 veces sobre 1990  Ranking por ventas: - Total: No. 26 - Alimenticias: No. 1 

Oportunidades/Desafíos para el futuro 

Hacia la empresa global

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incorporación de talento y en la generación de capacidades y procesos en mercadotecnia, logística, finanzas y tecnología de la información. ARCOR se consolida también como empresa activa en la región, como exportador relevante, y como activo jugador en materia de alianzas estratégicas: – Se completa la expansión a Brasil con la instalación de una planta y hacia Chile (la adquisición de Dos en Uno) y Perú. – Se consolida un programa activo de exportaciones, que consiste en una fuerte expansión de las ventas a Brasil (capitalizando las oportunidades que ofrece el MERCOSUR) y en apertura de nuevos mercados. Al final de la década ARCOR es uno de los principales exportadores del país, con ventas por más de 200 millones de dólares. Es así como hacia fines de los años noventa los líderes de ARCOR pueden sentirse satisfechos (véase el cuadro 1-3): han completado una difícil transición generacional y de modelo de gerenciamiento, y han consolidado una empresa líder en la Argentina que ya figura entre las principales del mundo en su sector. Este diagnóstico, que justifica una fuerte satisfacción y un razonable optimismo para el futuro, debe considerarse como un nuevo punto de partida para una nueva etapa: la construcción de la “Quinta ARCOR”, que denominaremos “empresa global”. En capítulos posteriores reflexionaremos sobre las enseñanzas clave que se pueden extraer de estos cincuenta años de historia y presentaremos algunas hipótesis acerca de qué significará para ARCOR esta nueva oportunidad de crecimiento que se le abre en el nuevo milenio.

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LA TRAYECTORIA DE LA EMPRESA: CRONOLOGÍA Y RESULTADOS La trayectoria de la empresa entre 1951 y 1990 El evento emprendedor – A partir de la segunda mitad de la década de 1940 el boom del consumo masivo y las políticas públicas de promoción de la industria en la Argentina ofrecían un marco propicio para el nacimiento de pequeñas y medianas empresas de capital nacional. En ese entorno macroeconómico que de todos modos tendía ya a desmejorar por causa de desequilibrios en el sector externo, ARCOR inicia sus actividades en 1951, en Arroyito, a 115 km al este de la ciudad de Córdoba. – Los socios originales de ARCOR (las familias Pagani, Maranzana, Brizio, Seveso y otros accionistas menores) habían desarrollado previamente una cierta experiencia en el negocio de la fabricación y distribución de caramelos en las provincias de Córdoba y Santa Fe, así como también en la producción de cajas y envases de cartón corrugado en Córdoba y Tucumán. El capital acumulado en estos emprendimientos y el conocimiento de la actividad productiva y los mercados del interior del país fueron la base para la constitución de la nueva empresa, dedicada a la elaboración de caramelos. – La localización en Arroyito obedeció a varias razones. Por un lado la familia Pagani había vivido y desarrollado actividades allí durante casi dos décadas, lo que le proporcionaba una red de contactos y relaciones. Por otro el lugar ofrecía importantes ventajas de costos. El agotamiento de la explotación de los bosques de algarrobo —principal actividad de la zona hasta la década de 1940— había dejado desocupada buena parte de la mano de obra y de la infraestructura de vivienda. A su vez se encontraba en un nudo de comunicaciones de caminos y ferrocarril, lo que facilitaba la distribución en un mercado regional con fuerte capacidad de demanda. También disponía de acceso a la oferta de leche y a buena agua, insumos claves para la actividad instalada. – Las dificultades principales estaban en la escasa disponibilidad de mano de obra calificada en Arroyito y en la deficiente provisión de energía eléctrica. Para enfrentar la primera se reclutó personal técnico y especializado en otras localidades con mayor experiencia industrial y de mantenimiento de maquinarias, o directamente en las empresas a las que los socios habían estado vinculados. En cuanto al suministro eléctrico, en una primera etapa la fábrica fue dotada con un grupo electrógeno, cuya capacidad se incrementó progresivamente. Más tarde se constituyó una cooperativa eléctrica, y finalmente ARCOR instaló su propio turbogenerador, el cual, junto con la usina, distribuía energía a los pueblos vecinos. – En la teoría recibida, hay un relativo consenso en estudiar al proceso de creación de una empresa —al que Shapero (1978) define como un “evento

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emprendedor”— como el resultado de la influencia de variables culturales, económicas, sociológicas y psicológicas, considerando a los individuos integrantes como uno de los factores relevantes para su explicación, pero no como el único. Desde esta perspectiva, la creación de una firma no es percibida como un hecho predeterminado desde el nacimiento de los protagonistas, sino como un proceso en el que los emprendedores se van conformando a partir de su interacción en la sociedad y en el marco de contextos específicos. – En la creación y posterior desarrollo de ARCOR sobresale la figura de Fulvio Salvador Pagani, entre cuyas cualidades personales se destacaban la iniciativa, la capacidad innovadora, las condiciones de liderazgo y de convocatoria y la visión de largo plazo, que lo identificaban como un empresario con características schumpeterianas. – Pero también fue determinante la presencia de los otros socios y la interacción con el medio local. Todos los miembros del grupo fundador no sólo compartían vínculos de amistad, sino que acumulaban experiencias y capacidades productivas complementarias. La interacción con el medio local facilitó la obtención de recursos materiales e hizo posible que la puesta en marcha de la empresa y su funcionamiento en los primeros años fueran producto de un esfuerzo colectivo, que implicaba un nivel de compromiso y una capacidad de trabajo que compensaban las dificultades de los momentos iniciales. Las décadas de 1950 y 1960. Aumento de escala y desarrollo de la integración vertical – Durante los años cincuenta y sesenta la expansión de ARCOR se basó principalmente en el aumento de la escala, en la integración productiva y en la creación de una red de distribución en el mercado nacional. El eje de la estrategia de la firma era competir con costos bajos y productos destinados a un mercado masivo. Así, a fines de la década de 1960 ya abastecía el 50% del mercado nacional de caramelos. – Los aumentos de escala se apoyaron desde fines de los años cincuenta en la creciente tecnificación de la producción, con un salto tecnológico entre 1958 y 1960 —facilitado por la posibilidad de importar bienes de capital sin arancel— y con fuertes inversiones en equipamiento durante toda la década de 1960. – A diferencia de las grandes empresas fabricantes de golosinas, que producían preferentemente para los segmentos de mayor capacidad adquisitiva y con foco en los grandes centros urbanos, ARCOR apuntaba a un mercado popular y a los consumidores del Interior. Los caramelos eran un producto accesible a todos los sectores de la población y su consumo era muy difundido.

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– En los primeros años la producción se realizaba mayormente en forma manual. A partir de 1958 se adquirieron equipos de última generación, de origen alemán, para la fabricación, y de origen italiano para la envoltura, automatizándose procesos e incrementándose en forma significativa la velocidad de producción. Con la nueva maquinaria la empresa se colocó en la frontera tecnológica internacional, aumentando su eficiencia y competitividad, y su escala de producción creció significativamente: de las cinco toneladas diarias de los inicios se pasó a sesenta toneladas a comienzos de la década de 1960. – La integración productiva tuvo como objetivo la reducción de costos en el abastecimiento de materias primas, insumos y maquinarias. Las materias primas e insumos eran de producción nacional, pero su aprovisionamiento se veía obstaculizado por problemas de precios —sobre todo en el caso de los insumos— y de tiempos de entrega. La construcción de maquinarias se realizó en los primeros años para suplir las restricciones a la importación, y desde fines de la década de 1950 para abaratar costos —debido al alto precio de los equipos importados— y evitar el aumento del endeudamiento en moneda extranjera. – Históricamente los costos de transacción fueron siempre elevados en la Argentina, y la integración vertical fue una estrategia común a la mayor parte de las grandes empresas en el período de sustitución de importaciones. Solían presentarse dificultades para el abastecimiento de materias primas e insumos, ya sea por insuficiencia o monopolio en la oferta local, o bien por las limitaciones de la importación a causa de las fluctuaciones del tipo de cambio o de los cambios en la política arancelaria. – En el caso de ARCOR la integración productiva se constituyó en una de sus principales fortalezas, que le permitió reducir costos de producción, ofrecer precios competitivos y diversificar riesgos. A través del proceso de integración la empresa se fue transformando en un grupo industrial en el que las diversas plantas de producción vendían sus excedentes en el mercado, complementando las ventas de las actividades principales. En algunos casos la escala requerida y decidida para las fábricas de insumos excedía ampliamente las necesidades de ARCOR, lo que llevó a que las ventas a terceros superaran a los intercambios intrafirma. – Los excedentes de la fábrica de glucosa, por ejemplo, se vendían a otras empresas productoras de bebidas y dulces, y a principios de la década de 1960 también comenzaron a exportarse subproductos. El cartón corrugado se vendía a empresas locales y gradualmente, a medida que ARCOR fue incrementando el número de plantas y los volúmenes de producción, los productos de ese rubro fueron cobrando una participación significativa en las ventas totales del grupo. – Inicialmente se había incorporado maquinaria de segunda mano y de tecnología obsoleta. Sin embargo, ya a partir de fines de la década de 1950

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los principales directivos y expertos de la firma realizaban viajes sistemáticos a Europa con la finalidad de acceder a nueva tecnología y renovar la maquinaria. La estrategia de ARCOR consistió en combinar la importación con producción propia. Se adquiría la maquinaria clave (cocedoras o envolvedoras, por ejemplo) introduciéndole adaptaciones y mejoras, y los otros equipos se fabricaban tomando como referencia los últimos modelos extranjeros. Esta capacidad ingenieril se corporizó en la integración de un taller propio de construcción y de adaptación de equipos que fue progresivamente incrementando su dotación de personal y su capacidad de diseño. En 1953 el taller disponía de un solo torno, utilizado a pleno por dos técnicos en dos turnos diferentes. A fines de la década de 1950 la oficina de diseño había incorporado un par de dibujantes, pero ya desde los años 60 se constituyó un equipo de trabajo integrado por proyectistas mecánicos, ingenieros, dibujantes y arquitectos. Este equipo fue el responsable de la mayoría de los proyectos de ampliación y expansión de las plantas del grupo. En esta etapa, entonces, la firma adquirió las características de una empresa multiplanta integrada, con sus actividades localizadas en Arroyito y en la ciudad de Córdoba, aunque siguió funcionando como una empresa individual y no como un grupo. De todos modos ya en la década de 1960 comenzó a invertir en sociedades vinculadas, en actividades agropecuarias e industriales y en la producción de insumos. Contemporáneamente ARCOR inició desde mediados de los años sesenta una cierta diversificación de su producción final, comenzando la fabricación de otras golosinas y de alfajores y dulces. Sin embargo, el rasgo principal en esta etapa fue la diversificación hacia actividades no industriales, fundamentalmente la compra y explotación de campos para actividades agropecuarias no necesariamente vinculadas con el core business. Una de ellas fue la ganadería, que incluyó el ciclo completo de cría, engorde y venta de la hacienda. En 1953 se incorporó un primer campo de 111 hectáreas para iniciar una plantación de membrillos y para el engorde de cerdos. Para 1988 el grupo ya había acumulado 180.000 hectáreas en varias provincias del Interior —Córdoba, Salta, Santiago del Estero—, con explotación muy tecnificada y de tipo capital intensiva. En general la explotación ganadera fue siempre la primordial, aunque más tarde también adquirieron importancia otras actividades, tales como la plantación y la explotación forestal y los tambos. La estrategia agropecuaria tuvo dos funciones. La explotación de campos implicó, fundamentalmente, una diversificación en las actividades de la firma, con el fin de aprovechar oportunidades de negocios, reducir riesgos, mejorar la disponibilidad financiera y facilitar el acceso al crédito bancario. En menor medida fue parte del proceso de integración, ya que en las tierras de la empresa se producían algunas materias primas, como sorgo y maíz

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para la fabricación de glucosa, membrillos para la producción de dulces y madera para la pasta de papel. En forma paralela al aumento de la capacidad de producción la empresa fue montando un sistema de distribución que constituyó una de sus ventajas estratégicas, gracias a su radio de alcance y a los métodos implementados. Desde los inicios se vendió a mayoristas, y en la década de 1960 se fueron incorporando nuevos canales. Uno de ellos fue el de distribuidores de cigarrillos que vendían a kioscos. El segundo, implementado a partir de 1967, fue la venta a través de distribuidores oficiales. Para fines de los años sesenta ARCOR contaba con una red eficiente de distribución en todo el mercado nacional, si bien su área de mayor influencia era el mercado del Interior, en el que las condiciones eran menos competitivas que en la Capital y el Gran Buenos Aires. La venta directa a mayoristas fue una estrategia que distinguió a ARCOR de muchos de sus competidores, quienes vendían a minoristas en volúmenes muy reducidos y con altos costos de transporte. La empresa fue depurando la base de clientes, exigiendo un lote mínimo a los de menor porte, con el fin de aprovechar mejor el transporte y la carga y descarga de la mercadería. Posteriormente la venta a través de distribuidores oficiales permitió reducir sensiblemente los costos de comercialización y agilizar las entregas. La empresa utilizó ambos sistemas de distribución en forma paralela, vendiendo algunas marcas a través de mayoristas y otras a través de los distribuidores oficiales. En las décadas de 1950 y 1960 la producción de la empresa se destinó casi exclusivamente al mercado interno, y sobre todo al interior del país. Comenzó por el mercado regional —Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Tucumán— y se fue extendiendo a otras provincias. Hizo las primeras ventas en Buenos Aires en 1953, pero su ingreso efectivo en este mercado se produjo recién en la década de 1970. En esta primera etapa las inversiones en publicidad eran reducidas y se utilizaban recursos muy artesanales. La marca ARCOR era menos conocida que los productos. De todas maneras en la década del sesenta ya se iniciaron algunas acciones e inversiones menores en packaging.

La década de 1970. Diversificación y descentralización de la producción – A lo largo de toda esta década, el desempeño económico de la empresa se vio fuertemente condicionado por un contexto signado por inestabilidad, creciente inflación y profundos cambios en la política económica a partir de 1976. ARCOR no resultó muy afectada por la apertura comercial de 1977, pero sí por la reforma financiera, que elevó drásticamente sus costos de financiación. En estos años la firma creció a un ritmo menor que en la década anterior y, en general, tuvo un comportamiento fluctuante. – En los años cincuenta y sesenta la expansión de ARCOR se basó en el aumento de la escala de producción y en el proceso de integración vertical,

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y sólo en una medida muy reducida en la diversificación. En la década de 1970, en cambio, el crecimiento de la empresa tuvo como ejes el desarrollo de nuevos mercados de productos y la búsqueda de nuevos mercados geográficos, dentro y fuera de la Argentina. En esta etapa ARCOR diversificó y descentralizó su producción y amplió su radio de distribución, avanzando hacia la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Al mismo tiempo, inició su proceso de internacionalización, a través de la exportación y de las primeras inversiones directas en el exterior. Si bien el core business de ARCOR continuó siendo las golosinas, el proceso de diversificación llevó a que se fuera transformando en empresa productora de alimentos. A las golosinas y dulces se agregaron galletitas, derivados del maíz, conservas y pulpas de fruta. Hubo también una diversificación en golosinas, con el comienzo de la producción de chocolates. Paralelamente se profundizó el proceso de integración vertical en la producción de insumos con la incorporación de las plantas de envases flexibles y de hojalata, y de la de producción de enzimas. La diversificación respondió no sólo a la dinámica de la firma sino también a la búsqueda de economías de gama en la distribución, sobre todo porque los distribuidores oficiales requerían una mayor variedad de productos que los mayoristas. Mientras que en los años sesenta los aumentos de escala de producción y la fabricación de nuevos productos se habían realizado, en su mayor parte, agregando plantas y líneas en el complejo de Arroyito, en esta segunda etapa la expansión física de la empresa fue acompañada por un proceso de descentralización geográfica y por la creación de un número creciente de empresas vinculadas. Se compraron o constituyeron nuevas compañías en diversas provincias argentinas —Tucumán, Mendoza, Buenos Aires, Santiago del Estero— y en otras zonas de la provincia de Córdoba. Se constituyó una empresa productora de golosinas en Tucumán (Misky); una firma para la producción de enzimas en Arroyito (Milar) en asociación con Miles Laboratories de EE.UU.; dos empresas en Villa del Totoral (Córdoba) —Pancrek (galletitas) y Vitopel (films plásticos)— y se instaló una planta de ARCOR en San Rafael, Mendoza, para la producción de pulpa de frutas. En 1979 se adquirió el activo de una destilería, la firma Guillermo Padilla, cuyas instalaciones fueron el punto de partida para la planta de San Pedro, productora de derivados del maíz. Gran parte de la inversión se financió a través de créditos del Banco Nacional de Desarrollo y se benefició con la utilización de regímenes provinciales de promoción industrial. Con la participación creciente en sociedades vinculadas se fue dando el tránsito de la empresa individual al grupo económico, ya que ARCOR SA se convirtió en la cabeza de una serie de firmas legalmente autónomas, de las que controlaba la totalidad o la mayoría del capital.

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– Durante los años setenta la empresa apuntó a incrementar su competitividad-costo por la vía de aumentos en la productividad, tanto mediante la inversión en maquinarias y equipos como a través de mejoras en la organización de la producción, con reformas en el layout de planta, la introducción de controles de calidad y la creación de un departamento de seguridad industrial. – Al mismo tiempo se implementaron innovaciones organizativas con el objeto de lograr una gestión más eficiente y una mayor agilidad en los controles operativos y administrativos. Desde 1977 se tomaron medidas para mejorar y actualizar la estructura y los procedimientos organizativos internos, entre ellas la introducción de un organigrama dinámico para todos los niveles ejecutivos y una mayor difusión y utilización de los sistemas de computación, que culminó en 1978 con la creación de un centro de cómputos propio. – La expansión constante de la producción se apoyó en paulatinas mejoras en los sistemas de distribución y dio como resultado un aumento considerable en la participación relativa de mercado de la firma, tanto en la Argentina como en el exterior. En el mercado interno el avance más significativo fue una mayor presencia, desde comienzos de la década, en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, áreas en las que, hasta entonces, la penetración de ARCOR había sido muy limitada, ya que la estrategia de la firma en las décadas previas había consistido en afianzarse en el mercado del interior del país, manteniendo como reserva el área metropolitana. – Sus exportaciones, iniciadas a fines de la década de 1960, fueron paulatinamente aumentando la incidencia sobre las ventas totales hasta alcanzar el 8% en 1979. Si bien las ventas al exterior contribuyeron a sostener el aumento de la escala de producción y a atemperar las fluctuaciones del mercado interno, su principal aporte en los años setenta fue contribuir a mejorar la logística y controlar estándares de calidad. Por ese motivo, el primer destino de las ventas externas fue Estados Unidos. Asimismo, en la década de 1970 comenzó el proceso de internacionalización productiva de la empresa con la inversión en una sociedad en Paraguay (ARCORPAR, 1976) y con la aprobación de proyectos de inversión en Uruguay (Van Dam) y en Brasil (Nechar). Los años ochenta. Internacionalización y construcción de la empresa multidivisional – En la década de 1980 ARCOR se fue consolidando como uno de los grandes grupos económicos nacionales, con una tasa de crecimiento muy superior a la de las décadas precedentes, lo que generó un cambio significativo de magnitudes tanto en el activo como en la facturación de la firma. Mantuvo un perfil fuertemente industrial, sin diversificarse hacia actividades no conectadas con la producción manufacturera, rasgo que diferencia a este grupo de la mayor parte de los conglomerados nacionales.

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– Su expansión se apoyó en un doble proceso de descentralización —con la instalación de complejos productivos en varias provincias— y de internacionalización —con la inversión en una fábrica de golosinas en Brasil y la adquisición del 50% de Van Dam en el Uruguay—. Paralelamente ARCOR profundizó su proceso de diversificación en el propio sector de alimentos. La inversión local se realizó fundamentalmente aprovechando los beneficios de los regímenes de promoción industrial que se implementaron en distintas zonas del interior del país. Para fines de la década de 1980 la empresa poseía 23 plantas de producción localizadas en ocho provincias. – Entre 1985 y 1988 ARCOR instaló complejos industriales en San Juan, San Luis y Catamarca. Cada uno de ellos incluía producción de bienes finales y de insumos, para las fábricas locales y para el grupo, constituyéndose así en “Centros de producción descentralizados”. – Prosiguió, asimismo, con el equipamiento de las fábricas existentes, instalando líneas automáticas para la producción de golosinas, ampliando el taller de maquinarias y la planta de fabricación de papel y diversificando la producción de la planta de San Pedro, que incorporó la molienda seca y la elaboración de aceite. También se amplió la planta de Milar, con máquinas construidas en los talleres de la empresa, y se adquirieron silos para ampliar la capacidad de acopio de cereal. – A lo largo de la década de 1980 se fue haciendo evidente una creciente asimetría entre las dimensiones y la complejidad que había adquirido el grupo y su estructura organizativa. Mientras que la producción había sufrido una creciente descentralización, la gestión seguía siendo muy centralizada y personalizada. Desde los setenta la estructura organizativa se había ido modificando, adoptándose una estructura departamental con gestión profesionalizada, pero ella resultaba ya inadecuada una década después. La empresa evidenciaba también déficit de recursos y de gestión en algunas áreas, fundamentalmente en recursos humanos, finanzas y, en menor medida, en marketing. – A fines de los ochenta ARCOR llevó a cabo una profunda reestructuración organizativa, que culminó en 1990 con la adopción de una estructura multidivisional de tipo holding, organizada a partir de unidades de negocios, de áreas geográficas y de unidades funcionales, con cada división a cargo de un gerente con un alto grado de autonomía. Dicha reestructuración facilitó la transición hacia una nueva etapa de conducción colegiada tras la muerte de Fulvio Salvador Pagani, en diciembre de 1990. – También incrementó sensiblemente sus inversiones en organización y gestión, desarrollando una estrategia ofensiva con el objeto de incrementar su competitividad en un contexto en el que se iban achicando los márgenes de protección estatal al sector manufacturero y en el que el alza de las tasas de interés incentivaba la búsqueda de mayores niveles de eficiencia. – Se procuró mejorar los sistemas de información y obtener mayor fluidez de análisis, flexibilidad operativa y sincronización de los mandos, con la

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finalidad de garantizar un entorno más apropiado para la toma de decisiones. Se analizó en forma recurrente la adecuación de los esquemas y de los métodos y procedimientos y en 1985 se conformó un grupo de trabajo, a nivel ejecutivo, para planificar el sistema de informaciones de la empresa y las firmas relacionadas. Al mismo tiempo, se buscó bajar costos a través de la reducción de gastos y de aumentos de eficiencia y productividad, con mejoras constantes en la organización de la producción y de la distribución y con inversiones permanentes en maquinaria y equipos de última generación. La empresa siguió fabricando buena parte de la maquinaria en sus talleres propios e importando las más complejas, por ejemplo, las de control numérico. En lo referente a la distribución, en esta etapa se procuró agilizar la red y se desarrollaron innovaciones en el sistema de ventas, iniciándose la venta directa a supermercados, en sintonía con la importancia creciente que éstos fueron adquiriendo en el mercado argentino. A su vez, los nuevos sistemas de comercialización requirieron una creciente inversión en packaging y publicidad, destinada a hacer más atractiva la presentación de los productos y a imponer marcas. Las exportaciones se mantuvieron en niveles elevados a lo largo de la década y desde 1985 su volumen creció a un ritmo superior al de las ventas locales. Se diversificaron líneas (agregando a las golosinas exportaciones de insumos y maquinarias) y se abrieron nuevos mercados geográficos. Exportaciones e inversiones en el exterior empezaron a constituir una estrategia única y combinada. Su internacionalización productiva avanzó significativamente, con la compra del 50% de Van Dam (1980, Uruguay) y la adquisición de una fábrica de golosinas en Brasil (1980). Se estableció también una filial comercial en Estados Unidos. Es de destacar que el despliegue internacional de ARCOR se inscribe en un proceso más general de creciente internacionalización de algunas grandes empresas manufactureras argentinas. En el caso de ARCOR, su expansión internacional se sustentó fundamentalmente en sus capacidades y saberes tecno-productivos y de distribución. El desempeño de la empresa se vio muy afectado por las condiciones del mercado interno, en particular, por los episodios de inflación e hiperinflación y por el alza del costo del dinero. En esta etapa, ARCOR contrajo un alto nivel de endeudamiento —vinculado al incremento de las inversiones—, con costos de financiación muy elevados. A pesar de ello, el crecimiento de los activos y las ventas fue constante a lo largo de la década y ARCOR mejoró visiblemente su ubicación, tanto en el conjunto de las grandes empresas nacionales como en el sector de alimentos. En los rankings de las mayores firmas del país publicados por la revista Mercado, con base en la facturación, subió del puesto N° 70 en 1980 al N° 44 en 1989, año en el que ocupaba la posición N° 6 entre las alimenticias,

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con ventas superiores a todas las otras productoras de golosinas y de galletitas. Para mediados de los ochenta, abastecía al 70% del mercado nacional de golosinas. El desempeño y el desarrollo de capacidades competitivas en la década del noventa El desempeño en los noventa – El desempeño de ARCOR en la década de 1990 se compara muy favorablemente con cualquier indicador del comportamiento de la economía y el sector industrial argentinos. Esta evidencia da cuenta de una estrategia exitosa y de un conjunto de decisiones apropiadas de la firma frente a los cambios introducidos en el diseño macroeconómico y en las condiciones generales de competencia. La empresa supo hacer una buena lectura y comprensión de los escenarios abiertos por la implementación del programa de reformas estructurales y el éxito del plan de estabilización de 1991 y aprovechó con ventaja los saberes y la infraestructura acumulados en su propia historia. – La nueva economía de los años noventa en Argentina encontró a ARCOR en plena madurez de un proceso evolutivo de 40 años, a lo largo del cual había desarrollado ventajas competitivas específicas, afirmadas en fuertes capacidades de producción, comercialización y distribución —principalmente, en el interior del país— y en la calificación de sus recursos humanos para la gestión operativa de la empresa. Contaba ya con un proceso de manufactura moderno y altamente integrado, con producción a gran escala y bajo costo y asistido por una incorporación permanente de las mejores prácticas internacionales. – Esta infraestructura sitúa a la firma en un punto de partida inmejorable cuando, en el período inmediato post plan de Convertibilidad y estabilización abrupta de los precios internos, el consumo doméstico se dispara. En ese momento, el posicionamiento relativo de ARCOR se beneficia por la debilidad del proceso de inversión previo de sus competidores locales y por la escasa actividad en el mercado argentino de las filiales de los grandes productores internacionales. Esta ventaja inicial se mantiene aún una vez producido el arribo de los big players, aproximadamente a mediados de la década, dado el tiempo necesario para el aprendizaje por parte de éstos de las características idiosincráticas del mercado en este tipo de productos. – Si bien adolecía de déficit organizativos y en los métodos de gestión, ya en 1990 contaba con un diagnóstico bastante ajustado de estos problemas y una propuesta de rediseño de las estructuras administrativa y de decisión. Esto le permite enfocar su reestructuración y responder a las exigencias de una organización crecientemente compleja, incluyendo una mayor profesionalización de sus cuadros directivos y gerenciales e intentando que los niveles de excelencia en los ámbitos de producción y distribución se replicaran en

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las otras áreas del grupo —desarrollo de recursos humanos, marketing y administración—. Así como la figura de Fulvio Salvador Pagani fue clave en los primeros cuarenta años de la firma, en esta etapa el liderazgo de Luis A. Pagani ha sido esencial para la implementación de las nuevas estrategias. Las reglas e instituciones económicas y las condiciones de competencia se modificaron drásticamente con el cambio de década en la Argentina. De un régimen de alta inflación, economía semicerrada, mercados poco desafiables y financiamiento relativamente barato, se pasó a un período prolongado de estabilidad de precios, economía abierta, mercados más competitivos y alto costo del dinero. Este conjunto de condiciones definió un escenario productivo en el que ya no podían esperarse márgenes de rentabilidad extraordinarios y en el que debía prestarse una atención primordial a los problemas de desarrollo del mercado, ampliando los canales de comercialización y la oferta de productos. ARCOR decidió consolidar su posición en los mercados que constituían su fortaleza básica (golosinas y conservas y el interior del país) y desarrollar aquellos otros en los que tenía una menor presencia, pero que le podrían garantizar un crecimiento sostenido a mediano y largo plazo (chocolates, alfajores, galletitas, Buenos Aires y el canal de supermercados). Para garantizar esta estrategia, se planteó avanzar rápidamente en un nuevo modelo organizativo, desarrollar una nueva imagen corporativa y potenciar las capacidades de marketing —con un desarrollo agresivo de nuevos productos—, desplegar agresivamente su proceso de internacionalización —vía exportaciones y a través de inversiones directas en el exterior—, reducir su grado de integración productiva —externalizando actividades— y modificar su patrón de especialización —concentrándose en el core bussines. A través del proceso de distribución a los diferentes puntos de venta minoristas, cuya estructura y control conformaron siempre una de las fortalezas competitivas de ARCOR, la firma desarrolló y aprovechó ventajosamente en esta etapa de los ’90 fuertes economías de scope. Su amplia gama de productos dentro de diferentes genéricos le permitió combinar masividad y volumen en alimentos y galletitas con elevados márgenes relativos en golosinas y chocolates. Este último atributo, en particular, favoreció también sus estándares de negociación con los supermercados, canal de comercialización imprescindible para viabilizar la estrategia de expansión. Al mismo tiempo, fue clave el proceso de ocupación paulatina de diversos mercados internacionales, en especial, la región del MERCOSUR y Chile. Se adoptó un plan integral de expansión comercial que resultó en un crecimiento y diversificación acelerada de exportaciones y nuevos destinos. Este proceso se complementó con la conformación de una verdadera empresa multinacional latinoamericana, a través de una estrategia agresiva en Chile —con la adquisición de la empresa de caramelos Dos en Uno— y en Brasil —con el desarrollo de una inversión greenfield en chocolates.

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– Durante los ’90, la tasa de crecimiento de la facturación de ARCOR es tres y cinco veces más alta que las correspondientes a la producción total y a la producción industrial de Argentina, respectivamente. El contraste en la evolución del personal ocupado es igualmente notable. Mientras toda la economía argentina creó en los diez años analizados apenas un 10.1% de puestos de trabajo adicionales, la industria manufacturera expulsó un 22.4% de su fuerza laboral ocupada y el sector alimenticio perdió 12.9% de su personal, la ocupación en ARCOR aumentó 85.3%. En este marco, la productividad de la firma evolucionó aún más favorablemente que los agregados nacionales. – Las ventas externas de ARCOR se quintuplicaron entre 1991 y 2000, mientras que, en el mismo período, las exportaciones globales de Argentina no llegaron a duplicarse y las de bienes industriales tuvieron un crecimiento cercano a la mitad del alcanzado por la empresa. Esta performance acentuó la ya relativamente mayor orientación externa de ARCOR, cuyo coeficiente de apertura exportadora pasó del 9.5% en 1991 al 17.4% en 1999, niveles que, una vez más, son muy superiores a los estimados en el caso de Argentina (3.7% en 1991 y 5.2% en 1999), o del sector industrial (7.9% en 1991 y 12.2% en 1999). Incorporación y generación de capacidades tecnológicas – Hasta la década de 1990, el sendero tecnológico de ARCOR estuvo condicionado, por una parte, por la naturaleza de su mercado principal —masivo y poco sofisticado— y, por la otra, por el contexto predominante de restricción de oferta de bienes de capital, dado la limitación para importar y el escaso desarrollo de la industria local. De este modo, los mayores esfuerzos tecnológicos de ARCOR en sus primeras tres décadas se concentraron en el área de procesos y, al mismo tiempo, redundaron en la generación y acumulación de capacidades propias, progresivamente internalizadas en la propia empresa, para la adaptación, el desarrollo e, inclusive, la construcción de equipamiento. – En las inéditas condiciones de los ’90, ARCOR se planteó externalizar algunas actividades, enfatizar el alcance de mayores niveles de eficiencia en planta y posicionar una gama más amplia y diferenciada de productos. La nueva estrategia microeconómica de la firma llevó a un replanteo de su conducta tecnológica tradicional. Es interesante señalar que, si bien la dotación de personal técnico y la propia forma organizativa de sus actividades acumulaban suficientes saberes genéricos, sus capacidades y ventajas específicas no resultaban las más apropiadas para acompañar inmediatamente esta transformación. – Se hizo necesario que el foco de las actividades de desarrollo se desplazara relativamente hacia el área de tecnología de producto. Se introdujeron y difundieron aceleradamente procesos de mejoras organizacionales y se

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renovaron, a través de una mayor profesionalización y de intensos programas de capacitación, los modos de gestión en todos los departamentos. Se incorporó la práctica de realización de consultas y trabajos con expertos externos a ARCOR para solucionar temas específicos. Las actividades de I&D tendieron a descentralizarse hacia las nuevas divisiones por negocio. Este cambio permitió una mayor agilidad para la detección de necesidades y oportunidades en sus diferentes mercados, en los que la forma principal de competencia radica en el lanzamiento constante de nuevos productos. Asimismo, los principales esfuerzos in house se centraron en la instrumentación de tecnologías blandas. Se implementaron sistemáticamente programas de mejora de la calidad, de manejo de los inventarios, de reducción de los tiempos muertos y de minimización del scrap. Se incorporaron normas ISO 9000 (en todas las plantas) e ISO 14001 (en algunas). El aprendizaje previo y los saberes portados por el personal incorporado en el proceso de expansión de ARCOR —a través de la absorción de otras empresas o por la captación de expertos de antiguas firmas locales transferidas a corporaciones transnacionales— resultaron un valioso activo para el desarrollo de nuevos y diferentes productos, negocios y capacidades. En este sentido, la reestructuración general del sector alimentario se convirtió en una fuente de externalidades positivas para la firma. Entre los desarrollos tecnológicos más interesantes realizados o implementados por ARCOR en estos años se cuenta la nueva planta de caramelos duros rellenos. La planta —diseñada casi exclusivamente por ARCOR— es considerada la mejor del mundo y una síntesis del conocimiento y know how desarrollados por la firma.

El desarrollo de capacidades en marketing y en el proceso de comercialización y distribución – Hasta fines de la década de 1980, si bien ARCOR se favorecía por sus precios altamente competitivos y por el control total sobre el proceso productivo, adolecía, de todas maneras, de problemas comerciales. Por una parte los distribuidores oficiales eran excesivos y poco profesionalizados. Por la otra debía profundizar su penetración en los importantes mercados del área metropolitana, dominados por el supermercadismo. El pleno desarrollo de este canal aparecía como un requisito para mejorar el posicionamiento de ARCOR, especialmente en alimentos. – Sus productos eran considerados de buena calidad pero de escasa imagen para los consumidores. Sus precios eran muy económicos y, si bien le reportaban volúmenes, tenían bajos niveles de contribución. Sus artículos presentaban un packaging generalmente desactualizado y un débil apoyo

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publicitario. Por estas razones, y por sus déficit en marcas, ARCOR tenía menor reconocimiento en los grandes centros urbanos. Estos problemas podían intensificarse frente a las transformaciones en el régimen económico doméstico. Las marcas locales debían competir frente a empresas y marcas internacionales, oferentes de productos de calidad reconocida y con una buena relación de precios, y en particular con una gran capacidad de innovación de productos. Al mismo tiempo el self service había crecido relativamente en los hábitos de compra de la población, reforzando el poder de negociación de los supermercados. En estas condiciones aquellas empresas que, como ARCOR, no habían desarrollado un capital de marcas suficiente podrían ver debilitadas sus otras ventajas competitivas. ARCOR reforzó su decisión estratégica de posicionarse como una empresa de alimentos y golosinas con proyección internacional y de enfatizar sus atributos de calidad y precio. Para ello se plantearon objetivos precisos en los planos de su posicionamiento competitivo, de sus mercados estratégicos, de su política de marcas, de su sistema de distribución y de la atención a los mercados externos. Sólo en los primeros cinco años de la década, ARCOR lanzó 300 productos nuevos al mercado con más de 500 ítems, modificó casi el 100% de su packaging, creó 83 marcas nuevas, las apoyó con una intensa acción comunicacional y una inversión en este rubro de más de $150 millones, es decir, 15 veces los registros previos. Esta trayectoria de innovación en el área de marketing continuó y se profundizó posteriormente al lanzar aproximadamente 100 productos nuevos por año, y ya en 1999 ARCOR producía más de 1500 ítems, entre alimentos y golosinas. En líneas generales todos los objetivos establecidos en el diseño del plan estratégico a principios de los años noventa fueron más que cumplidos a lo largo de la década, incrementándose las ventas y la participación de mercado más allá de lo previsto, tanto en golosinas como en alimentos. Esta trayectoria virtuosa se apoyó en una estrategia de marketing total, potenciando al máximo los atributos de calidad y precio que estaban originariamente presentes. Al mismo tiempo se desarrolló una estrategia específica de comunicación corporativa destinada a posicionar la marca madre ARCOR como un paraguas eficaz para el resto de las marcas específicas. En estos años su desempeño está caracterizado por: i) un aumento significativo de la cobertura de la distribución, tanto física como ponderada por valor, de los productos; ii) un aumento del share en todos los mercados; iii) mejoras de calidad en los productos y desarrollo de marcas, lo que favoreció una mejora en los precios medios hasta los años 1995-96, revertida en parte posteriormente por efecto del ciclo recesivo.

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Desarrollo de recursos humanos – En los comienzos de la década de 1990 la dotación de personal de ARCOR ya superaba los 6000 ocupados, y aproximadamente un 12% de esa fuerza revistaba en plantas y emprendimientos que la empresa había desarrollado en el exterior. El atributo y la fortaleza principal de ese activo era el muy buen nivel de capacitación técnica de los planteles afectados a la producción. Esta capacidad se completaba con una acentuada vocación innovadora y creativa en estos mismos aspectos. Producir era lo mejor que sabía hacer el personal de ARCOR, y efectivamente lo hacía muy bien. – ARCOR contaba con un gerente funcional de Recursos Humanos, pero carecía de infraestructura y de recursos para desarrollar plenamente el tema. El gerenciamiento aparecía debilitado en su capacidad operativa por este déficit. Esta situación se correspondía con la ausencia de una estrategia específicamente diseñada en esta materia, y también era relativamente deficitario el nivel de capacitación en management en varios de los niveles. – La dotación de personal del grupo ARCOR creció considerablemente a lo largo de la década de 1990, llegando a duplicarse. El cambio principal y estratégico en este área puede ser sintetizado en dos grandes acciones constitutivas: i) el desarrollo de una gestión integrada de Recursos Humanos; ii) la profesionalización de la gestión de Recursos Humanos. Estas acciones se materializaron en la adopción de estrategias particulares y en la definición de aspectos organizativos, de desarrollo de los recursos, de administración de personal, de selección e incorporación, de formación y capacitación y de relaciones sindicales. – Los sistemas de administración de personal fueron modernizados a través de la informatización de procesos y del establecimiento de un sistema completo de indicadores de gestión y de evaluación de desempeño basado en un benchmarking internacional. Se desarrolló un agresivo proceso de detección e incorporación de profesionales universitarios en algunas áreas de la firma en las que había un menor componente de tal nivel de educación formal: Ventas, Recursos Humanos, Control de Calidad y en la primera línea de supervisión en el área industrial. – La selección de profesionales universitarios, mandos medios y gerentes incorporó herramientas novedosas. Los requisitos de calificación formal para el personal de las líneas de producción fueron asimismo elevados. Como consecuencia de los nuevos perfiles establecidos tendió a bajar la edad promedio del personal, ubicada actualmente en 35 años para el grupo y en 25 años para las plantas más nuevas. Todas estas acciones fueron acompañadas por una estrategia deliberada de desarrollo de los recursos humanos basada en tres pilares principales: capacitación, evaluación e incentivos por resultados. – Correlativamente se rediseñó el sistema de remuneraciones. Se introdujo progresivamente un sistema de bandas salariales que tomaba como refe-

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rencia los promedios vigentes en el mercado, y diversas formas de compensación sobre la base del desempeño. En el caso de los niveles gerenciales la compensación variable está sujeta a los objetivos y resultados del área específica y, en el caso del personal operativo, a la productividad. Este sistema de compensaciones fue validado con acuerdo sindical. La evolución financiera – En el contexto de inestabilidad macroeconómica de los años ochenta, especialmente a partir de la consolidación del régimen de alta inflación y de la generalización de los mecanismos de indexación monetaria, la gestión financiera de las firmas residentes en Argentina priorizaba su atención en los movimientos y la situación de corto plazo. Las empresas centraban su acción en la búsqueda permanente de oportunidades de colocación en activos de altísima liquidez. Este contexto y estrategias predominantes condicionaban fuertemente el tipo de capacidades desarrolladas en el área de administración financiera de las firmas, y ARCOR no fue una excepción dentro de esta tendencia. – Si bien ya se había conformado un centro de información y de operación financiera y desarrollado un manejo centralizado de las finanzas del grupo que permitía un mejor aprovechamiento de las oportunidades de colocación a corto plazo, la firma presentaba debilidades para acompañar su proceso de expansión con una adecuada estrategia financiera de largo plazo. A este déficit sustancial se le sumaban algunas fallas en la gestión del área, tales como la ausencia de mecanismos de información y de supervisión interna y debilidades en los sistemas de comunicación y de informatización. – ARCOR había adoptado decisiones de expansión de su capacidad productiva a contramano de las prácticas empresariales habituales para la época. En ese contexto los resultados de dicha estrategia —un aparente sobredimensionamiento relativo de la firma— aparecían como una debilidad. La primera respuesta de la empresa fue la de sanear su relación de endeudamiento, desprendiéndose de algunos activos no directamente vinculados con su actividad principal. – A su vez la reactivación del mercado interno y la fuerte expansión del consumo desde el segundo trimestre de 1991 encontraron a ARCOR con capacidad productiva suficiente y eficiente para multiplicar rápidamente sus ventas y posicionarse como líder en numerosos segmentos. El notable incremento de la producción permitió absorber los costos fijos, y la mayor facturación resultante recompuso la posición de liquidez de la empresa. – La definitiva organización y profesionalización de un área centralizada de finanzas, a nivel del grupo, se convirtió en un requisito para disponer de una operatoria eficiente y al mismo tiempo de una planificación financiera de más largo plazo. En este sentido la incorporación de profesionales del sector y externos a la empresa, así como también la jerarquización funcio-

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nal del área, vinculándola con las actividades de planificación estratégica, hicieron posible la superación de las limitaciones anteriores. – La evolución de las finanzas y la estrategia financiera de ARCOR en la década de 1990 muestra dos fases diferenciadas. En la primera, que se extiende aproximadamente hasta 1997, la deuda es relativamente baja y predomina una estrategia de autofinanciamiento de los proyectos de inversión o de contratación de préstamos con agencias financieras internacionales. En la segunda las inversiones para el desarrollo de nuevas plantas o la adquisición de otras empresas tienden a ser financiadas con una mayor proporción de deuda tomada en el sistema bancario privado. – La prioridad de una estrategia de autofinanciamiento responde, en buena medida, a las características del mercado doméstico de capital y préstamos. Una empresa como ARCOR, en comparación con los productores internacionales, sufre costos de financiamiento más altos y fuertes restricciones para obtener fondos en el mercado de acciones. Es interesante observar que, mientras sus índices de deuda sobre el capital son relativamente parecidos a los de sus competidores globales, su indicador de autofinanciamiento es mucho más amplio, y la relación “ingresos / intereses pagados” es sustancialmente inferior. La inserción externa. Exportaciones e internacionalización productiva – Desde sus primeras exportaciones a Estados Unidos a fines de la década de 1960, ARCOR ha venido desarrollando una participación creciente en el comercio internacional, tendencia que se ha acelerado en los años noventa. Este desempeño regular se apoyó en la decisión corporativa de mantener la posición en los mercados ya abiertos, independientemente de la coyuntura y de la variación de los términos del intercambio. – Las ventas externas alcanzaron su máximo en el 2000, con U$S 217 millones, lo que representa el 20.2% de las ventas totales de la empresa. Las inversiones actualmente en ejecución, con el propósito específico de aumentar los despachos en los próximos años, permiten prever un escenario en el que las exportaciones adquirirán aún más significación en el desempeño global de la empresa. – Este desempeño ubica a ARCOR como líder en la exportación de golosinas en todo el MERCOSUR y el mayor exportador de golosinas de Brasil. Sus exportaciones abarcan actualmente 105 países, destacándose su fuerte presencia en el MERCOSUR y Estados Unidos, con una participación significativa en Israel y una penetración creciente en los mercados asiáticos — especialmente China— y africanos. Las plantas radicadas en la Argentina son el origen mayoritario de sus ventas externas. – La estrategia tendiente a una mayor presencia en los mercados internacionales se completa y se potencia con la decisión de ampliar sustantivamente

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la capacidad productiva de la empresa fuera de Argentina. En este sentido el desarrollo por parte de ARCOR de una red multinacional de producción y comercialización desempeña un papel central en la perspectiva de una mejor penetración en los mercados externos con marcas propias y productos diferenciados. En el periodo 1994-1999 las exportaciones intrafirma representaron casi los dos tercios de sus ventas externas totales, alcanzando en el 2000 el 72% de sus exportaciones. – Las ganancias de competitividad requieren un aprovechamiento integral de las economías de escala, mientras que la apertura de nuevos mercados permite superar las limitaciones de tamaño y dinamismo del mercado doméstico. A su vez el despliegue internacional de capacidad productiva facilita el acceso a ciertos mercados que, de otra forma, no podrían ser atendidos. Hay que destacar que este aspecto no sólo involucra un crecimiento de los volúmenes físicos de la oferta exportable, sino que también supone un proceso de upgrading de producto. – Esta estrategia de internacionalización de ARCOR, basada en los objetivos principales de afirmar su posición en el área del MERCOSUR, de convertirse en una empresa líder de golosinas y chocolates en el escenario latinoamericano y con una participación creciente del área extra-MERCOSUR, requiere del afianzamiento del conjunto de la organización, el replanteo permanente de su patrón de especialización y la ganancia continua de eficiencia. Contexto general e historia particular. Los rasgos distintivos – Dos aspectos de la evolución de ARCOR son particularmente relevantes para la historia comparada. El primero se refiere a las formas que adquiere la gran empresa en sociedades de desarrollo tardío, en las que la integración productiva, la diversificación y la formación de grupos económicos son una respuesta a contextos con alto grado de incertidumbre, costos de transacción elevados, escasez de recursos gerenciales y mercados reducidos. El caso de ARCOR participa de estos rasgos paradigmáticos, pero también presenta otros particulares, como su no diversificación hacia actividades no productivas o su estructura de empresa familiar con una gestión muy centralizada durante gran parte de su existencia. Tales especificidades —que remiten al predominio de una cultura industrialista y de vínculos interpersonales muy fuertes— revelan la variedad de estrategias y modelos organizativos a partir de los cuales pueden construirse empresas exitosas. – Un segundo tema importante es cómo se construye una empresa competitiva en un contexto de alta protección y de industria subsidiada, como el de la Argentina del período de sustitución de importaciones. En el caso de ARCOR se observa que la empresa creció combinando su capacidad innovadora con la utilización de diversos subsidios públicos, tales como

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créditos, promociones, exenciones impositivas, reintegros y otras medidas destinadas a favorecer a las empresas privadas. En este caso, ambas estrategias —obtención de ventajas gracias a la protección estatal y creación de capacidad competitiva— se articularon virtuosamente. Es decir, en un contexto en el que el diseño laxo de los instrumentos de promoción y la débil —por acción u omisión— capacidad de monitoreo y control por parte del Estado favorecieron una generalizada práctica rent seeking de los empresarios locales, pudieron desarrollarse también otras respuestas destinadas a instalar capacidades competitivas genuinas. Estos dos aspectos fuertemente distintivos de ARCOR en el desarrollo de las grandes empresas y conglomerados en Argentina son puestos en juego en la década de 1990 cuando, en el marco de los cambios profundos en las regulaciones económicas principales y, por consiguiente, en los mercados y condiciones de competencia, se transforman también las estrategias de los agentes. Dos características son particularmente evidentes en esta década: la gran profundización del proceso de transnacionalización —particularmente en la industria— y la decidida preferencia de los grupos locales por colocaciones en el amplio proceso de privatizaciones de servicios y activos públicos —generalmente transferidos como mercados cautivos en condiciones monopólicas—. Las capacidades competitivas edificadas por ARCOR a lo largo de su historia y su decidida vocación industrialista le permiten continuar su expansión, concentrarse en su core business manufacturero, competir exitosamente en condiciones de economía abierta y desarrollar su propio proceso de internacionalización productiva. ¿CUÁLES SON LOS MENSAJES FUNDAMENTALES DEL “CASO ARCOR”? El análisis y estudio de este caso singular posee particular relevancia por tres aspectos de importancia creciente para ejecutivos, empresarios, formadores de política económica, autoridades regulatorias y académicos de las ciencias económicas y de la empresa. • Por un lado las decisiones adoptadas por los responsables y la trayectoria de la compañía desafían varios paradigmas comúnmente sostenidos en la práctica de gestión de empresas. • Por otro la evolución del grupo permite analizar estrategias no tradicionales para el crecimiento y expansión de empresas. • Finalmente las reacciones y adaptaciones de la firma frente a cambios bruscos en el contexto de negocios permiten examinar alternativas para el desarrollo de empresas en mercados emergentes, frecuentemente signados por fuertes turbulencias macroeconómicas y cambios en las reglas de juego.

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Estos aspectos confluyen en ejemplificar las teorías microeconómicas que fundamentan el desempeño exitoso de conglomerados locales en su competencia frente a grupos multinacionales en mercados emergentes. A continuación plantearemos algunos elementos de la estrategia del grupo ARCOR a lo largo de su trayectoria que resultan decisivos para explicar tanto su especificidad como su éxito. Estos atributos pueden ser agrupados en seis temas fundamentales: • Cómo lograr una posición de mercado con escala mínima eficiente en mercados “chicos”. • Cómo viabilizar y potenciar la posición de mercado lograda mediante el control de la cadena de valor. • Cómo acompañar e impulsar el crecimiento de la firma mediante una estrategia de distribución evolutiva. • Cómo adquirir y mantener competitividad de clase mundial bajo limitantes a la realización de inversiones y restricciones a la importación de bienes de capital. • Cómo desarrollar una estrategia competitiva ganadora frente a incumbentes mayores y atrincherados. • Cómo desarrollar una corriente exportadora sustentable en un contexto de políticas erráticas. Cómo lograr una posición de mercado con escala mínima eficiente en mercados “chicos” La mayor parte del cuerpo de las ciencias de la empresa y los principios aceptados de sus mejores prácticas se han desarrollado en países que presentan características fuertemente contrastantes con las de los países emergentes, incluyendo entre otras: mercados más vastos, consumidores con mayor poder de compra, disponibilidad de capital para realizar innovaciones e inversiones y una infraestructura desarrollada. En este contexto el planteo de estrategias comerciales típicas en segmentos de consumo masivo parte de un entendimiento de las necesidades del consumidor orientado a lograr su segmentación o re-segmentación. La cantidad, tamaño y características diferenciadas de los segmentos consumidores en esos mercados llevan a la necesidad de hacer foco en sólo algunos para desarrollar una oferta de productos y servicios competitiva que atienda necesidades y beneficios específicos. En estos mercados la focalización es un elemento fundamental de toda estrategia comercial y no sólo no conspira contra la viabilidad económica de la empresa sino que es un requisito fundamental para lograrla. En otras palabras, el potencial que presenta cada segmento asegura por sí una escala mínima eficiente. Esta no suele ser la situación en mercados emergentes y tampoco lo era en el interior argentino de la década de 1950, cuando surgió ARCOR. Llevar a

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cabo una segmentación y el proceso subsecuente de focalización la hubiera encerrado en una propuesta de valor con potencial acotado, encareciendo su estructura de ventas y distribución y limitando su crecimiento posterior. La visión inicial de crear productos (caramelos) para el gran público consumidor en las regiones de su influencia encaminó a ARCOR en la construcción de un sistema de negocios alineado y consistente con esa estrategia. Esto llevó a la empresa en su etapa inicial a poner énfasis en el desarrollo de capacidades de distribución y producción de bajo costo, aprovechando principalmente economías de escala. Este sendero, a su vez, influiría en su estrategia de crecimiento, diversificación e integración. Cómo viabilizar y potenciar la posición de mercado lograda mediante el control de la cadena de valor Definido el negocio inicial como la producción de caramelos para mercados del Interior y alcanzados los primeros volúmenes, los responsables de la empresa se encontraron con problemas de abastecimiento de materias primas clave. El costo final de un producto como los caramelos está fuertemente determinado por el costo de sus materias primas. La falta de confiabilidad en la entrega, el bajo poder de negociación sobre su precio y la escasez de proveedores alternativos planteaban un importante dilema. Esta situación no es infrecuente en un escenario de economía semicerrada, con dificultad de abastecimiento por la vía de las importaciones, y tamaños de mercado relativamente pequeños que redundan en escasez de fuentes de aprovisionamiento internas y altos costos de transacción. La reacción adaptativa de ARCOR consistió en integrarse verticalmente hacia los insumos críticos, lo que resultaba viable y funcional en esa fase del desarrollo de la empresa con su modelo de producción poco diversificado. Si bien una respuesta alternativa podría haber sido mantener el foco en el producto inicial, profundizar la búsqueda de economías de escala e intentar así compensar parcialmente la desventaja de costos, la dependencia de insumos clave planteaba un fuerte riesgo. Cabe señalar que esta estrategia de integración es absolutamente coherente con la intención de reducir costos de transacción. Precisamente un cuerpo importante entre las teorías de la empresa más difundidas propone que el accionar y el tamaño de una firma responden a la gestión que ésta haga de los costos de transacción propios de cada contexto. Ahora bien, un aspecto clave en el desarrollo de la estrategia de integración vertical en ARCOR es que se procuró sistemáticamente que las escalas productivas de los sucesivos emprendimientos estuvieran alineadas con posiciones competitivas en sus respectivos mercados. De este modo las empresas resultantes podían abastecer a otros clientes y disponían de información sobre los precios de mercado, sobre la base de la cual se referenciaban los precios de

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transferencia interna. Mientras se mantuvieron las mencionadas condiciones de mercado y abastecimiento, en líneas generales hasta finales de la década de 1980, la implementación de esta estrategia le reportó a ARCOR beneficios significativos. Pero además y fundamentalmente le abrió un sendero de crecimiento mediante diversificación vertical y con escala eficiente y, a la vez, un mayor control de la cadena de valor en la que participaba, dándole la posibilidad de lograr mayores márgenes y múltiples puntos para su realización, aumentando su autonomía y rentabilidad “punta a punta”. Los cambios macroeconómicos y la mayor inserción internacional de la economía argentina a partir de principios de los años noventa modificaron estas reglas de juego de manera significativa. La mayor apertura del nuevo entorno de negocios y la entrada de jugadores especializados redujeron sustancialmente muchos costos de transacción y llevaron al grupo ARCOR a revisar su nivel de integración vertical y a poner énfasis en la necesidad de focalizarse en sus negocios de base (core). Esta capacidad de ARCOR para interpretar y, por consiguiente, adaptar sistemáticamente sus decisiones y acciones a las condiciones cambiantes del contexto, ha sido una de sus fortalezas salientes y, al mismo tiempo, subraya el fuerte impacto que las condiciones macroeconómicas e institucionales provocan en el comportamiento microeconómico. Cómo acompañar e impulsar el crecimiento de la firma mediante una estrategia de distribución evolutiva

Un factor que típicamente limita el crecimiento de una empresa es la falta de acceso a una red con cobertura, capilaridad y masa crítica en distribución. Los costos de una distribución directa sostenida en el tiempo sólo se justifican bajo condiciones de alta densidad de clientes o puntos de venta con pedidos superiores a los mínimos. Estas condiciones no son las usuales en las primeras etapas de una compañía. Sin embargo, ante la falta de una red de distribuidores muchas se ven obligadas a atender clientes de manera directa durante largos periodos, incurriendo en elevados costos que afectan su rentabilidad. La situación inicial de ARCOR no escapaba a esta realidad y la empresa, como en otros ámbitos, se adaptó tempranamente a esta restricción y desarrolló un sistema de distribución eficaz que fue ampliando y fortaleciendo evolutivamente a lo largo del tiempo. Inicialmente, dado que su menor talla y variedad de productos relativas le dificultaban instalar un sistema propio, se orientó hacia mayoristas que podían colocar pocos tipos de productos en volúmenes acotados. A medida que fue creciendo las limitaciones en volumen y cobertura que planteaba el canal mayorista la llevaron a desarrollar distribuidores. Estos se distinguían de los primeros por poseer mayores áreas de influencia y abastecer una mayor variedad de productos. Para aumentar su relevancia entre los distribuidores,

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ARCOR decidió ampliar la gama de su oferta original sumando a los caramelos productos tales como alfajores y dulces, en una primera etapa, y chocolates y galletitas más adelante. En la construcción de la eficacia de esta estrategia fue importante la secuencia con la que estos productos fueron introducidos. Inicialmente se colocaban pedidos a terceros que los producían a façon (por ejemplo conservas); luego, cuando se justificaba por el volumen y desarrollo de la línea, ARCOR emprendía la producción propia. La estrategia combinada de aprovechamiento simultáneo de economías de escala y de gama permitió desarrollar una oferta y volumen de productos suficientes para poder montarse sobre el sistema de distribución de empresas tabacaleras y así llegar a los mismos puntos de venta con productos que complementaban la oferta de cigarrillos. Este desarrollo facilitó a ARCOR la cobertura de un amplio territorio en el interior argentino con un nivel de capilaridad considerable. Ahora bien, a medida que ARCOR fue ampliando considerablemente su gama de productos éstos comenzaron a llevarse una parte muy importante de las compras de canales tales como los kioscos, por lo que indirectamente “competían” con los cigarrillos. Este factor, sumado al aumento de la escala y volumen de sus ventas, llevaron finalmente a la empresa a la conformación de una red de distribuidores oficiales que se extendió a todo el país. Es interesante advertir cómo en la trayectoria de ARCOR se registra una interacción permanente y adaptativa entre las sucesivas estrategias de distribución y producción, que le permite potenciar en cada momento las fortalezas de ambas. Cómo adquirir y mantener competitividad de clase mundial bajo limitantes a la realización de inversiones y restricciones a la importación de bienes de capital

Desde el inicio de sus actividades y hasta principios de los años noventa, con dos breves excepciones a fines de la década de 1950 y durante la segunda mitad de los años setenta, ARCOR enfrentó fuertes restricciones que dificultaban y encarecían las importaciones de bienes de capital. Esta condición, sumada a la limitada disponibilidad de fondos típica de empresas nacientes, la ausencia de un mercado de capitales fluido para financiarse y una oferta internacional de equipos de última generación a precios altos, tornó imposible o muy dificultosa la compra de bienes de producción durante largos períodos. Al mismo tiempo el éxito de la estrategia trazada por ARCOR se basaba en gran medida en el logro de capacidades de excelencia productiva a bajo costo. En un contexto local caracterizado por mercados relativamente estrechos y precios relativos de los factores de producción inversos en relación con los países desarrollados, ARCOR resolvió aquella tensión identificando los puntos críticos que determinaban la productividad en la cadena de produc-

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ción y tratando de mantener una constante actualización tecnológica en la maquinaria que condicionaba su eficiencia general. Habiendo enfocado las prioridades, los responsables técnicos se mantuvieron periódicamente informados de los avances que se producían, y desarrollaron talleres internos para la fabricación propia y adaptación de equipos. En línea con estas acciones y en una etapa temprana de su crecimiento, ARCOR decidió exportar de manera sistemática y continua a mercados avanzados, a pesar del esfuerzo que representaba para una empresa de su tamaño. Esta política proveyó a la empresa de una señal que colaboraría en la actualización permanente de estándares de calidad para sus productos y, por consiguiente, en la adopción de innovaciones en sus propios equipos. Cabe señalar que, a medida que la apertura comercial facilitó las importaciones de bienes de capital, el taller fue acotando sus tareas hasta tercerizarse, pero conservando excelentes capacidades en la compra de equipos, lo que resultó en inversiones más eficientes. Nuevamente se aprecia en este caso cómo ARCOR reorientó la aplicación de sus capacidades acumuladas, adaptándolas al nuevo contexto institucional y normativo. El camino adaptativo emprendido por ARCOR refleja que, en un contexto de organización de la producción y de los mercados marcadamente diferente al de los países industrializados, puede desarrollarse una configuración de la producción en la que conviven máquinas y equipos de madurez tecnológica muy variable. A su vez ésta puede ser la mejor respuesta a las condiciones bajo las cuales se opera en algunos mercados emergentes, y apoya la posición de que la mejor planta de producción local no necesariamente es una réplica de la “mejor planta del mundo”. La incorporación de tecnología y su actualización periódica se dio en el marco de un sendero innovativo propio de la firma, materializado en la construcción interna de equipos y la introducción de adaptaciones y mejoras a los mismos (aun en los que eran recientemente adquiridos), en un típico caso de learning by doing. La resolución de problemas, la realización de cambios y mejoras y la incorporación de innovaciones incrementales desarrollaron y endogeneizaron fuertes capacidades tecno-productivas en ARCOR, las que la mantuvieron cerca de las mejores prácticas y con las habilidades necesarias para incorporar rápidamente las innovaciones tecnológicas importantes. Estas actividades fueron complementadas por procesos de certificación de calidad bajo normas internacionales y de mejora continua mediante técnicas japonesas. Los resultados obtenidos en calidad y productividad han sido muy significativos, llevaron las prácticas de ARCOR a nivel de jugadores de clase mundial y posibilitaron una posición competitiva en costos que dio impulso y viabilizó su programa global de exportaciones.

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Cómo desarrollar una estrategia competitiva ganadora frente a incumbentes mayores y atrincherados

Con frecuencia, el desarrollo de empresas pequeñas y medianas se ve severamente afectado por el enfrentamiento prematuro con un competidor más fuerte, mejor establecido o con un canal de comercialización dominante que influencia sus márgenes y expansión. En muchos casos, la dinámica del mercado no permite a la joven empresa un control sobre el nivel de intensidad competitiva a la que está expuesta. En líneas generales, en estas consideraciones se basan el argumento de la industria infantil y la recomendación de un marco normativo que contemple apropiados niveles de protección durante las etapas de instalación y desarrollo incipiente. Este marco y las decisiones a nivel de la firma que permitan moderar y gerenciar el nivel de enfrentamiento con competidores y la relación con sus canales pueden resultarle decisivas para su supervivencia. A lo largo de su trayectoria, ARCOR prestó particular atención a estos aspectos, lo que le facilitó desarrollar adecuadamente sus capacidades al momento de enfrentar dinámicas competitivas intensas. El comienzo de sus actividades y la atención inicial de mercados en el interior de Córdoba beneficiaron a ARCOR con la “barrera natural” que representaba su posición en mercados alejados de los grandes centros de consumo, menos atractivos para competidores líderes a nivel nacional. Durante la mayor parte de las décadas del 60 y 70, la expansión de ARCOR estuvo centrada en el desarrollo de los mercados del interior argentino, evitando una entrada masiva, frontal y costosa en la capital del país. Mientras el avance sobre esos mercados aumentaba la escala del negocio, la dirección de la empresa fortaleció las capacidades de productor de bajo costo y articuló un sistema de distribución efectivo que enfatizó el canal tradicional y los kioscos, creando un modelo de negocios altamente consistente, bajo presiones competitivas y de canales de comercialización acotadas. La estrategia deliberada de enfocarse en mercados mal servidos y menos desafiables, junto con un modelo de negocios claramente alineado, contribuyó doblemente al sendero expansivo de ARCOR. Por una parte, le dio tiempo para desarrollar sus capacidades competitivas en las áreas de producción, distribución, innovación y desarrollo de productos y gestión y para familiarizarse con las posibilidades y las perspectivas de la normativa promocional. Por la otra, le permitió dominar aquellos mercados paulatinamente y establecer así un robusto “bastión” en el interior del país. En la década siguiente profundizaría desde allí su ataque al gran centro de consumo de la capital argentina, donde enfrentaría el surgimiento y concentración del canal supermercados y a los competidores líderes en su propio territorio. Sin embargo, este aumento de intensidad competitiva encontraría a ARCOR con fuertes capacidades en

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producción y distribución, costos competitivos y una masa crítica de negocios aportada por mercados en los que su posición no era fácilmente erosionable. Siendo estas decisiones microeconómicas un rasgo que distingue a ARCOR, la conducta que la diferenciaría fuertemente de la mayoría de las empresas argentinas se daría durante los 80. Mientras éstas se concentraron en la atención de los aspectos financieros de su negocio como respuesta al contexto inflacionario y el comportamiento de las tasas de interés, ARCOR mantuvo una política de fuertes inversiones y de profundización de capacidades productivas y de distribución. Si bien esta estrategia tuvo un costo significativo, al punto de llevar a la empresa a una difícil situación financiera al final de la década, la colocó en una posición inmejorable para beneficiarse de la explosión de consumo que se verificaría durante la primera mitad de los 90. La estabilización de la economía argentina a partir del plan de convertibilidad (1991) y su impacto sobre el ingreso disponible impulsaron un fuerte crecimiento en todas las categorías de consumo masivo, las que arrastraban un fuerte componente de demanda reprimida. La expansión del consumo en los primeros años posteriores a la estabilización fue tal que en muchas categorías la capacidad instalada era insuficiente. En este contexto, las inversiones realizadas en capacidad productiva y distribución permitieron a ARCOR responder eficazmente frente al aumento de la demanda y ganar participación de mercado. Sin embargo, esta posición se vio desafiada por la apertura de la economía, la entrada de multinacionales de consumo masivo atraídas por el fuerte crecimiento y la notable expansión y crecimiento del canal supermercadista. En el nuevo marco competitivo que se configuró, muchas empresas locales se vieron frente al dilema de elegir entre tres opciones fundamentales: posicionarse como un segundo jugador, con el riesgo cierto de ir diluyendo su participación de mercado progresivamente; vender o redoblar la apuesta y enfrentar a multinacionales que poseían mayores recursos financieros, tecnología avanzada, productos superiores y marcas fuertes. ARCOR optó por esta última, basándose en sus fortalezas en producción y distribución y profundizando sus capacidades en marketing, innovación, packaging e investigación y desarrollo de productos, las que maduraban desde la década anterior, impulsadas por las demandas que planteó el aumento de su presencia en el mercado competitivo y sofisticado de Buenos Aires. Al mismo tiempo, parte de su desarrollo en esta década se vio favorecido por algunos errores estratégicos de jugadores multinacionales entrantes que extrapolaron premisas de negocios de sus mercados de origen y sufrieron demoras en la adaptación a condiciones de mercado e infraestructura locales. Asimismo, profundizó una estrategia de internacionalización que le permitiría aprovechar economías de escala y acelerar sus procesos innovativos

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El caso Arcor

en producción, producto y calidad. Estas acciones, sumadas a una selectiva adquisición de activos clave de algunos competidores locales, le permitieron ampliar la gama de productos y cubrir múltiples posicionamientos. Así, junto con una eficaz estrategia comunicacional impulsó una evolución en la percepción de sus productos desde “económicos” a una de “mejor valor” por su relación precio/beneficio, junto con el lanzamiento de productos y marcas “premium”, compitiendo exitosamente frente a las multinacionales. Simultáneamente y a diferencia de otras empresas de consumo masivo en el mismo contexto, mantuvo un portfolio de canales equilibrado, fortaleciendo a sus distribuidores, gestionando el avance de los supermercados y cuidando su presencia en el canal tradicional y los kioscos, logrando así una mayor protección de sus márgenes. Un factor clave en el logro de esta estrategia fue contar con un portfolio diversificado de productos que le permitió, por una parte (aceite, conservas, harinas, etc.), una comercialización en supermercados, logrando volumen y escala en distribución aunque a menores márgenes, y, por la otra (golosinas, chocolates), la realización de mayores márgenes en kioscos y el canal tradicional, con menores volúmenes. Cómo desarrollar una corriente exportadora sustentable en un contexto de políticas erráticas

Excepción hecha de los sectores y empresas basados fundamentalmente en ventajas comparativas naturales, para los que la exportación de materias primas o commodities ha sido siempre su actividad y mercado principales, el desarrollo del modelo de sustitución de importaciones no fue acompañado por una estrategia clara para la generación de una corriente exportadora sustentable a lo largo del tiempo. En líneas generales, en el desarrollo de la industrialización en América Latina las exportaciones manufactureras se basaron en acciones contracíclicas (saldos exportables ocasionales) o requirieron de coyunturas y políticas cambiarias especialmente favorables y de instrumentos promocionales explícitos y crecientemente cuestionados en el ámbito multilateral. En estas condiciones escasearon los casos de firmas locales que hayan desarrollado y mantenido posteriormente mercados externos relevantes. ARCOR constituye uno de estos casos excepcionales, y en su trayectoria es posible identificar el desarrollo evolutivo de su estrategia exportadora, basada en el aprendizaje y sofisticación permanentes de sus capacidades de internacionalización. Pueden reconocerse en su historia varios elementos generalmente presentes en la literatura sobre exportadores exitosos y al mismo tiempo poco evidentes en la mayoría de las empresas domésticas: la utilización temprana de mercados sofisticados como señal de calidad para la producción propia, la continuidad de las operaciones en el exterior con relativa independencia de las fluctuaciones de precios para no perder clientes y posiciones conquistadas,

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el aprovechamiento de oportunidades y preferencias de acceso a los mercados regionales y vecinos para ganar progresivamente volumen y experiencia, el desarrollo progresivo de una red de representación y distribución comercial y el desarrollo de emprendimientos productivos en el exterior para potenciar marcas y avanzar en estrategias de especialización y complementación. Las primeras exportaciones de ARCOR, realizadas ya a fines de la década de 1960, comprenden volúmenes relativamente pequeños colocados en el mercado norteamericano. En este caso la contribución principal de las ventas externas para la empresa fue la identificación de posibles mejoras de calidad y presentación en los productos, mucho más que facturación o escala. La preocupación por el volumen y el consiguiente establecimiento de una corriente de exportaciones relativamente significativa comienza a satisfacerse posteriormente desarrollando una red de distribución en los mercados de los países limítrofes —Paraguay, Uruguay, Chile y, finalmente Brasil—, aprovechando preferencias comerciales negociadas en el marco de la ALADI, las que posteriormente fueron ampliadas y profundizadas en el proceso de negociación y constitución del MERCOSUR. Los aspectos claves en esta fase de la estrategia de internacionalización residen en la naturaleza de los productos exportados (son los mismos que se producen para el mercado interno y no hay problemas de escala o de organización de la producción introducidos por el establecimiento de líneas especiales “para exportar”) y en la constitución de una red propia de atención a la demanda en dichos mercados. También en una fase temprana consolida ARCOR su marca y su presencia en el mercado regional, desarrollando capacidades de producción en el exterior a través de inversiones directas en empresas ya establecidas, lo que le permite combinar y aprovechar diferentes ventajas de localización. Este proceso se profundiza y da un salto cualitativo en la década de 1990, en el marco de una estrategia avanzada de internacionalización que supone multiplicar instalaciones productivas y diversificar ampliamente los mercados atendidos. La trayectoria recorrida y las habilidades acumuladas en este proceso posibilitan que ARCOR se constituya actualmente como una empresa global que produce y exporta bienes diferenciados. En particular, la exportación de productos diferenciados requiere un posicionamiento estratégico que implica: i) desarrollo de productos que tengan un reconocimiento global; ii) capacidad y flexibilidad productiva para adaptarse al requerimiento de las demandas; iii) desarrollo de sistemas de distribución y comercialización propios en los principales mercados; iv) capacidad de negociación de alianzas estratégicas que permiten emprender proyectos específicos. Como consecuencia de esta trayectoria, ARCOR no sólo se ha consolidado como productor y exportador de golosinas en América del Sur, sino que ha generado una dinámica corriente de ventas hacia importantes mercados

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El caso Arcor

fuera de la región. La penetración del mercado de China y el desarrollo de alianzas de largo plazo para ingresar fuertemente en América del Norte constituyen uno de sus logros más significativos. Conclusiones

El caso ARCOR ilustra de manera particularmente contundente que la globalización no determina necesariamente el dominio de mercados locales o regionales por parte de empresas multinacionales, en línea con otros casos presentados por académicos y estudiosos del tema como J. Gingrich (1999); N. Dawar, T. Frost (1999); C.K. Prahalad, K. Lieberthal (1998); y T. Khanna, K. Palepu (1997). Señala, en particular, que el conocimiento de las especificidades de los mercados muchas veces permite a los grupos locales desempeños superiores a los de multinacionales que extrapolan los modelos o fórmulas exitosas de sus países de origen sin hacer las adaptaciones necesarias en el campo local. Esta situación destaca que las presiones hacia la globalización no son uniformes en todas las industrias y que son mayores en la medida en que las competencias clave del negocio y sus factores de éxito sean transferibles y replicables en otras geografías. En categorías de consumo masivo en las que los gustos locales de los consumidores son determinantes, como en los snacks, la cerveza, la pasta y las golosinas, existe un posicionamiento viable y rentable para marcas y productos locales, apalancados sobre sistemas de negocios con fuertes capacidades de ventas y distribución.

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ANEXO. UNA VISIÓN CUANTITATIVA DEL DESARROLLO DE LA EMPRESA El objetivo de este anexo es presentar un panorama agregado y sintético de la evolución de ARCOR desde sus comienzos hasta la actualidad. A este efecto se analizaron los estados contables de la firma principal (1961-99) y del grupo (1984-99), relevando los principales indicadores económicos que se derivan de aquéllos, tales como Ventas, Activo Total, Patrimonio Neto, Incorporaciones de Bienes de Uso, Ocupados y Rentabilidad, entre otros. Con el propósito de contar con información comparable la información a valores corrientes fue transformada a pesos constantes de 1995 (utilizando el índice de precios mayoristas) y a dólares constantes del mismo año (utilizando el tipo de cambio promedio anual y el índice de precios minoristas de Estados Unidos). Ambos ajustes generaron tendencias y comportamientos convergentes. El análisis de la información provista por los balances anuales permite apreciar la evolución de algunos de los rasgos constitutivos del grupo, aproximarse a su conducta financiera y productiva y estimar las condiciones de su desempeño en un período largo. Así, la evolución de las ventas, los activos y el personal ocupado indican la trayectoria de tamaño; la evolución relativa de los componentes del pasivo y el patrimonio neto, junto con el comportamiento de los gastos e ingresos financieros, dan cuenta de la forma predominante de financiamiento y sus costos; la evolución de las diferentes medidas de rentabilidad sintetiza los resultados de la gestión y su performance. A su vez la evolución de los coeficientes relativos de ventas e inversión por ocupado puede evaluarse como un indicador aproximado de la productividad agregada que, de este modo, refleja indirectamente elementos de la estrategia productiva. 10000000 Activo Total (miles de $)

100000 Ventas (miles de $)

10000 1000

Ocupados

100 10

Venta por ocupado

Años

Gráfico A-1. Evolución de ventas, activo total y ocupados.

1999

1997

1995

1993

1991

1989

1987

1985

1983

1981

1979

1977

1975

1973

1971

1969

1967

1965

1963

1 1961

Ventas, Activo Total y ocupados

1000000

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El caso Arcor

A efectos de presentar un panorama global y dar cuenta de los rasgos evolutivos más generales, en el siguiente gráfico se sintetizan las trayectorias de las principales variables de tamaño y desempeño del grupo ARCOR durante el extenso período de casi cuarenta años que se analizó. Cabe señalar que para el período 1961-1983 la información corresponde a la firma ARCOR, mientras que para 1984-1999 se adoptan los valores consolidados del grupo. En tendencia, las Ventas y los Activos totales crecen continua y fuertemente a lo largo del período, presentando una tasa anual de variación promedio (medida entre puntas) del orden del 11,9% y 13,1%, respectivamente. Como resultado de este desempeño la talla de la empresa se multiplicó por 107 (según Activos) o 71 veces (según Ventas) en cuatro décadas. En forma similar, la Ocupación exhibe un crecimiento permanente del orden del 9,4% anual promedio, traducido en una variación total de la planta de personal de más de 31 veces respecto de los niveles al inicio del período. Las diferencias en los ritmos de crecimiento del personal ocupado, por una parte, y de las ventas, por la otra, sugieren una variación positiva importante de los niveles de productividad de la firma, los que, de acuerdo con el indicador aproximado utilizado, se habrían multiplicado casi 2 y ½ veces. Se aprecia que, siendo relativamente constante el ritmo de incorporación de personal, en la trayectoria de largo plazo de la productividad se reflejan íntegramente los ciclos propios de la variable Ventas2. Por su parte, la trayectoria de las Inversiones es marcadamente cíclica, como puede esperarse, pero también relativamente irregular. Sin embargo, al igual que las restantes dimensiones consideradas, su nivel anual promedio crece fuertemente, multiplicándose más de 7 veces en relación con los primeros años analizados. Como consecuencia, la intensidad de capital, estimada a través de un indicador de incorporación de Bienes de Uso (equipamiento y edificios) en relación con el personal ocupado, presenta un comportamiento sumamente fluctuante y asume picos más acentuados hacia fines del período. En las primeras tres décadas el monto de la inversión anual por ocupado oscila entre 2 y 6 mil pesos, siendo particularmente bajo durante la década de 1970 y fines de la de 1980, y se activa fuertemente entre 1992 y 1995, más que duplicando los 2

En líneas generales, los activos, ventas y patrimonio del grupo recorren una trayectoria parecida a la de la firma principal y presentan una tasa de crecimiento anual promedio muy semejante. En estas variables, la firma representa aproximadamente un 75% del consolidado grupal. La diferencia principal entre ambos reside en la evolución del nivel de ocupación, ya que, por una parte, el personal de la firma alcanza a menos del 50% del total del grupo y, por otra, el ritmo de incorporación de personal en éste es bastante más acelerado. Como consecuencia, en comparación con el grupo, el indicador de productividad (ventas por ocupado) de la firma principal registra un nivel más alto, un mayor ritmo de incremento y una tendencia cíclica menos acentuada.

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14000 12000 10000 8000 6000 4000

1999

1997

1995

1993

1991

1989

1987

1985

1983

1981

1979

1977

1975

1973

1971

1969

1967

1965

0

1963

2000 1961

Valores en pesos constantes de 1995

16000

Años

Gráfico A-2. Incrementos en bienes de uso por ocupado.

valores máximos anteriores. Hacia fines de la década de 1990, sin embargo, retorna a niveles mínimos. El comportamiento de los Activos y Ventas totales sugieren la existencia de tres grandes etapas en la evolución de ARCOR. La primera abarcaría desde 1961 hasta 1979, la segunda desde 1980 hasta 1991, y la tercera desde este último año hasta el fin de la década. Estas etapas están, en líneas generales, delimitadas por momentos recesivos en la actividad del grupo que interrumpen sendas fases relativamente prolongadas de crecimiento continuo. Cada una de ellas, a su vez, se caracteriza por presentar magnitudes claramente diferenciadas de las variables en consideración, por lo que, estimando los valores promedio respectivos, pueden sintetizarse diversas fases de crecimiento de la empresa. Cabe señalar que, en términos comparativos, es en la última etapa cuando ARCOR experimenta la mayor expansión.

Valores en miles de pesos constantes 1995

Gráfico A-3. Comparación de las tres etapas: activo total, ventas y patrimonio. 900 800 700 600

1961-1979 1980-1991 1992-1999

500 400 300 200 100

Activo total

Ventas totales

Patrimonio neto

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El caso Arcor

Ocupados promedio

Durante el primer período, los activos y las ventas promedio de la empresa eran un poco inferiores a los 40 millones de pesos (constantes de 1995) y el patrimonio se aproximaba a los 20 millones; durante el segundo, tanto el activo como las ventas más que sextuplican los valores del primero y asumen valores en torno de los 250 millones de pesos de promedio anual. Finalmente, en el último período, en el que el crecimiento relativo es comparativamente menor (3,2 y 3,1 veces, respectivamente), los activos se ubican en un nivel promedio de alrededor de 700 millones y las ventas superan los 800 millones, mientras que el patrimonio, por su parte, pasa de algo más de 130 a 500 millones de pesos. Es interesante observar que la inversión en maquinarias, herramientas y edificios exhibe un comportamiento similar, asumiendo valores anuales promedio de 2,5 millones, 8,5 millones y 25 millones de pesos en las tres etapas, respectivamente.

10000 9000 8000 7000 6000 5000 4000 3000 2000 1000

1961-1979 1980-1991 1992-1999

Gráfico A-4. Ocupados promedio en los tres períodos.

Los diferentes niveles promedio de ocupación representan otro indicador de los cambios en la dimensión del grupo empresario durante las cuatro décadas analizadas. En este caso, entre la primera y la segunda etapa se multiplican por 4 las personas ocupadas, para llegar a un nivel promedio de casi 4500. En la década de 1990, si bien se registra un ritmo menor de incorporación de personal (112% de crecimiento en total), la expansión absoluta es muy considerable y el nivel promedio anual de ocupación alcanza a más de 9500 empleados. Estas diversas fases de crecimiento de ARCOR, en el marco de una trayectoria expansiva continua, son acompañadas por disímiles tendencias en los resultados operativos del grupo, según se desprende de los diferentes indicadores de rentabilidad estimados.

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35%

Rentabilidad

30% 25% 20%

1961-1979 1980-1991 1992-1999

15% 10% 5% 0%

Rentabilidad sobre ventas

Rentabilidad sobre el capital propio

Rentabilidad sobre activos

Gráfico A-5. Comparación de las rentabilidades entre períodos.

En efecto, la rentabilidad promedio en la primera etapa es, en todos los casos, la más alta y tiende a declinar considerablemente, aunque manteniendo niveles positivos, en la fase siguiente, correspondiente a la década de 1980 y al período de mayor inestabilidad macroeconómica y de predominio de recesión en el mercado interno. Posteriormente, acompañando la tendencia general de las variables económicas globales, todos los indicadores de rentabilidad de ARCOR evidencian una recuperación importante. El análisis de la evolución de la composición del activo (pasivo y patrimonio neto) y de los ingresos y gastos financieros en los distintos períodos proporciona alguna noción acerca de la forma en la que la empresa ha financiado sus actividades y sus resultados. El Patrimonio Neto explica entre el 40 y 80% del Activo Total durante todo el período, con valores predominantes entre un 40 y un 60% durante los primeros 30 años y entre un 60 y un 80% durante los últimos 10 años. Dos años que sobresalen en este sentido son 1962 y 1989. En ellos la proporción del Activo Total explicada por pasivo alcanza los máximos valores de 60% y 62%, respectivamente.

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El caso Arcor Pasivo

PN

100%

Porcentajes

80% 60% 40% 20%

1999

1997

1995

1993

1991

1989

1987

1985

1983

1981

1979

1977

1975

1973

1971

1969

1967

1965

1963

1961

0% Años

60000 40000 20000 0 -20000 -40000 -60000 -80000 -100000 1999

1997

1995

1993

1991

1989

1987

1985

1983

1981

1979

1977

1975

1973

1971

1969

1967

1965

1963

-120000 1961

Valores en miles de pesos constantes de 1995

Gráfico A-6. Evolución de la composición del activo total.

Años

Gráfico A-7. Evolución de los gastos e ingresos financieros.

Los efectos negativos de la financiación en valores absolutos tienden a crecer durante todo el periodo, aunque la proporción del pasivo que financia el activo decrece. Los únicos años en los que los ingresos financieros superan consistentemente los gastos, dejando un saldo positivo para la empresa, son 1990 y 1999. Luego de un período en los años ochenta en el cual crecen sostenidamente, los gastos financieros alcanzan su pico en 1989, año en el que la firma asume los mayores costos (del orden de los 120 millones de pesos). En este año crece también la importancia de los pasivos. Asimismo, en la segunda mitad de la década de 1990 se observa también un crecimiento del costo de los pasivos.

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1991

1993

1995

1997

1999

1991

1993

1995

1997

1999

1989

1987

1985

1983

1981

1979

1977

1975

1973

1971

1969

1967

1965

1963

30% 25% 20% 15% 10% 5% 0% -5% -10% -15% -20%

1961

Rentabilidad

La evolución de la rentabilidad del grupo puede seguirse a través de dos indicadores: la rentabilidad sobre activos (RAT) y la rentabilidad sobre el patrimonio neto (RTN). A su vez, la evolución de los componentes de ambos, el margen sobre ventas, la rotación de activos, los costos del pasivo y el índice de endeudamiento, permiten visualizar y analizar el comportamiento de los factores explicativos de la rentabilidad alcanzada. En esta dirección, el RAT indica la rentabilidad de la actividad de la empresa, independientemente de cómo ésta se financie, mientras que el RTN toma en cuenta los efectos financieros.

Años

Gráfico A-8. Evolución de la rentabilidad sobre activos.

Años

Gráfico A-9. Evolución de los componentes del RAT.

1989

1987

1985

1983

1981

Margen

1979

1977

1975

1973

1971

1969

1967

1965

1963

1961

Rentabilidad

Rotación 180% 160% 140% 120% 100% 80% 60% 40% 20% 0% -20% -40%

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El caso Arcor

El índice de rentabilidad sobre activos3 en el grupo ARCOR presenta fluctuaciones elevadas y crecientes. Varía entre 12% y 22% hasta 1971, entre 7% y 26% hasta 1979 y entre 0 y 22% durante las décadas de 1980 y 1990. Alcanza su valor máximo de 26% en 1978 y un mínimo de 17% en 1990. Se advierte, de todas maneras, una ligera tendencia decreciente para todo el período, la que se explica tanto por una caída promedio en la rotación de los activos como por la disminución tendencial, en particular en la década de 1990, en el margen sobre ventas (de alrededor de 15% en los años ochenta a un 8% en la década siguiente). Por su parte el indicador de rotación comienza el largo período con valores ubicados entre 1,8 y 1,2 en la década de 1960, fluctúa entre 0,8 y 1,5 en los años setenta y ochenta, y termina con valores entre 1,2 y 0,9 en los últimos años.

60% 50% 40% Rentabilidad

30% 20% 10% 0% -10%

1999

1997

1995

1993

1991

1989

1987

1985

1983

1981

1979

1977

1975

1973

1971

1969

1967

1965

1963

-30%

1961

-20%

Años

Gráfico A-10. Evolución de la rentabilidad sobre el patrimonio.

La rentabilidad sobre el patrimonio neto indica la rentabilidad que los accionistas obtienen sobre los recursos propios. En el caso de ARCOR la RPN, al igual que el RAT, presenta una tendencia levemente decreciente en el largo plazo dentro del periodo analizado. A su vez la alta rentabilidad sobre el capital propio durante la primera década puede explicarse por una amplia diferencia entre la rentabilidad sobre activos y el costo de los pasivos (dependiente del alto costo del endeudamiento), combinada con un importante índice de 3

La rentabilidad sobre activos puede dividirse en dos componentes: el margen sobre ventas (utilidad antes de costos financieros sobre ventas) y la rotación (ventas sobre activos).

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1999

1997

1995

1993

1991

1989

1987

1985

1983

1981

1979

1977

1975

1973

1971

1969

1967

1965

1963

1,80 1,60 1,40 1,20 1,00 0,80 0,60 0,40 0,20 0,00 1961

Índice de endeudamiento

endeudamiento4. Cuando el RAT es mayor que el costo de los pasivos, resulta rentable para los accionistas endeudarse, ya que los recursos recibidos en préstamo generan un rendimiento mayor que su costo.

Años

Gráfico A-11. Evolución del índice de endeudamiento.

Hacia fines de la década de 1970 y durante la de 1980 la RPN tiende a decrecer. Los costos de endeudamiento tienden a incrementarse5, acercándose en algunos casos a la RAT, y la disminución del índice de endeudamiento no alcanza a compensar esta tendencia. Durante la primera mitad de la década de 1990, en cambio, la rentabilidad del activo vuelve a ubicarse muy por encima de los costos del pasivo. Esta circunstancia no se refleja en un aumento tal de rentabilidad sobre el capital propio que permita alcanzar los máximos históricos, ya que no se aprecia un incremento en el índice de endeudamiento de igual magnitud. Finalmente, cabe destacar el hecho de que los dos años de RPN negativa (1988 y 1990) se explican por una combinación de altas diferencias entre costo de los pasivos y rentabilidad sobre activos y altos índices de endeudamiento. En estas situaciones la empresa se endeudó, a pesar de que los recursos obtenidos en préstamos obtenían menor rendimiento que sus costos. 4

La RPN puede descomponerse en el RAT + (RAT – CP)*IE, donde CP = costo de los pasivos, e IE = índice de endeudamiento. Para el cálculo de este indicador se tomaron, sin embargo, los efectos de la financiación, es decir los costos financieros netos. Es por esto que aparecen costos negativos de los pasivos en los años en los que los ingresos financieros fueron mayores que los costos. 5 Con años excepcionales en los que la firma recibe mayores retornos que costos financieros.

80

El caso Arcor 60% RAT RPN

50% 40% Rentabilidad

30% 20% 10% 0% -10%

1999

1997

1995

1993

1991

1989

1987

1985

1983

1981

1979

1977

1975

1973

1971

1969

1967

1965

1963

-30%

1961

-20%

Años

Gráfico A-12. Evolución de la RPN y el RAT.

En síntesis, ARCOR evoluciona durante sus primeros años con una importante diferencia positiva entre la rentabilidad del capital propio y la de activos, lo que indica la existencia de adecuadas condiciones financieras. Sin embargo, esta diferencia tiende a disminuir considerablemente desde fines de los años ochenta y durante la mayor parte de la década de 1990, lo que se explica, fundamentalmente, por un incremento en los costos de financiamiento y, en menor medida, por una disminución en la propensión a tomar fondos del mercado. Utilidad total Distribución de utilidades

80000 60000 40000 20000 0 -20000

Años

Gráfico A-13. Distribución de utilidades.

1998

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Valores en miles de pesos constantes 1995

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Años

Gráfico A-14. Distribución de utilidades como porcentaje de las utilidades totales.

Finalmente es interesante considerar la tendencia del proceso de distribución de utilidades. En líneas generales, el grupo ARCOR se caracterizó por una política austera en este sentido, privilegiando el proceso de reinversión. A lo largo del período considerado, se aprecia que el monto de utilidades distribuidas es bastante regular en las diferentes etapas, manteniéndose en la mayoría de los ejercicios dentro de una proporción del 5% al 20% de las utilidades totales.

1000 800 600 400 200

Gráfico A-15. Evolución del activo total

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Gráfico A-18. Ocupados.

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Gráfico A-16. Evolución de las ventas

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Gráfico A-17. Evolución de los incrementos en BS de uso.

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Gráfico A-20. Distribución de utilidades. 1999

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Gráfico A-19. Evolución del patrimonio neto.

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CA P Í T U LO

2 Desde el momento fundacional hasta la construcción de la empresa local dominante: los años 1951 a 1990 María Inés Barbero Colaboración de Anabel Marín

➣ Los orígenes ➣ La evolución de ARCOR entre 1951 y 1990 ➣ Primera etapa. Las décadas de 1950 y 1960 ➣ Segunda etapa. La década de 1970 ➣ Tercera etapa. La década de 1980 ➣ Balance de cuatro décadas

Globalizar desde Latinoamérica

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LOS ORÍGENES La industria argentina a comienzos de los años cincuenta

En el momento de la creación de ARCOR, en 1951, la Argentina atravesaba una etapa de profundas transformaciones. Las elecciones de febrero de 1946, por medio de las cuales Juan D. Perón había accedido a la presidencia de la República, habían hecho visible, en el terreno de la política, la existencia de nuevas condiciones económicas y la emergencia de nuevos actores sociales. Desde el punto de vista económico, los rasgos más destacables eran el desarrollo de la industria —que desde la década de 1930 se había convertido en el sector más dinámico de la actividad productiva— y el creciente papel regulador del Estado. La industrialización en la Argentina fue un proceso gradual que se inició ya a fines del siglo xix, favorecido por la modernización que acompañó a la eclosión agroexportadora. Entre 1875 y 1912 la tasa de crecimiento anual del PBI per capita fue de casi el 4% gracias a la exitosa inserción del país en el mercado mundial como productor de alimentos y materias primas, con fuertes ventajas comparativas por su disponibilidad de grandes extensiones de tierras fértiles (Cortés Conde, 1997). Si bien el sector rural fue el motor de la expansión hasta 1930, el desarrollo de las actividades primarias creó efectos de eslabonamiento sobre el resto de la economía, tanto desde el punto de vista de la demanda como del de la oferta. El crecimiento de la producción y de las exportaciones de productos agropecuarios, el incremento de la población —que gracias a la inmigración pasó de menos de dos millones de habitantes en 1869 a casi ocho millones en 1914—, el desarrollo del sistema de transportes y de los servicios y el proceso de urbanización contribuyeron a generar una demanda creciente de bienes manufacturados y a crear un marco propicio para el desarrollo de la industria. El aumento de la producción manufacturera fue estimulado por la oferta de materia prima, por la expansión de las exportaciones y por el incremento de la demanda interna. Si bien esta última se satisfacía mayoritariamente mediante la importación, a medida que avanzó el siglo fue creciendo el grado de sustitución e incrementándose la producción local de bienes industriales. En 1900-1904 el coeficiente de importaciones en la demanda total de bienes manufacturados era del 58,6%, y se redujo al 51,1% en 1925-29 (CEPAL, 1958). De acuerdo con los datos de los censos nacionales el número de establecimientos industriales se duplicó entre 1895 y 1914, y el número de personas empleadas en ellos creció en un 145%. En vísperas de la Primera Guerra Mundial la industria manufacturera contribuía ya con más del 16% del PBI, y durante la década de 1920 el desarrollo de la industria local se aceleró aún más, favorecido por el crecimiento de la economía y por el alza de los aranceles a la importación.

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El caso Arcor

En toda esta etapa la industria estuvo dominada por las actividades livianas o tradicionales, con un fuerte predominio de la rama alimenticia, que en 1914 representaba el 53% del total del valor de la producción. Hasta fines de los años veinte las mayores empresas industriales eran los frigoríficos, los ingenios azucareros, los grandes molinos harineros, las bodegas y las fábricas de cerveza. La crisis de 1929 y la depresión de la década de 1930 modificaron sensiblemente las condiciones del mercado mundial y las de la economía argentina. La caída en los volúmenes y en los precios de los bienes que se exportaban restringieron la capacidad importadora del país, acelerando el proceso sustitutivo. Entre 1930 y 1950 la importación de manufacturas bajó del 45% al 15% de la oferta total de bienes industriales (Mallon y Sourrouille, 1973). La etapa que se inicia en los años treinta ha sido denominada “de industrialización por sustitución de importaciones” no sólo por el incremento del coeficiente de sustitución, sino también porque la industria manufacturera pasó a ser el sector más dinámico de la actividad económica, con un crecimiento superior al del PBI y con una participación en el producto total que alcanzó al 23,7% en 1940 (CEPAL, 1978). La sustitución se vio también favorecida por las políticas públicas de restricción de las importaciones que se implementaron a través de los controles de cambios y de la elevación de los aranceles, y, desde 1933, por una política fiscal y monetaria expansiva. La Segunda Guerra Mundial reforzó aún más las dificultades para la importación de bienes manufacturados, acelerando el crecimiento de la industria local. No caben dudas acerca de que dicho crecimiento no hubiera sido posible sin la existencia de una base industrial previa y de capacidad instalada ociosa, ya que entre 1930 y 1945 creció la producción y en forma paralela cayeron la inversión bruta fija y las existencias de capital netas (Díaz Alejandro, 1975). La estructura sectorial de la industria se fue modificando, con el retroceso relativo de la rama alimenticia, que bajó al 32,7% del total de la producción en 1946, y el avance significativo de las ramas textil, metalúrgica y química, que en ese mismo año contribuyeron con el 13,5%, el 7,6% y el 7,4%, respectivamente (Censo industrial de 1947). Desde comienzos de los años treinta se fue incrementando la intervención del Estado en la actividad económica, con un sesgo de creciente protección a la industria, a través de medidas arancelarias y cambiarias y, desde los años cuarenta, de la política crediticia. Las medidas adoptadas para restringir las importaciones y paliar los efectos de la crisis favorecieron al sector manufacturero, pero sin proponerse explícitamente impulsar el desarrollo del industrial. Desde comienzos de la década de 1940, en cambio, la promoción de la industrialización se convirtió en política de Estado. Ello se debió en gran medida a la importancia que la industria había adquirido como generadora de empleo, a las presiones de los sectores involucrados y también a la prédica

Globalizar desde Latinoamérica

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industrialista de las fuerzas armadas, que fueron cobrando un creciente protagonismo político, cristalizado en la revolución de junio de 1943. La década de 1940 fue también la del desarrollo del Estado empresario, a través de la Dirección de Fabricaciones Militares y de un conjunto de empresas públicas que integraban las empresas creadas o expropiadas durante la guerra y las nacionalizadas en la posguerra. Las políticas públicas adoptadas a partir de 1930 generaron una transferencia de recursos del campo a la industria y fuertes distorsiones en los precios relativos. La participación del sector primario en el PBI se redujo sensiblemente, pasando del 33% en 1925-29 al 16% en 1947-49 (Díaz Alejandro, 1975). Este proceso repercutió negativamente sobre la producción rural, en particular sobre la agricultura cerealera, y fue limitando la capacidad exportadora del país al generar desequilibrios que se agudizaron a comienzos de la década de 1950. La crisis del agro y el desarrollo de la industria tuvieron un fuerte impacto en la sociedad. La crisis agrícola expulsó población de las zonas rurales, dando origen a migraciones internas hacia los grandes centros urbanos del Litoral. Como consecuencia de dichas migraciones y del crecimiento del sector manufacturero el número de asalariados industriales pasó de 796.700 a 1.185.600 entre 1940 y 1945, incrementándose al mismo tiempo la tasa de sindicalización. La sustitución de importaciones favoreció también el nacimiento y desarrollo de pequeñas y medianas empresas de capital nacional, y surgieron entidades representativas del sector en el Litoral y en el interior del país. Con la llegada del peronismo al gobierno se inició una etapa de fuerte redistribución del ingreso a favor de los asalariados, que tuvo su pico máximo entre 1945 y 1949. En esos años los salarios reales crecieron un 60%, y en 1948 el componente salarial del ingreso nacional ascendió al 53%, superando por primera vez en la historia las retribuciones por ganancias, intereses y renta de la tierra (Gerchunoff y Llach, 1998). Los trabajadores incrementaron sensiblemente su capacidad de consumo, lo cual redundó en el aumento de la demanda y en la constitución de un mercado de masas para bienes industriales no durables y durables abastecido por la producción local. Más allá de que los primeros años de la década de 1950 hayan sido críticos para la economía argentina a causa de desequilibrios en el sector externo, las circunstancias en las que ésta se desarrollaba eran particularmente favorables para el nacimiento de firmas de capital nacional. El mercado doméstico se encontraba protegido por altos aranceles, la demanda de bienes de consumo masivo era muy elevada gracias al nivel alcanzado por los salarios, y las políticas públicas se orientaban hacia la promoción de la industria local. Entre los censos industriales de 1947 y de 1954 el número de establecimientos casi se duplicó, y ello se debió principalmente a la creación de pequeñas y medianas empresas nacionales. ARCOR fue una de ellas.

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El caso Arcor

Los inmigrantes y el desarrollo de la industria

En los orígenes de la industrialización la inmigración tuvo un papel decisivo. Entre 1870 y 1930 se radicaron en la Argentina más de tres millones de inmigrantes, siendo el país que más extranjeros recibió en relación con el total de su población. En 1914 uno de cada tres habitantes del país había nacido en el exterior, pero como la distribución no era uniforme, en algunas áreas, como las zonas de colonización rural y las grandes ciudades del Litoral, la proporción era mucho mayor. Los mayores flujos ingresaron entre fines del siglo XIX y 1914. La inmigración se detuvo durante la Primera Guerra Mundial y se reanudó en los años veinte, aunque sin alcanzar las proporciones del período anterior a la guerra. En toda la etapa previa a la década de 1930 la mayoría absoluta de los inmigrantes provino de Europa, con un fuerte predominio de los italianos y los españoles, seguidos muy de lejos por los de Europa Central y Oriental. En la decisión de emigrar incidían razones diversas. En un nivel macro se combinaban los factores de expulsión de los países de origen (económicos, sociales, políticos, religiosos) y los de atracción de la Argentina (demanda de mano de obra, diferencial de salarios, diferencias cambiarias, disponibilidad de tierras, oportunidades de negocios). En una escala micro las redes de relaciones personales jugaban un papel decisivo, ya que la mayor parte de los inmigrantes elegía el lugar de destino y obtenía su primer trabajo gracias a la ayuda de parientes, amigos o paisanos que habían llegado previamente. En general la decisión de emigrar era parte de una estrategia familiar, en la que algunos miembros del grupo se expatriaban con la finalidad de ayudar al sostenimiento de los que permanecían en el país de origen, o con la de servir de vanguardia para una posterior emigración de otros integrantes de la familia. Los inmigrantes contribuyeron activamente al desarrollo de la actividad industrial como trabajadores, como empresarios y como consumidores. En 1914 eran extranjeros el 64% de los propietarios y el 49% del personal empleado en la industria. En 1935 los empresarios extranjeros seguían siendo muy numerosos, constituyendo un 55% del total. La elevada presencia de extranjeros en el sector manufacturero se explica en parte porque su proporción era muy alta dentro de la población económicamente activa, y también porque la industria era un área en constante crecimiento que no atraía lo suficiente a la población nativa, frente a la cual los inmigrantes podían contar con algunas ventajas. En general eran muy versátiles, y se acomodaban a distintos tipos de trabajo. Aunque la mayoría de ellos eran de origen campesino, solían

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tener alguna experiencia en actividades industriales artesanales. También emigraban artesanos que se resistían a proletarizarse y seguían ejerciendo sus oficios en el país de destino, o bien técnicos que buscaban mejores oportunidades y la posibilidad de establecerse como empresarios independientes. En la mayor parte de los casos los inmigrantes adquirían un oficio en la Argentina a lo largo de su experiencia de trabajo. Este proceso se veía facilitado cuando tenían contactos que les ofrecían la posibilidad de trabajar para ellos y los instruían en el aprendizaje de nuevas habilidades y competencias. Casi todos los inmigrantes que fundaron establecimientos industriales comenzaron como obreros o artesanos que más tarde instalaron sus propias empresas, o bien como comerciantes que invirtieron en la industria cuando dispusieron de un capital suficiente. En general formaban empresas familiares, de las cuales participaban hermanos, padres, hijos y otros parientes. Las redes de parientes y amigos que sustentaban la emigración también servían de base para la constitución de sociedades, siendo frecuente que se unieran varias personas para poder reunir el capital necesario para montar una empresa. La contribución de los inmigrantes al crecimiento de la industria fue también producto del papel que desempeñaron en el desarrollo de la agricultura. En las zonas de colonización agrícola —en particular en la “pampa gringa”, que abarca el territorio de la provincia de Santa Fe y el Este y Sudeste de la de Córdoba— la expansión cerealera requirió del desarrollo de capacidades empresariales, generó una creciente demanda de bienes industriales e impulsó la urbanización y la diversificación de las economías locales. La localización de las tierras aptas, las decisiones acerca del tamaño adecuado de las unidades agrícolas o del tipo de maquinaria más indicado para la explotación no fueron procesos fáciles o automáticos, sino que requirieron de adaptaciones y experimentaciones que fueron llevadas a cabo por los colonos inmigrantes. Ello favoreció el nacimiento y desarrollo de capacidades emprendedoras que todavía hoy constituyen un rasgo característico de la región. Paralelamente la demanda de insumos y de maquinaria, la oferta de materias primas y el crecimiento de la población estimularon el desarrollo de industrias locales en las zonas agrícolas, y ya para fines del siglo XIX algunos pueblos del país triguero habían sido transformados por la instalación de talleres pequeños y medianos.

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El caso Arcor

El nacimiento de ARCOR

ARCOR fue creada el 5 de julio de 1951 por iniciativa de un grupo de jóvenes liderados por Fulvio Salvador Pagani, hijo de un inmigrante italiano que había llegado a la Argentina en 1924. Todos ellos tenían alguna experiencia previa en la actividad económica y habían compartido ámbitos comunes de trabajo. La creación de la sociedad se debió mucho a la capacidad emprendedora de Fulvio Salvador Pagani y también a las posibilidades de complementación que tenía con sus socios. Tal como puede comprobarse en las páginas previas, se dio en un contexto nacional que favorecía la actividad industrial, con una economía cerrada y protegida, y en un marco regional en el que la inmigración y el desarrollo de la agricultura ofrecían un ámbito propicio para el surgimiento de nuevos emprendimientos. Los Pagani El padre de Fulvio Salvador Pagani, Amos, arribó a la Argentina en 1924, proveniente de la región del Friuli, en el Nordeste de Italia. Llegó con los contingentes de emigrantes que salieron de Europa a comienzos de los años veinte, tras la finalización de la Primera Guerra Mundial, y se dirigió a Arroyito, un pueblo situado 115 km al este de la ciudad de Córdoba, donde uno de sus hermanos se había radicado el año anterior. Como la mayor parte de sus connacionales eligió su lugar de destino a partir de sus redes familiares. Amos Pagani había ejercido en Italia el oficio de panadero —al igual que otros miembros de su familia— y durante su primer año de estadía en la Argentina trabajó en actividades agrícolas y como dependiente en una panadería con la finalidad de reunir el capital necesario como para instalar su propio negocio. En 1925, una vez logrado este objetivo, trajo a la Argentina a sus padres y hermanos, a los que enseñó su oficio. Más adelante les cedió la panadería de Arroyito e instaló otra en La Para, 60 km al norte, adonde se trasladó con su esposa, doña María Fabbro, en 1927. A los diez años de haber puesto en marcha la primera panadería, Amos Pagani decidió diversificar sus actividades y comenzó a fabricar caramelos de leche, primero en forma artesanal y desde 1936 con una estampadora automática, lo que permitió expandir la producción y ampliar el área de ventas a un radio de 200 km de La Para. La distribución la realizaba con un camión de reparto. La fabricación de caramelos constituía una integración de actividades, ya que era habitual que las panaderías vendieran golosinas además de pan y otros productos afines. En 1940 la familia Pagani se trasladó a la ciudad de Córdoba para que los hijos pudieran seguir estudiando, ya que en La Para la escuela no ofrecía más que el cuarto grado. Los tres hijos varones —Fulvio, Renzo y Elio— comen-

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zaron a trabajar con Amos, fraccionando golosinas y galletitas que compraban a granel en Buenos Aires. Fulvio estudiaba en la Escuela de Comercio, se ocupaba de la administración de la empresa y participaba en la distribución de caramelos. Amos se ocupaba de las ventas y Renzo hacía el reparto con la ayuda de un chofer. A partir de su actividad los Pagani se fueron relacionando con otros fabricantes de golosinas del Interior. En 1946 tomaron contacto con un grupo de inversores que estaban instalando una fábrica de caramelos y galletitas en Sastre, un pueblo de la provincia de Santa Fe cercano a la frontera con Córdoba. Los socios de la empresa —a la que denominaron SASORT— estaban interesados en un principio en comprar una máquina que Amos Pagani utilizaba para la envoltura de caramelos en La Para, pero al conocerlo le propusieron asociarse al nuevo emprendimiento. Nuevas empresas y nuevos socios Amos Pagani se incorporó a SASORT como socio, aportando su máquina y el capital de su depósito en Córdoba. Además trabajaba, al igual que Renzo, de viajante. Fulvio estudiaba en Córdoba y trabajaba para SASORT desde allí, pero al poco tiempo se trasladó a Sastre para ocuparse directamente de lo relativo a costos y comercialización. En Sastre los Pagani conocieron también a un grupo de jóvenes —Mario Seveso, Enrique Brizio y Modesto “Tito” Maranzana— que habían sido contratados por SASORT pero que habían trabajado previamente para la firma cordobesa Boero y Sebaste, de la localidad de Las Varillas (a 60 km de Arroyito), por entonces la mayor fábrica de golosinas del Interior. Seveso era mecánico, y Brizio y Maranzana viajantes. A los pocos años todos ellos se asociaron con Fulvio Salvador Pagani para fundar ARCOR. En ese mismo año (1946), don Amos, junto con sus hijos y un grupo de amigos, instaló una cartonería en Córdoba. Paralelamente Fulvio Salvador, que tenía 18 años, continuó con su trabajo en SASORT, donde propuso a los dueños ampliar la escala de la empresa, concentrándose en la fabricación de caramelos y elevando la producción a 10.000 kg diarios, con lo cual se reducirían los costos y se incrementaría la competitividad de la firma. Los socios de SASORT no aceptaron, pero esta propuesta fue la idea a partir de la cual se creó ARCOR a los pocos años. En 1948 los hermanos Pagani se asociaron con Enrique Brizio y con los hermanos Tito, Pablo y Vicente Maranzana para comprar una cartonería en Tucumán. En realidad habían viajado a dicha ciudad para adquirir una máquina para coser cajas de cartón, pero el propietario de la cartonería se negó a vender máquinas sueltas y ofreció en venta, como alternativa, todas las instalaciones con amplias facilidades, a diez años de plazo y con el 6% anual de

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El caso Arcor

interés. Era una empresa varias veces mayor que la cartonería de Córdoba, y en un principio parecía fuera del alcance de los potenciales compradores, pero ante la insistencia del dueño y las facilidades ofrecidas, finalmente la operación se concretó. Así nació la Sociedad Industrial del Envase —SIDE—, de cuya dirección se hicieron cargo Fulvio Salvador Pagani y Pablo Maranzana. Tanto la experiencia de SASORT como la de la cartonería sirvieron para ir acumulando el capital y la experiencia que hicieron posible la creación de ARCOR. En ellas los futuros socios se familiarizaron con la actividad productiva y fueron tomando contacto con mercados del interior del país, y la inversión en las cartonerías fue la base de la posterior vinculación de ARCOR con el sector de envases. Entre 1948 y 1950 SIDE se fue expandiendo y cubriendo un mercado que abarcaba desde Rosario a Jujuy. En el marco de esa expansión Fulvio Pagani, Enrique Brizio y Mario Seveso viajaron a Buenos Aires con el objeto de comprar una máquina para fabricar bandejas de cartón. En ese momento Fulvio Pagani volvió a insistir en el proyecto de instalar una fábrica de caramelos que produjera 5000 kg diarios, y propuso utilizar los beneficios de SIDE y aportes de socios y familiares para reunir el capital inicial de la nueva empresa. Esta vez su oferta tuvo eco, y los socios acordaron crear una nueva firma a la que denominaron ARCOR, en referencia a su localización en Arroyito, en la provincia de Córdoba. La creación de ARCOR En mayo de 1950 comenzó la construcción de la nueva fábrica, sobre un predio de 10.000 m2 en Arroyito. En junio del año siguiente se constituyó ARCOR SRL como empresa dedicada a la fabricación de caramelos, y casi inmediatamente comenzó la producción. El capital inicial fue provisto por un grupo de socios integrado por los hermanos Pagani (Renzo, Fulvio, Elio), los hermanos Maranzana (Tito, Pablo, Vicente), Mario Seveso y Enrique Brizio. Además de ellos participaban otros socios menores, con los que se completaba un total de 23 accionistas. Todos eran de Arroyito y de localidades cercanas, y eran parientes, amigos o vecinos de los socios principales. Arroyito se encuentra ubicada en una zona agrícolo-ganadera en la cual en las primeras décadas de este siglo se había desarrollado la explotación de los bosques de algarrobos para la producción de carbón y leña y para la fabricación de adoquines destinados al mercado de Buenos Aires. En 1888, con la llegada del ferrocarril y el comienzo de la inmigración, comenzó la explotación en gran escala de la riqueza forestal, iniciándose una etapa de prosperidad que se prolongó por varias décadas. Se instalaron aserraderos,

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creció la población por la demanda de mano de obra y surgieron pequeñas industrias para el procesamiento de materias primas de origen agropecuario y para cubrir necesidades locales. La explotación intensiva del algarrobo y la tala indiscriminada provocaron la paulatina desaparición de los bosques. Hacia fines de los años veinte, con la crisis de la industria de la madera, se inició una etapa de decadencia que se acentuó con la depresión de la década de 1930. Parte de la población debió emigrar y la cantidad de habitantes se redujo a casi la mitad, pasando de 5000 a 3000 pobladores entre fines de los veinte y comienzos de los años cincuenta. La elección de Arroyito como lugar de radicación de ARCOR respondió a diversas razones. En primer término era un sitio donde existía una experiencia previa en la actividad empresaria de los Pagani, y una localidad en la que los fundadores de la empresa contaban con una red de amigos y vecinos que participó activamente en la puesta en marcha de la firma, junto con habitantes de pueblos cercanos. Arroyito tenía también ventajas de costos y de localización. Contaba con mano de obra disponible y ofrecía, para la gente que quisiera trabajar en la fábrica, casas económicas abandonadas por los pobladores que habían emigrado al finalizar el ciclo de la explotación del algarrobo. El principal problema en cuanto al reclutamiento de mano de obra era la falta de personal calificado, que debió ser contratado en otros centros urbanos. Con respecto a la localización, se encontraba en un área cercana a la capital de la provincia y al área agrícola e industrial del Este de Córdoba y Centro de Santa Fe, comunicada a través del ferrocarril Belgrano y de una ruta nacional pavimentada, la ruta 19, que une a las capitales de ambas provincias. Tanto la ubicación como las vías de comunicación facilitaban la distribución de la producción en un mercado regional con fuerte capacidad de demanda, y reforzaban los contactos con localidades de la pampa gringa en las que se reclutaron técnicos y mano de obra especializada y en las que la empresa adquirió sus primeras maquinarias. El ferrocarril facilitaba el abastecimiento de azúcar desde la provincia de Tucumán, y también comunicaba con las ciudades de Córdoba y Santa Fe. La ubicación en Arroyito garantizaba también la oferta de leche, que se utilizaba como materia prima para la fabricación de los caramelos, ya que tras la crisis de la industria de la madera se habían instalado tambos. Por último, la buena calidad del agua constituía una ventaja adicional, ya que era un requisito para el buen funcionamiento de las maquinarias que no se cumplía en otros pueblos cercanos, donde era salitrosa y dañaba las cañerías. Entre los inconvenientes el más importante era el del insuficiente abastecimiento de energía eléctrica. El suministro de electricidad se interrumpía a

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El caso Arcor

medianoche, por lo que la fábrica debió ser dotada de un grupo electrógeno, que fue siendo reemplazado por equipos de creciente capacidad. En 1955, por iniciativa de Fulvio Salvador Pagani, se constituyó la Cooperativa Eléctrica de Arroyito, con una usina de 750 hp, y más tarde ARCOR instaló su propio turbogenerador. Un evento emprendedor El nacimiento de una empresa es sin duda producto de la decisión de un individuo o de un grupo de individuos que eligen dicho camino frente a otros posibles. Tanto en la teoría económica como en otras disciplinas se han elaborado modelos explicativos alternativos, destacando ya sea los rasgos personales de los emprendedores, o bien las características de los contextos en los que se crean las nuevas empresas. Los enfoques personalistas explican el nacimiento de las firmas tomando a los individuos como unidad básica de análisis, remarcando o bien los roles que los empresarios desempeñan en el sistema económico —innovación, asunción de riesgo, fuerza estabilizadora— o bien ciertos rasgos particulares de su personalidad que consideran relevantes, entre los que destacan el deseo de logro, la necesidad de autonomía, la necesidad de control y otros. Estos enfoques, de fuerte orientación psicologista, han sido cuestionados por diversos autores que sostienen que el análisis del nacimiento de una nueva firma no debería centrarse en los individuos que lo protagonizan sino en el conjunto de acontecimientos y situaciones que rodean al hecho emprendedor. En esta línea Shapero (1978) ha propuesto estudiar al proceso de creación de una empresa —al que define como “evento emprendedor”— como resultado de la influencia de variables culturales, económicas, sociológicas y psicológicas, considerando a los individuos como uno pero no el único factor relevante de la explicación. Desde esta perspectiva la creación de una firma es percibida no como un hecho predeterminado desde el nacimiento de los protagonistas, sino como un proceso en el que los emprendedores se van conformando a partir de su interacción en sociedad en el marco de contextos específicos. La interacción social es enfatizada también por el enfoque de redes, en el que las relaciones entre los actores tienen un papel preciso y definido, y en el que factores extraeconómicos, como la confianza y el compromiso, son considerados relevantes en la formación y funcionamiento de las empresas. El concepto de grupo emprendedor, por su parte, subraya la importancia de la complementación de capacidades de diferentes individuos como un elemento central para el análisis del surgimiento de nuevas firmas. La creación de ARCOR fue producto de la acción de un grupo de individuos unidos por lazos de amistad, con una trayectoria previa en la actividad industrial, que habían participado previamente en emprendimientos comunes,

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y que a partir de esta experiencia decidieron fundar una nueva sociedad, en un contexto favorable para el nacimiento de empresas industriales. Dentro del grupo se destacaba la figura de Fulvio Salvador Pagani, que fue el impulsor de la creación de ARCOR, y presidente de la firma hasta su muerte, acaecida en diciembre de 1990. Pagani combinaba rasgos personales y una historia familiar que sirvió de estímulo y modelo para su desempeño como empresario. Entre sus cualidades personales pueden mencionarse la iniciativa, la capacidad innovadora, las condiciones de liderazgo y convocatoria y la visión de largo plazo, que permiten identificarlo como un empresario schumpeteriano Además de sus características personales Fulvio Salvador Pagani contaba con la ventaja de ser hijo de un empresario, disponiendo de un modelo de rol paterno, de la experiencia de trabajo en la empresa familiar y de los recursos que su padre aportó para su educación y para la constitución de ARCOR. En la historia de los Pagani se condensan la mayor parte de los rasgos de las familias inmigrantes que lograron una inserción exitosa en la economía local, destacándose la capacitación de Amos en Italia, su decisión de emigrar a través de redes familiares, la acumulación de capital trabajando en relación de dependencia durante el primer período de residencia en Argentina, la instalación de la primera panadería en Arroyito y la asociación con miembros de la familia y con otros inmigrantes italianos del área de la pampa gringa. Pero en el nacimiento y la expansión de ARCOR fueron también determinantes la presencia de los otros socios y la interacción con el medio local. La existencia de partners, más aún si son amigos, puede ayudar a transformar una posibilidad en una acción, proveyendo al emprendedor de fondos, de soporte moral, de trabajo, de habilidades y de la posibilidad de compartir los riesgos. Todos los miembros del grupo fundador habían participado previamente en otros emprendimientos en la industria de las golosinas y disponían de una experiencia laboral y de capacidades, conocimientos e información concernientes a los aspectos productivos. Por otra parte, existía una fuerte complementación entre Fulvio Salvador Pagani (impulsor del proyecto y con experiencia en el campo de la administración), Mario Seveso (que sobresalía por su destreza mecánica) y los socios que aportaron su conocimiento del mercado y su habilidad como vendedores (como Enrique Brizio, Tito Maranzana y Renzo Pagani). Los integrantes del grupo tenían también antecedentes como empresarios independientes en otras actividades, como la sodería de Sastre (de Brizio y Maranzana), la cartonería de Córdoba (Fulvio Salvador Pagani y sus hermanos) y la cartonería de Tucumán. Las actividades previas también ofrecieron la posibilidad de contratar mano de obra calificada, por ejemplo los primeros maestros carameleros de ARCOR, que habían desempeñado la misma función en Boero y Sebaste y en SASORT.

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SASORT fue también el ámbito en el que se gestó la idea de formar una nueva empresa, a partir de la insatisfacción que generaba el tener que trabajar para otros, acentuada en el caso de Fulvio Salvador Pagani por la negativa de los propietarios a aceptar su propuesta de especializarse en la fabricación de caramelos e incrementar la escala de producción. La constitución del grupo y las relaciones de sus integrantes en el ámbito local otorgó factibilidad económica al proyecto, que combinó aportes personales, familiares y de la comunidad. El capital inicial fue provisto por los fundadores y sus familias, así como por amigos y vecinos de Arroyito y de otros pueblos cercanos, sobre todo de Las Varillas, de donde provenían los socios que habían trabajado para Boero y Sebaste, que funcionaba en dicha localidad. El hecho de que todos fueran inmigrantes o hijos de inmigrantes de origen italiano reforzó los lazos de solidaridad, ya que todos compartían una identidad étnico-cultural. La interacción con el medio local no sólo facilitó la obtención de recursos materiales sino que hizo posible que la puesta en marcha de la empresa y su funcionamiento en los primeros años fueran producto de un esfuerzo colectivo que implicaba un nivel de compromiso y una capacidad de trabajo que compensaban en gran medida las dificultades de los momentos iniciales. En los relatos de los protagonistas de esta etapa se repiten las referencias al ritmo febril de trabajo de los primeros tiempos, sin horarios y sin fines de semana, con un contacto permanente entre los socios y los trabajadores de la empresa. En los ocho meses previos a la puesta en marcha de ARCOR Fulvio Salvador Pagani viajaba constantemente de Tucumán (donde estaba radicado) a Arroyito, Las Varillas, Sastre y Buenos Aires. La cultura del esfuerzo personal era característica de los grupos inmigrantes, en una etapa en la cual la movilidad ascendente era uno de los rasgos distintivos de la sociedad argentina, y ha sido percibida por la empresa como una de sus fortalezas. En el proyecto estaban también muy involucradas las familias. Las esposas colaboraban realizando en la fábrica diversas tareas tales como envolver caramelos, limpiar las máquinas, preparar comida para grupos de clientes o alojar en sus casas a gente que llegaba a Arroyito por negocios, ya que la capacidad hotelera del pueblo era insuficiente. Por último, como ARCOR era una de las pocas fuentes de trabajo de Arroyito y la vida económica de la comunidad dependía en gran medida del éxito de la empresa, el conjunto de la población se veía involucrado en ella. La combinación de todos estos elementos explica sin duda el resultado favorable del emprendimiento, en el que se entrelazan y refuerzan la mayor parte de los factores personales y contextuales que han sido identificados en los estudios de casos y en la teoría de la empresarialidad como impulsos a la incubación, formación y desarrollo temprano de nuevas firmas.

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La evolución de ARCOR entre 1951 y 1990

A lo largo de sus primeros cuarenta años ARCOR se fue expandiendo en forma permanente a través de diversas estrategias de crecimiento que respondieron tanto a la dinámica interna de la firma como a las modificaciones que fue sufriendo el contexto macroeconómico. Aunque toda periodización puede ser discutible, se pueden establecer tres etapas en la evolución de la empresa entre 1951 y 1990. La primera cubre las décadas de 1950 y 1960, en las que la firma fue desarrollando sus capacidades competitivas en la producción —a través de la escala y de la integración productiva— y en la distribución —con la construcción de una red capilar de ventas en el interior del país—. El crecimiento se sustentó en un constante incremento de la producción de caramelos —rubro en el que consiguió una alta cuota de participación de mercado gracias a la competitividad de sus precios— y en una incipiente diversificación desde mediados de la década de 1960. En este período ARCOR se constituyó como una empresa multiplanta integrada, con su centro de operaciones en Arroyito —donde desde los primeros años se fueron adicionando nuevas fábricas a las instalaciones originales— y con algunas plantas de producción en la ciudad de Córdoba. Una segunda etapa comprende la década de 1970, en la que los ejes de la expansión de ARCOR fueron la diversificación, la descentralización geográfica y el avance hacia nuevos mercados. Si bien la fabricación de golosinas siguió siendo la principal actividad de la firma, ésta se fue transformando a la vez en productora de alimentos, ya que tanto el proceso de integración como la generación de economías de gama se tradujeron en una creciente diversificación de su oferta de bienes. El proceso de diversificación e integración de la firma se llevó a cabo, en gran medida, a través de la creación de sociedades vinculadas, transformándose ARCOR en la cabeza de un grupo económico conformado por empresas legalmente autónomas de las cuales controlaba la mayoría accionaria. En cuanto a los mercados geográficos, los años setenta asistieron al desembarco en el área metropolitana y a un aumento sostenido de las exportaciones, que se habían iniciado tibiamente a fines de los años sesenta. También en esta etapa comenzó la internacionalización productiva de la firma, con la inversión en filiales en Paraguay y Uruguay, primeros pasos hacia la constitución de una empresa multinacional. Los ochenta fueron los años de consolidación del grupo económico a partir de la creación de nuevas sociedades vinculadas, la descentralización y la multinacionalización. Para poder sustentar su expansión la empresa continuó diversificando tanto los mercados de productos como los geográficos, y amplió sensiblemente su producción y su share en el mercado local, llegando a abastecer el 70% de la demanda nacional de golosinas. La instalación de una

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filial de producción en Brasil fue un paso decisivo en el proceso de internacionalización, acentuando el perfil de empresa multinacional que ARCOR había adquirido a fines de la década de 1970. Mientras que en las décadas precedentes la inversión se había orientado prioritariamente hacia la producción y la distribución, los años ochenta fueron una fase de profundización de la inversión en otras áreas, fundamentalmente en marketing y finanzas. En esta etapa fue una constante la búsqueda de una mayor competitividad de costos a través de mejoras organizativas, culminando en la reestructuración llevada a cabo en 1990, en la que se adoptó la forma de holding con estructura multidivisional. Etapas de la evolución de ARCOR Años cincuenta y sesenta Desarrollo de la empresa multiplanta. Construcción de ventajas competitivas: escala, integración productiva, red de distribución en el mercado nacional, con foco en las provincias del interior del país. Crecimiento constante y con alta rentabilidad. Años setenta Nacimiento del grupo económico. Diversificación y descentralización de la producción. Distribución: avance hacia la región metropolitana e incremento del share de mercado. Exportación y comienzos de la internacionalización productiva. Crecimiento menor que en los años sesenta y con fuertes oscilaciones, en un contexto económico más inestable que el de las décadas precedentes. Años ochenta Consolidación de ARCOR como grupo económico y avance de la internacionalización. Profundización de la diversificación de productos y mercados. Radicación en provincias del Interior: complejos industriales descentralizados en el marco de los regímenes de promoción industrial. Reestructuración organizativa en 1990: adopción de una estructura multidivisional en respuesta a la descentralización productiva y al aumento en la complejidad de la gestión. Fuerte expansión de las ventas y del activo, pero con marcadas oscilaciones en la rentabilidad, en un contexto muy turbulento y de alta inflación.

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PRIMERA ETAPA. LAS DÉCADAS DE 1950 Y 1960 Contexto macroeconómico La fuerte expansión de la segunda mitad de los años cuarenta se detuvo a principios de los años cincuenta, y las dos primeras décadas de vida de ARCOR transcurrieron en un contexto de inestabilidad política, social y económica, aunque a partir de 1963 las condiciones de la economía mejoraron sensiblemente. El desempeño general de la economía fue poco satisfactorio en la década de 1950, con una tasa media de crecimiento del PBI del 2,9% anual, y mucho mejor en la de 1960, con un 5,5% anual. El crecimiento no fue constante sino que se alternaron etapas de expansión, de estancamiento y de recesión (1952, 1959, 1962-63), constituyendo estos stop-go uno de los rasgos distintivos del período. En términos comparados, la tasa de crecimiento de la Argentina fue inferior a la de la economía mundial y a la de los países más desarrollados de América Latina. En cuanto al perfil industrial, a mediados de los años cincuenta se agota la etapa de la primera sustitución o sustitución “fácil”, basada en la industria de bienes de consumo, y se inicia la de la “segunda sustitución”, articulada alrededor de los complejos químico, petroquímico y metalmecánico, liderada por la industria automotriz. Desde el punto de vista político y social fueron décadas inestables, con alternancia de gobiernos civiles y militares, característica de todo el período 1955-1983. En 1955 Perón —que había iniciado su segundo mandato en 1952— fue derrocado por una revolución cívico-militar, la “Revolución Libertadora”, en la que se sucedieron las presidencias de los generales Lonardi y Aramburu. Con las elecciones de 1958 asumió el gobierno civil de A. Frondizi (UCRI), que fue destituido por otro golpe militar en 1962. Tras la presidencia de Guido (1962-63), las elecciones de 1963 consagraron al gobierno civil de A. Illia (radical), que fue derrocado por el golpe militar de junio de 1966. En ese año se inició la llamada “Revolución Argentina”, en que tres presidentes militares se sucedieron en el gobierno: J.C. Onganía (1966-70), M. Levingston (1970-71) y A. Lanusse (1971-73). Recién en 1973 se levantó la proscripción al peronismo que había regido para las elecciones de 1958 y 1963. Desde el punto de vista social las décadas de 1950 y 1960 fueron años de fuertes tensiones y pujas por la distribución del ingreso, con picos de huelgas y movilizaciones durante la presidencia de Frondizi y en los años finales de la de Onganía. En cuanto a la economía, desde los años cincuenta se inició una etapa de marchas y contramarchas condicionadas por los desequilibrios del sector externo, que pusieron en evidencia las fragilidades de la primera etapa sustitutiva, basada en la producción de bienes de consumo para el mercado interno. Una debilidad estructural de esta industria era que obtenía del exterior una proporción elevada de sus materias primas, insumos y maquinarias, pero que destinaba su producción al mercado local, sin generar las divisas necesarias para seguir

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creciendo, que seguían proviniendo de las exportaciones agropecuarias. Para fines de los cuarenta se había llegado a una plena utilización de la capacidad instalada, y era imposible contraer las importaciones sin alterar la producción industrial local. Desde el punto de vista de las políticas macroeconómicas, desde los años cincuenta se alternaron políticas expansivas y planes de estabilización más o menos ortodoxos, que se sucedieron en lapsos muy breves, generando un marco de gran inestabilidad de las reglas del juego. Ya desde fines de la década de 1940 la situación económica general comenzó a deteriorarse debido a la situación crecientemente comprometida del sector externo. Sucesivas caídas de las exportaciones, originadas en las sequías de las campañas agropecuarias de 1949/50 y de 1951/52, restringieron fuertemente la capacidad importadora. En 1949 tanto las importaciones como las exportaciones declinaron en cerca de un tercio, y permanecieron en ese nivel durante los tres o cuatro años siguientes. A partir de 1952 el gobierno puso en marcha un plan de estabilización con el fin de resolver el problema del déficit comercial externo y de combatir la creciente inflación. Se implementaron cambios que afectaron la política de ingresos, la política cambiaria y de control de importaciones y el manejo del capital extranjero, con medidas favorables a la inversión externa. En 1953 se inició la reactivación gracias a las medidas de austeridad adoptadas y a la recuperación de las exportaciones, pero hasta fines de los años cincuenta el déficit en la balanza de pagos y la inflación fueron problemas recurrentes de la economía. Entre la caída del peronismo y la asunción de Frondizi, en mayo de 1958, se sucedieron varios planes de estabilización de orientación ortodoxa, en un clima de creciente tensión política y social. El mismo gobierno frondizista, después de los primeros meses de política expansiva, recurrió a medidas ortodoxas para controlar la inflación y el gasto y equilibrar las cuentas externas. Pero más allá de los cambios de rumbo y de las oscilaciones cíclicas, con el gobierno desarrollista se inició una etapa de fomento de la industrialización basada en la atracción de capitales extranjeros y en la búsqueda de una expansión vertical del sector industrial, apoyando el desarrollo de las ramas básicas de la industria. El objetivo de esta política era el aprovechamiento de los recursos naturales y el equilibrio de la balanza de pagos a través de la profundización de la sustitución de importaciones, en el marco de un autoabastecimiento nacional en rubros como petróleo, acero, papel y pulpa de papel y otros. Se trataba de superar las limitaciones de la primera etapa sustitutiva, en la que la industria seguía siendo muy dependiente de la importación de insumos. Las medidas implementadas desde 1958 tuvieron un impacto profundo en el sector manufacturero, que se hizo más visible a medida que avanzaba la década de 1960. Se produjo una instalación masiva de empresas multinacionales —favorecidas por la ley 14780—, que pasaron a tener un peso cada vez más significativo en la economía local. La expansión de la industria estuvo liderada por nuevas ramas dinámicas,

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encabezadas por la industria automotriz y con una presencia destacada de metales básicos, química, maquinaria y equipo. La ley 14781 de promoción industrial, sancionada en 1958, favoreció la importación de maquinarias y equipos, autorizando el libre ingreso de bienes de capital no producidos localmente, y tuvo una gran incidencia sobre la industria local en términos de reequipamiento y actualización tecnológica. El gobierno de Frondizi cayó en marzo de 1962, en el curso de un agudo proceso recesivo que cubrió los años 1962 y 1963. La recuperación se dio a partir de los años 1964-65, y la economía siguió creciendo a lo largo de toda la década. El gobierno radical aplicó un programa monetario, fiscal y salarial expansivo que impulsó un fuerte crecimiento hasta fines del 1965. En el 66 la economía continuó creciendo, pero a un ritmo más lento y con un repunte de la inflación. La expansión se reanudó a partir de 1967, manteniendo un ritmo sostenido en los años siguientes. El plan de estabilización implementado por el gobierno militar en 1967 (Plan Krieger Vasena) tuvo características diferentes de las de los que habían sido aplicados con anterioridad, ya que combinó por una parte congelamiento de salarios y de precios, y por otra contracción del déficit fiscal con un fuerte programa de inversión pública que actuó como mecanismo de reactivación. El desempeño de la economía fue muy satisfactorio hasta 1969, combinando crecimiento con estabilidad, pero la agudización de las tensiones sociales y políticas en dicho año —que alcanzaron su pico en julio con el Cordobazo— repercutió en forma muy directa en la esfera económica. Los últimos años del gobierno militar fueron de creciente inflación, inestabilidad cambiaria y deterioro de las cuentas públicas, en un contexto en que la prioridad de las autoridades no fue la economía sino la política. Un factor que contribuyó en forma decisiva al crecimiento económico en los años sesenta fue el incremento de las exportaciones, que se duplicaron entre el comienzo y el fin de la década. Entre 1963 y 1970 la balanza comercial fue positiva, y los términos del intercambio más favorables que en los años cincuenta. El rasgo más distintivo de esta etapa es que dicho aumento se debió no sólo al incremento de las ventas de productos agropecuarios sino también al de las de bienes industriales, que entre 1962 y 1972 duplicaron su participación en el total de las exportaciones, pasando del 10% al 20%. La expansión se basó también en la estructura industrial relativamente nueva que emergió del boom de inversiones de 1958-61, con una fuerte presencia de filiales de empresas transnacionales, que fue experimentando un gradual proceso de afianzamiento y de captación del mercado doméstico en una secuencia madurativa de largo plazo. En los diez años que transcurren entre 1964 y 1974 la tasa anual de crecimiento de la industria entre puntas fue de casi el 8%, una de las más altas de la historia argentina, elevándose simultáneamente la productividad industrial, el empleo y las exportaciones.

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Introducción

Los primeros veinte años de la historia de ARCOR constituyeron una etapa de construcción de ventajas competitivas en la producción y en la distribución, a través de la escala, de la integración productiva y de la creación de una red de distribución en el mercado nacional. Los ejes de la estrategia de la firma, que la diferenciaban netamente de otras empresas del sector, eran la especialización en la producción de un bien —caramelos— en gran escala y la competitividad de los costos, gracias a las economías de escala, a la autoproducción de los insumos básicos y al sistema de distribución. ARCOR fabricaba productos destinados al mercado masivo, y para fines de la década de 1960 abastecía al 50% de la demanda nacional de caramelos. Los aumentos de escala se basaron desde fines de los años cincuenta en la creciente tecnificación de la producción, con un salto tecnológico entre 1958 y 1960 —facilitado por la posibilidad de importar bienes de capital con arancel cero durante el gobierno de Frondizi— y con fuertes inversiones en equipamiento durante toda la década de 1960. La integración productiva tuvo como objetivo la reducción de costos en el abastecimiento de materias primas, insumos y maquinarias. Las materias primas e insumos que utilizaba la empresa eran de producción nacional, pero su aprovisionamiento se veía dificultado por problemas de precios —sobre todo en el caso de los insumos— y de tiempos de entrega. La construcción de maquinarias se realizó en los primeros años para suplir las restricciones a la importación, y desde fines de los años cincuenta para abaratar costos —debido al alto precio de los equipos importados— y para evitar el endeudamiento en moneda extranjera. En forma paralela a la inversión en producción ARCOR fue montando un sistema de distribución que constituyó una de sus ventajas estratégicas, gracias a su radio de alcance y a los métodos implementados. La empresa privilegió desde el principio la venta a mayoristas, y en los años sesenta fue incorporando nuevos canales. Uno de ellos fue el de los distribuidores de cigarrillos, destinado a la venta en kioscos. El segundo, adoptado desde 1967, fue la venta a través de distribuidores oficiales. Para fines de los años sesenta ARCOR contaba con una red eficiente de distribución en todo el mercado nacional, si bien su área de mayor influencia era la de las provincias del Interior, en la que las condiciones eran menos competitivas que en la Capital y el Gran Buenos Aires. En esta etapa adquirió las características de empresa multiplanta integrada, con sus actividades localizadas en Arroyito y en la ciudad de Córdoba, pero siguió funcionando como una empresa individual y no como un grupo.

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De todos modos, ya en los años sesenta comenzó a invertir en sociedades vinculadas, en actividades agropecuarias e industriales y en la producción de insumos. Se trataba de una empresa mediana, de propiedad familiar, sin separación entre propiedad y gestión, y con una conducción fuertemente centralizada en la figura de su presidente, Fulvio Salvador Pagani. Comenzó operando como una SRL, transformándose en sociedad anónima en 1961. Desempeño económico de ARCOR durante la década de 19601

Tal como puede observarse en la información incluída en el capítulo 3, la empresa creció en forma constante a lo largo de toda la década. El mayor incremento fue el del patrimonio neto, que se multiplicó por cuatro, pasando de 5 millones de pesos constantes de 19952 a casi 22 millones en 1970, con una tasa promedio de crecimiento anual del 16%. El activo total y las ventas crecieron a ritmos parejos. El activo pasó de alrededor de 11 millones de pesos a 35, con una tasa anual del 12%, y las ventas de 16 millones a 46, con una tasa anual del 11%. La dotación de personal, que se elevó de 368 a 952 personas empleadas, se incrementó menos que las ventas. ARCOR pasó de una facturación de 40 mil pesos por ocupado (tomando el promedio en los tres primeros años) a una de 60 mil en los últimos tres, lo cual evidencia un incremento en la productividad de un 50%, atribuible a la constante inversión en maquinaria y equipos. En lo que respecta a la rentabilidad de la empresa, tanto la correspondiente a los activos como la obtenida sobre el capital propio, muestran una tendencia decreciente a lo largo de la década, con excepción de los años 1964 y 1966, en los que los valores iniciales se mantuvieron o incrementaron. La rentabilidad sobre los activos, que a comienzos del período era superior al 20%, había descendido a 17% en 1970, y la correspondiente al capital propio se redujo casi a la mitad, pasando de casi 50% a 26%. Con respecto a estos valores lo más destacable es sin embargo la reducción de la brecha entre ambas rentabilidades, es decir la disminución de la diferencia entre la rentabilidad sobre los recursos propios y la correspondiente a la empresa. La rentabilidad sobre ventas osciló entre el 15% y el 9% sin una tendencia clara y siguiendo las oscilaciones en la rentabilidad por la actividad principal, lo cual revela la escasa incidencia de las otras actividades sobre la rentabilidad total.

1 La información sobre el desempeño económico de la empresa a partir de los estados contables

está disponible desde 1961, momento en el que ARCOR se transforma en sociedad anónima. Todos los valores monetarios están expresados en pesos constantes de 1995.

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Cuadro 2-1. Evolución de los principales agregados contables y de la rentabilidad (valores monetarios expresados en miles de pesos constantes de 1995). Año

Activo Total

Ventas

Ocupados

Rentabilidad ventas

Rentabilidad activos

1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970

10948 13146 13171 17947 15945 18061 28512 31749 34290 34848

15930 15086 18498 26569 25862 29594 32731 45542 53160 46277

368 413 454 518 568 636 609 747 785 952

15% 13% 10% 16% 10% 12% 14% 12% 9% 12%

23% 18% 18% 26% 18% 22% 18% 18% 16% 17%

Fuente: Elaboración propia sobre la base de la información proporcionada por los balances de la empresa. La información está expresada en miles de pesos constantes de 1995.

Aspectos tecnológicos y productivos Economías de escala La estrategia de fabricar en gran escala un solo producto —caramelos— tenía como objetivo incrementar la competitividad de la empresa a través del aumento del volumen de producción y de la reducción de los costos unitarios. Se trataba de una propuesta innovadora en el rubro, ya que las demás fábricas de golosinas del Interior elaboraban una gama muy grande de productos, pero todo en pequeña proporción. En un discurso pronunciado a fines de los años ochenta, Fulvio Salvador Pagani decía que a él se le ocurrió que “había que encontrar la forma de fabricar un producto en escala masiva y tener un precio más competitivo que el resto de las otras empresas. En ese tiempo, en el país, existían aproximadamente unas cien fábricas de caramelos”3. Con respecto a los mercados ARCOR apuntaba a los sectores populares, a diferencia de las grandes empresas fabricantes de golosinas, que producían preferentemente para los segmentos de mayor capacidad adquisitiva. Al mismo tiempo privilegiaba la distribución en el interior del país, mientras que los big players se concentraban sobre todo en el área metropolitana y en los grandes centros urbanos. Esta estrategia se articulaba con el desarrollo del consumo de masas que había tenido lugar desde mediados de la década de 1940, gracias a las políticas de redistribución del ingreso. Los caramelos eran 3 Las citas textuales de Fulvio Salvador Pagani que se incluyen a lo largo del capítulo corresponden

al discurso pronunciado en el foro de ACDE realizado en Buenos Aires en 1987. Fue publicado en F. de la Rúa (comp.), Fulvio Salvador Pagani. Una vida al servicio del país, Buenos Aires, 1991.

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un producto de precio bajo, accesible a todas los sectores de la población, cuyo consumo estaba muy extendido en los hogares. La fabricación de caramelos era una actividad sencilla y rentable, y durante los primeros años gran parte de las tareas se hacía en forma manual. El proceso de producción era Batch: se preparaba el pastón, se producía con mucha intervención manual.y los productos se envolvían en su mayor parte a mano. Las máquinas que se utilizaban eran de dos tipos: máquinas de la década de 1930 compradas y arregladas por Mario Seveso, y envolvedoras para caramelos de leche que se empezaban a desarrollar en el país, fabricadas por un taller de San Francisco, en la provincia de Córdoba. En 1956 Fulvio Salvador Pagani viajó por primera vez a Europa, visitando fábricas de caramelos en Italia y en Alemania. Observó que, en términos comparados, ARCOR estaba muy atrasada en cuanto a mecanización del trabajo, y que muchas de las tareas que en ella se hacían manualmente en Europa ya estaban mecanizadas. En la Argentina la importación de bienes de capital estuvo muy restringida hasta fines de la década de 1950, lo cual dificultaba la modernización tecnológica de las empresas. ARCOR había iniciado gestiones para conseguir permisos de importación de maquinarias que demoraron dos años. Recién en 1958, durante el gobierno de Frondizi, pudo comenzar a renovar sus equipos gracias a la nueva política de promoción de la importación de bienes de capital implementada por el gobierno desarrollista. Se compraron equipos de última generación, alemanes para la fabricación de caramelos e italianos para envolver, automatizándose procesos e incrementándose en forma significativa la velocidad de producción. Con la nueva maquinaria la empresa se colocó en la frontera tecnológica internacional, aumentando su eficiencia y competitividad, lo cual se tradujo en un incremento significativo de la escala de producción. A comienzos de la década de 1960 se fabricaban 60.000 kg de caramelos diarios, un volumen 12 veces superior a la producción inicial, que era de 5000 kg. La importación de maquinaria y el equipamiento continuaron durante toda la década de 1960. La introducción de tecnología de punta fue uno de los principios básicos de la política de la firma, con el objetivo de reducir costos y competir en precios. En forma indirecta puede medirse el aumento de la productividad de los años sesenta en relación con los cincuenta: entre 1951 y 1960 la producción creció a un ritmo similar al de la mano de obra, mientras que entre 1961 y 1970 la dotación de personal se multiplicó por 2,5 y la facturación (en dólares) por 3,3. Gracias a los incrementos de producción y de productividad, en los años sesenta ARCOR logró una posición destacada entre los fabricantes de caramelos en Argentina, con una cuota en el mercado nacional del 50% para 1963, aunque su radio de acción era sobre todo el interior del país.

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Algunos competidores comenzaron a quedarse atrás; otros, como Stani, crecieron a la par. Según Fulvio Salvador Pagani “de las cien fábricas que había entonces —a muchas de las cuales, situadas en el Norte del país, las atendía la cartonería que habíamos comprado en Tucumán— la mayoría fueron cerrando, porque no podían competir”. A partir de mediados de los años sesenta la empresa inició la diversificación de la producción, agregando a la fabricación de caramelos la de otras golosinas y la de alfajores y dulces. La decisión de ampliar la variedad de productos tuvo la finalidad de realizar economías de gama en la distribución, ya que al implementarse en 1967 el sistema de distribuidores oficiales la empresa se vio en la necesidad de ofrecer un mix más amplio de bienes. De todos modos el alcance de la diversificación en esta etapa fue limitado, siendo en cambio muy relevante en la década siguiente. Hubo, sí, diversificación hacia actividades no industriales: fundamentalmente la compra y explotación de campos para actividades agropecuarias, vinculadas o no con el core business. La más importante fue la ganadería, con el ciclo completo de cría, engorde y venta de la hacienda. La integración productiva La integración productiva fue otra de las claves de la competitividad de ARCOR desde sus inicios, siendo su finalidad reducir costos e incrementar el valor interno de la cadena de producción. Permitió abaratar los costos en el aprovisionamiento de materias primas, insumos y maquinarias, cuyos problemas más acuciantes eran los niveles de precios, la insuficiencia de la producción local, las situaciones monopólicas y, en el caso de las maquinarias, la falta de oferta local y los altos precios de los equipos importados. La integración vertical ha sido históricamente una de las estrategias típicas de las empresas en expansión en todas las economías, siendo uno de sus propósitos la reducción de lo que la teoría de la firma ha denominado costos de transacción, es decir las fricciones que las empresas deben afrontar cuando realizan transacciones en el mercado. Con la integración dichas transacciones son reemplazadas por transacciones entre diferentes plantas de una misma empresa o entre diferentes empresas de un mismo grupo, con el fin de reducir los precios de materias primas e insumos, de garantizar un flujo adecuado de ellos y de mejorar la eficiencia de los intercambios. En la Argentina los costos de transacción fueron históricamente muy elevados, y la integración vertical fue una estrategia común a la mayor parte de las grandes empresas en el período de la sustitución de importaciones. Las dificultades para el aprovisionamiento de materias primas e insumos se agravaban cuando la oferta era limitada, cuando las empresas que los producían lo hacían en condiciones monopólicas, o bien cuando debían importarse y

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estaban sujetos a las condiciones del mercado internacional, a las oscilaciones del tipo de cambio y a la política de aranceles. En el caso de ARCOR la integración productiva fue una de sus principales fortalezas, que le permitió reducir costos de producción, ofrecer precios competitivos y diversificar riesgos. En el rubro de los fabricantes de golosinas y de productos alimenticios derivados de la panadería la mayor parte de las empresas grandes se integró sólo en forma parcial, como en los casos de Canale, Terrabusi, Noel y Águila. Stani diversificó y automatizó pero no integró. ARCOR no sólo integró actividades, sino que se fue transformando en un complejo industrial, cosa que no hizo ninguna de sus competidoras. La integración, en la medida en que implicaba ir diversificando la actividad de la empresa hacia nuevas ramas, exigía un proceso de aprendizaje que no estaba exento de costos. Decía Fulvio Salvador Pagani, refiriéndose a la fabricación de maquinaria, que “nuestra economía cerrada nos permitió, a nosotros que no éramos especialistas en el sector, entrar a competir, porque aquella nos daba margen para cometer errores”. Integración de la producción de materias primas e insumos La finalidad del autoabastecimiento en estos rubros fue explicada así por Fulvio Salvador Pagani: “al llegar a un cierto volumen de producción de caramelos sobre la base de una competencia muy efectiva, los márgenes de ganancia eran del 5 ó 10%. Nos dimos cuenta de que si producíamos ciertas materias primas que necesitábamos podríamos manejar un margen del 30 ó 40%. Por eso decidimos que, en vez de seguir aumentando la producción de caramelos, apuntaríamos a determinadas materias primas”. Glucosa

En 1956 ARCOR comenzó a fabricar glucosa, incursionando en la industria de proceso químico. La glucosa es uno de los insumos básicos para la producción de golosinas que se obtiene del maíz y de otros cereales como el sorgo. A partir de la glucosa se producen también jarabes de fructosa, usados como edulcorantes para bebidas y dulces. En ese momento una sola empresa tenía el monopolio de la producción, situación que generaba una oferta insuficiente y a precios elevados. Por esa razón ARCOR decidió instalar una planta para producir glucosa en Arroyito, junto a la fábrica de caramelos. Debido a las restricciones existentes para la importación de equipos, se armó con máquinas de segunda mano y con tecnología poco desarrollada, lo cual era característico de la industria argentina en los años cincuenta. Se compró una vieja fábrica en Río Segundo (Córdoba), que estaba parada, para utilizar los equipos, y se usó también maquinaria proveniente del desmantelamiento de un ingenio en Jujuy. La bomba de vacío

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se fabricó en los talleres de la empresa. En palabras de F.S. Pagani, “empezamos a producir glucosa con un sistema precario”. Hasta 1965 la glucosa se fabricó a partir de sorgo (que se producía en la zona de Arroyito y era mucho más barato que el maíz), introduciendo mejoras en la maquinaria y en los procesos. En ese año la empresa contrató por primera vez a un ingeniero químico con la finalidad de modernizar y ampliar la planta. Se instaló maquinaria importada y comenzó a utilizarse el maíz como materia prima, mejorándose la calidad del producto. Dicha planta siguió en actividad, con modernizaciones parciales, hasta 1980, año en que fue reemplazada por una nueva de alta tecnología. Material de embalaje: cartón corrugado, cajas y papel

Las cajas de cartón corrugado eran otro de los insumos básicos de la empresa, pero a comienzos de los años cincuenta la oferta era insuficiente y los precios muy elevados. Desde 1954 ARCOR comenzó a fabricar sus propias cajas de cartón corrugado, ya que le resultaba más rentable producir el insumo y venderlo en el producto que vender el producto final solo. En el rubro de los envases de cartón ARCOR tenía la ventaja de que sus propietarios ya tenían, a través de SIDE, una experiencia previa. En realidad habían comenzado a fabricar envases antes de tener su propia fábrica de caramelos, y tenían plantas en Córdoba y en Tucumán, pero su producción era insuficiente para abastecer a ARCOR. La fábrica de cartón corrugado se instaló junto a la de caramelos, en Arroyito. La maquinaria fue construida en los talleres de la empresa, contratándose a un técnico papelero que ya había construido una máquina corrugadora para otra empresa. Desde 1958 ARCOR inició la propia impresión del material de embalaje en Arroyito, con la compra de una impresora flexográfica. Durante los primeros años la fábrica de cartón corrugado se abasteció de papel en el mercado, pero en 1959 comenzó la fabricación propia, con una pequeña planta que se instaló también en Arroyito. Como relató más tarde F.S. Pagani, “al mismo mecánico de la máquina corrugadora lo animamos a que construyera una para fabricar papel. Y con viajes a Europa y la lectura de revistas y catálogos nos construyó una máquina de fabricar papel que todavía hoy está funcionando en nuestra planta de Arroyito”. De todos modos la nueva planta sirvió para autoabastecerse sólo de una parte del papel requerido, siendo cubierta la parte restante con papel comprado a terceros. La planta de papel comenzó la fabricación usando rezagos como materia prima. En la década de 1960 empezó a utilizar madera y a producir celulosa, pero en una proporción mucho menor. El abastecimiento de madera se cubrió en parte con producción propia en campos forestados en áreas cercanas

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a Arroyito. En 1990 en Arroyito se usaba 85% de papel reciclado y 15% de pastas de plantaciones propias de eucaliptus. Durante los años sesenta continuó la integración en el sector de envases e impresión. En 1960 ARCOR constituyó una nueva sociedad —IDEAL (Industria del Envase Argentina Ltda.)— para la impresión de material flexible para los envases. Dicha empresa comenzó a utilizar por primera vez en Argentina el rotograbado, técnica más moderna que la flexografía, que había sido desarrollada en Italia en la década de 1950 y que usaba cilindros metálicos de impresión en reemplazo de las planchas de goma. A través del proceso de integración la empresa se fue transformando ya en la década de 1950 en un grupo industrial, en el que las diversas plantas de producción vendían sus excedentes en el mercado, complementando las ventas de las actividades principales. Tanto la planta de glucosa como la fábrica de cartón corrugado produjeron no sólo para ARCOR sino también para terceros. Los excedentes de la fábrica de glucosa se vendían a otras firmas productoras de bebidas y dulces, y en los años sesenta comenzaron a exportarse algunos subproductos. El cartón corrugado se vendía a empresas locales, y gradualmente, a medida que ARCOR fue incrementando el número de plantas y los volúmenes de producción, los papeles y cartones tuvieron una participación significativa en las ventas totales del grupo. Desde los años setenta la escala requerida por las fábricas de insumos superó ampliamente las necesidades de la empresa, lo que llevó a que las ventas externas de algunas de ellas superaran a los intercambios intrafirma. Fabricación de maquinaria Desde el momento de su fundación ARCOR comenzó a fabricar maquinaria en talleres propios, que siguieron funcionando hasta fines de la década de 1980. Decía F.S. Pagani en 1987: “nosotros hemos seguido construyendo el 70 u 80% de nuestras máquinas; el resto lo importamos y tratamos de copiarlas. Y las máquinas que nosotros mismos construimos están al nivel de las más modernas del mundo”. Hasta fines de los años cincuenta el problema principal para la compra de maquinaria importada eran las restricciones a la importación, que se solucionaban con la autofabricación, el acondicionamiento de maquinaria vieja o la fabricación por encargo en talleres de Santa Fe y Córdoba. La producción local de maquinarias y equipo era insuficiente, técnicamente atrasada y con bajos estándares de calidad. Estos problemas no afectaban sólo a ARCOR sino a la industria en general, y comenzaron a resolverse a partir de la apertura de las importaciones durante el gobierno de Frondizi. Hasta entonces era frecuente que las empresas fabricaran su propia maquinaria y los repuestos.

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Desde 1958 ARCOR comenzó a importar, pero la autofabricación continuó, con el objetivo de abaratar costos y de controlar el endeudamiento en moneda extranjera. Los precios de la maquinaria importada eran muy elevados, ya que existían pocos productores y condiciones de venta monopólicas. Hasta fines de los años ochenta la estrategia de la empresa consistió en combinar importación y producción propia. Se adquirían las máquinas clave (por ejemplo las cocedoras y las envolvedoras) y las demás se fabricaban, en talleres propios o contratados, mediante la copia de modelos extranjeros. De esta forma la maquinaria se obtenía a precios menores que los del mercado. Aun en los casos en que se importaban equipos, se fabricaban y montaban las líneas de producción. En los talleres también se adaptaban y mejoraban las máquinas importadas, introduciéndose innovaciones incrementales en los equipos y los procesos. Una de las ventajas con las que contó ARCOR para poder fabricar sus propios equipos fue la presencia de Mario Seveso entre los socios fundadores. Seveso había cursado sólo hasta el cuarto grado de la escuela primaria, pero tenía una vocación innata por la tecnología y un gran ingenio mecánico. Comenzó trabajando en una empresa forestal, y después ingresó como mecánico en Boero y Sebaste, donde se familiarizó con las máquinas para fabricar golosinas. Hizo parte de su aprendizaje con el jefe técnico de la empresa, que era alemán, al que reemplazó tras su retiro. De Boero y Sebaste pasó a SASORT, y de allí a ARCOR, en la que fue socio responsable del área técnica hasta su muerte, en 1965, momento en el que era vicepresidente. En el primer viaje a Buenos Aires, en el que se decidió la creación de la empresa, los socios fundadores compraron el equipamiento básico: un torno, una limadora y una soldadora, y cuatro formadoras de caramelos con sus moldes. Guardaron todo en un galpón en Las Varillas y Seveso se ocupó de la construcción de las máquinas para la fábrica de golosinas. Armó las primeras instalaciones reciclando maquinaria de los años treinta y encargando la fabricación a terceros, en talleres de las provincias de Córdoba y Santa Fe. Al principio se utilizaba maquinaria de segunda mano y de tecnología obsoleta, pero cuando comenzaron los viajes a Europa de Fulvio Salvador Pagani sus colaboradores comenzaron a copiar máquinas extranjeras. En las visitas a las ferias internacionales y a fábricas de golosinas observaban las máquinas y reunían folletos, y sobre esa base las construían, ya que resultaban demasiado caras para comprarlas. En su primer viaje a la Feria de Milán junto a Pagani, Seveso dibujó un bosquejo de una máquina amasadora, y con ello y los folletos fabricó una similar en el taller de Arroyito, introduciéndole algunas mejoras ideadas por él mismo.

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En 1953 ARCOR inauguró la planta de cartón corrugado, que se proyectó, fabricó y montó en Arroyito con la dirección de un técnico contratado al efecto y con mano de obra local, y en 1959 se construyó la primera máquina para la fabricación de papel. El taller de fabricación de maquinaria era en los primeros tiempos muy modesto: en 1953 tenía un solo torno, y los técnicos debían turnarse para utilizarlo. A fines de los años cincuenta, cuando se construyó la fábrica de papel, fue ampliado y equipado con maquinaria usada proveniente de un taller de mecanizado de Santa Fe, que fue mejorada por los técnicos de ARCOR. En la década de 1950 la empresa contaba con una oficina de diseño y un par de dibujantes, pero desde los años sesenta se constituyó un equipo de trabajo integrado por proyectistas mecánicos, ingenieros, dibujantes y arquitectos. A partir de entonces se llevaron a cabo diversos proyectos: la fabrica de glucosa, IDEAL, la máquina de papel Kraft y varios complejos industriales en la Argentina y en el exterior. Sobre esa base se creó en 1978 el Departamento de Infraestructura Industrial, con sede en Córdoba, y en 1991, con la reestructuración, la Coordinación General de Ingeniería. Además del taller de Arroyito, en los años sesenta ARCOR invirtió en otras empresas para la fabricación de maquinaria que se instalaron en la ciudad de Córdoba: Fripack —máquinas envasadoras y otras— e Industrias Mark —máquinas envasadoras automáticas y equipos productores y pasteurizadores de helados. Actividades agropecuarias: diversificación e integración

Desde comienzos de la década de 1950 ARCOR invirtió en la compra de tierras, y en 1957 creó la División Agropecuaria, que desde 1960 cobró mayor importancia, quedando a cargo inicialmente de Pablo Maranzana y luego de Tito Maranzana, dos de los socios fundadores. Dicha división, cuya importancia relativa en términos de inversión fue relevante hasta fines de los años sesenta, cumplió dos tipos de funciones. Fue sobre todo producto de una estrategia de diversificación con el objetivo de aprovechar oportunidades de negocios, de reducir riesgos, de mejorar la disponibilidad financiera y de facilitar el acceso a la financiación. Tener campos en propiedad constituía un reaseguro en la medida en que su venta podía resolver problemas de liquidez, y además —en palabras de uno de los fundadores— “tener campo y hacienda servían también para obtener crédito bancario”. Por otra parte Arroyito se encontraba localizada en un área rural, en la que la mayor parte de los inmigrantes tenían la tendencia a comprar o explotar tierras.

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Al mismo tiempo, aunque en menor medida, la explotación de campos era parte del proceso de integración, ya que en las tierras de la empresa se producían algunas materias primas, como sorgo y maíz para la fabricación de glucosa, membrillos para la producción de dulces y madera para la pasta de papel. En las memorias y balances de la década de 1960 se puede comprobar la importancia que tuvieron la compra de campos y las actividades agropecuarias en la rentabilidad de la empresa, en particular la venta de hacienda. En las décadas siguientes, a medida que fueron creciendo la producción industrial y el activo de la firma, las explotaciones agropecuarias fueron perdiendo importancia relativa. La decisión de la empresa de incluir entre sus actividades las explotaciones agropecuarias fue explicada así por Fulvio Salvador Pagani: “Cada vez que viajaba a Europa observaba que las industrias dejaban de ser competitivas cuando eran superadas por otras más avanzadas, ya sea tecnológicamente o por otros factores (...). No sucedía así con la producción del campo. Eso me hizo pensar en las ventajas comparativas que tenía la Argentina en el sector agropecuario. Y por eso empezamos comprando un campo de cien hectáreas, y después otro de mil, y así también crecimos en el sector agropecuario. La mayoría de los campos que compramos eran improductivos y paulatinamente los fuimos transformando. Es cierto que debemos ser competitivos en el mundo, pero creo que eso debemos buscarlo donde tenemos ventajas comparativas, las que para mí se dan especialmente en el campo”. En 1953 adquirieron un campo de 111 ha, para iniciar una plantación de membrillos y para el engorde de cerdos. En 1988 tenían 180.000 ha en varias provincias del Interior —Córdoba, Salta, Santiago del Estero—, con explotación muy tecnificada, capital intensiva. Para entonces la explotación ganadera seguía siendo la primordial, con ciclo completo desde la cría a la venta. Otras actividades eran la plantación y explotación de árboles para la fabricación de papel y, desde 1985, los tambos. Generación de energía La integración productiva se completaba con la generación de energía. Uno de los problemas de Arroyito cuando se instaló ARCOR era la deficiente provisión de energía, que se suministraba sólo hasta la medianoche, siendo éste un inconveniente bastante generalizado en la Argentina a principios de los años cincuenta. La empresa fue dotada de un grupo electrógeno, que fue siendo reemplazado por equipos de creciente capacidad. En 1955, por iniciativa de Fulvio S. Pagani, se constituyó la Cooperativa Eléctrica de Arroyito, con una usina de 750 hp. Más adelante ARCOR instaló su propio turbogenerador, que junto con la usina distribuía energía a los pueblos vecinos.

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Comercialización: la construcción de la red de distribución

La estrategia de aumento permanente de la escala de producción exigía un sistema de comercialización adecuado, que permitiera ir cubriendo cuotas crecientes de mercado. A la vez, la construcción de un sistema de distribución eficiente se convirtió en una de las ventajas estratégicas de ARCOR, por su llegada a los mercados y su contribución a la competitividad de precio a través de la reducción de los costos de comercialización. En los primeros veinte años ARCOR fue armando una red de distribución capilar con llegada a todo el territorio nacional, con un avance gradual desde el mercado regional al mercado nacional y con la estrategia de dejar como reserva al mercado de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. La empresa apuntó siempre a la producción en gran escala destinada a un mercado de masas, diferenciándose de los otros grandes fabricantes de golosinas, que producían preferentemente para los segmentos de mayor poder adquisitivo y con foco en los grandes centros urbanos. En una primera etapa compitió sobre todo con pequeñas y medianas empresas del Interior, con crecientes ventajas gracias a su escala de producción y a su sistema de distribución. Desde los años setenta, en cambio, fue avanzando sobre mercados dominados por los big players. Mientras que la mayoría de las firmas del Interior vendían directamente a minoristas, ARCOR optó desde los inicios por la venta a mayoristas, con las consiguientes ventajas en términos de costos de transporte y expedición. En la década de 1960 se agregaron dos nuevos canales de comercialización. Uno de ellos fue el de los distribuidores de cigarrillos, que vendían a los kioscos. El otro fue la implementación, desde 1967, de un sistema de ventas a través de distribuidores oficiales, que resultó más adecuado para la escala de producción de la empresa. Una de sus mayores ventajas fue que permitía realizar economías de diversificación en la comercialización, ya que la red de distribuidores oficiales podía utilizarse para la venta de una gama creciente de productos. Los diversos canales se utilizaron en forma paralela, vendiéndose algunas marcas a través de mayoristas y otras mediante los distribuidores oficiales. En los años setenta se crearon oficinas de ventas en distintos puntos del país, y desde comienzos de los años ochenta se dio un fuerte impulso a la venta en supermercados Las ventas en los primeros tiempos La empresa comenzó operando en provincias del interior del país a través de viajantes mayoristas. Los primeros fueron tres socios fundadores: Renzo Pagani (que cubría el área del norte de Córdoba, hasta Santiago del Estero) y Tito Maranzana y Enrique Brizio (que se ocupaban de la zona que abarcaba

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desde el Este de Córdoba hasta Entre Ríos). Todos ellos habían sido viajantes de SASORT, lo que le dio a ARCOR la ventaja de aprovechar su experiencia en términos de conocimiento del mercado regional y de contactos con los minoristas. Desde los primeros años el sistema de ventas se apoyó en la competitividad de los precios y en la preferencia por la venta a mayoristas en condiciones muy favorables, a crédito y con descuentos importantes. En esta primera etapa se iban tomando las decisiones de acuerdo con “lo que pasaba en la calle”, y los vendedores tenían contacto permanente con las personas encargadas de la expedición. En los años sesenta la empresa compró un avión, con lo cual fue posible aumentar el radio de acción y la velocidad de las operaciones, ya que en un día se podían recorrer varias provincias, y los viajantes realizaban las transacciones en aeropuertos, campos o caminos donde fuera posible aterrizar. La venta directa a mayoristas fue una estrategia que distinguió a ARCOR de la mayor parte de sus competidores del Interior, que vendían directamente a minoristas, en volúmenes muy reducidos y con altos costos de transporte. Se fue depurando la base de clientes, exigiendo un lote mínimo a los clientes menores, con el fin de aprovechar mejor el transporte y la carga y descarga de la mercadería. El sistema de distribuidores oficiales fue establecido en 1967. Previamente tenían concesionarios que vendían a mayoristas en algunas ciudades (Mendoza, Jujuy, Goya), y desde comienzos de la década de 1960 habían comenzado a vender a través de los distribuidores de cigarrillos que incorporaron el rubro golosinas. La venta a través de distribuidores oficiales, que fueron seleccionados por los viajantes mayoristas de la empresa, obligó a ampliar el surtido de productos y a agilizar las entregas. En los años cincuenta y sesenta la producción de la empresa se destinó casi exclusivamente al mercado interno, y sobre todo al interior del país. Empezaron por el mercado regional —Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Tucumán— y desde allí avanzaron hacia otras provincias. A Buenos Aires llegaron en 1953, pero la expansión fuerte hacia Capital Federal fue recién a partir de la década de 1970. En esta primera etapa la inversión en publicidad era reducida y se utilizaban recursos muy artesanales. La marca ARCOR era menos conocida que los productos; no siempre los distribuidores oficiales tenían buenos vendedores y la competencia era muy dura, sobre todo en caramelos masticables. Como hasta mediados de los años sesenta la empresa fabricaba un solo tipo de bien, de bajo costo y con alto volumen, ello no justificaba una elevada inversión en marketing.

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De todos modos, ya desde fines de los años cincuenta se realizaron campañas de alcance nacional a través de la radio, el cine y la televisión. La primera fue la de los Bocaditos Holanda, en 1958, con la organización de un concurso en uno de los programas radiales de mayor difusión, respaldado por tandas publicitarias en distintas radios y en unos pocos cines. A mediados de los años sesenta ARCOR adquirió la licencia de una marca norteamericana de caramelos —Charms— buscando crecer en el segmento de caramelos ácidos frutales, y se realizaron comerciales para cine y radio, con muchísima difusión en ambos medios. La campaña se orientó hacia el fútbol para llegar a un público masivo.

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SEGUNDA ETAPA. LA DÉCADA DE 1970 Contexto macroeconómico

En los años setenta la economía argentina creció a un ritmo menor que en la precedente, con una tasa promedio del 4% anual, pero con fuertes oscilaciones a lo largo de la década y con índices de inflación muy elevados, superiores a los de cualquier periodo precedente. Desde el punto de vista político fue una década muy inestable, en la que se sucedieron la segunda fase del gobierno militar, con las presidencias de Levingston (junio 1970-marzo 1971) y de Lanusse (marzo 1971-mayo 1973), el gobierno peronista, de mayo del 73 a marzo del 76, con cuatro presidentes (Cámpora, Lastiri, Juan D.Perón e Isabel Perón), y la presidencia de Videla, que asumió tras el golpe militar de marzo de 1976, que dio inicio al llamado “Proceso de Reorganización Nacional”. Fue también una etapa signada por la violencia y los conflictos sindicales. La economia se vio fuertemente afectada por las condiciones políticas. Durante las presidencias de Levingston y Lanusse la situación económica se fue deteriorando, triplicándose el deficit público y la inflación. Los primeros tiempos del gobierno peronista fueron de relativa estabilidad y de expansión económica, favorecidos por un boom de las exportaciones en 1973 y por el control de precios y salarios acordado en el Pacto Social de ese mismo año. La situación comenzó a complicarse en 1974 por el aumento de la inflación y el empeoramiento de las cuentas externas, acompañadas de una creciente desestabilización política agudizada por la muerte de Perón en julio de ese año. En los veinte meses de gobierno de Isabel Perón se sucedieron seis ministros de Economía, en el marco de pujas internas y de la agudización de los problemas económicos y sociales. A partir de 1975 la situación empezó a descontrolarse. El nivel de actividad económica comenzó a caer, la situación de pagos se tornó desesperante, el déficit fiscal alcanzó valores inéditos y la inflación se desbocó, llegando en marzo de 1976 a un ritmo de incremento de los precios técnicamente hiperinflacionario. El índice de precios al consumidor creció un 182% en 1975 y un 444% en 1976. Con la gestión de Martínez de Hoz en el ministerio de Economía (marzo 1976-marzo 1981) se inició una etapa de cambios profundos en las reglas del juego que habían servido de marco a la actividad económica durante todo el período de la sustitución de importaciones. La política económica, que desde fines de 1978 se basó en el enfoque monetario de la balanza de pagos, tuvo como ejes la liberalización de los mercados, la apertura externa y la eliminación de subsidios y regulaciones estatales. La gestión de Martínez de Hoz no consiguió estabilizar la economía, más allá de algu-

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nos logros parciales, y terminó con una recesión que impactó fuertemente en todos los sectores productivos. La inflación descendió con respecto a los picos del gobierno de Isabel Perón, pero entre 1976 y 1981 nunca fue inferior al 100% anual. Paralelamente la reforma financiera de 1977, que implicó la liberación de las tasas de interés y la desnacionalización de los depósitos bancarios, desembocó en una estampida de las tasas y una grave crisis del sistema en 1980. La apertura de la economía provocó un alud de importaciones como consecuencia de la combinación de la rebaja de aranceles y el atraso cambiario, y desde 1980 el saldo de la balanza comercial, que había sido positivo entre 1976 y 1979, pasó a ser negativo. El sector más afectado por la nueva política económica fue la industria manufacturera. Con la apertura comercial comenzó a desarticularse el esquema proteccionista que se había ido configurando desde los años treinta, y con la reforma financiera las tasas de interés reales, que habían sido históricamente negativas a causa de la inflación, pasaron a ser positivas. La apreciación del peso y la reducción de los aranceles estimularon la importación masiva de bienes industriales, perjudicando gravemente a los productores locales. La apertura de las importaciones, el aumento de las tasas de interés, los altos niveles de endeudamiento, la sobrevaluación del peso y la ausencia de incentivos para la inversión productiva, sumadas a la contracción de los mercados, generaron a fines de la década de 1970 una crisis sin precedentes en el sector industrial. Entre 1975 y 1982 el producto industrial cayó más del 20%, y la participación de la industria en el PBI se redujo del 28% al 22%. Los sectores más afectados fueron los más expuestos a la competencia internacional, en particular textiles, calzado, productos de madera, productos metálicos, maquinaria eléctrica y material de transporte. El área menos afectada fue la de las industrias básicas, favorecidas por regímenes de promoción industrial antes y después de 1976. La industria alimenticia mantuvo sus niveles de actividad y, frente al retroceso de otras ramas, incrementó su participación relativa en el producto manufacturero.

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Introducción Mientras que en los años cincuenta y sesenta la expansión de ARCOR se había basado en el incremento de la escala de producción, en el proceso de integración y en el desarrollo de su red de distribución en el interior del país, en la década siguiente el crecimiento de la empresa tuvo como ejes el desarrollo de nuevos mercados de productos y la búsqueda de nuevos mercados geográficos, dentro y fuera de la Argentina. La empresa diversificó y descentralizó su producción, a la par que amplió su radio de distribución hacia el área de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Al mismo tiempo llevó a cabo un proceso de internacionalización a través de la exportación de bienes y de la inversión directa en el exterior. Si bien las golosinas continuaron siendo el core business de la firma, ésta se fue transformando en empresa productora de alimentos. A la fabricación de golosinas y dulces se agregaron la de chocolates, galletitas, mermeladas y derivados del maíz. También se acentuó la diversificación dentro del rubro golosinas, con el comienzo de la elaboración de chocolates y de gomas de mascar. En forma paralela continuó el proceso de integración, agregándose la producción de nuevos insumos con el inicio de la fabricación de enzimas y de envases flexibles y de hojalata. El aumento y la diversificación de la producción se concretaron mediante la compra o la constitución de nuevas sociedades, radicadas en diversas provincias argentinas (Tucumán, Mendoza, Buenos Aires, Santiago del Estero) o en otras zonas de la provincia de Córdoba (Villa del Totoral). Mientras que en la década de 1960 los incrementos en la escala de producción de golosinas y la fabricación de nuevos bienes se habían realizado en su mayor parte agregando plantas y líneas en el complejo de Arroyito, desde los años setenta en adelante la expansión física de la empresa fue acompañada por la descentralización geográfica y la participación en un número creciente de empresas vinculadas. Aunque ya en la década anterior ARCOR había invertido en sociedades relacionadas (por ejemplo las que fabricaban maquinaria en la ciudad de Córdoba), el número de firmas vinculadas se incrementó significativamente en los años setenta, con la incorporación de empresas productoras de golosinas y de insumos y con las primeras inversiones directas en el exterior. En esta década se fue dande el paso de la empresa individual al grupo económico, ya que ARCOR SA se convirtió en la cabeza de una serie de firmas legalmente autónomas de las que controlaba la totalidad o la mayoría del capital. La creación de nuevas sociedades controladas se inició en 1970 con la constitución de Misky, una empresa destinada a la fabricación de chocolates y golosinas en la provincia de Tucumán, y continuó con la creación de Milar —fábrica de enzimas— en 1975, de Pancrek —fábrica de galletitas— en 1976 y de Vitopel —películas transparentes y envases flexibles— en 1979. También en los años setenta ARCOR comenzó a comprar activos de empre-

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sas ya existentes, como el de la firma Guillermo Padilla Ltda., que sirvió de base para la puesta en marcha de la planta de San Pedro, destinada a la producción de alcoholes y derivados del maíz. Paralelamente fue construyendo nuevos establecimientos productivos en otras localidades, como en el caso de ARCOR San Rafael, en la provincia de Mendoza, para la elaboración de pulpas de frutas, que comenzó su actividad en 1972. Una nueva modalidad inaugurada en los años setenta fue la asociación con otras empresas, que se concretó en Milar con una firma norteamericana y en Pancrek con una empresa cordobesa. Las mayores inversiones fueron realizadas a comienzos y a fines de la década, mientras que se redujeron sensiblemente en la etapa 1973-78 a causa de la inestabilidad del contexto macroeconómico y de la intensidad de los conflictos políticos y sociales. Una parte relevante de la inversión se financió con créditos del Banco Nacional de Desarrollo, y la empresa se benefició con regímenes provinciales de promoción industrial que ofrecían exenciones y desgravaciones impositivas. La expansión de la producción se apoyó en paulatinas mejoras en los sistemas de distribución y en la participación en nuevos mercados, tanto en la Argentina como en el exterior. En el mercado interno se avanzó sobre el área metropolitana, en la que hasta entonces la participación de ARCOR había sido muy limitada. Con respecto a los mercados externos, las exportaciones, que se habían iniciado a fines de los años sesenta, fueron aumentando su incidencia sobre las ventas totales hasta alcanzar un máximo del 10% en 1978. Si bien contribuyeron en cierta medida a sostener el aumento de la escala de producción y a atemperar las oscilaciones del mercado interno, sus efectos fueron más importantes en el nivel cualitativo, ya que sirvieron para mejorar la logística y controlar la calidad de los productos. En la segunda mitad de la década se inició también el proceso de internacionalización productiva, con la inversión en una sociedad en Paraguay (ARCORPAR, 1976) y con la aprobación de proyectos de inversión en Uruguay y en Brasil. Durante los años setenta la empresa apuntó a incrementar su competitividad de costos con aumentos en la productividad, tanto mediante la inversión en maquinarias y equipos como a través de mejoras en la organización de la producción, con reformas en el layout, controles de calidad y la creación de un departamento de seguridad industrial. Al mismo tiempo implementó innovaciones organizativas con el objeto de lograr una gestión más eficiente y una mayor agilidad en los controles operativos y administrativos, que culminaron con la adopción de una estructura multidepartamental. Desde 1977 se tomaron medidas para mejorar y actualizar la organización, entre ellas la introducción de un organigrama dinámico

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para todos los niveles ejecutivos y la creciente inversión en sistemas de computación, que culminó en 1978 con la creación de un centro de cómputos propio, para ARCOR y las empresas relacionadas. La expansión de ARCOR y su posición destacada entre las firmas del interior del país se reflejan en el protagonismo que tuvo Fulvio Salvador Pagani en la creación, en 1977, de la Fundación Mediterránea, institución financiada por un grupo de empresas cordobesas con la finalidad de promover la investigación sobre la realidad económica argentina y la elaboración de propuestas de acción. Desempeño económico en la década de 1970 A lo largo de toda la década el desempeño económico de la empresa se vio fuertemente condicionado por un contexto signado por la inestabilidad, la creciente inflación y los profundos cambios que se introdujeron en la política económica a partir de 1976. ARCOR no se vio muy afectada por la apertura de 1977, pero sí por la reforma financiera, que elevó drásticamente los costos de financiación. En los años setenta la firma creció a un ritmo mucho menor que en los sesenta, y con un comportamiento fluctuante. Los años 70-74 fueron expansivos, pero en 1975 se produjo un fuerte descenso. En 1976 se inició la recuperación, aunque condicionada por la inflación que siguió siendo elevada, a pesar de las políticas de estabilización— y por las altas tasas de interés, que con la reforma financiera de 1977 pasaron a ser positivas en términos reales. La evolución de los estados contables revela tanto el descenso de la tasa de crecimiento como sus oscilaciones. Tomando promedios para los tres primeros y los tres últimos años del decenio, en valores constantes el activo total y el patrimonio se redujeron un 1% y las inversiones un 19%. Las ventas, aún con oscilaciones, se mantuvieron alrededor de los 60 millones de pesos. El número de ocupados creció en un 3% de promedio anual y los incrementos en bienes de uso se duplicaron. Esta conducta se explica en gran medida por lo ocurrido durante 1975, año en el que las ventas cayeron un 50% y el activo se redujo en un 30%, reflejando los efectos de un contexto altamente desfavorable (fue el año del “rodrigazo”), con elevadas tasas de inflación, retracción de la demanda, conflictos laborales e inestabilidad política. La inversión creció en 1972 y 1973, pero descendió bruscamente en 1975 y siguió bajando hasta 1979, año en el que comenzó a repuntar. Más allá de la coyuntura, la conducta de variables como la ocupación y los incrementos en bienes de uso reflejan una relativa estabilidad en la estrategia de crecimiento de largo plazo de la empresa, ya que no sólo no se reducen con respecto a los valores previos sino que crecen. Aun en los años más críticos la firma siguió invirtiendo en equipamiento.

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La tendencia con respecto a la rentabilidad no resulta tan clara en esta etapa como en la anterior. Tanto la rentabilidad sobre activos como la correspondiente a los recursos propios decrecen hasta 1974, año en el que alcanzan su mínimo (9%), y luego siguen una tendencia creciente hasta fines de la década, alcanzando valores superiores a los de los comienzos del decenio. En promedio la rentabilidad durante la década de 1970 fue superior a la de los años 60 —salvo en la rentabilidad sobre el capital propio—, pero con fluctuaciones mucho mayores. La rentabilidad sobre ventas osciló entre un mínimo de 4% en 1974 y un máximo de 24% en 1978, mientras que en los años sesenta había variado entre el 9 y el 16%. La rentabilidad sobre el capital propio se redujo sensiblemente, pasando de un 35% a un 26% de promedio anual. Esto puede explicarse por una parte por el aumento de la proporción de Patrimonio Neto que financia el activo, y por otra por el aumento en los costos del pasivo atribuibles a la política económica adoptada a partir de 1976. Las mayores caídas en la rentabilidad de las ventas se observan durante los años 1973/74 y fueron consecuencia de la política de precios máximos instrumentada por el gobierno peronista. Esta caída se vio amortiguada sin embargo por la autoproducción de insumos básicos que permitió reducir los costos de fabricación. En los últimos años de la década se incrementaron sensiblemente los costos de financiación como consecuencia del cambio de signo de las tasas de interés. En 1977 la empresa vendió parte de su stock ganadero para reducir el pasivo, y al año siguiente comenzó a convertir pasivos bancarios a dólares, con el fin de reducir los gastos financieros. El control de los costos de endeudamiento fue tema recurrente en las memorias desde 1977 en adelante, resultando un problema crítico a comienzos de los años ochenta. Cuadro 2-2. Evolución de los principales agregados contables y de la ren-tabilidad (valores monetarios en miles de pesos constantes de 1995). Año

Activo Total

Ventas

Ocupados

Rentabilidad ventas

Rentabilidad activos

1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979

37187 54576 56935 51938 36636 45848 42634 41875 54685

51979 51601 59771 57423 28110 32721 41795 49977 68715

1033 1100 1217 1177 1236 1177 1058 1618 1641

13% 15% 8% 4% 23% 22% 11% 24% 16%

21% 16% 11% 9% 22% 24% 21% 33% 32%

Fuente: Elaboración propia sobre la base de la información proporcionada por los balances de la empresa. La información está expresada en miles de pesos constantes de 1995.

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Aspectos tecnológicos y productivos Diversificación y descentralización: de las golosinas a los alimentos Golosinas y chocolates: Misky

En el área golosinas la producción se incrementó por dos vías: el equipamiento y reorganización de la planta de Arroyito y la construcción de una fábrica en Tucumán. A comienzos de la década se instalaron nuevas máquinas y equipos en la fábrica de caramelos de Arroyito —con fuertes inversiones entre 1971 y 1973— y se introdujeron cambios en la organización de la producción a través de modificaciones en el layout. Se llevó a cabo una redistribución de las instalaciones, con una disposición más racional destinada a elevar la productividad y hacer más fluido el proceso de elaboración. Pero el cambio más importante fue la instalación de una fábrica de chocolates y golosinas en la provincia de Tucumán, en la localidad de La Reducción, a la que se llamó Misky. Con Misky la empresa inició su proceso de instalación de plantas en provincias del Interior beneficiadas con sistemas de promoción industrial, política que continuó durante los años setenta y profundizó durante los ochenta. La nueva firma funcionó como empresa vinculada hasta 1986, año en que fue absorbida por fusión. La inversión fue financiada con créditos del Banco Nacional de Desarrollo, en condiciones altamente favorables y en el marco de una política de promoción de la diversificación productiva de la provincia que se puso en marcha a fines de los años sesenta (Operativo Tucumán) y merced a la cual se radicaron varias empresas industriales (entre ellas Scania, BGH y Alpargatas). La constitución de Misky fue también un paso decisivo hacia la formación de un grupo integrado por empresas legalmente autonómas, ya que la expansión de ARCOR se había basado hasta entonces en la permanente ampliación del complejo de Arroyito, adicionando nuevas líneas y nuevas plantas de producción. En realidad ya en los años sesenta se habían formado tres sociedades controladas en la ciudad de Córdoba para la fabricación de insumos y maquinarias (Ideal, Mark y Fripack), pero la gran mayoría de las actividades productivas de la empresa se realizaban en Arroyito. La fábrica de Misky en Tucumán fue integrando y diversificando la producción, siguiendo una trayectoria similiar a la de Arroyito: en 1970 comenzó su actividad la planta de golosinas y en 1975 se inauguró una planta elaboradora de glucosa, almidones y derivados. En 1973 comenzó con la elaboración de chocolates y gomas de mascar, rubros en los que ARCOR hasta entonces no había incursionado, constituyendo un paso muy significativo en el proceso de diversificación dentro de la actividad principal de la empresa.

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Galletitas: Pancrek

El segundo momento decisivo en la diversificación de los años setenta fue el comienzo de la fabricación de galletitas. En 1975 se constituyó Pancrek S.A., en asociación con LIA S.A., una empresa cordobesa fundada a comienzos de los años setenta. Desde fines de la década ARCOR compró parte del paquete accionario de LIA, y en 1997 adquirió el total de la sociedad. La nueva empresa se radicó en Villa del Totoral, en la provincia de Córdoba, también en el marco del régimen de promoción industrial. Comenzó su actividad en 1978, tres años después de su creación, con la fabricación de galletitas crackers, dulces y semidulces, a través de un proceso continuo de producción. Alcohol y derivados del maíz: planta de San Pedro

En febrero de 1979 ARCOR adquirió el activo fijo de la firma Guillermo Padilla Ltda. SAIC, con fábrica de alcoholes en San Pedro, en la provincia de Buenos Aires. El objetivo era, de acuerdo con la Memoria de dicho año, “ponerla en funcionamiento en posición competitiva en el mercado, y complementarla con otras actividades industriales afines a la estructura comercial”. ARCOR ya industrializaba maíz en las fábricas de glucosa de Arroyito y Tucumán, y la compra de Padilla fue una diversificación dentro de ese rubro, en la medida en que implicó incorporar la fabricación de nuevos derivados. La planta de destilación de alcoholes se puso en marcha en 1980, produciendo diversos tipos de alcoholes de cereales, usados como insumos en distintas ramas de la industria, destinados en su mayoría al mercado. El principal producto era el alcohol etílico de 96°, empleado como materia prima en la industria química y en la fabricación de licores, perfumes, y desinfectantes. Se elaboraban también subproductos líquidos (alcoholes para la industria química), sólidos (burlanda, subproducto de la destilación del sorgo, para alimentación animal) y gaseosos (dióxido de carbono, para elaborar bebidas gaseosas). En los años ochenta la planta de San Pedro se diversificó e integró. La diversificación consistió en el agregado de nuevas plantas para la fabricación de otros derivados del maíz: en 1982 se instaló un molino para la elaboración de harinas de maíz y polentas (molienda seca), y en 1986 comenzó la fabricación de aceite de maíz, refinado a partir del germen proveniente de las plantas de molienda húmeda de Arroyito y Tucumán y del molino de San Pedro. En cuanto a la integración hacia atrás, la planta comenzó a fabricar sus propios envases plásticos, para aceite y otros productos, con venta a terceros de los excedentes. Dulces, pulpas de fruta y productos enlatados

El otro sector hacia el cual se diversificó ARCOR en los años setenta fue el de los dulces y la elaboración de frutas, siguiendo una trayectoria común a otras

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firmas productoras de golosinas y/o de galletitas. Desde la década precedente había comenzado la fabricación de dulces en una de la plantas deArroyito, que fue ampliada en 1970. A ella se agregó en 1971 una planta elaboradora de pulpa de frutas para la producción de dulces y mermeladas en San Rafael, Mendoza. En ese mismo año se inició la producción de duraznos y tomates al natural en fábricas de terceros. Integración productiva Envases: Vitopel SA

En la década de 1970 se incorporó un nuevo rubro en la producción de envases: la fabricación de películas transparentes y de envases flexibles. Los precios del celofán en el mercado local eran muy elevados, con un valor del 40% por encima de los internacionales. La producción de film de PVC rígido como sustituto permitió la reducción de costos y favoreció también la modernización del packaging de la empresa. En 1978 fue creada una sociedad vinculada, Vitopel SA, con planta de producción en Villa del Totoral, junto a Pancrek, en un área de promoción industrial. En 1980 comenzó la elaboración e impresión de films de PVC, y desde 1988 la de polipropileno biorientado (BOPP). La empresa, cuya producción se destinaba tanto a ARCOR como al mercado, fue equipada con tecnología de última generación italiana y alemana, utilizando tintas y cilindros de impresión fabricados por Ideal, otra de las firmas del grupo, creada en 1960. A fines de los años ochenta la planta de Villa del Totoral, además de fabricar y procesar PVC y BOPP, elaboraba films extensibles y autoadhesivos (para empaque de frutas, verduras, carnes) y calandrados (termoformado de bandejas y blisters). Además de la producción de envases flexibles, en los años setenta ARCOR comenzó la producción de envases de hojalata, instalándose una línea de fabricación en Arroyito. Fabricación de enzimas: Milar SA

En el área de la producción de insumos una innovación relevante de los años setenta fue la creación en 1979 de Milar SA, firma dedicada a la fabricación de enzimas. La participación en Milar implicó no sólo avanzar en el campo de la biotecnología, sino también concretar la primera alianza estratégica con una empresa extranjera líder en investigación y desarrollo. Ya a mediados de la década ARCOR había comenzado a invertir en la investigación en biotecnología, con la fundación, junto a la Universidad Nacional de Córdoba, del grupo de trabajo CABI (Catálisis biológica industrial), cuyo propósito era estudiar y promover la utilización de enzimas y células en los procesos industriales.

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Para la creación de Milar se asoció con Miles Laboratories, de EEUU, aportando el 50% del capital. Miles —que en los años ochenta fue adquirida por Bayer— era una de las tres principales productoras de enzimas del mundo. En el momento de su creación Milar era la única fábrica de enzimas en escala industrial de Sudamérica, y en la década de 1990 se asoció con Solvay, empresa belga líder en industria química y activa en I+D en biotecnología. La empresa comenzó fabricando enzimas con variadas aplicaciones industriales, y a fines de los años ochenta producía también GII (Glucoisomerasa Inmovilizada), edulcorante para múltiples usos en la industria de alimentos y bebidas. Comercialización: el avance hacia nuevos mercados Del Interior a Buenos Aires Mientras que en sus dos primeras décadas de existencia ARCOR se había afianzado en el mercado del interior del país, desde comienzos de los años setenta fue incrementando su presencia en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. En 1966 la empresa compró un terreno para depósito en la Capital Federal, habilitando la sucursal en 1969. Al año siguiente se instaló en Buenos Aires Hugo D’Alessandro, uno de los principales colaboradores de Fulvio Salvador Pagani, que fue vicepresidente de ARCOR entre 1981 y 1990 y presidente entre 1991 y 1992. El área metropolitana constituía un mercado más difícil y competitivo, con mayores exigencias de marketing y packaging, y en el que operaban los mayores productores de golosinas del país: Águila, Nestlé, Noel, Stani, Suchard y Warner Lambert. Las ventas se hacían a través de mayoristas de golosinas, complementadas a partir de los años ochenta con la venta directa a supermercados. Paralelamente desde comienzos de la década de 1970 se introdujeron mejoras en el sistema de distribución y se realizaron inversiones para mejorar la logística. Desde fines de la década comenzaron a incrementarse las campañas publicitarias por televisión a través de agencias, como en el caso de los chicles Bang Bang, fabricados por ARCOR en asociación con una empresa española, la General de Confitería, que aportó su experiencia en marketing y publicidad. Del mercado interno al mercado externo Las primeras exportaciones

Desde los años sesenta Fulvio Pagani había insistido en la necesidad de ganar mercados externos, subrayando la necesidad de “apuntar al mundo” y de “salir a buscar oportunidades”. En 1964 comenzaron las primeras ventas al

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exterior —a pocos mercados y en volúmenes reducidos— y la participación en ferias internacionales. Las primeras exportaciones consistieron en la venta de subproductos de la glucosa a países europeos, en 1964, y de golosinas a EEUU en 1968. La experiencia de la primera exportación de golosinas es ilustrativa de las dificultades que presentaba la expansión hacia nuevos mercados, sobre todo por la inexperiencia de la empresa en aspectos tan básicos como el acondicionamiento de los productos. Se enviaron dos containers de caramelos de leche, transportados en bodega común, que se derritieron al pasar por el Ecuador, llegando la mercadería a los Estados Unidos en un solo bloque. Aunque significara un costo muy elevado para la empresa, Fulvio Pagani decidió pagar la factura a los importadores, lo cual le dio la suficiente credibilidad como para que a los pocos meses éstos fueran personalmente a Arroyito. Que el primer mercado externo hayan sido los EEUU parece una política bastante audaz. Según uno de sus colaboradores, Pagani eligió el mercado más competitivo del mundo porque exigía un elevado target de calidad y un alto cumplimiento de fechas, contribuyendo así a mejorar la logística y la calidad de los productos y al disciplinamiento del personal de la empresa. A mediados de los años sesenta ARCOR comenzó también a participar en ferias internacionales. En los primeros años, como no tenían todavía stand propio, llevaban valijas con la mercadería y concretaban las ventas en los hoteles. A partir de 1970, cuando se realizó la primera Feria Internacional de la Golosina (ISM), en Colonia, Alemania, ARCOR ya contó con su propio stand, siendo la única empresa argentina con presencia ininterrumpida en la ISM hasta la actualidad. Los años setenta

Desde la década de 1970 la empresa tuvo una estrategia crecientemente exportadora, que Fulvio Pagani explicitaba así en la Memoria de 1977: “nos anima fervientemente el deseo de establecer un complejo industrial, nacional y eficiente para competir en este mercado interno, pero igualmente —o más— para conquistar los mercados del exterior”. La penetración en nuevos mercados tenía varios objetivos. Por una parte, como ya se señaló, funcionaba como una señal de calidad. Por la otra contribuía a mantener un ritmo sostenido de crecimiento de la producción y compensar las oscilaciones en los niveles de la demanda interna, sobre todo a partir de 1975, en que el contexto macroeconómico se fue tornando cada vez más complejo. Las ventas al exterior recién fueron adquiriendo un volumen significativo a partir de mediados de los años setenta. Las exportaciones de golosinas pasaron de 1 millón de dólares en 1974 —equivalentes al 0,6% de la fac-

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Exportaciones (en miles de dólares) turación— a más de 6 millones en 1979, lo que representaba un A Año Valor exportaciones 8% de las ventas totales. En 1978 fueron inferiores en valor (4,1 mi1974 1,238 llones), pero superiores como 1975 510 1976 2,125 porcentaje de las ventas (10%). 1977 4,422 Las exportaciones fueron es1978 4,164 timuladas por las políticas oficia1979 6,279 les de promoción y subsidio que 1980 7,067 los gobiernos pusieron en marcha Fonte: ARCOR, Memorias y balances, años correspondientes desde fines de los años sesenta. Los principales obstáculos que se mencionan en las memorias de la empresa son las variaciones de los precios locales y las oscilaciones del tipo de cambio, con reclamos por la falta de estímulos oficiales que moderaran dicha situación. Los comienzos de la internacionalización productiva

Las exportaciones constituyeron el primer paso en el proceso de internacionalización de la firma, que prosiguió con la instalación de plantas de producción en países limítrofes desde mediados de los años setenta, mediante la inversión en sociedades dedicadas a la fabricación de golosinas en Paraguay (ARCORPAR) y en Uruguay (Van Dam). En 1976 se instaló una distribuidora en Chile para la venta de galletitas, pero se cerró a los cuatro años. El proceso de apertura de filiales comerciales y productivas en el exterior continuó en la década de 1980, y con más fuerza en los años noventa, transformando a ARCOR en una empresa multinacional. En general la inversión directa en el exterior (IED) por parte de empresas argentinas creció a fines de los años setenta, favorecida por la sobrevaluación del peso, por la apertura —que permitió acrecentar los contactos empresariales con el exterior y evaluar posibilidades de negocios— y por la falta de incentivos a la inversión productiva interna. La industria alimenticia estuvo bien posicionada en este proceso, y la de las golosinas fue una de las ramas más dinámicas, con la instalación de filiales de producción (ARCOR) y de filiales comerciales (Stani en Brasil y Felfort en Paraguay). En el caso de ARCOR las primeras inversiones en el exterior fueron en países limítrofes, mediante la asociación con empresarios locales (Paraguay, Uruguay) o la compra de empresas (Brasil) Paraguay: ARCORPAR

La decisión de invertir en Paraguay respondió sobre todo a una estrategia defensiva. El mercado paraguayo, uno de los pocos sin producción propia de

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golosinas, había estado tradicionalmente abastecido por la industria argentina, y en significativa proporción por ARCOR. Desde mediados de la década la política de sobrevaluación del peso afectó negativamente a las exportaciones desde la Argentina, favoreciendo el avance de los productos brasileños, respaldados por la competitividad de sus precios y por una política agresiva de penetración comercial. Con la instalación de ARCORPAR se buscaba por una parte frenar el avance de Brasil en el mercado paraguayo (agravado por un proyecto de instalación de una fábrica con capitales brasileños), y a la vez utilizar al Paraguay como trampolín para exportar hacia otros países —Brasil incluido— en el marco de acuerdos de la ALADI que eliminaban aranceles a las exportaciones regionales con el fin de favorecer a los países de menor desarrollo relativo. ARCORPAR se constituyó en 1976 y comenzó a producir en 1978 con una planta en Puerto Villeta, a 30 km de Asunción. ARCOR realizó una inversión inicial de 300.000 dólares para constituir, edificar e instalar la empresa. La fábrica fue exportada “llave en mano”, con maquinarias y equipos de fabricación nacional, producidos en su mayor parte en los talleres propios. Se especializó en la fabricación de caramelos duros, producto en el que la competencia brasileña era más fuerte. ARCOR continuó exportando caramelos blandos desde la Argentina, y abasteciendo a la fábrica con insumos. En 1987 ARCORPAR era la única fábrica de caramelos del Paraguay, y abastecía totalmente el mercado local, con una producción diaria de 8 tn y 54 personas empleadas. Uruguay: Van Dam

En Uruguay ARCOR se asoció con la empresa Industrias Van Dam, productora local de golosinas y chicles que buscaba un partner que lo asistiera financieramente en su futuro desarrollo. El proyecto se aprobó en 1979, concretándose a partir del año siguiente. Van Dam vendió el 50% de su paquete accionario a ARCOR, que realizó una inversión de 600.000 dólares para la compra de acciones y de otros 200.000 para capital de trabajo y adquisición de maquinarias, quedando el management a cargo de los anteriores dueños. La empresa tenía una posición estimable en el mercado uruguayo a través de sus productos y de una buena red de distribución, y era importador de productos de ARCOR. La decisión de participar en Van Dam se tomó a fines de la década de 1970, momento en que el flujo de exportaciones al Uruguay había aumentado sensiblemente con el objeto de lograr una participación más importante en dicho mercado. También consideraba las perspectivas que ofrecía la liberalización e integración del comercio intrarregional, en particular del bilateral, y la posibili-

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dad de reducir las posibilidades de radicación de empresas de terceros países (europeas, estadounidenses o brasileñas) en el mercado uruguayo. En 1987 tenía una capacidad instalada de 250 tn mensuales, con planta de fabricación de caramelos y chicles en Montevideo. También distribuía los productos de Rowntree Mc Intosh (Smarties y After Eight).

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TERCERA ETAPA. LA DÉCADA DE 1980 Contexto macroeconómico

La década de 1980 fue sumamente crítica para la economía argentina, con un saldo de crecimiento negativo del PBI, que en promedio disminuyó a una tasa del 1,52% anual. El trienio 1981-83, que correspondió a la última etapa del gobierno militar, fue altamente inestable tanto en lo político como en lo económico. Desde la caída de Videla, en marzo de 1981, se sucedieron tres presidentes (Viola, Galtieri y Bignone) y cuatro ministros de economía (Sigaut, Alemann, Dagnino Pastore y Wehbe). Los herederos de Martínez de Hoz tuvieron que hacerse cargo de una economía que presentaba fuertes desequilibrios, entre los que se destacaban el atraso cambiario, el déficit del sector externo, la deuda externa y la recesión productiva, problemas que se vieron agravados por la inestabilidad política y la guerra de las Malvinas (abril-junio de 1982). Durante la gestión de Sigaut (1981) se dejaron sin efecto las principales medidas instrumentadas por Martínez de Hoz, con varias devaluaciones, incrementos de los aranceles a la importación y control de las tasas de interés. El problema más urgente, desde 1981, fue el del endeudamiento externo, agudizado por el alza de las tasas de interés internacionales, que afectó no sólo a la Argentina sino al conjunto de los países de América Latina. La crisis de la deuda hizo explosión en 1982, a partir de la amenaza de moratoria de México, que cortó toda posibilidad de tomar nuevos préstamos en el exterior. Tanto el sector público como el privado se habían endeudado por encima de sus capacidades de pago, poniendo en riesgo al conjunto de la economía. Las deudas de las empresas con acreedores locales y externos afectaban tanto al sector productivo como al financiero, y los gobiernos que se sucedieron entre 1981 y 1983 tomaron diversas medidas por las cuales el Estado terminó haciéndose cargo de la deuda privada. Con Sigaut se concedieron seguros de cambio para la deuda externa privada, y en 1982, durante la gestión de Dagnino Pastore (siendo D. Cavallo presidente del Banco Central) se refinanciaron las deudas a tasas de interés reguladas, muy por debajo de la inflación esperada. La deuda pública, que se incrementó a raíz de estas medidas, generó de allí en más crecientes desequilibrios en las cuentas fiscales, acentuados por las dificultades del Estado para obtener recursos. En 1983 se restauró el régimen democrático con la victoria de la Unión Cívica Radical, iniciándose en diciembre de ese año la presidencia de R. Alfonsín. El gobierno democrático heredó una economía estancada, con una deuda externa de 45.000 millones de dólares, con un creciente deficit público —agravado por los compromisos con el exterior—, y con una tasa de inflación del 343% en el año 1983. La crisis de la deuda revirtió el signo de las transferencias netas de recursos del exterior por la interrupción de flujos de capital y el aumento

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de las tasas de interés internacionales. Tras una primera etapa en la que se aplicaron políticas expansivas, el gobierno puso en marcha a mediados de 1985 un plan de estabilización —el Plan Austral—, que durante unos meses logró contener la inflación y reactivar la economía, pero a mediados de 1986 se produjo un repunte inflacionario y desde fines de ese año comenzó a financiarse el deficit público con emisión. La situación fue empeorando en los años siguientes a pesar de nuevos intentos estabilizadores, combinándose la creciente inflación, la crisis externa y la crisis fiscal, con lo que se desembocó en la hiperinflación de 1989. El balance económico de la década de 1980 fue fuertemente negativo. El PBI industrial descendió más del 10%, el producto industrial el 24%, el consumo el 15,8%, la inversión el 70,1%, y el ingreso por habitante el 25%. También se redujeron los salarios reales (en un 24% en el sector manufacturero) y se incrementó la desocupación, que pasó del 2,3% al 7,4% entre 1980 y 1990 (Kosacoff, 1993). De los cambios en el entorno y en el marco regulatorio local, así como de las nuevas condiciones de la economía internacional y de las estrategias diferenciadas de las firmas, fue surgiendo un nuevo patrón de desarrollo industrial, que fue reemplazando al modelo de sustitución de importaciones que había regido desde los años treinta en adelante. Las condiciones macroeconómicas produjeron un estancamiento de la actividad manufacturera en su conjunto, reduciéndose su participación dentro del PBI. Pero al mismo tiempo la industria sufrió profundas transformaciones estructurales, con una fuerte heterogeneidad en los comportamientos tanto en el nivel sectorial como en el nivel de firmas. En el plano sectorial se distinguen ramas que incrementaron su producción y su participación relativa (insumos intermedios, particularmente metales básicos y química), otras que sin crecer aumentaron su participación (alimentos y bebidas), y aquellas que tuvieron importantes caídas en su nivel de actividad y de participación (en primer término maquinarias y equipos, así como también las industrias asociadas con el consumo y la construcción: textil, madera, minerales no metálicos). En general crecieron actividades intensivas en capital y/o en recursos naturales, frente a una pérdida relativa de las industrias metalmecánicas y las de bienes intensivos en el uso de mano de obra. En el nivel de firmas, en conjunto las pymes se vieron afectadas más negativamente que las grandes empresas, pero dentro de éstas también los comportamientos fueron heterogéneos. El cambio más destacable fue el surgimiento y/o la consolidación de grupos económicos con predominio de capital local, que evolucionaron hacia formas de conglomerización. El desempeño de las empresas varió según su capacidad de diversificar actividades, pero también de su habilidad para moverse en un contexto de alta inflación e incertidumbre, para desarrollar políticas financieras adecuadas o para aprovechar los sistemas de promoción industrial y las líneas de créditos para equipamiento.

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Introducción

En los años ochenta ARCOR se fue consolidando como uno de los grandes grupos económicos nacionales, con una tasa de crecimiento muy superior a las de las décadas precedentes, lo cual generó un cambio de magnitudes muy significativo tanto en el activo como en la facturación de la firma, que en 1990 superó los 200 millones de pesos, sin incluir las ventas de las sociedades vinculadas. Como un rasgo que la diferencia de la mayor parte de los conglo-merados nacionales, mantuvo un perfil fuertemente industrial, sin diversificarse hacia actividades inconexas con la producción manufacturera. El crecimiento se apoyó en la descentralización —con la instalación de complejos productivos en varias provincias— y en la internacionalización, con el desembarco en Brasil y en Chile. Paralelamente ARCOR fue acentuando su diversificación en el sector de alimentos. La inversión local se benefició con los regímenes de promoción industrial en distintas zonas del interior del país. Para fines de la década de 1980 la empresa poseía 23 plantas de producción localizadas en ocho provincias. Paralelamente continuó con el proceso de internacionalización, aumentando sus exportaciones e invirtiendo en forma directa en Brasil —en una fábrica de golosinas— y en Chile, en una distribuidora de alimentos. Mientras que en las décadas anteriores la dirección de la empresa había privilegiado la inversión en producción y distribución, en los años ochenta incrementó sensiblemente sus inversiones en otras áreas, fundamentalmente en marketing y en finanzas. También llevó a cabo una profunda reestructuración que culminó en 1990 con la adopción de una estructura multidivisional organizada en unidades de negocios, más adecuada a las dimensiones y la complejidad que había adquirido el grupo. Al mismo tiempo buscó bajar costos a través de la reducción de gastos y de aumentos de eficiencia y de productividad, con mejoras constantes en la organización de la producción y de la distribución, y con inversiones permanentes en maquinaria y equipos de última generación, continuando con la fabricación de la mayor parte de la maquinaria en sus talleres. El desempeño de la firma se vio muy afectado por las condiciones del mercado interno, en particular por los episodios de inflación e hiperinflación y por el costo del dinero. En esta etapa, debido al incremento de las inversiones, se elevó el nivel de endeudamiento, con costos de financiación muy elevados y descenso de la rentabilidad. A pesar de ello el crecimiento de los activos y de las ventas fue constante a lo largo de la década, y ARCOR mejoró visiblemente su ubicación tanto en el conjunto de las grandes empresas nacionales como en el sector de alimentos. En los rankings de las mayores firmas del país publicados por la revista Mercado, elaborados sobre la base de la facturación, subió del puesto n° 70

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en 1980 al puesto n° 44 en 1989, año en el que ocupaba la posición n° 6 entre las alimenticias, con ventas superiores a todas las otras productoras de golosinas y de galletitas. Para mediados de la década de 1980 abastecía el 70% del mercado nacional de golosinas. Si bien el sobredimensionamiento de activos tuvo efectos negativos en los últimos años de la década de 1980, posicionó favorablemente a la empresa para la apertura de los años noventa, que la encontraron con capacidad ociosa y up to date. La muerte de Fulvio Salvador Pagani en un accidente, en diciembre de 1990, fue sin duda un acontecimiento traumático, ya que había sido el principal responsable de la conducción estratégica de ARCOR desde su fundación. La reestructuración llevada a cabo en dicho año amortiguó el impacto y facilitó la transición a una etapa de dirección colegiada. Desempeño económico en los años ochenta

En esta década puede observarse claramente un salto en las dimensiones de la empresa, que creció a un ritmo mayor que el de los años sesenta y muy superior al de los setenta. Tanto el activo total como las ventas y el patrimonio prácticamente se cuadruplican. Mientras que en 1979 el activo total era de alrededor de 55 millones de pesos, en 1980 casi se duplicó a 96 millones, y para 1990 el valor se había elevado a 243 millones. El patrimonio también se vio sensiblemente incrementado, pasando de casi 30 millones en 1979 a 48 en 1980 para terminar la década con 178 millones. Las tasas de crecimiento anuales promedio para el período fueron de un 10% para el activo y el patrimonio, de un 6% para las ventas y de un 14% para las inversiones, revirtiendo la tendencia de la década anterior, caracterizada por tasas de crecimiento negativas. El incremento del activo, del patrimonio y de las inversiones refleja una política de fuerte expansión de la firma, que se inició ya a fines de los años setenta, pero cuyos resultados comienzan a hacerse evidentes en la década siguiente. El resultado de esta política expansiva fue la incorporación, en un lapso de pocos años, de un gran número de sociedades vinculadas y un cambio en la morfología de la empresa que adquirió definitivamente los rasgos de un grupo económico con una creciente descentralización geográfica. La casi totalidad de las empresas creadas en la década de 1980 se constituyeron en el contexto de los regímenes de promoción industrial que otorgaban beneficios impositivos a las actividades localizadas en regiones específicas del país. La utilización de estos regímenes acentuó la expansión geográfica de ARCOR, que a fines de los años ochenta operaba plantas productivas en ocho provincias. La incorporación de sociedades se ve reflejada en el notable aumento de las inversiones, las cuales pasaron de 17 millones de pesos a 113 en 1990, registrando una tasa de 14% de crecimiento anual promedio.

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Las ventas crecieron a una tasa menor que los otros indicadores (6%) pero la facturación por ocupado casi se duplicó con respecto al promedio de la década de 1970, alcanzando el nivel de 76 mil pesos. Si bien de punta a punta el número de ocupados pasó de 1828 a 3142 personas, hubo reducciones en 1981, 1982, 1988 y 1990, como respuesta a las caídas en las ventas y en la rentabilidad de la firma. La rentabilidad siguió el camino inverso. Por primera vez hubo años de rentabilidad negativa en ventas (1980 y 1989), y la rentabilidad de la actividad principal fue positiva sólo cuatro años. Paralelamente crece la importancia de los ingresos generados por otros rubros. El año de peor desempeño en toda la historia de la empresa fue de hecho 1989, año en el que la rentabilidad sobre las ventas alcanzó un valor de 13% negativo y la rentabilidad sobre el capital propio 18% negativo. Sin duda la hiperinflación fue una de las variables del contexto macroeconómico que más afectó su desempeño. El comportamiento de las distintas rentabilidades fue en general oscilante, fluctuando alrededor de valores muy inferiores a los promedios de las décadas anteriores. La rentabilidad promedio sobre ventas fue, por ejemplo, del 15% en los años setenta, del 12% en los sesenta y de tan sólo el 5% en los ochenta, y la rentabilidad sobre activos fue respectivamente del 21%, el 19% y el 11%. El descenso más visible fue el experimentado por la rentabilidad sobre el patrimonio neto, que se había reducido 9 puntos en la década de 1970, pero que en los años ochenta bajó 17 puntos. Al igual que los últimos años de la década de 1970, éste fue un período caracterizado por altos costos de financiación y problemas de endeudamiento, lo cual evidentemente impactó sobre la retribución del capital propio. A pesar de que la empresa aprovechó las medidas adoptadas por los gobiernos en 1981 y en 1982, que otorgaron seguros de cambio para las deudas en dólares y tasas reguladas por debajo de la inflación, los costos de financiación fueron elevados durante toda la década. Aspectos tecnológicos y productivos

En la década de 1980 la empresa continuó con la diversificación e integración, agregando nuevas golosinas y alimentos e iniciando la producción de leche en tambos propios, a la vez que expandió considerablemente su capacidad productiva mediante la constitución de sociedades vinculadas. Paralelamente prosiguió con el equipamiento de las fábricas existentes, instalando líneas automáticas para la producción de golosinas, ampliando el taller de maquinarias y la planta de fabricación de papel, y diversificando la producción de la planta de San Pedro, que incorporó la molienda seca y la elaboración de aceite. También se amplió la planta de Milar, con máquinas construidas en los talleres de la empresa, y se adquirieron silos para ampliar la capacidad de acopio de cereal.

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Cuadro 2-3. Evolución de los principales agregados contables y de la rentabilidad (valores monetarios expresados en miles de pesos constantes de 1995). Años

Activo Total

Ventas

Ocupados

1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990

96493 109280 121743 139805 177753 185712 257449 293630 317817 398938 242768

108781 132802 132715 140340 206036 218602 292394 325795 280988 241890 224272

1828 1754 1689 1998 2521 2543 3044 4083 3683 3865 3142

Rentabilidad ventas -2% 6% 16% 6% 9% 5% 12% 7% 4% -13% 7%

Rentabilidad activos 9% 20% 16% 6% 13% 12% 20% 16% 4% 7% 0%

Fuente: Elaboración propia sobre la base de información proporcionada por los balances de la empresa. La información está expresada en miles de pesos constantes de 1995.

Complejos industriales integrados en áreas de promoción industrial

Entre 1985 y 1988 ARCOR instaló complejos industriales en las provincias de San Juan, San Luis y Catamarca. Cada uno de ellos incluía producción de bienes finales y de insumos, para las fábricas locales y para el grupo, constituyéndose así en “Centros de producción descentralizados”. En todas estas inversiones la empresa utilizó sistemas de promoción industrial, que constituyeron en los años ochenta una de las principales fuentes de subsidios estatales. En la Memoria de 1986 Fulvio Pagani explicaba a los accionistas que “la política de crear polos de desarrollo en zonas de promoción industrial ha permitido la constitución de empresas especializadas en su proceso, pero a la vez integradas en un contexto global que responde a un desarrollo armónico del grupo”. En San Juan se constituyó la empresa Frutos de Cuyo, con una fábrica de conservas de tomates y otra de envases de hojalata. En San Luis, en el parque industrial de Villa Mercedes, se formaron cuatro empresas que funcionaron como entidades individuales gobernadas por una administración común, dirigidas a la producción de alimentos para el mercado y de insumos para el grupo. Las sociedades constituídas fueron: Converflex, para la fabricación de materiales flexibles para envases de productos alimenticios (para ARCOR y para el mercado); Dulciora para la elaboración de dulces y mermeladas (materias primas: pulpas frutales de San Rafael y jarabes y glucosa, de Arroyito y de Tucumán); Productos Naturales, para la fabricación de esencias; y Metalbox,

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para la producción envases y tapas de hojalata (para ARCOR y terceros). La fabricación de hojalata era decisiva para reducir los costos de los insumos de los alimentos enlatados, ya que a principios de la década la hojalata producida en el país era cara y de mala calidad. En el Complejo Recreo, en Catamarca, se instalaron cuatro empresas con administración común, siguiendo el modelo de Villa Mercedes: Carlisa (productos de panadería: grisines, pan dulce, alfajores); Candy (caramelos sobre la base de almidón y gelatina); Alica (premezclas en polvo): y Flexiprin (impresión de envases flexibles para productos alimenticios, para ARCOR y terceros). Integración: producción de insumos y materias primas Cartón corrugado y envases

En 1980 se creó Cartocor, una nueva sociedad para la fabricacion de cartón corrugado y envases, con fábrica en Paraná, Entre Ríos, una localización ventajosa para la venta de cajas de cartón a todo el país. El proyecto comenzó a estudiarse en 1976, ya que la dirección de ARCOR preveía un notable crecimiento en sus necesidades de embalaje y buscaba garantizar el autoabastecimiento. El análisis técnico reveló que el módulo recomendable superaba ampliamente las necesidades propias, con lo que se decidió implementar un módulo mucho mayor que posibilitaba y obligaba la venta a terceros. En este caso las ventas externas superaron a los intercambios entre firmas integrantes del grupo. Cartocor comenzó la fabricación en 1981 con la producción de cajas para distintos tipos de embalaje y la fabricación para terceros a pedido, en diversos tamaños. A principios de los años noventa cubría por una parte las necesidades del grupo que no podían ser satisfechas por la fábrica de cartón corrugado de Arroyito, y por otra vendía a terceros y exportaba a Chile y a Cuba. Leche Desde 1983 ARCOR comenzó la explotación lechera con la instalación de un tambo modelo en las cercanías de Arroyito. Al final de la década ya contaba con cuatro tambos, destinando su producción a la elaboración de caramelos de leche. Azúcar Las oscilaciones en el precio del azúcar habían incidido siempre en forma directa en la producción de ARCOR, ya que se trataba de uno de los insumos básicos para la fabricación de golosinas. En la década de 1960 hubo algunos años en los que el precio se elevó, obstaculizando los proyectos de exportación, y a comienzos de los años setenta se logró que los ingenios vendieran el producto a precios internacionales cuando se utilizara para elaborar bienes destinados al mercado externo. De todos modos el precio del azúcar aparece

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reiteradamente en las memorias de ARCOR como un problema, y ni siquiera durante la apertura de 1977 a 1981 se logró que se liberalizara la importación, por la presión del lobby de productores locales. En 1980 la empresa compró una participación en un ingenio, pero recién en los años noventa comenzó la autoproducción de azúcar con la adquisición del ingenio La Providencia (Tucumán), que a fines de la década de 1990 abastecía casi el 100% de la demanda del grupo. Diversificación En esta década ARCOR se fue transformando cada vez más en una empresa productora de alimentos de consumo masivo, ya que a la elaboración de golosinas —que siguió constituyendo el core business— se agregó la fabricación de un número creciente de bienes dentro de la rama alimenticia. La producción de golosinas continuó diversificándose con la introducción de barras de chocolate, obleas, nuevos tipos de chicles y otros productos, que incluyeron a los bocaditos Bon-o-Bon, de gran éxito en el mercado. En la fabricación de alimentos la diversificación avanzó con la creación de centros de producción descentralizados en las provincias, en los que se incorporaron nuevos rubros tales como alimentos en polvo (gelatinas, polvo para helados), productos de panificación (pan dulce, grisines) y procesamiento de tomates (“línea roja”). También se introdujeron nuevos productos derivados del maíz, que incluyeron harinas, polenta y aceite producidos en la planta de San Pedro. Distribución En la década de 1980 ARCOR llevó a cabo inversiones destinadas a agilizar el sistema de distribución y desarrolló innovaciones en el sistema de ventas, inaugurando centros de distribución en capitales del interior (Córdoba, Santiago del Estero) e iniciando la venta directa a supermercados, en sintonía con la importancia creciente que éstos fueron adquiriendo en el mercado argentino. En 1981 se habilitó el centro de distribución en Buenos Aires, sobre el Acceso Norte en Gral. Pacheco (partido de Tigre) y en 1983 se construyó un nuevo edificio de expedición en Arroyito. Otro rasgo distintivo de esta década fue la creciente inversión en packaging y publicidad, acorde con el tipo de productos ofrecidos por la empresa y con los canales de venta utilizados. La venta en supermercados requería atraer la atención del cliente mediante la comunicación visual, la presentacion de los productos —packaging, exhibidores— y la imposición de las marcas. La inversión en marketing también respondía al tipo de mercados a los que se iba dirigiendo la producción y a la competencia con las mayores empresas productoras de golosinas.

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Internacionalización: exportaciones e inversión directa Exportaciones

Durante la década las ventas al exterior se mantuvieron en general en niveles elevados, y desde 1985 su volumen aumentó a una tasa más alta que el de las ventas locales. Al igual que en los años setenta, las exportaciones sirvieron para compensar las fluctuaciones de la demanda local, pero se vieron a su vez afectadas por la inestabilidad del tipo de cambio y por las modificaciones de las reglas del juego. La política de ARCOR consistió en mantener las exportaciones aun en los años en los que no eran rentables para conservar su posición en los mercados. Las ventas al exterior se recuperaron a partir de 1982, se estabilizaron en 1983 y 1984, aumentaron entre 1985 y 1987, crecieron poco en 1988 y cayeron en 1989. Un rasgo que es preciso destacar en los años ochenta es la creciente diversificación de los bienes exportados, ya que a la exportación de golosinas se fue sumando la de insumos y la de maquinarias y equipos. La exportación de insumos (enzimas, glucosa, almidón, pellets, goma base, esencias colorantes, envases flexibles) permitió aprovechar la capacidad de producción superior a los requerimientos de las plantas locales, y se vio favorecida, al igual que la de maquinarias, por la instalación de filiales de producción en países limítrofes, que fueron equipadas con maquinas y líneas fabricadas en los talleres de Arroyito y en los de las empresas vinculadas. Los principales destinos de las exportaciones fueron América del Norte (EEUU, Canadá), los países limítrofes y otros países latinoamericanos. Para fines de la década aumentaron las ventas a Medio Oriente y a países europeos, aunque en este último caso se vieron obstaculizadas por los altos aranceles, que oscilaban entre el 38% y el 50% (mientras que en la Argentina eran del 20%). También comenzaron a abrirse nuevos mercados, con exportaciones a Japón y a países africanos. Inversión directa en el exterior. Producción y distribución En la década de 1980 la internacionalización productiva de la empresa avanzó significativamente con la adquisición del 50% de Van Dam en Uruguay y la compra de una fábrica de golosinas en Brasil (1980). El avance de la inversión directa en el exterior —que había comenzado a mediados de los años setenta con ARCORPAR, pero que tomó mucho más impulso en la década de 1980— refleja el proceso de expansión del activo y la maduración de la empresa, y se inscribe a la vez en un contexto de creciente internacionalización de firmas manufactureras argentinas, sustentada por las capacidades acumuladas tanto en el nivel de la producción como en el de la distribución y el management.

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En el caso de ARCOR las razones de la internacionalización fueron múltiples, y pueden ser analizadas a partir del modelo elaborado por Dunning —el “paradigma ecléctico”— que sostiene que la decisión de las firmas de internacionalizar su producción se basa en el aprovechamiento de las ventajas de localización ofrecidas por un país o una región determinadas, haciendo uso de las ventajas de propiedad, es decir de capacidades propias que le permiten posicionarse mejor que otros inversores en el mercado receptor. Las ventajas de propiedad de una firma pueden derivar de la posesión de activos intangibles (patentes, marcas, capacidades tecnológicas y de management) y/o de los beneficios que surgen de la operación en actividades diversas pero complementarias. La explotación de dichas ventajas puede realizarse a través de la exportación de bienes y servicios, de la concesión de licencias a otras firmas, o bien mediante la instalación de plantas propias en otros mercados. En general las empresas siguen una trayectoria que comienza con la exportación, continúa con la instalación de filiales comerciales y culmina con la de filiales de producción. También existen otras alternativas, por ejemplo cuando se crean filiales de producción que también distribuyen productos fabricados por la empresa madre en su país de origen o en otras filiales. Este fue el caso de ARCOR en Paraguay, Brasil y Uruguay, en los que no hubo inversión previa en filiales de distribución, mientras que en Chile y en otros países latinoamericanos se siguió el camino clásico. Las ventajas de localización de un país receptor son las que justifican la inversión directa como alternativa a las exportaciones. Entre ellas se destacan la posesión de recursos naturales, humanos e institucionales, así como también su costo y calidad; el tamaño y las características del mercado; el grado de estabilidad política y económica; la disponibilidad y costo de la infraestructura; los costos de transporte; el tipo de cambio y las políticas públicas. En el momento en que ARCOR instaló filiales en el exterior sus principales ventajas de propiedad derivaban de su capacidad tecnológica y productiva y de su experiencia en el campo de la distribución. En el plano tecnológico era capaz de sustentar desarrollos productivos en condiciones favorables con respecto a los competidores locales, y en el plano comercial contaba con una larga experiencia exportadora y una aceitada red de distribución en Argentina, que sirvió de modelo en los países hacia los cuales se canalizó la inversión. Por otra parte la decisión de operar plantas en el extranjero respondió a factores de diverso orden. En primer lugar a la saturación del mercado local, lo que implicaba que toda estrategia de expansión productiva debía contemplar la inversión en otros países. En segundo término, uno de los objetivos de la inversión directa era fortalecer la posición exportadora de la empresa, ya que las filiales combinaban la producción in situ con la distribución de productos importados de la Argentina. Dichos productos comprendían bienes de consumo (golosinas y otros) pero también insumos producidos por ARCOR en

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Argentina, y maquinaria, equipos y repuestos fabricados en los talleres de la empresa. Las fábricas en terceros países producían no sólo para los mercados internos sino también para la exportación. Para ello cumplían un papel central las ventajas de localización. En el caso de Paraguay, servía de trampolín para las ventas a otros países gracias a los acuerdos de la ALALC y la ALADI. Además de las ventajas específicas de cada uno de los países en los que se concretó la inversión, la internacionalización fue parte de una estrategia de consolidación de un mercado regional apuntando a la creciente integración con las naciones limítrofes, que se vio reforzada institucionalmente con la creación del MERCOSUR. Brasil La instalación en el mercado brasileño se concretó a través de la compra de Nechar S.A., una pequeña fábrica de golosinas de la localidad de Rio das Pedras, en el Estado de San Pablo. ARCOR adquirió la totalidad del paquete accionario por el valor de 825.000 dólares, y realizó un aporte de un millón de dólares para ampliar el capital y reequipar la empresa. La decisión de invertir en Brasil respondía a motivaciones diversas. Se trataba de un mercado de 120 millones de habitantes —cuatro veces mayor que el argentino— y con una elevada tasa de crecimiento anual. Además la empresa consideraba a la inversión en Brasil como parte de una estrategia de integración regional, en el marco de la política de acercamiento entre ambos países y de los tratados comerciales en América Latina. La inversión en Nechar fue la primera experiencia de ARCOR en un mercado exterior grande y competitivo, muy distinta de la de Paraguay y de la de Uruguay, con prácticas comerciales diferentes, con diferencias culturales (empezando por el idioma), y con la presencia de empresas muy fuertes en la producción de chocolates (Nestlé, Kraft, Garoto). El mercado más atomizado era el de golosinas, sin un líder definido. En él la posición de ARCOR fue más fuerte que en chocolates, y su participación mayor fue en chicles. En conjunto la experiencia de los primeros años en Brasil no fue del todo satisfactoria, por las características del mercado y por las dificultades iniciales para adaptarse a él. La planta de Nechar fue ampliada y modernizada con maquinaria y equipo diseñado y fabricado por ARCOR en Argentina. Entre 1980 y 1987 la producción se elevó de 4 a 100 toneladas diarias. Se destinaba tanto al mercado brasileño —en el que a fines de la década de 1980 participaban con el 10% de las ventas de caramelos— como a la exportación. Para la distribución en Brasil se utilizó el mismo sistema que en Argentina, con ventas a mayoristas en una primera etapa y a través de distribuidores oficiales en una segunda, y con venta directa a supermercados. Nechar también importaba y comercializaba productos elaborados por ARCOR en Argentina.

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Nacimiento y desarrollo del grupo económico

Para fines de la década de 1980 ARCOR se había convertido en uno de los grandes grupos económicos de la Argentina, con inversiones diversificadas y una estructura en la que la empresa madre funcionaba como cabeza de un conjunto de firmas legalmente autónomas. La conformación de sociedades vinculadas, es decir de empresas independientes de las que ARCOR controlaba la totalidad o la mayoría accionaria, se había iniciado en los años sesenta con la creación de firmas para la producción de insumos y maquinarias (Ideal, Fripack, Industrias Mark) y continuado en los setenta con la constitución de Misky, Pancrek, Vitopel y Cartocor, con la compra de una fábrica de dulces en Santiago del Estero y con la participación en ARCORPAR y Van Dam en el exterior. También en la década de 1970 se constituyó Milar (en asociación con una empresa extranjera), y ARCOR adquirió un frigorífico en Córdoba (Colcar) y creó una empresa constructora (Constructora Mediterránea). En la década de 1980 el número de sociedades vinculadas se incrementó con la creación de once empresas en la Argentina en zonas de promoción industrial y de nuevas filiales en el exterior (de producción en Brasil y de comercialización en otros países). En la base de la constitución del grupo estaba la estrategia de integración y diversificación desplegada por ARCOR desde su nacimiento, pero mientras que hasta fines de la década de 1960 la firma creció sobre todo agregando plantas de producción en el complejo de Arroyito, en las décadas sucesivas fue incorporando el control de terceras empresas. Este proceso fue acompañado por una creciente descentralización geográfica, ya que a fines de los años ochenta ARCOR operaba en ocho provincias de la Argentina y tenía filiales de producción en tres países limítrofes. La constitución de sociedades independientes fue producto de la dinámica de expansión de la empresa, en la medida en que la descentralización era funcional a sus crecientes dimensiones, y se explica también por las vías a través de las cuales se concretó dicha expansión. Por una parte la utilización de los sistemas de promoción implicaba la constitución de nuevas sociedades que se acogían a las exenciones impositivas. Por otra las inversiones en el exterior tanto en filiales de producción como de distribución implicaron también la creación de firmas independientes. Por último la asociación con otras empresas, como fue el caso de Milar, también obligaba a la formación de sociedades legalmente autónomas. En el gráfico 2-1 puede observarse la expansión de la firma a través de plantas y de sociedades vinculadas dentro del territorio nacional, que reflejan la estructura del grupo para fines de la década de 1980.

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Organización de la producción y el management. La reestructuración de la empresa

Un rasgo distintivo de la década de 1980 fue el incremento de la inversión en management y una política sostenida de reducción de costos a través de mejoras en la organización de la producción y en los sistemas de información y comunicación de la empresa. En este campo ARCOR desarrolló una estrategia ofensiva con el objeto de incrementar su competitividad en un contexto en el que se iban achicando los márgenes de protección estatal al sector manufacturero y en el que el alza de las tasas de interés incentivaba la búsqueda de mayores niveles de eficiencia. Ya desde fines de la década de 1970 se habían tomado medidas para mejorar y actualizar la organización de la firma, para disponer de información correcta sobre costos, para sistematizar los controles de calidad y para agilizar la comunicación con las empresas relacionadas. Dos medidas clave fueron la adopción de un nuevo organigrama (1977) y la creación de un centro de cómputos para todas las sociedades del grupo (1978). Durante los años ochenta la preocupación por llevar adelante en la organización cambios y mejoras destinados a incrementar la productividad fue constante. Desde comienzos de la década se reorganizaron las líneas de fabricación en Arroyito y en Misky, y se redujeron costos por economías de escala. También se reestructuró la producción, derivando productos de una fábrica a otra y discontinuando la fabricación de otros. En 1985 se unificó la estructura de ventas de ARCOR y Misky, y al año siguiente se produjo la fusión de ambas empresas por absorción de esta última. Otras cuestiones clave fueron la mejora de los sistemas de información y la búsqueda de fluidez de análisis, de flexibilidad operativa y de sincronización de los mandos, con la finalidad de garantizar la correcta toma de decisiones. Se analizó en forma recurrente la adecuación de los esquemas y de los métodos y procedimientos, y en 1985 se conformó un grupo de trabajo, en el nivel ejecutivo, para planificar el sistema de informaciones de la empresa y las firmas relacionadas. Las memorias anuales reflejan en forma permanente la decisión de “tomar las decisiones necesarias en los momentos oportunos” (1987) y de “adecuar las estructuras a los nuevos tiempos” (1988). A lo largo de los años ochenta se hizo cada vez más evidente que la estructura del grupo no respondía adecuadamente a sus dimensiones y a su complejidad. Para fines de la década la empresa contaba con 23 plantas de producción localizadas en ocho provincias y con filiales de producción en cuatro países latinoamericanos, y desde 1961 hasta 1988 el activo se había multiplicado por treinta. Esta expansión no había sido acompañada por cambios equivalentes en la estructura, generándose un fuerte desequilibrio entre las dimensiones y la descentralización que había alcanzado el grupo, por una

Golosinas (1988)

Conservas (1985)

Envases flexibles (1979)

Maquinarias (1951)

Envases flexibles (1986)

Alcoholes harinas de maíz, aceite, snacks (1978)

Central energética (1994)

Glucosa (1956)

Envases hojalata (1987) Productos de insumos y maquinarias

Gráfico 2-1. Unidades Productivas – Expansión Nacional

Envases hojalata (1985)

Enzimas (1981)

Cartón y cajas (1954)

Arroyito - Córdoba

Envases flexibles (1988)

San Juan

Alimentos en polvo (1988)

Catamarca

Plantas de productos finales

Pulpa de fruta (1972)

Mendoza

Pan dulce y alfajores (1987)

Explotaciones agropecuarias (1953)

Frigorífico (1975) Central energética (1994) Río IV

Córdoba

Caramelos y golosinas (1951)

Maquinarias (1965)

Impresión del material flexible (1960)

Córdoba, Santa Fe, NOA

Galletitas LIA (1997)

Chocolates (1994)

San Luis Dulces y mermeladas (1987)

Galletitas Salto (1995)

Cartón y cajas (1980)

Entre Ríos

Glucosa (1975)

( ) Año de fundación

Sabores (1988)

Cartocor envases plásticos (1997)

Buenos Aires

Caramelos y golosinas (1970)

Tucumán

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parte, y una estructura centralizada y con una conducción muy personalizada, por la otra. La firma había evolucionado desde una estructura simple hasta la forma multidepartamental, pero a medida que avanzó la década de 1980 esa estructura dejó de responder adecuadamente a la estrategia de expansión de la empresa, que se había ido transformando en un grupo económico crecientemente diversificado. ARCOR seguía siendo de propiedad familiar, con una gestión muy centralizada y personalizada en la figura de Fulvio Pagani, que “hablaba hasta con el último vendedor” y que “tiraba ideas para todo”, de acuerdo con el testimonio de sus colaboradores. A fines de la década se contrató a una consultora para que realizara un diagnóstico de la situación de la empresa, y en 1990 se adoptó una nueva estructura más acorde con las dimensiones y las características que había adquirido ARCOR (véase el gráfico 2-2). La nueva estructura organizativa, que fue anunciada a comienzos de diciembre de dicho año, contemplaba una mayor descentralización. Se trataba de una estructura multidivisional, de tipo holding, organizada a partir de unidades de negocios, de áreas geográficas y de unidades funcionales, con cada división a cargo de un gerente general con un alto grado de autonomía. A su vez, algunas funciones generales se centralizaban en dos sectores, Coordinaciones y Servicios Centralizados. También en la década de 1980 se introdujeron cambios en el management, ya que en algunas áreas se evidenciaban déficit de gestión y de recursos. Hasta entonces la empresa se había enfocado prioritariamente en la gestión de la producción y la distribución, mientras que otras áreas —finanzas, recursos humanos y marketing— habían quedado relativamente rezagadas. El marketing se fue adaptando paulatinamente a los cambios generados por la evolución de ARCOR y por la ampliación de los mercados en los que competía. En una primera etapa, hasta mediados de la década de 1960, las inversiones en este rubro fueron muy limitadas, lo cual se justificaba porque el eje de la estrategia de la empresa era la producción de un bien de bajo costo y en alto volumen. Desde los años setenta esta situación se fue modificando en la medida en que fue diversificando su producción, lo cual requirió un incremento de la inversión en marketing adecuada a las nuevas características de su portafolio. En la década de 1980, en forma paralela a su expansión, la empresa intensificó su inversión en este campo, que desde los años noventa recibió un nuevo impulso, en un contexto más competitivo que el de las décadas precedentes. En finanzas los principales cambios se introdujeron a partir de 1987, en respuesta a las dificultades del contexto macroeconómico y a la crisis generada

División Agropecuaria

División Derivados de Maíz

División Dulces y Conservas

División Golosinas

Coordinación de Recursos Humanos

Coordinación de Proyectos

Importación/Exportación

Publicidad y Packaging

Operaciones Financieras

Suministros

Servicios Centralizados

Coordinación de Planeamiento y Control

Gráfico 2-2. Estructura organizativa de ARCOR, diciembre de 1990.

Coordinación Industria

Presidencia Vicepresidencia

Dirección Ejecutiva

Directorio

Coordinación de Administración

División Comercio Exterior

División Negocios en el Exterior

División Distribución y Ventas

División Empresas Conjuntas

División Papeles y Cartones

Coordinación de Informática

Coordinación de Legales

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por la sobreinversión en activos, que llevó a la contratación de nuevos cuadros y a una reorganización del sector. El 29 de diciembre de 1990 Fulvio Salvador Pagani falleció en un accidente, tres semanas después de haber anunciado la reestructuración de ARCOR. Con la muerte de quien fuera presidente desde su creación se inició una nueva etapa en historia de la firma, en la que la adopción de una nueva estructura y el desafío de continuar sin Fulvio Salvador Pagani coincidieron con el inicio de cambios profundos en el contexto, signado desde entonces por el proceso de reestructuración, desregulación y apertura, la convertibilidad y el avance de la integración regional en el marco de la globalización de la economía. BALANCE DE CUATRO DÉCADAS El recorrido por la historia de ARCOR en sus primeros cuarenta años remite a la pregunta formulada en la introducción, esto es, cómo explicar su crecimiento constante y su paso de la pyme al grupo económico multinacional, en un contexto económico complejo y cambiante, en el que muchos de los grandes jugadores de los años cincuenta y los sesenta enfrentaron situaciones muy críticas en las décadas siguientes. Esta pregunta lleva a su vez a plantear la especificidad del caso, tratando de identificar las fortalezas de la firma y ciertos rasgos de su estrategia que le otorgan características diferenciadoras. La producción en gran escala de un solo bien —que se mantiene durante los primeros quince años— aparece como una estrategia innovadora en el rubro de la producción de golosinas, al igual que la integración para la producción de insumos y la fabricación de maquinaria. La competitividad de la empresa se sustentó desde los primeros tiempos en las economías de escala y en la autoproducción, que permitió reducir sensiblemente los costos y los precios. Un segundo rasgo característico fue la permanente innovación tecnológica desde fines de la década de 1950, a través de la compra o la copia de maquinaria y equipo de última generación. Ello no sólo permitió dar un salto en la producción a comienzos de los años sesenta, sino que fue una estrategia que la empresa mantuvo a lo largo del tiempo. Un aspecto destacable de la historia de ARCOR es que tuvo una política de reinversión permanente de utilidades, a costa de la distribución de dividendos, y que las inversiones se dirigieron hacia actividades productivas aun en momentos en que las condiciones del contexto impulsaban a otras firmas a apostar a la inversión financiera. En la segunda mitad de la década de 1980 la sobreinversión en activos llevó a la empresa a una situación crítica, pero esta debilidad se convirtió en una fortaleza a comienzos de los años noventa, al encontrarse en condiciones de competir exitosamente ante la apertura de la economía.

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La integración productiva fue una respuesta adecuada al contexto de la Argentina de la sustitución de importaciones, pero no fue adoptada por otras empresas del sector en la misma medida en que lo hizo ARCOR. No era sin duda la única estrategia que garantizara la expansión, y otras firmas pudieron crecer y competir siguiendo otros senderos. Sin embargo ARCOR fue la única empresa de golosinas que se transformó a la vez en un grupo económico diversificado y en una de las mayores firmas de capital nacional. La combinación de integración y diversificación suele acompañar a los procesos de expansión de las firmas, ya que la saturación de los mercados genera como respuesta la producción de nuevos bienes. La diversificación de ARCOR tiene algunos rasgos particulares. Por una parte que respondió no sólo a la búsqueda de nuevos mercados sino también a la necesidad de ampliar la gama de productos para potenciar la red de distribución y obtener economías de gama. Otro rasgo por destacar es la inversión en actividades agropecuarias, que tuvieron una importancia significativa hasta comienzos de los años setenta, como estrategia de diversificación de riesgos y de resguardo financiero. Otra ventaja estratégica que se evidenció desde el comienzo fue la construcción de una red de distribución con alcance nacional basada en la venta a través de mayoristas, de distribuidores de cigarrillos y de distribuidores oficiales en los primeros tiempos, y con ventas directas a supermercados desde la década de 1980. La venta a mayoristas, a través distribuidores de cigarrillos y de distribuidores oficiales le otorgaron ventajas sobre sus primeros competidores naturales, que fueron las pequeñas y medianas empresas del interior del país. Por otra parte la construcción de una red capilar de distribución en las provincias le dio ventajas sobre los grandes jugadores, cuyo foco apuntaba prioritariamente a los centros urbanos. Otros tres puntos se destacan en el campo de la distribución. Uno de ellos es la idea de dejar como reserva el área metropolitana, privilegiando las ventas hacia mercados del Interior, con productos de consumo masivo y a precios accesibles. El segundo es la estrategia de ir pasando de productos indiferenciados a marcas, con un énfasis creciente en el packaging y en la publicidad desde los años setenta. Un tercer elemento diferenciador fue que la empresa tuvo tempranamente una política exportadora, apuntando a mercados muy competitivos, como los EEUU, además de los limítrofes y de otros países de América Latina, con el objeto de obtener señales de calidad. Ya en la década de 1970 las exportaciones alcanzaron el 10% de las ventas totales, proporción que se duplicó en los años ochenta. También se ubicó ya desde los años setenta entre las empresas argentinas que crearon filiales de producción en el exterior, iniciando desde entonces un proceso de multinacionalización. ARCOR apuntó tempranamente al mercado regional que más tarde conformó el MERCOSUR, ya que las primeras inversiones directas las efectuó en Paraguay, Uruguay y Brasil.

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El caso Arcor

Una cuestión relevante para la historia comparada es que la empresa conservó una gestión muy centralizada y personalizada en la figura de Fulvio Salvador Pagani hasta su muerte el 29 de diciembre de 1990. Ello se dio a pesar de que en los años ochenta las dimensiones de ARCOR la ubicaban entre las grandes empresas nacionales, y de que ya para entonces la producción estaba muy descentralizada y que de hecho ya constituía un grupo económico integrado por sociedades vinculadas. Las mayores ventajas de esta situación eran la visión estratégica de Fulvio Pagani y su capacidad reconocida de liderazgo. Ello se había hecho evidente ya desde los comienzos, y continuó siendo así por cuatro décadas, más allá de que existiera una complementación entre las habilidades de los diferentes socios. De todos modos, hacia mediados de la década de 1980 se iba haciendo evidente la asimetría entre una estrategia de expansión constante y una estructura que no se actualizaba a la misma velocidad. Esta asimetría, explicitada en la consultoría realizada a fines de los años ochenta, desembocó en la reestructuración de 1990, a partir de la cual se decidió el paso a la estructura multidivisional, que cristalizó en lo organizativo lo que era ya una realidad, es decir la existencia de un grupo en el que ARCOR cumplía el rol de holding. Paralelamente ARCOR había privilegiado hasta entonces la inversión en producción y distribución, mientras que otros aspectos habían recibido menos atención, generando un desequilibrio entre las áreas funcionales. Parte del éxito de la empresa en los años noventa se explica por su capacidad de revertir esta situación en la década previa, sobre todo en marketing y finanzas, en respuesta a los cambios internos y de contexto y —en el rubro finanzas— a la crisis de fines de la década de 1980. Dos aspectos de la evolución de ARCOR son particularmente relevantes para la historia comparada. El primero se refiere a las formas que adquiere la gran empresa en sociedades de desarrollo tardío, en las que la integración productiva, la diversificación y la formación de grupos económicos son una respuesta a contextos con alto grado de incertidumbre, costos de transacción elevados, escasez de recursos gerenciales y mercados reducidos. El caso de ARCOR presenta algunos rasgos paradigmáticos y otros particulares, como su no diversificación hacia actividades no productivas o su estructura de empresa familiar con gestión muy centralizada hasta fines de los años ochenta. Estas especificidades —que se vinculan con la presencia de una cultura industrialista y de vínculos interpersonales muy fuertes— revelan sin duda la variedad de las estrategias y los modelos organizativos a partir de los cuales pueden construirse empresas exitosas. Un segundo tema crucial es cómo se construye una empresa competitiva en un contexto de alta protección y de industria subsidiada, como el de la Ar-

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gentina de la sustitución de importaciones. El caso de ARCOR permite observar cómo a lo largo de cuarenta años la empresa creció gracias a su capacidad innovadora pero también gracias a los subsidios ofrecidos por el Estado en forma de créditos, promociones, exenciones impositivas, reintegros y otras medidas destinadas a favorecer a las empresas privadas. Ambas estrategias — obtención de ventajas gracias a la protección estatal y creación de capacidad competitiva— no fueron en este caso específico alternativas sino complementarias.

CA P Í T U LO

3 Construcción de una empresa regional en un marco de transformación institucional: la experiencia de los años noventa Bernardo Kosacoff Fernando Porta E. Alejandro Stengel

➣ El desempeño en la década de 1990 ➣ Incorporación y generación de capacidades tecnológicas ➣ El desarrollo de capacidades en marketing y el proceso de comercialización y distribución ➣ Los recursos humanos ➣ La evolución financiera ➣ La inserción externa. Exportaciones e internacionalización productiva ➣ La acción con la comunidad

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EL DESEMPEÑO EN LA DÉCADA DE 1990 El punto de partida corporativo

El desempeño de ARCOR en la década de 1990 se compara muy favorablemente con cualquier indicador del comportamiento de la economía argentina, y en particular de su sector industrial. Esta evidencia da cuenta de una estrategia exitosa y de un conjunto de decisiones apropiadas de la firma frente a los cambios introducidos en el diseño macroeconómico y en las condiciones generales de competencia. Indudablemente la empresa hizo una buena lectura y comprensión del escenario y los desafíos abiertos por la implementación del programa de reformas estructurales y el éxito del plan de estabilización de 1991, y en esta virtud reside una parte de la explicación de su favorable trayectoria. Otra parte, muy importante, de su éxito se explica por los saberes y la infraestructura acumulados en su propia historia. La nueva economía de los años noventa en Argentina encuentra a ARCOR en plena madurez de un proceso evolutivo de 40 años, a lo largo del cual había desarrollado ventajas competitivas específicas, afirmadas en fuertes capacidades de producción, comercialización y distribución —fundamentalmente en el interior del país— y en la calificación de sus recursos humanos para la gestión operativa de la empresa. Contaba ya con un proceso de manufactura moderno y altamente integrado, con producción en gran escala y a bajo costo, y asistido por una incorporación permanente de las mejores prácticas internacionales. En la década de 1980 había experimentado, en particular, un fuerte proceso de inversión y crecimiento, diversificándose productiva y geográficamente a partir del aprovechamiento de los regímenes regionales de promoción, instalando siete plantas nuevas en las provincias de Catamarca, San Juan y San Luis. En el contexto predominante de estancamiento de la demanda y de desorden macroeconómico de esa década, los retornos devengados de estas inversiones resultaron en el inicio mucho menores que los esperados, y la empresa atravesó una delicada situación financiera. Sin embargo, una vez saneada ésta en el marco de un proceso de liquidación de algunos activos, ARCOR disponía de una fuerte capacidad productiva, reestructurada y tecnológicamente al día. Esta infraestructura sitúa a la firma en un punto de partida inmejorable cuando, en el período inmediatamente posterior al Plan de Convertibilidad y a la estabilización abrupta de los precios internos, el consumo doméstico se dispara. En ese momento el posicionamiento relativo de ARCOR se beneficia por la debilidad del proceso de inversión previo de sus competidores locales y por la escasa actividad en el mercado argentino de las filiales de los grandes productores internacionales. Esta ventaja inicial se mantiene aún luego de producirse el arribo de los grandes competidores internacionales, aproximadamente a mediados de la década, dado el tiempo necesario para el aprendizaje por parte de

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El caso Arcor

éstos de las características idiosincráticas del mercado en este tipo de productos. En cierto sentido podría decirse que ARCOR cosechó en los años noventa lo que, a contramano de la práctica difundida de privilegiar el movimiento financiero de corto plazo, había sembrado en la década anterior. Al mismo tiempo disponía, entre sus capacidades diferenciales, de un área de comercialización con un vasto conocimiento del mercado, en particular en el interior del país, y de excelentes habilidades en las rutinas cotidianas de operación de la empresa, desde los aspectos de la distribución hasta la gestión de compras. Por otra parte, si bien adolecía de déficit organizativos y en los métodos de gestión, ya en 1990 contaba con un diagnóstico bastante ajustado de estos problemas y con una propuesta de rediseño de las estructuras administrativa y de decisión. Esto le permite enfocar su reestructuración y responder a las exigencias de una organización crecientemente compleja, incluyendo una mayor profesionalización de sus cuadros directivos y gerenciales e intentando que los niveles de excelencia en el ámbito productivo se repliquen en las otras áreas del grupo (desarrollo de recursos humanos, marketing y administración). La fortaleza de esta decisión y la voluntad y la capacidad de la empresa para llevarla adelante son desafiadas cuando, en el mismo comienzo del proceso de reestructuración interno, desaparece trágicamente Fulvio Salvador Pagani, quien había liderado indiscutiblemente la expansión de ARCOR desde su creación y había sido el artífice de la nueva propuesta organizativa. A pesar de este hecho traumático, y a favor de la conciencia del conjunto de la dirigencia de la firma, no sólo se recorre la transición hacia el nuevo modelo de conducción sino que éste se revela igualmente apropiado y exitoso. En este marco cobra relevancia la figura de Luis Alejandro Pagani, quien con 35 años de edad asume la presidencia de la empresa en 1993, consolida el proceso de transformación y conduce las estrategias y el fuerte crecimiento de ARCOR en esta década. El nuevo contexto económico e institucional En líneas generales puede decirse que la microeconomía, entendida como el conjunto de prácticas tecno-productivas, organizativas y de gestión de cualquier empresa, responde, en gran medida, a las señales y al esquema de incentivos emitidos por la situación y por las reglas macroeconómicas, por las normas e instituciones reguladoras y por las formas de competencia prevalecientes. Este contexto, que no siempre ni necesariamente es perfectamente conocido por la firma, condiciona ex ante y valida ex post su estrategia. A su vez, ante cambios sustanciales en el contexto, la empresa requiere de un tiempo de aprendizaje para adaptar su estrategia, modificar sus rutinas y seleccionar los mejores procedimientos. En la Argentina las reglas e instituciones económicas y las condiciones de competencia se modificaron drásticamente con el cambio de década. Resulta

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conveniente, entonces, a efectos de evaluar el replanteo estratégico de ARCOR y su desempeño posterior, resumir los principales cambios ocurridos en la macroeconomía a principios de la década de 1990 y sus potenciales efectos sobre los comportamientos microeconómicos en general. De la hiperinflación a la estabilidad de precios: i) explosión del consumo de alimentos (principalmente en el ciclo de auge 1991-94) y fuerte aumento de la demanda dirigida a la empresa; ii) reducción de los costos de transacción y replanteo del vínculo con el mercado y del grado de integración de actividades intrafirma; iii) reactivación de los mercados interno y externo de crédito privado y aumento y diversificación de la disponibilidad de préstamos para las firmas grandes y bien posicionadas; iv) desaparición del rezago inflacionario y aumento de la presión tributaria efectiva para los contribuyentes. De una economía semicerrada y mercados poco desafiables a una economía abierta y mercados más competitivos: i) mayor presión competitiva de las importaciones y reducción del margen de mark up para las firmas instaladas; ii) abaratamiento relativo de la importación de bienes de capital y facilidades para la modernización del parque de maquinarias; iii) ingreso de grandes productores multinacionales y mayor competencia por diferenciación de productos y especialidades; iv) integración en el MERCOSUR y ventajas relativas para las firmas con una implantación regional ya desarrollada; v) necesidad de mayor participación en mercados globales y escaso know how de las firmas locales para la exportación y la internacionalización. Del financiamiento relativamente barato al financiamiento caro: i) pasaje de una tasa de interés negativa a otra fuertemente positiva en términos reales, profundizando los efectos de la reforma financiera de 1977; ii) eliminación o disminución de los regímenes de promoción de la inversión y mayor exigencia de autofinanciamiento para el desarrollo de nuevos emprendimientos; iii) rigidez del tipo de cambio nominal y eliminación de las alteraciones de paridad como método de licuación de pasivos financieros. En una muy apretada síntesis podría decirse que este conjunto de condiciones había instalado para una empresa centrada en la producción industrial como ARCOR un escenario en el que, a diferencia del pasado, por una parte ya no podían esperarse márgenes de rentabilidad altos o extraordinarios, y por la otra debía prestarse una atención primordial a los problemas de la demanda y de desarrollo del mercado, ampliando aceleradamente los canales de comercialización y la oferta de productos. Los desafíos e hitos centrales

En línea con este diagnóstico, ARCOR decide consolidar su posición en los mercados que constituían su fortaleza básica (golosinas y conservas, y el in-

158

El caso Arcor

terior del país) y desarrollar aquellos otros en los que tenía una baja presencia, pero que le podrían garantizar un crecimiento sostenido a mediano y largo plazo (chocolates, alfajores, galletitas, Buenos Aires y el canal de supermercados). Para garantizar la viabilidad de esta estrategia se plantea avanzar rápidamente en el nuevo modelo organizativo, desarrollar una nueva imagen corporativa y potenciar las capacidades de marketing —con un desarrollo agresivo del mercado a partir de poner énfasis en la innovación en materia de productos—, desplegar su proceso de internacionalización —vía exportaciones y a través de inversiones directas en el exterior—, reducir su grado de integración productiva externalizando actividades, y modificar su patrón de especialización, concentrándose en el core business. Desde el punto de vista de su operatoria microeconómica, estas acciones se inscriben en un triple pasaje: i) de un modo de gestión de tipo predominantemente familiar a uno basado en una estructura y saberes profesionales, en este caso bajo el liderazgo de Luis A. Pagani; ii) de un conjunto de preocupaciones centradas en el lado de la oferta (producción y distribución) a una atención preferente al marketing y a la situación de la demanda; y iii) de la concentración en productos masivos a la diferenciación por calidad y variedad. La estrategia definida por ARCOR implicaba atender prioritariamente los mercados de productos con mayor potencial de crecimiento para la firma, aquellos en los que su share era relativamente débil, desarrollando a la vez mayor volumen y mejores precios. El prestigio de su marca “Bon O Bon” (que data de principios de los años ochenta) y el éxito alcanzado por el lanzamiento de sus chocolates Cofler y su penetración en el mercado de chocolates finos (1990) constituyeron los pilares iniciales de esta nueva estrategia. La compra de la empresa Águila (1993), con marcas prestigiosas y capacidades artesanales de excelencia, y el desarrollo de una planta greenfield y con tecnología actualizada según los mejores parámetros internacionales en Colonia Caroya (1994) son dos hitos en la construcción de logros significativos en chocolates, alfajores y bombones. La fabricación de galletitas fue otra área estratégica de crecimiento. Se trataba de un mercado de participación minoritaria por parte de ARCOR y, si bien existía un consenso sobre sus potencialidades de expansión por vía de la sofisticación del consumo, aparecía dominado por las dos grandes empresas líderes —de origen nacional—, que controlaban el estratégico mercado de Buenos Aires. Sin embargo, en un primer momento cierta parálisis en el accionar de ambas, por encontrarse en sendas negociaciones para su venta a dos gigantes transnacionales, y, posteriormente, la demora de estos últimos en adaptarse al mercado argentino, abrieron una oportunidad bien aprovechada por ARCOR. Desarrolló una planta manufacturera de última generación en Salto (1995, Buenos Aires), tomó el control total de su asociada LÍA —empresa mediana con

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159

buena presencia en el interior— y posicionó una variedad importante de productos y marcas. Cabe señalar que a través del proceso de distribución a los diferentes puntos de venta minoristas, cuya estructura y control conformaron siempre una de las fortalezas competitivas de ARCOR en el mercado interno, la firma desarrolló y aprovechó ventajosamente en esta etapa de los años noventa fuertes economías de scope. Su amplia gama de productos dentro de diferentes genéricos le permitió combinar masividad y volumen en alimentos y galletitas con elevados márgenes relativos en golosinas y chocolates. Este último atributo, en particular, favoreció también sus estándares de negociación con los supermercados, canal de comercialización imprescindible para viabilizar la estrategia de expansión. Paralelamente fue clave el proceso de ocupación paulatina de diversos mercados internacionales, en especial la región del MERCOSUR y Chile. Se adoptó, en primer lugar, un plan integral de expansión comercial que resultó en un crecimiento y diversificación acelerados de exportaciones y nuevos destinos. Este proceso de internacionalización se complementó con la conformación de una verdadera empresa multinacional latinoamericana a través de una estrategia agresiva en Chile —con la adquisición de la empresa productora de golosinas, chocolates y galletas Dos en Uno (1998), la que a su vez ya tenía buena presencia en otros países latinoamericanos— y en Brasil, con el desarrollo de una inversión greenfield en una fabrica de chocolates de última generación tecnológica (1999). ARCOR 1991-99: desempeño comparado con el sector industrial y el país El desempeño de ARCOR a lo largo de la década de 1990, en comparación con la evolución de los principales agregados económicos de Argentina, de la industria local y del sector de alimentos y bebidas en particular, resulta extremadamente dinámico. En lo que sigue se analiza en detalle el comportamiento de diversas variables representativas. Medida entre puntas del período, la facturación de ARCOR creció el 296,4 %, contra el 38,6% y el 23,5% del valor bruto de producción del país y del conjunto del sector industrial, respectivamente. Esta performance significa, en promedio, una tasa anual de crecimiento de la firma del 12,8%, que triplica a la correspondiente a la producción nacional total (4,2%) y es cinco veces superior al ritmo de expansión anual de la industria (2,7%). En el agregado de golosinas, por ejemplo, el crecimiento del índice de volumen físico de la producción de ARCOR fue del 76,8% para todo el período, a una tasa anual promedio de 7,4%. Esta resulta muy superior a la evolución estimada para una variable similar en el país (4,2%), en el sector manufacturero (2,7%) y en la industria de alimentos y bebidas (3,8%).

160

El caso Arcor

El contraste en la evolución del personal ocupado es igualmente notable. Mientras toda la economía argentina creaba en los diez años analizados un 10,1% de puestos de trabajo adicionales y la industria manufacturera expulsaba un 22,4% de su fuerza laboral ocupada, perdiendo el sector alimenticio un 12,9% de su personal, la ocupación en ARCOR aumentó 85,3%, es decir, a un ritmo de apertura de puestos e incorporación de trabajadores del 8% anual. Si se considera la evolución de la productividad por persona ocupada, el crecimiento en ARCOR (77% entre puntas) también se compara muy favorablemente con el registrado en el total nacional (25,9%) y en el sector industrial (59,2%). Ahora bien, debe considerarse además que, siendo la tasa relativamente más alta, la productividad de esta empresa aumenta en el marco de una considerable expansión de su propio empleo. Esta tendencia contrasta drásticamente con los agregados nacionales, en particular con la industria manufacturera, donde una parte importante del crecimiento de la productividad laboral se explica por la expulsión absoluta de mano de obra. Indudablemente la dinámica evolución de la productividad en ARCOR guarda relación con los cambios organizacionales y de gestión introducidos, la modernización y optimización continuas de los procesos productivos, la incorporación de nuevos equipamientos y el desarrollo de plantas state-ofthe-art. Las inversiones de la firma se expandieron fuertemente en estos años, registrándose un crecimiento total de las mismas del 723,1%, coeficiente que resulta casi ocho veces superior al experimentado por el total nacional (93,1%), nivel ya considerado, generalmente, como promisorio. En la evolución de la empresa los picos de inversión (medidos en relación con la facturación) se presentan en las fases 1992/93 y 1997/98. En el resto del período el proceso es sostenido por flujos relativamente menores. En cuanto al desempeño exportador, la comparación arroja similares consideraciones. Las ventas externas de ARCOR crecieron a un promedio anual de 24%, acumulando una variación total entre 1991 y 1999 de 454,5%. En el mismo período las exportaciones globales de Argentina no llegaron a duplicarse, expandiéndose un total de 94,5%; las correspondientes a bienes industriales, que registraron un comportamiento más expansivo que el promedio, sin embargo, tuvieron un crecimiento (158,5%) algo menor de la mitad del alcanzado por la empresa. Esta performance acentuó la relativamente mayor orientación externa de ARCOR, cuyo coeficiente de apertura exportadora pasó del 9,5% en 1991 al 18,1% a finales de la década, niveles que, una vez más, son muy superiores a los estimados en el caso de Argentina (3,7% en 1991 y 5,2% en 1999), o del sector industrial (7,9% en 1991 y 12,2% en 1999). Es importante señalar que, si se compara el desempeño de ARCOR con el verificado para una muestra de grandes empresas y conglomerados, las evidencias van en la misma dirección que las presentadas en los párrafos

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161

anteriores. En todo caso el comportamiento diferencial de la empresa no se explica por un exceso de representación de las firmas medianas o pequeñas en los agregados totales. En efecto, si se considera en la comparación solamente la muestra de las 500 empresas de mayor nivel de facturación de Argentina, ARCOR duplica el crecimiento relativo del valor de producción (ventas totales) de ese grupo selecto. A su vez la expansión de su planta de personal, ya consignada más arriba, contrasta con la caída del empleo de 10,5% en el conjunto de las 500. El desempeño de ARCOR en el contexto argentino (1991-1999) (índice 1991 = 100) Índice del volumen físico de la producción 200 180 160 140 120 100 80 1991

1993

1995

Alimentos y bebidas PIB

1997

1999

PIB industrial ARCOR

Índice de exportadores 700 600 500 400 300 200 100 0 1991

1993 PIB PIB industrial

1995

1997 ARCOR

1999

162

El caso Arcor

Coeficiente de inversión en valor de producción 25% 20% 15% 10% 5% 0%

1991

1993

1995

ARCOR

1997

1999

PIB

Índice de empleo 200 180 160 140 120 100 80 60

1991

1993

1995

1997

1999

Alimentos y bebidas PIB

PIB industrial ARCOR

Coeficiente de exportaciones en producto 20% 15% 10% 5% 0%

1991

1993 PIB PIB industrial

1995

1997 ARCOR

1999

Globalizar desde Latinoamérica

163

Índice de valor de producción 200 180 160 140 120 100 80

1991

1993

1995

500 grandes empresas

1997

1999

ARCOR

Índice de la productividad laboral 240 220 200 180 160 140 120 100 80

1991

1993

1995

1997

PIB PIB industrial

1999

ARCOR

Índice de valor de inversión 240 220 200 180 160 140 120 100 80

1991

1993 PIB

1995

1997 ARCOR

1999

164

El caso Arcor

Índice de inversión 200 180 160 140 120 100 80 60

1993

1994

1995

500 grandes empresas

1996

1997

ARCOR

Índice de volumen físico de la producción

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Alimentos y bebidas

ARCOR

PIB

PIB industrial

100,0 109,8 110,0 118,3 120,2 120,7 127,2 130,0 131.0

100,0 107,8 114,3 118,0 143,9 124,8 139,7 177,7 176,8

100,0 110,3 117,2 124,1 120,6 127,2 137,5 142,9 138,6

100,0 110,2 115,8 121,0 112,4 119,6 130,6 132,7 123,5

Índice de empleo

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Industria

Alimentos y bebidas

ARCOR

Total país

100,0 99,2 96,2 93,5 87,9 84,8 86,0 83,9 77,6

100,0 100,6 101,8 101,8 96,9 93,3 93,3 90,0 87,1

100,0 108,1 108,8 113,7 115,2 126,2 155,3 192,6 185,3

100,0 102,2 102,7 100,4 98,1 99,6 106,5 109,0 110,1

Globalizar desde Latinoamérica Índice de productividad laboral

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Total país

Industria

ARCOR

100,0 108,0 114,2 123,6 122,9 127,7 129,2 131,1 125,9

100,0 111,1 120,3 129,5 127,9 141,1 151,7 158,1 159,2

100,0 130,9 153,5 190,1 216,9 206,0 192,6 184,4 177,0

Índice de exportaciones

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Total país

Bienes industriales

ARCOR

100 102,2 109,3 132,2 175,0 198,8 219,0 220,7 194,6

100 97,7 119,5 149,9 217,4 225,1 293,5 304,3 258,5

100 115,6 168,8 287,5 393,8 431,3 534,4 656,3 554.5

Coeficiente de exportaciones a valor de producción

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Total país

Industria

ARCOR

3,7% 3,4% 3,4% 3,9% 5,4% 5,8% 5,9% 5,7% 5,2%

7,9% 7,0% 7,4% 8,6% 12,5% 12,5% 13,3% 13,1% 12,2%

9,5% 7,7% 9,6% 12,6% 14,9% 15,7% 16,9% 17,5% 17.4%

165

166

El caso Arcor Índice de inversión

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Total país

ARCOR

100 133,5 154,9 176,0 153,0 166,6 196,0 209,0 193,1

100,0 446,2 776,9 553,8 469,2 592,3 1053,8 1776,9 823,1

Coeficiente de inversión a valor de producción

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

Total país

ARCOR

9,0% 10,9% 11,9% 12,7% 11,4% 11,8% 12,8% 13,1% 12,5%

3,8% 12,1% 17,9% 9,9% 7,2% 8,8% 13,6% 19,2% 9,6%

Índice de valor de producción

1993 1994 1995 1996 1997

500 grandes empresas

ARCOR

100,0 114,4 116,7 125,9 137,6

100,0 129,5 149,7 155,8 179,2

Índice de empleo

1993 1994 1995 1996 1997

500 grandes empresas

ARCOR

100 92,7 90,3 88,8 89,5

100 104,5 105,9 116,1 142,8

Globalizar desde Latinoamérica

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BOX 1. La ley de convertibilidad y la macroeconomía en los años noventa

El sistema monetario establecido en la Argentina en 1991 surgió como decantación de una larga historia de aguda inestabilidad de precios y fallidos intentos de estabilización. La experiencia de los episodios hiperinflacionarios que se sucedieron en 1989 y 1990 y la perturbación económica subsiguiente, que llegó a afectar la realización de transacciones cotidianas, reforzaron la percepción social sobre los elevados costos de la inflación y convirtieron al logro de una definida estabilización en un objetivo excluyente. La preferencia por huir del dinero doméstico reforzó el rol del dólar como activo financiero, como denominador de contratos y precios e incluso como medio de pago en ciertos intercambios. La sustitución de la moneda también erosionó fuertemente la capacidad del sector público para obtener recursos por la vía del señoreaje. Por otro lado se deterioró al extremo la confianza en el Banco Central como administrador eficaz de la política monetaria si no quedaba sujeto a fuertes restricciones. En la gama de alternativas que van de las reglas monetarias rígidas a la plena flexibilidad de las políticas, la convertibilidad se ubica claramente entre las primeras. El sistema se propuso generar señales simples y específicas, tanto para el sector público como el privado, sobre el comportamiento de la política monetaria. Se definió un armazón análogo al de las tradicionales cajas de conversión, con un ancla nominal, que tendía a validar la existencia de un “patrón dólar”, y diversos mecanismos para reducir el financiamiento monetario del gobierno. El Banco Central quedó comprometido a vender divisas a una paridad fija y a mantener activos externos de por lo menos el 80% de la base monetaria (pudiendo respaldarse el restante 20% con títulos públicos denominados en moneda extranjera). Se restringieron fuertemente las operaciones permitidas en materia de compraventa de papeles del gobierno y de otorgamiento de redescuentos, y se prohibió al Banco Central el pago de intereses sobre los encajes bancarios. Asimismo se estableció que los contratos privados no podrían contemplar mecanismos de indexación. Resultó clara la importancia del sistema de convertibilidad como elemento central del programa de estabilización a fin de inducir un quiebre súbito de las conductas inflacionarias. Quedaba por ver si el rígido régimen monetario constituía un instrumento de transición o de larga duración. En todo caso la condición necesaria para el mantenimiento de la paridad fija era que la inflación convergiera a niveles internacionales. Por otra parte, aunque los requisitos de reserva daban robustez al sistema, quedaba abierto el riesgo de que un eventual retiro de depósitos de los bancos planteara una disyuntiva entre sostener la convertibilidad en los términos establecidos o proveer

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El caso Arcor

liquidez al sistema financiero. Dentro del propio esquema, por otro lado, permanecían algunos márgenes disponibles para la política monetaria (por ejemplo para acciones de tipo contractivo, y aún para intervenciones expansivas, de existir reservas excedentes). El comportamiento de los mercados (especialmente el de crédito) fue refirmando la visión según la cual, en lugar de ir bajando gradualmente, los “costos de salida” del sistema de convertibilidad seguían siendo muy altos. En particular se fue ampliando la densidad (en términos de volumen y plazos) de los contratos financieros, buena parte de los cuales se denominaron en dólares. Esto significó que una eventual modificación de la política cambiaria podría llevar a un súbito dislocamiento de los valores reales de los compromisos tomados por las partes, con posibles efectos no sólo sobre la distribución de riqueza entre ellas, sino también sobre la predisposición de los agentes a ofrecer y demandar financiamiento en el futuro. Durante la primera mitad de la década de 1990 la economía argentina experimentó cambios considerables. Entre ellos, se notó especialmente la caída marcada de la tasa de inflación. Asimismo se observó una fuerte suba del gasto interno y del ritmo de producción, mientras que la demanda de trabajo aumentaba mucho más lentamente. La mayor predisposición al gasto de los agentes locales se unió a una fluida oferta de crédito externo, de modo que se ampliaron agudamente los déficit de la cuenta corriente del balance de pagos. Este comportamiento generó discusiones sobre la sustentabilidad de la evolución macroeconómica en el período nunca resueltas del todo: en última instancia se trataba de saber si los planes de los agentes se basaban en expectativas adecuadas al “verdadero” potencial de crecimiento futuro de la economía. En todo caso, la retracción del financiamiento externo en 1995 alteró bruscamente las condiciones de operación de la economía y agudizó los dilemas de política económica. En la recuperación que siguió a esa crisis el Banco Central se ocupó en reforzar las regulaciones prudenciales para el sistema financiero, especialmente en lo que respecta a capitales mínimos de los bancos y tenencias de activos de fácil realización (los encajes mínimos se sustituyeron por requisitos de liquidez que las entidades pueden mantener en diferentes papeles). Por su lado la configuración del sector bancario se vio modificada por las cuantiosas operaciones de fusión y adquisición, como resultado de las cuales el control de varias de las mayores entidades privadas pasó a instituciones del exterior. En los hechos la posterior perturbación originada en Asia tuvo impactos visibles sobre los mercados de valores, pero no revirtió la suba en el volumen de depósitos y préstamos del conjunto de bancos. En términos generales la experiencia de la Argentina con el régimen de

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convertibilidad indica que éste ha constituido un elemento de gran significación como marco de referencia para las previsiones y para la conformación del sistema de contratos. Por cierto, el diseño de instituciones monetarias y cambiarias trae aparejadas disyuntivas, y no parece haber en la práctica arreglos con propiedades “óptimas”, independientemente de las características de la economía, de su historia y de las perturbaciones a que presumiblemente estará expuesta. Sin embargo, en las circunstancias específicas de la Argentina existe un consenso bastante difundido acerca de que las percepciones de estabilidad macroeconómica están estrechamente asociadas con expectativas de que se mantenga operando el esquema de convertibilidad.

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El caso Arcor

BOX 2. El sector industrial en los años noventa

El aumento de la demanda interna de bienes industriales de consumo y de inversión ha sido el motor principal del crecimiento del producto sectorial durante la década de 1990. Esta tendencia se originó, por un lado, en el fuerte impacto negativo sobre el PBI del proceso de desustitución de importaciones y, por el otro, en la reducida contribución de la expansión de las exportaciones. No obstante, en la fase ascendente del ciclo industrial 1996-98 las ventas externas de manufacturas han desempeñado un papel un poco más importante en el crecimiento del producto fabril. Ello estaría indicando finalmente algunos avances en la competitividad de la producción industrial como resultado de los esfuerzos por incrementar la productividad y las reducciones de las cargas patronales sobre las remuneraciones. Durante estos años cambió el patrón de liderazgo de las actividades manufactureras, al perder gravitación los sectores productores de bienes intermedios y avanzar relativamente los elaboradores de bienes de consumo durable. Entretanto las ramas de bienes de consumo no durable mantuvieron su importancia. En otros términos, la caída en la participación del PBI industrial de los bienes transables, excluida la rama automotores, se origina básicamente en el impacto negativo sobre la producción del avance de las importaciones. En tal sentido resulta evidente que los problemas de competitividad de las ramas importables no le permitieron enfrentar, con mayor éxito, la presión de la competencia externa. Precisamente un rasgo característico de este período es el abultado y creciente déficit de divisas que presenta el sector industrial. En el marco del modo de funcionamiento que el régimen de convertibilidad de la moneda impone a la economía, la presencia de recurrentes y crecientes déficit externos pone de relieve su vulnerabilidad frente a las fluctuaciones de los mercados de bienes y de capitales. Por otra parte el proceso de inversión en la industria alcanzó, sin duda, un dinamismo superior al de la década de 1980, impulsando una sostenida corriente de importaciones de bienes de capital. Las evidencias apuntan a destacar que la mayor parte del reciente proceso de formación de capital en el sector fabril se ha concentrado en la ampliación y renovación de equipos, y en menor medida en la instalación de nuevas plantas de producción. Al mismo tiempo también se han introducido, como respuesta a los nuevos desafíos competitivos que plantearon los cambios en las reglas de funcionamiento económico, las llamadas “tecnologías blandas”. Esta tendencia se manifestó particularmente en la mayoría de las grandes firmas nacionales y extranjeras y en un núcleo más reducido de pequeñas y medianas empresas. Ambos procesos

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tienden a generar mejoras de la productividad de los recursos empleados en la producción y un uso más eficiente de los mismos. Precisamente desde el punto de vista del accionar de las diferentes empresas se perciben situaciones y comportamientos heterogéneos. A grandes rasgos pueden caracterizarse dos tipos de actitudes o conductas. La primera, de tipo “ofensivo”, que incluye fuertes inversiones y profundos cambios organizacionales en el modelo productivo y que ha generado logros en materia de productividad cercanos a los niveles internacionales; la segunda, de tipo “defensivo”, con ausencia de inversiones significativas y de incorporación de innovaciones productivas y de gestión, y que revela que los esfuerzos realizados han sido insuficientes para cerrar la brecha de productividad. En ésta, en particular, se han acentuado carencias, dificultades y restricciones del desempeño con que las firmas enfrentaron el nuevo contexto. Ahora bien, aún reconociendo la significación de estas diferentes conductas, debe decirse que hay nuevos rasgos microeconómicos fuertemente difundidos. En líneas generales la mayoría de las firmas ha adoptado funciones de producción relativamente menos intensivas en el factor trabajo; hay un desplazamiento relativo de los esfuerzos tecnológicos adaptativos locales y un abandono de los esfuerzos tecnológicos locales en materia de generación de nuevos productos o procesos. Se ha producido una relativa desverticalización de la producción interna, apoyada más en una sustitución de valor agregado doméstico por mayores contenidos importados que en procesos de subcontratación local. Se da también una creciente complementación de la oferta interna con una cama de bienes importados y, con mucho menor grado de generalización en el conjunto industrial, una mayor consideración de los mercados externos, especialmente el MERCOSUR. El que este conjunto de cambios no haya provocado la revitalización del sector industrial en términos agregados remite, ya sea a una todavía insuficiente maduración, sea a un problema de adaptación y diseño, e instala un debate sobre la oportunidad de seguir esperando los beneficios potenciales o de profundizar y adecuar las transformaciones requeridas. Al observar la cada vez más reducida importancia relativa de las actividades fabriles para impulsar el crecimiento global resulta evidente su fuerte dependencia de los ciclos financieros externos y el cambiante patrón de liderazgo en el sector a favor de las filiales de ET, y que aquellas mutaciones de naturaleza microeconómica no han sido suficientes para configurar un nuevo modelo de industrialización ni para sentar las bases de un crecimiento más sustentable en el largo plazo.

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INCORPORACIÓN Y GENERACIÓN DE CAPACIDADES TECNOLÓGICAS El sendero evolutivo en condiciones de economía cerrada En sus inicios, a comienzos de la década de 1950, el negocio y las actividades principales de ARCOR estaban orientados esencialmente a la ocupación de un mercado aún poco desarrollado e insuficientemente abastecido, impulsando la demanda a través de un exceso de oferta. Su estrategia productiva, en consecuencia, se focalizó en la manufactura en gran escala de productos de consumo masivo y costo reducido. En un contexto dado de fuertes restricciones para la importación de bienes de capital y de precios relativos a favor de la incorporación de mano de obra, se implementaron procesos productivos altamente intensivos en trabajo. En este entorno ARCOR resolvió sus necesidades de equipamiento productivo a través de la adquisición de maquinaria usada proveniente de empresas del ramo alimentario en crisis o en proceso de salida del mercado. Estas máquinas, en general, se basaban en tecnologías vigentes en los años de preguerra y presentaban problemas de compatibilidad técnica y de adaptación al proceso productivo específico de la firma. A efectos de resolver la integración y la optimización de la capacidad productiva de este parque de maquinarias de distintas tecnologías, se creó y desarrolló en la empresa un grupo de trabajo especializado cuya función principal era la adaptación de los equipos, la introducción de mejoras en los mismos por vía de la copia de diseños de máquinas extranjeras y la configuración de una línea de producción única. Es interesante apreciar que el sendero tecnológico de la firma quedó condicionado, de un lado, por la naturaleza de su mercado principal —masivo y poco sofisticado—, y del otro por el contexto predominante de restricción de oferta de bienes de capital, dada la limitación para importar y el escaso desarrollo de la industria local. De este modo los mayores esfuerzos tecnológicos de ARCOR en esta etapa inicial se concentraron en el área de procesos y no en productos y, al mismo tiempo, redundaron en la generación y acumulación de capacidades propias, progresivamente internalizadas en la propia empresa, para la adaptación, el desarrollo e inclusive la construcción de equipamiento. Estos atributos devinieron en una de sus fortalezas específicas cuando, en el marco de la implementación de diversas medidas de promoción indus-rial (programa desarrollista), se facilitó la importación de bienes de capital a partir de 1958. Sin interrumpir su trayectoria evolutiva, ARCOR aprovechó sus recursos ingenieriles para dinamizar sus capacidades tecno-productivas y acercarse a las mejores prácticas internacionales. En el nuevo contexto, y basándose en su experiencia acumulada, la firma pudo ejercitar simultánea y articuladamente: a) la compra selectiva de maquinaria importada, b) la copia

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y autofabricación de algunos equipos, en general con costos internos inferiores al precio de importación, y c) el desarrollo de innovaciones adaptativas. De esta manera modernizó su equipamiento y optimizó la integración de las líneas productivas con la dotación existente y las nuevas incorporaciones. Se hizo habitual que los técnicos de la empresa asistieran a las ferias internacionales de maquinarias y tecnologías específicas, lo que les permitió, a la vez, estar al tanto de las últimas innovaciones e implementar posteriormente sus propios desarrollos, mejorando permanentemente su capacidad de adaptación y de diseño. Al mismo tiempo se verificaron la intención y la decisión de introducir sin rezagos las prácticas de la frontera tecnológica en la industria. Se pasó progresivamente de un sistema de producción por lotes discontinuos (batch) a un proceso continuo, lo que permitió un mejor aprovechamiento de economías de escala y, por consiguiente, una mejora significativa en los estándares de productividad de la empresa. En correspondencia con la introducción de este cambio tecnológico sustantivo, las líneas de avance de ARCOR en las décadas de 1970 y 1980 se orientaron a una mayor automatización de las plantas y a la reducción de la intervención manual en la cadena. El establecimiento de diferentes programas promocionales para la radicación de actividades industriales en varias provincias argentinas fue aprovechado por ARCOR para diversificarse geográfica y productivamente. Su primera experiencia en este sentido se desarrolló a partir de 1971, con la instalación de una planta elaboradora de golosinas en la provincia de Tucumán. Se trató de una inversión de tipo greenfield, en la que la planta fue construida por la empresa desde sus cimientos. Una vez más sus capacidades endógenas en materia tecnológica —fundamentalmente las de selección y desarrollo del equipamiento y de introducción de mejoras operativas— permitieron que ARCOR, en lugar de optar por una adquisición “llave en mano”, montara sus propias líneas de producción y optimizara su rendimiento, alcanzando niveles superiores a los experimentados y comunicados por los propios fabricantes de los equipos respectivos. Aprovechando los incentivos de otros regímenes regionales y la experiencia ya adquirida en Tucumán, ARCOR replicó en diversas oportunidades esta estrategia financiera y tecnológica, profundizando su grado de integración vertical y consolidando sus skills tecno-productivos. Entre otros emprendimientos merecen destacarse: i) la difusión del huecograbado en forma simultánea con su difusión en los países desarrollados; ii) la sustitución del celofán (producto con muy altos costos de transacción en el mercado argentino) por PVC como material de envoltura y los trabajos conjuntos con los proveedores italianos de maquinaria y tecnología a efectos de su fabricación en Argentina; iii) el desarrollo de nuevos materiales de packaging.

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En síntesis, la evolución de las capacidades tecnológicas de ARCOR en sus primeras cuatro décadas de existencia aparece fuertemente determinada por las condiciones de economía cerrada en las que la empresa se desenvolvió y por su estrategia general de negocios, que combinó la concentración en productos poco sofisticados y de precio bajo con la búsqueda continua de menores costos de manufactura y la extensión de su red de distribución. En este marco sus capacidades principales se desarrollaron en el área de procesos, a lo largo de toda la cadena productiva, permitiéndole reducir los costos de instalación y aumentar los rendimientos físicos de las inversiones realizadas. Transformaciones en la conducta tecnológica en la década de 1990

El cambio abrupto en las condiciones de competencia a comienzos de los años noventa, derivado de la aplicación del programa de reformas estructurales, forzó la redefinición de la estrategia productiva de ARCOR. En particular, la estabilización de la economía disminuyó la importancia de los costos de transacción y puso en cuestión el grado de integración vertical de la empresa. A su vez la eliminación de los regímenes de promoción industrial encareció el financiamiento de las inversiones adicionales y tendió a deprimir los márgenes de ganancia. Por último, con la apertura de la economía y el arribo y consolidación de grandes productores y cadenas de comercialización internacionales, se exacerbó la competencia de precios al tiempo que se exigía una mayor diferenciación de productos y marcas. En este contexto inédito para la historia de la firma, caracterizado también por un fuerte crecimiento del consumo interno en la primera mitad de la década, ARCOR debió plantearse la externalización de algunas actividades productivas, el mejorar aún más sus niveles de eficiencia en las plantas productivas y una mayor preocupación por el desarrollo de los mercados y el posicionamiento de una gama más amplia y diferenciada de productos. La nueva estrategia microeconómica de la firma y el cambio en los modos de atención de sus diversos mercados llevaron a ARCOR a un replanteo de su conducta tecnológica tradicional. En este punto es interesante señalar que, si bien la dotación de personal técnico y la propia forma organizativa de sus actividades acumulaban suficientes saberes genéricos, sus capacidades y ventajas específicas no resultaban las más apropiadas para acompañar inmediatamente esta transformación. En cierto sentido la trayectoria tecnológica de ARCOR, como la de la gran mayoría de las firmas argentinas enfrentadas a las mismas condiciones, aparecía como una restricción en el nuevo contexto. Por ello la respuesta adecuada a estos problemas novedosos requirió también de nuevos aprendizajes y cambios significativos en los valores clásicos y en la “cultura” de la empresa. Por una parte se hizo necesario que el foco de las actividades de desarrollo se

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desplazara relativamente hacia el área de tecnología de producto. Por otra se introdujeron y difundieron aceleradamente procesos de mejora organizacional y se renovaron, a través de una mayor profesionalización y de intensos programas de capacitación, los modos de gestión en todos los departamentos. Asimismo se incorporó la práctica de realización de consultas y trabajos con expertos externos a ARCOR para solucionar temas específicos, en lugar de desarrollar un equipo propio e interno de especialistas, tal como había sido habitual. Correspondiendo al nuevo énfasis en el desarrollo y atención de los diversos mercados particulares en los que la firma participa, ARCOR adoptó una estructura organizativa de grandes divisiones por producto genérico o negocio. De este modo las actividades de investigación y desarrollo tendieron a descentralizarse y se realizan dentro de cada una de esas divisiones. Este cambio permitió una mayor agilidad para la detección de necesidades y oportunidades en sus diferentes mercados, en los que la forma principal de competencia radica en el lanzamiento constante de nuevos productos. Además de su aplicación al desarrollo de nuevos productos, los principales esfuerzos de la firma se centraron en la instrumentación de tecnologías organizacionales. Se difundieron y se implementaron sistemáticamente en todas las plantas de la firma programas de mejora de la calidad, de manejo de los inventarios, de reducción de los tiempos muertos, de resolución de desequilibrios en la carga de máquinas y de minimización del scrap. Se incorporaron normas ISO 9000 en todas las plantas y se difundieron los sistemas tipo Hazzard de análisis de puntos críticos de control. Los resultados en relación con las mejoras de productividad fueron muy satisfactorios, especialmente y con más intensidad en las nuevas plantas industriales. En éstas (Colonia Caroya —provincia de Córdoba— y Bragança Paulista —Brasil—, por ejemplo), los estándares de equipamiento y rendimiento han sido fijados desde un principio en línea con las mejores prácticas internacionales1. Asimismo, varias plantas del grupo cuentan ya con la certificación de las normas ISO 14001, mientras otras están en curso de implementación. En el caso de la División Sabores, ARCOR ha sido la primera empresa en su género en el mundo en alcanzar tal certificación. Por otra parte, a través de la introducción de modificaciones en el proceso productivo de la planta de caramelos duros de Arroyito, se alcanzó una reducción del consumo de vapor en un 60% y se disminuyeron en un 26% los residuos en planta, generándose menores efluentes y una mayor recuperación de la energía técnica remanente. 1

La planta de chocolates y bombones de Colonia Caroya (provincia de Córdoba) fue designada la planta alimenticia del año 1994 por la revista especializada Food Engineering International, la principal publicación mundial en ingeniería de la alimentación, editada en Estados Unidos por Chilton Publications.

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El caso Arcor

La introducción de nuevos criterios de gestión ha formado parte de los cambios organizacionales más significativos. En este sentido se adoptó la metodología TPM (Total Production Maintenance), desarrollada por el Instituto Japonés de Mantenimiento de Plantas (JIPM), que propone potenciar y revalorizar los recursos humanos disponibles mediante la autogestión, de forma tal de generalizar incrementos del nivel de competitividad en el marco de las instalaciones existentes. A este efecto el TPM se define como una articulación de: i) la creación de una organización corporativa que maximice la eficiencia productiva; ii) la gestión de la planta asegurando cero accidentes, defectos y fallas; iii) el involucramiento de todos los departamentos, incluidos los de desarrollo, ventas y administración; iv) el involucramiento de todo el personal, desde la alta dirección a los operadores de planta. El TPM ha implicado el diseño de un plan maestro para cada planta y su implementación plena en un período de aproximadamente tres años, con resultados visibles en materia de reducción de costos, accidentes y fallas, de mejoras de calidad de producto y de eficiencia de los procesos y de mayor cooperación interdepartamental. Ha sido igualmente muy importante el aporte de nuevos saberes y recursos humanos calificados incorporados en el proceso de expansión de ARCOR a través de la absorción y compra de otras empresas. No ha sido menor tampoco la contribución de personal de antiguas firmas locales transferidas a corporaciones transnacionales que, desempleado en el proceso de traspaso, es captado por ARCOR. En este sentido la reestructuración general del sector alimentario se convirtió en una fuente de externalidades positivas para la firma. El aprendizaje previo y los saberes portados por todo aquel personal resultó un valioso activo para el desarrollo de nuevos y diferentes productos, negocios y capacidades. La expansión de ARCOR en el mercado de chocolates, para la cual, además de los esfuerzos propios, la adquisición de la empresa Águila fue decisiva, constituye uno de los ejemplos más claros de este proceso. Algunos desarrollos tecnológicos significativos Resulta interesante presentar algunos casos seleccionados entre las nuevas prácticas y desarrollos tecnológicos de ARCOR en la década de 1990. En estos ejemplos se pone de manifiesto tanto la importancia de las capacidades tecno-productivas acumuladas por la firma a lo largo de su sendero de expansión como su adaptación a las nuevas condiciones imperantes.

El caso de los caramelos duros rellenos La planta en la que se producía el producto principal de ARCOR, los caramelos, presentaba serias deficiencias que lesionaban la capacidad competitiva de la firma. El edificio sede constaba de varios pisos y se dificultaba la adopción plena

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de un sistema de proceso continuo. El caramelo se elaboraba y se estacionaba sin envolver en canastos que luego eran transportados en un montacargas al piso superior para proceder a su envoltura. Una vez envueltos quedaban nuevamente estacionados a la espera del armado del surtido. Con este layout se acumulaban muchos tiempos improductivos, muchos desperdicios, un exceso de operarios, hacinamiento y desorden. No sólo había un problema de baja productividad (aproximadamente 31,5 kg/hH), causado por las discontinuidades en la producción, sino que también el sistema de preparación y dosificación del relleno en forma manual resultaba en un producto no homogéneo y en un excesivo consumo de materia prima, elevando los costos. En 1994 se decidió realizar una inversión para la construcción de una planta nueva y la incorporación de equipamiento con tecnología de frontera. Desde el punto de vista del diseño del proceso y del layout, realizado casi exclusivamente por el Departamento de Diseño de ARCOR, la nueva planta es considerada la mejor del mundo en su tipo y una síntesis y expresión del conocimiento y el know how desarrollados por la firma. Se trata de un edificio de 7.200 metros cuadrados, desplegados en una única nave con un solo nivel y sin columnas, lo que permite un apropiado acondicionamiento de los diferentes sectores de la cadena de acuerdo con las necesidades de cada etapa de producción. Estando actualmente en operaciones tres líneas de producción, existe espacio para un total de cinco y, por otra parte, el terreno y el proyecto permiten una futura expansión de la construcción sin pérdida de sus atributos de diseño. Los fuertes aumentos de productividad experimentados provienen no sólo de la implementación efectiva del proceso continuo, sino de una trayectoria de optimización del equipamiento que llega a quebrar la capacidad teórica de la maquinaria. Esto es posible por una mejora continua de partes del proceso y por la superación de los diferentes cuellos de botella que van surgiendo. Cabe señalar que para este proceso de optimización e introducción de mejoras detalladas en cada caso, la experiencia acumulada en la planta vieja ha sido decisiva. Los principales atributos técnicos de la nueva planta son los siguientes: • Automatización del envasado: embolsadora Bosch (alemana), armadora de cajas Wedside (USA) y empacadora Blue Print. • Automatización de la preparación y dosificación del relleno y el almíbar. Incorporación de una balanza multicabezal Ishida (de gran precisión). • Automatización del proceso de cocción. • Introducción de una cinta de temporizado (sobre la base de circulación de agua a cuatro temperaturas). • Incorporación de túneles de frío más grandes (lo que permite un mayor tiempo de enfriamiento, necesario por el cambio a proceso continuo). • Mejoramiento del clima (ventilación necesaria en cada etapa del proceso).

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• Mayor orden y espacio (reducción de tiempos muertos y accidentes) y menor movimiento de las materias primas (reducción de mermas). Asimismo se desarrolló una nueva técnica de aprovechamiento de los desperdicios. A efectos de preservar una calidad homogénea en el producto final, no es conveniente reincorporarlos al proceso productivo, ya que no todos los componentes del caramelo reaccionan igual al proceso de refundición. Por ello el scrap de la planta de caramelos duros es tradicionalmente vendido como alimento alternativo al sector ganadero, solucionando su acumulación y su imposibilidad de reproceso. Anteriormente los desperdicios molidos eran retirados en planta y envasados en bolsas de arpillera, lo que constituía un procedimiento costoso y engorroso. A partir de 1999 el scrap es refundido y concentrado a aproximadamente 65° Brix y distribuido directamente en camiones tanque a los tanques de almacenamiento provistos en los patios de comida de los tambos y feed lots. Aumento de la producción por incremento de la capacidad instalada Línea

Línea 1 Línea 2 Línea 3

Descripción

Evolución (Capacidad instalada)

Antes

Después

Antes

Después

– Discontinua Continua

Continua Continua Continua

– 800 kg/hm 1.100 kg/hm

1350 kg/hm 1300 kg/hm 1350 kg/hm

Mejoras realizadas (aumento de la producción) Año

Proceso

Cuello de botella

Mejora

Índices

1998

Línea 1 – A

Troqueladora de 350 mm

Troqueladora de 450 mm

360 kg/hm – 550 kg/hm

1997-99

Línea 3



Gestión de Mejora Continua

11.000 kg/hm – 1.350 kg/hm (incremento del 20%)

1994-1999

MOD

Gran cantidad

Disminución

De 290 a 166 operarios para producir el mismo volumen

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Fábrica: Caramelos duros Año

kg producidos

Horas trabajadas

Capacidad instalada tn/mes

Kg/h

% sobras

M.O.D. fija

´92 ´93 ´94 ´95 ´96 ´97 ´98 ´99

11569156 15196266 14825357 15311891 15543291 16046447 17287269 16872777

366576,5 473256,5 327626,5 317304,3 345516,4 293729,5 350441,3 375785,7

1000 1000 1200 1200 1200 1600 1700 1800

31.56 32.11 45.25 52.62 53.3 54.63 49.33 44.9

sin datos 3.96 3.94 3.04 3.58 2.49 3.36 2.65

sin datos sin datos 290 sin datos sin datos 224 sin datos 166

Kg producidos 20,000,000 18,000,000 16,000,000 14,000,000 12,000,000 10,000,000 8,000,000 6,000,000 4,000,000 2,000,000 0

’92

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’94

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’99

Kg/h 60 50 40 30 20 10 0

’92

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Horas/Trabajadas 500,000 450,000 400,000 350,000 300,000 250,000 200,000 150,000 100,000 50,000 0

’92

’93

’94

’95

’96

’97

’98

’99

% Sobras 4.5 4 3.5 3 2.5 2 1.5 1 0.5 0

’92

’93

’94

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’98

’99

La tercerización del taller industrial

El taller industrial para el diseño y fabricación de máquinas surgió en los prime-ros años de expansión de ARCOR como una respuesta eficaz al alto costo de los equipos importados y a la falta de oferta de equipos nacionales. La mayoría de los empleados tenían experiencia y formación técnica, y la capacitación tenía lugar durante el propio trabajo a través de la permanente transferencia de conocimientos desde los supervisores al resto del personal, implementándose tácitamente criterios de motivación a través del cumplimiento de objetivos difíciles. El taller industrial estaba constituido por una oficina técnica y un taller propiamente dicho, conformado por distintas secciones —Mecanizado, Ajuste y

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Armado, Calderería, Pintura, Corte de Materiales y Modelos para Fundición—, que llegó a tener un máximo de 128 integrantes en 1985. Esta estructura operaba con un alto costo fijo, que se justificaba debido a las desventajosas condiciones de importación de los equipos y a sus extensos plazos de entrega. Dadas estas condiciones el taller resultaba competitivo y daba respuesta rápida a los requerimientos permanentes de la empresa en términos de ampliación y mejora del equipamiento. A partir de la apertura de la economía estas condiciones cambiaron. En la medida en que se redujeron drásticamente los aranceles de importación de bienes de capital y se flexibilizaron las condiciones de endeudamiento, la empresa pasó a tener acceso fluido a proveedores y desarrolladores de equipos de última tecnología. El taller propio, en tanto no estaba exclusivamente enfocado a las tareas de desarrollo, y no siendo ésta una actividad principal de ARCOR, no podía alcanzar un nivel semejante. Al haber mermado, en consecuencia, el nivel de demanda interno, se resolvió encarar una reestructuración que permitiera una disminución de los de por sí elevados costos fijos de este sector. El primer paso, iniciado en 1989, fue la reubicación de la mayoría del personal en las diversas áreas en expansión del grupo, fortaleciendo los planteles divisionales de I&D por producto, por lo que ya hacia 1992 la dotación se había reducido a 50 personas. De todas maneras la firma seguía considerando de gran importancia el servicio brindado por el taller, por su capacidad de maximizar el rendimiento de las máquinas adquiridas en el exterior. La intención era lograr la conformación de un taller más pequeño y competitivo, que obtuviera ganancias de eficiencia y calidad por la vía de un proceso de especialización exclusiva. Con este propósito se impulsó a partir de 1994 su tercerización, finalmente materializada a través de un convenio con los responsables de los talleres de Mecanizado y Ajuste y Armado, respectivamente. Los objetivos del proceso de tercerización fueron la transformación de los costos fijos en variables, la disminución de los costos de las maquinarias, la disminución de los plazos de entrega y la mejora en la calidad del trabajo. En la actualidad FAMEQ (la nueva firma) concentra el 95% de su facturación en la provisión de bienes y servicios a ARCOR.

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El caso Arcor

EL DESARROLLO DE CAPACIDADES EN MARKETING Y EL PROCESO DE COMERCIALIZACIÓN Y DISTRIBUCIÓN Diagnóstico a inicios de los años noventa

Hasta fines de la década de 1980 ARCOR había orientado principalmente su accionar a la resolución de problemas en la producción y el desarrollo y adecuación de sus recursos productivos. A través de un proceso continuo de reinversión de utilidades, de adquisición de tecnología de punta y de creación de nuevas plantas industriales, se apuntaba a una proyección internacional basada en las ventajas comparativas de su proceso integrado de producción. Por entonces ARCOR, un complejo de 20 plantas en las que, además de alimentos y golosinas, se producía cartón corrugado, embalajes, hojalata, productos flexiles, papel y maquinarias envasadoras de productos, había cerrado el círculo de autoabastecimiento y completado una fuerte integración vertical. Si bien se favorecía por sus precios altamente competitivos y el control total sobre el proceso productivo, adolecía, de todas maneras, de problemas de comercialización. En el contexto de inestabilidad de esos años el control de la distribución en comestibles y golosinas era un factor clave, en tanto permitía la regulación del mercado y daba mayor flexibilidad frente a los frecuentes cambios de precios. Basada en una estructura de distribuidores oficiales, mucho menos dependiente del canal mayorista que las restantes empresas del sector, ARCOR había desarrollado ventajas particulares, en especial una cobertura del mercado nacional muy superior. Aún así el sistema tenía algunas falencias. Por una parte había un exceso de distribuidores oficiales poco profesionalizados, y por la otra la empresa debía profundizar su penetración en los mercados del Área Metropolitana, crecientemente dominados por el supermercadismo, canal aún insuficientemente atendido. Desde finales de la década de 1950 ARCOR había realizado algunas campañas publicitarias para promover algunos productos y marcas específicas en las líneas de golosinas, chocolate, caramelos y chicles. Sin embargo, a fines de la década de 1980 su inversión y sus actividades de marketing eran de menor rango que las de sus competidores directos en el mercado local. En líneas generales era percibida como una segunda marca y sus productos considerados de buena calidad, pero con escasa imagen para los consumidores. Sus precios eran muy económicos y, si bien le reportaban volúmenes, tenían bajos niveles de contribución. Sus artículos presentaban un packaging algo desactualizado y un débil apoyo publicitario. Si bien tenía una fuerte presencia y lideraba en el interior del país, en la zona metropolitana no había desarrollado todavía una firme posición competitiva.

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En el área de golosinas sus fortalezas principales estaban en el segmento de caramelos y en el de bombones de chocolate —donde su marca Bon-o-Bon había desarrollado un nuevo genérico—, pero tenía una menor participación en los restantes rubros. En el mercado de caramelos, estable en volumen en toda la década y considerado maduro y ligado a tradicionalidad, ARCOR lideraba, al favor de sus ventajas de distribución en el Interior, con un 57% en cantidad, pero sólo un 48% en valor. Análogamente, y por las mismas ventajas, ARCOR era líder en el segmento de chocolates económicos (de 9 y 25 gr.). Sin embargo en todo el segmento de chocolates su participación de mercado alcanzaba apenas al 10%, con productos de precios equivalentes al 50% de los de la competencia y menor imagen. En el mercado de chicles la oferta de los principales competidores se caracterizaba por la variedad y un marketing muy activo. En este segmento ARCOR figuraba después de las dos empresas líderes, con una posición débil en la línea tradicional a través de su marca Cowboy, un producto de precio muy inferior y distribuido casi exclusivamente en el Interior. En el caso de los alimentos el proceso de fuerte integración vertical de ARCOR le daba ventajas, por sus precios reducidos, en el segmento de commodities. Sin embargo la falta de marcas bien posicionadas y de una adecuada sombrilla institucional como la que tenían sus competidores relegaban a ARCOR a ser una marca con distribución casi exclusiva en el Interior. Por ser un mercado de precio, ARCOR lideraba en el mercado de conservas, aunque sin mayores innovaciones en productos o packaging. Mientras tanto en mermeladas, aceite y harina de maíz, galletitas, premezclas y helados los productos de la firma presentaban precios muy bajos, hecho que, por una parte, redundaba en un reducido share de mercado, y por la otra comprometía la posición de la marca “madre”. En efecto, la imagen institucional de ARCOR presentaba falencias. Los consumidores valorizaban positivamente su variedad de productos y sus bajos precios, pero la consideraban más que nada una marca para niños. Los mayoristas mostraban el conflicto con el sistema de distribuidores oficiales de ARCOR y éstos, aunque le reconocían buenos productos, aludían a la falta de apoyo publicitario y promoción. Los kioscos, especialmente en el área metropolitana, si bien expresaban una imagen algo superior que los otros minoristas, no le otorgaban un lugar preferencial en las bandejas, también por carencia de publicidad y rotación. Este diagnóstico de las potencialidades y problemas de ARCOR a principios de la década de 1990 adquiría particular significación en el marco de las transformaciones que ya se avizoraban en el régimen económico doméstico. En un contexto de apertura económica, las marcas y productos locales deberían

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competir frente a empresas y marcas internacionales, oferentes de productos de calidad reconocida y con una buena relación de precios y, particularmente, con una gran capacidad de innovación de productos. Al mismo tiempo era ya evidente que el self service crecía relativamente en los hábitos de compra de la población, reforzando el poder de negociación de los supermercados y las grandes cadenas de distribución minorista. En un momento en que las empresas debían ser orientadas al negocio y el mercado, aquéllas que, como ARCOR, no habían desarrollado un capital de marcas suficiente podrían llegar a ver muy debilitadas sus otras ventajas competitivas. En síntesis, dado este panorama, la matriz estratégica de ARCOR en este aspecto concentraba sus fortalezas en su capacidad de distribución, su buena imagen y liderazgo en el interior del país, la disposición de algunas marcas relevantes (Bon-o-Bon, Menthoplus, Cowboy) y el control de diversas plantas en los países del MERCOSUR. Por otra parte presentaba también algunas debilidades como una relativa falta de imagen institucional, una imagen de productos más asociada con golosinas, y déficit en marcas, publicidad, packaging y presencia en Capital y Gran Buenos Aires. El ingreso y la radicación de poderosas marcas internacionales constituía una amenaza potencial, y al mismo tiempo la constitución del MERCOSUR y la apertura de los mercados latinoamericanos representaban una oportunidad importante. Es decir que ARCOR tenía muchos atributos valiosos pero también varias asignaturas pendientes. En particular debía producir un boom del marketing para potenciar el resto de sus ventajas competitivas y aprovechar las oportunidades en cada mercado. El desarrollo del capital de marcas y de su imagen institucional aparecía como una prioridad absoluta para enfrentar los escenarios futuros y para mantener y consolidar la política de lanzamiento de grandes cantidades de productos al mercado. Decisiones estratégicas y objetivos establecidos

Se reforzó a inicios de la década la decisión estratégica de hacer de ARCOR en los siguientes años una empresa de alimentos y golosinas con proyección internacional y productos de la mejor calidad al mejor precio. Para ello se plantearon objetivos precisos en varios planos: a) Posicionamiento corporativo: Se trataba de demostrar que los precios bajos de ARCOR no eran consecuencia de una menor calidad. En este sentido debía darse a conocer una realidad: la empresa contaba con un proceso integrado de producción que, además de ser único, apuntaba a que el abastecimiento, desde las materias primas hasta el packaging, se realizara con las mejores materias primas, con procesos tecnológicos de punta y certificados por las normas ISO 9000. De este modo debía destacarse una característica

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microeconómica que aseguraba una calidad invariable, menores costos y un efectivo control en cada una de las etapas de fabricación. Los objetivos establecidos fueron:

• Ofrecer a los consumidores productos de calidad confiable con marcas reconocidas y precios competitivos y accesibles. • Crear en la organización una cultura de orientación al mercado, con una fuerte conciencia de la importancia de la calidad y la excelencia en el trabajo. • Mantener un permanente cuidado respecto de la protección del medio ambiente y la calidad total en todos los procesos. • Lograr un incremento en las ventas globales. • Lograr un incremento en las exportaciones mayor que el de las ventas domésticas. b) Mercados estratégicos: Tanto en golosinas como en alimentos se estaba frente a mercados muy competitivos y predominantemente estancados, con bajos márgenes de contribución y productos de moda que requerían altas inversiones en comunicaciones. Dadas las particularidades de cada segmento se definieron como mercados de alto interés: i) caramelos, poniendo énfasis en el carácter de líder de ARCOR; ii) chocolates, desarrollando nuevas marcas e ingresando en nuevos segmentos; iii) chicles, desarrollando una mayor variedad de productos; iv) alfajores y bombones, evaluando la extensión de la marca “Bon-o-Bon” en ambos mercados; v) mermeladas, conservas y harinas de maíz, poniendo énfasis en el control de calidad desde la materia prima; vi) galletitas y snacks, aumentando la penetración a partir de 1993 ó 1994. Se debía incrementar el proceso productivo integrado, instalar nuevas plantas y procesos productivos en caramelos, chocolates, alfajores y chicles, todo bajo estrictas normas ISO 9000 y 14001. Además no se descartaba la adquisición de algunas marcas ya establecidas que fortificaran las posiciones en los mercados de interés. Una vez definidos los mercados estratégicos se tomó la decisión de adoptar una nueva estructura organizacional, creando cuatro unidades de negocios —golosinas / alimentos / chocolates / galletitas— que se orientarían a satisfacer diferentes necesidades de los consumidores y que debían enfrentar a distintos competidores en cada uno de sus mercados. Cuando se observan los excelentes resultados obtenidos en la década de 1990 resulta evidente que este proceso de especialización por unidades de negocios justifica en gran parte el crecimiento obtenido. En el área de golosinas, algunos de los objetivos establecidos fueron:

• Revitalizar el mercado de caramelos con nuevas variedades de sabores y productos, incrementando las ventas en un 30% y los precios promedio en 20%.

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El caso Arcor

• Desarrollar una primera marca con pretensiones de liderazgo dentro de los 5 años en chicles sin azúcar y una nueva marca en el mercado de chicles infantil y adulto con capacidad para disputar el liderazgo, incrementando las ventas en un 100% y los precios promedio en 50%. • Desarrollar una marca para chupetines que permitiese colocar este producto en nuevos mercados. En el área de chocolates, algunos de los objetivos establecidos fueron: • Desarrollar el mercado de alfajores, utilizando todo el capital marcario de la empresa y adquiriendo nuevas marcas. • Desarrollar una marca líder en el segmento de tabletas de chocolate y profundizar el desarrollo integral del mercado de chocolates, lanzando nuevos productos de mayor margen de contribución a través de marcas nuevas o adquiridas, incrementando las ventas totales en un 100% y los precios promedio en 10%. • Ingresar en nuevas categorías, especialmente en chocolates confitados, en chocolates infantiles con sorpresa y en mercados estacionales como el de Pascuas. En el área de alimentos algunos de los objetivos establecidos fueron:

• Desarrollar una cultura de asociatividad con el sistema de proveedores de productos agropecuarios, brindándoles asistencia técnica, comercial, económica y financiera. • Desarrollar en mermeladas una línea de productos altamente innovadora y líder con marca propia o adquirida, incrementando las ventas en un 30% y los precios promedio en 25%. • Innovar en conservas y salsas, lanzando nuevos productos y marcas, incrementando las ventas en un 50% y los precios promedio en 20%. • Desarrollar el mercado de harina de maíz, incrementando las ventas en un 50% y los precios en 70%. • Reposicionar la marca “Godet” como primera marca en premezclas y postres. En el área de galletitas algunos de los objetivos establecidos fueron:

• Introducirse en el mercado de galletitas con marcas propias a partir de 1994, incrementando en los primeros dos años las ventas en un 30% y los precios en 15%. • Desarrollar el mercado de snacks a partir de 1995 con marcas nuevas o adquiridas y liderar dicho mercado en 1997. c) Política de marcas: La estrategia en esta materia se orientó en el sentido de: i) crear mediatizadores o submarcas para todos los nuevos productos,

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dejando en el largo plazo solamente los caramelos, por su condición paradigmática de la marca ARCOR; ii) en el largo plazo utilizar la umbrella para todas las marcas posibles; iii) no utilizarla, sin embargo, para aquellas marcas que estratégicamente funcionaran como “tapón” de contención de la competencia (como los casos de Águila, Misky, Cabsha, Noel), las que, eventualmente, a futuro podrían ser incorporadas bajo la sombrilla de ARCOR; iv) aprovechar el valor de ciertas marcas para extenderlas hacia otros genéricos (Bon-o-Bon, por ejemplo). d) Desarrollo de la distribución y ventas: Era imprescindible, en el marco de una reorganización general de la estructura de ventas, definir la evolución del sistema de distribución propio y desarrollar la cobertura en la Capital y el Gran Buenos Aires. A este efecto, se decidió: i) organizar y capacitar la estructura de ventas y atención a supermercados, siempre con la idea de que este canal no concentrara la mayor proporción de despachos; ii) modificar la estructura tradicional del vendedor por área geográfica, transformándola en una red de hombres de negocios específicos de acuerdo con el perfil del cliente; iii) una vez analizadas las demandas diferenciales de cada eslabón de la cadena, conformar una organización de ventas con sendos grupos de profesionales especializados en grandes cuentas, supermercados y mayoristas. Los objetivos establecidos fueron:

• Penetrar más agresivamente en Capital y Gran Buenos Aires a través de la atención directa a grandes cadenas. • Mejorar el desarrollo de la distribución, reordenando el sistema según los perfiles empresarios definidos, profesionalizando las empresas distribuidoras y sus vendedores y creando un área de servicios a distribuidores. • Generar y promocionar los nuevos sistemas de distribución: convenience store, drugstore, shopping, creando una división de ventas especiales en 1994. • Desarrollar la venta del sistema catering a través de la creación de una división especializada en 1994. • En el Gran Buenos Aires incrementar el share un 5% en promedio para todos los productos. e) Internacionalización y mercados externos: El sector externo fue considerado un área de desarrollo estratégico clave. Basándose en la ventaja de contar ya con una red de plantas en los países limítrofes, se decidió aprovechar las nuevas condiciones del MERCOSUR para aumentar el intercambio entre las mismas, desarrollando una estrategia de especialización y complementación más eficiente. Naturalmente, el MERCOSUR era considerado como el área

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El caso Arcor

de prioridad y fortalezas máximas, pero la estrategia contemplaba también desarrollar en el corto plazo los mercados de Chile, el resto de Sud- y Centroamérica y Estados Unidos y, más lentamente y a mediano plazo, los mercados de Oriente Medio, África y Sudeste Asiático. Acciones desarrolladas Entre 1991 y 1995 ARCOR lanzó 300 productos nuevos al mercado con más de 500 ítems, modificó prácticamente el 100% de su packaging, creó cerca de 100 marcas nuevas, las apoyó con una intensa acción comunicacional y una inversión en este rubro de más de 150 millones de dólares, lo que significó un crecimiento del 1.500% sobre los anteriores cinco años. Esta dinámica continuó desarrollándose en la segunda mitad de la década, período en el cual la empresa ha desarrollado y lanzado al mercado aproximadamente unos cien nuevos productos por año. En la actualidad es productor de más de 1.500 ítems entre alimentos y golosinas. Dentro de esta estrategia general de desarrollo y posicionamiento de nuevos productos, marcas, packs e imagen, fueron implementadas numerosas acciones específicas en las diversas áreas de negocios. A modo de ejemplo, pueden señalarse entre las más significativas: • El lanzamiento para el mercado interno y externo del caramelo Butter-toffee, de calidad internacional, lo que generó una nueva categoría denominada caramelo colado de leche relleno, y el desarrollo de la marca Topline para chicles sin azúcar. • El lanzamiento de la marca Cofler, posicionándola como una amplia variedad de chocolates de alta calidad y con packaging innovador. • El reposicionamiento de las marcas Aguila, Cabsha y Tofi (adquiridas junto con la empresa Águila), el lanzamiento de los confitados Rocklets, frenando el ingreso en Argentina del líder mundial “M&M”, el desarrollo integral de la ya prestigiosa marca “Bon-o-Bon”, ampliando su variedad, y la extensión de varias de estas marcas para promover nuevos productos en el muy dinámico segmento de alfajores. • El lanzamiento de una nueva línea marca ARCOR para mermeladas de alta calidad, tipo premium, y de nuevas presentaciones en vegetales enlatados, incorporando la última tecnología para el tratamiento aséptico de la pulpa de fruta, para una mejor conservación del sabor natural. • El lanzamiento y desarrollo de la marca Maná para el rubro de galletas, afirmada en la producción de la nueva planta de Salto (provincia de Buenos Aires), con tecnología “estado del arte” en el nivel internacional, y el lanzamiento de la línea Saladix, con eje estratégico en su gama de sabores. • El lanzamiento de la marca Mr. Pop´s, una línea de chupetines para competir en el nivel mundial.

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• El lanzamiento y desarrollo de la marca Arcor Cereal Mix para ingresar en el mercado de barras de cereales. Estas acciones, implementadas a efectos de diversificar productos y mercados, fueron complementadas con cambios y con la adopción de nuevas prácticas en las áreas de distribución y comercialización. Entre las más importantes se cuentan: • La reorganización del sistema de distribución directa, profesionalizando en mayor medida y reduciendo el plantel de distribuidores, y la inversión de más de 20 millones de dólares en el sistema de logística de distribución, optimizando el sistema de transporte y disminuyendo costos y tiempos. • La especialización de la fuerza de ventas según perfiles de clientes y la profesionalización de la fuerza de reposición en el canal de supermercados, convirtiéndolos en merchandisers capacitados con planes de carrera y poder de negociación. • La creación de la División Internacional, con atención particularizada de cada mercado externo y con responsables directos de marketing, administración y logística para cada zona geográfica, la planificación de una estrategia global de abastecimientos en sinergia con las plantas de ARCOR en el exterior y la consolidación de más de 1700 registros de marca en todo el mundo. • El desarrollo del mercado brasileño, montándose un sistema de distribución directa en los principales estados, la adquisición y el desarrollo de plantas en Brasil, Chile y Perú, el aumento de la presencia en el mercado norteamericano a través de la creación de una filial en Miami. • La apertura de nuevas filiales en México, Colombia, Ecuador y Canadá, consolidando así la estructura comercial en el nivel continental. • El desarrollo del mercado israelí a través de importadores, obteniéndose un certificado kosher e implementando packs en hebreo para bombones y aceite de maíz, y de los mercados de China, Vietnam y Corea para la marca Butter Toffee y los caramelos rellenos. Resultados alcanzados En líneas generales todos los objetivos establecidos en el diseño del plan estratégico a principios de los años noventa fueron sobrecumplidos a lo largo de la década, incrementándose las ventas y la participación de mercado más allá de lo previsto, tanto en golosinas como en chocolates, galletitas y alimentos. En el escenario de estabilidad y crecimiento desarrollado en Argentina desde 1991, la estrategia de mercado y organizacional de ARCOR se potenció y le permitió aprovechar al máximo sus ventajas competitivas. Continuó con su política de innovación permanente en el desarrollo de nuevos productos, con un creciente plantel profesionalizado. A su vez la incorporación del marketing y la comunicación institucional como valor agregado a sus fortalezas

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El caso Arcor

productivas posibilitó también maximizar sus resultados sobre el capital invertido. La estrategia de expansión y ocupación de mercados latinoamericanos la posicionó, además, como uno de los principales players de ambos segmentos en la región. Por otra parte no sólo ha mejorado sensiblemente el share de mercado de ARCOR, sino también sus precios y márgenes de contribución respectivos. La información proporcionada por la empresa Nielsen permite verificar el desempeño en el mercado de varios productos representativos de ARCOR en el periodo 1991-99. La tendencia general está caracterizada por: a) un aumento significativo de la cobertura de la distribución de los productos, tanto en cantidad de negocios que trabajan la marca (distribución física) como en el abastecimiento a los de mayor valor de ventas (distribución ponderada); b) un aumento de participación (share) en todos los mercados; y c) mejoras de calidad en los productos y el desarrollo de marcas, lo que implica una suba en los precios hasta los años 1995-96. Este alza se revierte posteriormente en los últimos años por efecto del ciclo recesivo y la caída de ingresos que atravesó la economía argentina, induciendo la deflación de precios y la participación creciente de los canales de comercialización con menores márgenes (supermercados). • En el mercado de los ´bocaditos y bombones´ mantiene el liderazgo compitiendo con empresas como Suchard, Felfort, Ferrero, Nestlé y Garoto. El share de mercado de ARCOR creció de 35,5% en 1991 al 56,7% en 1999. En igual período, la distribución física pasó del 47% al 70% y la distribución ponderada del 95% al 98%. A su vez los precios se incrementaron un 18% entre 1991 y 1995, disminuyendo levemente un 2% hasta 1999. • El crecimiento de ARCOR en el mercado de los alfajores fue notable, ganándole participación y liderazgo a competidores como Bagley (Danone), Terrabusi (Nabisco), Suchard, Nestlé, Jorgito, Fantoche y Guaymallén. En el periodo 1991-1999 su share de mercado aumento del 5% al 23,8%, la distribución física pasó del 11% al 46% y la distribución ponderada del 11% al 76%. Sus precios se incrementaron de un mínimo de $4,83 en 1991 a un máximo de $9,02 en 1995, disminuyendo posteriormente a $6,39 en 1999. • En el mercado de galletitas la empresa alcanzó el 23% de participación, ocupando el segundo lugar y acercándose al líder, Nabisco. En galletitas dulces secas, en el que se destaca la penetración de la galletita Maná, se verifica en el periodo 1992-1999 un crecimiento del share del 11,1% al 14,4%, de la distribución física del 62% al 69% y de la distribución ponderada del 69% al 82%, mientras que sus precios pasaron de $ 3,34 en 1992 a un máximo de $ 3,91 en 1996, descendiendo a $ 3,28 en 1999. En el mercado de galletitas surtidas, en el período 1992-1999 el share pasa del 22,2% al 24%, la distribución física del 22% al 33% y la ponderada

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del 38% al 50%. A su vez, los precios variaron de un mínimo de $ 3,76 en 1992 a un máximo de $ 4,19 en 1995, para luego bajar a $ 3,50 en 1999. • En el mercado de las galletitas snacks el desempeño de las Saladix de ARCOR ha sido un éxito. Compitiendo con productos similares de Danone y Nabisco logró incrementar su share de mercado del 3,6% en el año de su lanzamiento (1995) hasta obtener la posición líder con el 40,9% en 1999. En ese año su distribución física es del 57% y su distribución ponderada del 91%. • En los mercados de los distintos productos de chocolate la trayectoria en los años noventa ha sido notablemente exitosa y, de las 8 categorías en las que se divide este mercado en Argentina, ARCOR lidera en 7 (bocaditos y bombones, alfajores, tabletas, confitados, infantiles, Pascuas) y es segundo en obleas. Así por ejemplo, en los productos de chocolate confitado la introducción en el mercado en 1994 de Rocklets le permitió liderar sobre M&M y en 1999 controlar el 89% del share de mercado y el 99% de la distribución ponderada. En chocolates de taza y de cobertura, con sus marcas Águila, ARCOR y Godet, es líder absoluto con un 67,5% del mercado en 1999. • En alimentos, con sus marcas Arcor, Noel, Titán, Versalles, Prestopronta, Godet y Dulciora, obtiene el liderazgo en 11 de los 17 segmentos en los que participa, como por ejemplo en “mermeladas tradicionales” (44,6% del share de mercado), en “tomatados” (puré de tomates 23,6% y tomates perita 21,6% del share de mercado), en “polentas” (68,9% del share en polentas rápidas y 54,7% en polentas tradicionales) y en “aceite de maíz” (38,2% del share de mercado). En materia de conservas de vegetales tiene también el liderazgo en “arvejas” (25,7%), “choclos” (30,3%) y “jardinera” (27,4%). Un último aspecto por destacar es el share en volumen del total del mercado y la estructura de los canales de comercialización de ARCOR en comparación con el total de mercado en 1999. ARCOR es líder con el 16,2% del total del mercado, seguido por Nabisco–Terrabusi (11,9%), Danone–Bagley (10,5%), Kraft-Suchard (7,4%), Molinos (5,6%), Cadbury (3,9%), Warner Lambert (3,7%) y Canale (3.4%). Los mercados del interior representan para ARCOR el 71,2% de sus ventas, frente al 28,8% de Buenos Aires. Estos valores evidencian su mayor penetración en el Interior y difieren significativamente de la participación del Interior en el total del mercado, que es del 53,8%. A su vez estas diferencias se vuelven a manifestar en los distintos canales de comercialización, en los cuales los kioscos, los negocios más tradicionales y los autoservicios del Interior tienen una participación relativa mayor de ARCOR, en contraposición con su menor peso relativo en los supermercados y autoservicios de Buenos Aires.

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El caso Arcor

Esta trayectoria virtuosa se apoyó en dos pilares complementarios. Por una parte se desarrolló un marketing eficaz, activo y agresivo, que permitió reposicionar a la empresa y lograr muy fuertes valores de marcas. Se trató de una estrategia de marketing total, potenciando al máximo los atributos de calidad y precio que estaban originalmente presentes. Por otra parte se desarrolló una estrategia específica de comunicación institucional destinada a posicionar la marca madre ARCOR como un paraguas eficaz para el resto de marcas específicas. Como consecuencia la imagen institucional de ARCOR progresó considerablemente, pasando a ser extensamente reconocida como primera marca en el mercado. En efecto, en una encuesta a 350 ejecutivos publicada por el diario Clarín del 28 de mayo de 2000, ARCOR obtuvo el primer puesto en la calificación general del ranking de las compañías con mejor imagen en Argentina, y también mantuvo esa posición en 7 de los 8 atributos considerados, al ser la única empresa nacional ubicada en los primeros 10 lugares (fue seguida por Coca-Cola, Repsol-YPF, Unilever, Telecom, Citibank, Telefónica, Microsoft, American Express y Mercedes Benz).

Ranking general

1

Calidad de productos y servicios Creatividad en gestión comercial y marketing Solvencia económica Honestidad y ética empresarial Adaptación a los cambios Calidad de management Trayectoria Relación con la comunidad y medio ambiente

1 1 6 1 1 1 2 1

Vale señalar, a modo de conclusión, que en una encuesta similar, realizada por el mismo medio, en el año 1994 ARCOR había figurado en la posición 47.

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Evolución de participación de algunos productos en el mercado (1991-1999) 120 100

95

95

94

97

94

97

21

Galletitas surtidas

60

50

59

57

52 36

45

42

Alfajores

32

34

20

76 73

50 38

82

68

70

60 40

77

77

69

98

Bocaditos y bombones 83

79

80

98

96

21

Galletitas dulces secas

11

0

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

Participación en Volumen 60.0

52.5

59.4

48.0

50.0 40.0

56.7

Bocaditos y bombones

45.3 42.5 39.3 35.5

37.0

Galletitas surtidas

30.0 22.2

20.0

13.4 11.1

16.6

11.6

5.0

1991

10.5 6.9

5.1

5.6

1992

1993

1994

10.6

10.7

21.7

20.0

19.7

11.3

11.2

1995

1996

1997

11.7

11.9

11.9

23.8 24.0

21.6

15.2

9.9

10.0 0.0

20.7

18.8

12.9

Alfajores

14.4

Galletitas dulces secas

7.4

1998

1999

11.3

11.4

Precio por Kilo 14.0 12.0 10.2

9.9

10.0

Bocaditos y bombones 9.0

8.2

8.5

8.1

7.5

8.0

Galletitas surtidas

6.8

6.6

6.4

6.0 4.0

4.8

3.3

3.6

3.9

3.8

3.8

4.0

4.5

Alfajores

3.5

2.0 0.0

3.5 2.9

1991

1992

1993

2.6

1994

3.1

3.3

3.4

3.3

2.3

1995

Galletitas dulces secas 1996

1997

Fuente: Elaborado sobre la base de datos de Nielsen y Asociados

1998

1999

194

El caso Arcor

Canales de comercialización de ARCOR y su comparación con el total de mercado (1994) (según volumen de ventas). Canal de comercialización

Total mercado 1999

ARCOR 1999

Performance con relación al mercado

17.1 15.6 6.6 9.7 9.9 13.5 12.6 15.0 100.0

9.1 14.0 3.8 11.1 4.5 18.7 11.4 27.3 100.0

-46.9% -10.1% -42.0% 14.9% -54.5% 38.6% -9.3% 81.9% -

Supermercados de Grande Buenos Aires Supermercados del interior Autoservicios de GBA Autoservicios del interior Tradicional de GBA Tradicional del interior Bancas de Rua mais minimercados de GBA Bancas de Rua mais minimercados do interior Total ARCOR

Total Mercado 46.2

71.2 GBA

Interior

GBA

Interior 28.8 53.8

Fuente: Elaborado sobre la base de datos de Nielsen y Asociados

Share en volumen de los grupos económicos con los que compite ARCOR (1999) Empresas ARCOR Nabisco Danone Kraft Suchard Molinos Cadbury Warner Lambert Canale Fuente: Elaborado sobre la base de datos de Nielsen y Asociados

Share total del Mercado 16.2 11.9 10.5 7.4 5.6 3.9 3.7 3.4

Globalizar desde Latinoamérica

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Algunos reconocimientos en la década de 19990

• Nº1 en Ranking CEOP de imagen y prestigio de empresa 2000 (diario Clarín) • Miembro de honor del Candy Hall of Fame 2000, Luis Pagani (National Confectionery Sales Association, U.S.A.) • Premio “Empresario del año 2000”, Luis Pagani (revista Prensa económica) • Premio “Mate.ar de plata 2000” a los mejores sitios web, por www. ARCOR.com.ar en la categoría “Economía y Negocios”. • Premio “Ciudadanía empresaria 2000”, por el programa “Superando Límites” (AmCham) • Premio “Eikon 2000” a la “Excelencia en la comunicación institucional”, por Campaña General de Comunicación (revista Imagen) • “Puma de oro 2000” a la empresa de alimentos de mayor prestigio en Cuyo (revista Mercado) • “Puma de oro 2000” a la empresa de mayor prestigio en la provincia de San Luis (revista Mercado) • Premio “Dirigente de empresa del año 1999”, Luis Pagani (Asociación Dirigentes de Empresa) • Premio “Eikon 1999” a la “Excelencia en la comunicación institucional”, por Comunicación de Identidad Corporativa (revista Imagen) • Premio “Ciudadanía empresaria 1999”, por el programa “Superando Límites” (AmCham) • Premio “Konex de platino 1998”, ARCOR “Empresa de la década” en el rubro Empresa y Comunidad • Premio “Konex de honor 1998”, Fulvio Salvador Pagani. • Premio “Eikon 1998” a la “Excelencia en la comunicación institucional”, por el website ARCOR (revista Imagen) • Premio a la “Exportación argentina 1998” (revista Prensa Económica) • Reconocimiento “Mayor exportador entre medianas empresas 1998”, por LIA (Gobierno de la Provincia de Córdoba; Cámara de Comercio Exterior de la Provincia de Córdoba) • Distinción “por su contribución al intercambio y la inversión productiva” entre Argentina y Chile, 1998 (Cámara de Comercio ArgentinoChilena) • “Testimonio unión nacional 1998”, Grupo ARCOR “Fuente de trabajo para miles de familias” (Movimiento Familiar Cristiano)

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El caso Arcor

• Premio “Empresario del año 1998”, Luis Pagani (semanario Punto a Punto, Córdoba) • Premio “Empresario del año 1997”, rubro Alimentación (Security) • Premio “Mercurio 1996”, ARCOR Institucional (Asociación Argentina de Marketing) • Premio “Entrepreneur 1996”, Luis Pagani (revista Mañana Profesional) • Premio “Expoinnovador 1996”, Luis Pagani (revista América Economía) • Premio “Invertir 1995”, Planta Colonia Caroya (Fundación Invertir Argentina) • “Procesador latinoamericano de alimentos 1995” (revista Alimentos Procesados, EEUU) • Premio “Mejor planta alimenticia del mundo 1994”, planta de chocolates de Colonia Caroya (revista Food Engineering International) • Premio “Mercurio 1993”, por Cofler (Asociación Argentina de Marketing)

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LOS RECURSOS HUMANOS Fortalezas y debilidades acumuladas En los comienzos de la década de 1990 la dotación de personal de ARCOR ya superaba los 6000 ocupados, y aproximadamente un 12% de esa fuerza revistaba en plantas y emprendimientos que la empresa había desarrollado en el exterior. El atributo y la fortaleza principal de ese activo era el muy buen nivel de capacitación técnica de los planteles afectados a la producción. Tal como se ha sostenido aquí reiteradamente, el sendero evolutivo de la firma se había afirmado desde su creación en el desarrollo y mejora permanente de los aspectos de la manufactura, en cualquiera de las diversas líneas de productos establecidas, y esta impronta se manifestaba claramente en la situación de los recursos humanos de la empresa. Producir era lo mejor que sabía hacer el personal de ARCOR y efectivamente lo hacía muy bien. Esta capacidad se completaba con una acentuada vocación innovadora y creativa en estos mismos aspectos que incluso se había trasladado y tendía a imponerse como práctica en las formas de gerenciar. Entre la dotación existente se contaba con un grupo considerable de gerentes jóvenes con capacidad y potencial para generar y liderar relaciones de trabajo participativas. Si bien las metodologías de trabajo en equipo no estaban formal o sistemáticamente implementadas en la firma, este plantel gerencial tendía a impulsarlas o fomentarlas en sus respectivas áreas, con resultado diverso. De hecho este difundido espíritu innovador en los mandos medios los facultaba para interpretar los cambios en las condiciones de entorno y aceptar las adaptaciones internas necesarias. De todas maneras, en relación con los niveles organizativos y de desarrollo del área de Recursos Humanos, las fortalezas se circunscribían estrictamente a presentar una elevada eficiencia en los aspectos de Administración de Personal, departamento que reunía personal suficientemente idóneo y sistemas eficaces de liquidación de sueldos y jornales, control de ausentismo, preservación de higiene y seguridad, prevención de accidentes de trabajo, atención médica y, en general, de gestión de las relaciones gremiales. En ese momento ARCOR contaba con un Gerente Funcional de Recursos Humanos, pero carecía de infraestructura y recursos para desarrollar plenamente el tema. El gerenciamiento aparecía debilitado en su capacidad operativa por este déficit. Por un lado existía un problema de ambigüedad de competencias y funciones entre los gerentes; por otro, éstos se concentraban más en los aspectos operativos y del “día a día” que en el planeamiento y la definición de estrategias y objetivos. Esta situación se correspondía con la ausencia de una política deliberadamente diseñada en materia de selección e ingreso de personal, de estructura, descripción y evaluación de puestos, de capacitación, de

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El caso Arcor

evaluaciones de desempeño y potencial, de promoción y de planes de carrera. También era relativamente deficitario el nivel de capacitación en management en algunos niveles y funciones. Estrategia y evolución en los años noventa

La dotación de personal del grupo ARCOR creció considerablemente a lo largo de la década de 1990, llegando casi a duplicarse. Contribuyeron a esta tendencia tanto la expansión de las actividades tradicionales de la firma como el proceso de absorción de otras empresas y el fuerte incremento de las operaciones propias o controladas en el exterior. Evolución del personal de ARCOR. 1991-1999 Número de Empleados

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

Argentina

6.108

6.342

6.287

7.379

7.291

7.601

9.190

9.158

9.283

Exterior 3.537 Total

773

689

757

905

1.002

1.061

1.100

3.580

6.881

7.031

7.044

8.284

8.293

8.662

10.290

12.738

12.820

14000 12000 10000

Número de empleados Exterior

8000 6000

Número de empleados Argentina

4000 2000 0 Dic.’91

Dic.’92

Dic.’93

Dic.’94

Dic.’95

Dic.’96

Dic.’97

Dic.’98

Dic.’99

El cambio principal y estratégico en este área puede ser sintetizado en dos grandes acciones constitutivas: i) el desarrollo de una gestión integrada de Recursos Humanos; ii) la profesionalización de la gestión de Recursos Humanos. Estas acciones se materializaron en la adopción de estrategias particulares y en la definición de aspectos organizativos, de desarrollo de los recursos, de administración de personal, de selección e incorporación, de formación y capacitación y de relaciones sindicales.

Globalizar desde Latinoamérica

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Un primer cambio significativo se advierte en la organización misma del área, en rigor, en la conformación efectiva de un área que atendiera a la formulación y el desarrollo de todos aquellos aspectos. Las principales pautas de la nueva organización pueden ser resumidas del siguiente modo: • La creación de Unidades de Negocio a cargo de gerentes generales con responsabilidad por los resultados de su área (fuerte proceso de delegación). • La generación de una estructura matricial con áreas funcionales fuertes en Administración y Finanzas, Industrial y Recursos Humanos. • La implantación de sistemas de administración de roles y salarios orientados a la equidad interna y competitividad externa. • La creación de las gerencias de Recursos Humanos para cada Unidad de Negocios. • La creación de la posición de Analista de Recursos Humanos para cada Negocio, a fin de focalizarse en la gestión de capacitación. • La creación de la función y el área de Marketing en los negocios de consumo. • La introducción de nuevas herramientas de gestión, como el Planeamiento Estratégico, la Dirección por Objetivos y la Presupuestación. Los sistemas de administración fueron modernizados a través de la informatización de procesos y del establecimiento de un sistema completo de indicadores de gestión y de evaluación de desempeño. En este caso los objetivos centrales de su implementación fueron: • La estandarización e integración de los todos los procesos referidos a Recursos Humanos • La facilitación y optimización del manejo de la información para dar servicio oportuno y confiable a todos los clientes internos. • La definición de un manual de Políticas y Procedimientos para todo el grupo. Al mismo tiempo se estableció un sistema de indicadores de gestión basado en un benchmarking internacional desarrollado con la asistencia del Saratoga Institute. Precisamente a través de la estimación de algunos de estos indicadores es posible medir el grado de profesionalización alcanzado en la gestión de Recursos Humanos en los últimos años de la década.

200

El caso Arcor Dotación de RRHH sobre la dotación total (cantidad de personal total por cada empleado del área de Recursos Humanos)

Indicador ARCOR: 117 Indicador Mercado: 96

Dotación de RRHH en Administración de personal (cantidad de personal total por cada empleado) Indicador ARCOR: 189 Indicador Mercado: 206

Dotación de RRHH en Desarrollo (cantidad de personal total por cada empleado en tareas de Desarrollo de Personal) Indicador ARCOR: 310 Indicador Mercado: 393 Composición de la dotación de RRHH Julio 2000

Composición de la dotación de RRHH Julio 1999 30

38

Desarrollo

Desarrollo

Ad. del personal

62

Ad. del personal 70

Tal como se indica en su reporte “Benchmarking 2000”, la relación de dotación de ARCOR por cada empleado de Recursos Humanos se mantiene constante en los últimos 2 años. En cambio, si se analiza la distribución entre Desarrollo y Administración de Personal, se observa un incremento en la productividad de la función de Administración de Personal, fundamentalmente a causa de la optimización de los sistemas incorporados con ese propósito y de una mayor afectación de recursos internos a la función de Desarrollo. En este sentido es evidente que la gestión en este área ha aprovechado eficazmente la lógica de economías de escala presentes en la función de Recursos Humanos: a medida que crece el volumen de clientes internos se puede lograr una mayor productividad específica en todas y cada una de aquellas funciones.

Globalizar desde Latinoamérica

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En materia de reclutamiento y selección de personal se desarrolló un agresivo proceso de detección e incorporación de profesionales universitarios en aquellas áreas de la firma con un menor contenido de tal nivel de educación formal: Ventas, Recursos Humanos, Calidad y la primera línea de supervisión en el área industrial. Sin dejar de reclutar en forma directa, tal como era habitual, personal para las áreas industriales en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Litoral y para las administrativas en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba, se extendió la búsqueda a los medios universitarios de todo el país mediante un relacionamiento sistemático con diversas universidades públicas y privadas, y se tendió paulatinamente a canalizar la selección y contratación a través de consultoras especializadas. La selección de profesionales universitarios, mandos medios y gerentes incorporó herramientas tales como la evaluación psicotécnica, el Perfil Hermann, el Perfil Disc y los tests de valores. Se introdujo la técnica del Assessment Center para evaluar el potencial de desarrollo de los postulantes a los programas de jóvenes profesionales (véase recuadro más adelante). El conocimiento, en un nivel avanzado, del idioma inglés se convirtió en un requisito excluyente en el proceso de selección de jóvenes profesionales. Por su parte la incorporación de personal altamente calificado proveniente de las empresas absorbidas en estos años contribuyó también al proceso de mejoramiento de los recursos propios. Como consecuencia de los nuevos perfiles establecidos tendió a bajar la edad promedio del personal, ubicada actualmente en 35 años para el grupo y en 25 años para las plantas más nuevas. Los requisitos de calificación formal para el personal de las líneas de producción fueron asimismo elevados, lo que generó un visible cambio de perfil en la mano de obra directa. Hasta la década de 1980 los operarios, en general, cumplían con el nivel de educación primaria completa. Los cambios tecnológicos implementados en las diversas plantas del grupo en la década siguiente exigieron que las vacantes para posiciones de operarios de producción comenzaran a cubrirse con postulantes que hubieran completado su educación secundaria en carreras e institutos técnicos. Todas estas acciones fueron acompañadas por una estrategia deliberada de desarrollo de los recursos humanos, basada en tres pilares principales: capacitación, evaluación e incentivos por resultados. En materia de capacitación se puso énfasis en la formación en management de los niveles medios y gerenciales. Asimismo se complementó el training basado en la visita a ferias con un programa de formación de posgrado para profesionales, estableciéndose un cupo mínimo (tres a cinco por año). Esta iniciativa incluyó la calificación en programas del tipo Master in Business Administration en Argentina y en el exterior, dirigido a personal evaluado como de alto potencial, y la aplicación a programas de Desarrollo Directivo

202

El caso Arcor Escolaridad

Total

Básica Primaria completo Primaria incompleto Secundaria completo Secundaria incompleto Colegial completo Colegial incompleto Universitario completo Universitario incompleto maestría o pos-grado

10 205 96 685 358 248 232 355 183 64

Total general

2,436

Ultimo nivel de estudios 4% 8%

28%

Primario completo Primario incompleto Secundario completo Secundario incompleto Terciario completo Terciario incompleto Universitario completo Universitario incompleto Master y posgrado

3% 8%

15%

15% 10%

10%

Nivel de estudios - Empleados mensuales (Valores Absolutos)

Nivel de estudios - Empleados mensuales (Valores Porcentuales)

667

43%

301 415

12%

17% 1043 Primarios completos e incompletos Secundarios completos e incompletos Universitarios incompletos y Terciarios incompletos Universitario completo/Terciario completo/Master/Posgrado

27% Primarios completos e incompletos Secundarios completos e incompletos Universitarios incompletos y Terciarios incompletos Universitario completo/Terciario completo/Master/Posgrado

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realizados en la propia empresa o en escuelas de negocios para los niveles gerenciales. Al mismo tiempo se desarrolló un programa de profesionalización de la fuerza de ventas a través de planes de capacitación orientados al desarrollo de habilidades comerciales con foco en el canal moderno. Por otra parte la introducción de las nuevas tecnologías de producción y gestión conllevó la necesidad de reentrenamiento intensivo de la mano de obra directa. En particular se desarrollaron programas de entrenamiento para la automatización e informatización de las líneas productivas y la implementación de los sistemas de gestión industrial ISO 9000, ISO 14000, Total Productivity Maintenance, 5 “S” e IRAM 3400, entre otros. Asimismo se introdujeron sistemas de evaluación del desempeño vinculados con competencias, difundiéndose la implementación de procesos de People Review, identificación de K Positions, identificación de K People, Evaluación del Desempeño y Estimación del Potencial, Organigramas de Reemplazo, y planes de capacitación y desarrollo personalizados para los Recursos Estratégicos. En línea con estos cambios se rediseñó el sistema de remuneraciones. Progresivamente se introdujo un sistema de bandas salariales tomando como referencia los promedios vigentes en el mercado, y diversas formas de compensación sobre la base del desempeño. En el caso de los niveles gerenciales la compensación variable está sujeta a los objetivos y resultados del área específica, y en el caso del personal operativo a la productividad. Este último sistema de compensaciones fue validado con acuerdo sindical —siendo ARCOR la primera empresa en acordar en un convenio de esta naturaleza—, está vigente en la mayoría de los establecimientos del grupo y combina un premio individual con un premio por aumentos de rendimiento en la línea de trabajo. Finalmente, el acelerado proceso de internacionalización del grupo ARCOR impulsó la definición de una estrategia de constitución de equipos profesionales para el desarrollo de las operaciones en el exterior. En la actualidad alrededor del 1% del total de personal de la firma ocupado en plantas productoras, filiales o unidades comerciales radicadas en el exterior corresponde a colaboradores trasladados desde sus funciones en Argentina, Chile y Perú. Dichos traslados responden a un doble objetivo estratégico. Por un lado se intenta transmitir la cultura ARCOR a los diferentes países; por otro se aprovecha la oportunidad para dar respuesta a las necesidades de desarrollo de aquellos colaboradores con posibilidades de crecimiento dentro de la organización. Los países en los que actualmente hay destinado personal proveniente de otras filiales son Brasil, Chile, Paraguay, Perú, Estados Unidos, Uruguay, Ecuador, Colombia, México y Canadá. Las posiciones requeridas habitualmente para ser cubiertas con personal expatriado en el exterior son las gerencias de filial, gerencias de administración y finanzas y posiciones comerciales y de marketing.

204

El caso Arcor Personal de ARCOR - Dotación interna y externa 1991-1999 Dotación a Dic. ’91 72

Argentina

11

Exterior 89

Argentina

Exterior 28

Síntesis del proceso de selección externo. Plan 2000 Ubicación

Cantidad de postulantes preseleccionados

CV acordes con el perfil buscado

Ingresos

Capital Federal Interior país Exterior país

427 289

376 199

10 12 2

TOTAL

716

575

24

Relación entre los profesionales incorporados y las áreas de especialización Jóvenes Profesionales: seleccionados del mercado para el programa 2000

Jóvenes Profesionales: seleccionados internamente para el programa 2000 21

13

29 Comercial Industrial Logística Marketing RRHH Exterior

4

17

33

4 Externos

14

18

4 25

18 Internos

Globalizar desde Latinoamérica

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Plan de Jóvenes Profesionales El programa se inició en 1994 y se consolidó en 1998. En sus inicios no se exigían conocimientos previos de inglés para ingresar en el mismo. El postulante presentaba un proyecto, acordado con los responsables del área, a desarrollar en forma simultánea con la actividad laboral durante el período. En función de ese proyecto, y previa aprobación del mismo, cada área configuraba un programa laboral rotativo. Posteriormente y en forma paulatina se incorporaban responsabilidades vinculadas con el cumplimiento de las tareas que se le adjudicaban. El programa se rediseñó en 1998 en función del proyecto de crecimiento e internacionalización del Grupo. La definición de los nuevos valores impulsaron el reclutamiento de jóvenes que tuvieran las competencias que requería este nuevo perfil profesional. El programa es corporativo y se realiza juntamente con los países del exterior donde ARCOR tiene filiales. A cada división de Negocios se le asigna determinado cupo en función de las posiciones vacantes totales. Desde un comienzo los jóvenes profesionales ocupan una posición determinada en un puesto real de trabajo, y no se prevé rotación entre las distintas áreas. Además de la evolución general de la firma, este programa también ha contribuido a posicionar mejor a ARCOR en las expectativas de trabajo de los graduados universitarios. De acuerdo con la encuesta anual MercadoMori el grupo ARCOR está entre las cinco corporaciones más preferidas como eventual destino laboral por los universitarios, figurando particularmente bien entre los estudiantes de las carreras de Administración, Marketing y Publicidad, Física y Química y las ingenierías. Características generales: el programa completo dura 12 meses y son requisitos generales para participar del mismo ser graduado universitario con buen promedio académico y tener hasta 27 años de edad, nivel intermedio alto de inglés y disponibilidad para trasladarse tanto al interior como exterior del país. No es condición excluyente contar con experiencia laboral. Objetivo general: la incorporación, formación y seguimiento de jóvenes de alto potencial que permitan, en el futuro, llevar adelante las estrategias de negocios del Grupo ARCOR. Coordinación: El proceso de capacitación y sus contenidos han sido sugeridos y aprobados por la dirección de la Empresa. Responde a una necesidad estratégica de crecimiento. Por tratarse de una necesidad del negocio, los jefes directos de los participantes son los responsables de su implementación. La coordinación de las actividades está a cargo de la Gerencia Corporativa de Recursos Humanos.

206

El caso Arcor

Destinatarios de la capacitación: Profesionales jóvenes que fueron seleccionados en función de su desempeño, potencial y posibilidades de crecimiento en la compañía. Finalidad de la capacitación: i) satisfacer las necesidades de formación de este grupo de profesionales; ii) brindar herramientas conceptuales y técnicas operativas para contribuir al desarrollo de los jóvenes dentro de la organización; iii) respaldar la inserción e integración de estos jóvenes, creando en ellos un sentimiento de pertenencia a un proyecto de crecimiento, internacionalización y creciente complejidad. El proceso de capacitación se divide en diferentes etapas: a) Capacitación a jefes: se efectúan workshops con el objeto de brindarles herramientas sobre coaching y Evaluación de Desempeño. b) Capacitación al joven profesional: se desarrollan 5 módulos durante el año, que tratan los siguientes temas: Trabajo en equipo, Inducción corporativa, Gestión profesional, Cultura organizacional y Autodesarrollo. Todos estos módulos tienen la modalidad de internación para facilitar el intercambio y el conocimiento de los participantes. Las actividades deben permitir que los jefes y gerentes sean visualizados como docentes, por lo que se recurre a ellos para el dictado de determinados temas. Asimismo, a efectos de recibir el aporte de otras visiones del mercado y de la realidad, se contrata a instructores externos especialistas en cada contenido. c) Seguimiento de la evolución de los jóvenes profesionales: se realiza a través de planes de trabajo, entrevistas individuales periódicas y evaluaciones de desempeño. Estas últimas se diseñan de manera de brindar información no sólo acerca del desempeño, sino también del potencial. Evolución del programa: en 1998 y 1999 se incorporaron, respectivamente, 36 y 50 jóvenes profesionales, reclutados de manera interna. En el año 2000 el ingreso fue de 53 personas, recurriéndose a búsquedas tanto internas como externas.

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LA EVOLUCIÓN FINANCIERA La crisis de fines de la década de 1980 En el contexto de inestabilidad macroeconómica de los años ochenta, especialmente a partir de la consolidación del régimen de alta inflación y de la generalización de los mecanismos de indexación monetaria, la gestión financiera de las firmas residentes en Argentina priorizaba su atención en los movimientos y la situación de corto plazo. Por una parte el mercado de capital y de préstamos de largo plazo era virtualmente inexistente, y por la otra las empresas centraban su acción en la búsqueda permanente de oportunidades de colocación en activos de altísima liquidez, ya sea para explotar ventajas inmediatas de valorización financiera o, simplemente, para preservar el valor real de sus propias tenencias. Este contexto y estrategias predominantes, por lo tanto, condicionaron fuertemente el tipo de capacidades desarrolladas en el área de administración financiera de las firmas, y ARCOR no fue una excepción dentro de esta tendencia. Cabe señalar, además, que, por el tipo de mercados a los que se dirigía la producción principal, su tesorería estaba basada en liquidez casi pura, lo que aumentaba su necesidad y sus oportunidades de aplicaciones de cortísimo plazo. Para dar una respuesta más eficaz a esta situación, ya desde 1987 se había conformado y profesionalizado un área formalmente encargada de Finanzas. Naturalmente, tanto las fortalezas como las debilidades de ARCOR en la materia a comienzos de la década de 1990 quedaban subrayadas por esta trayectoria. Entre las primeras se destacaban la incorporación de un Coordinador General de Finanzas, en el nivel del Grupo, con un fuerte perfil profesional y de mucha experiencia en conglomerados empresarios de relativo gran tamaño para el medio local. En este caso el propósito principal había sido la realización y consolidación de un gerenciamiento unificado del área financiera. Se había avanzado considerablemente en estos objetivos a través de la conformación de un centro de información y operación financiera y el desarrollo de un manejo centralizado de las finanzas del grupo, lo que efectivamente permitía un mejor aprovechamiento de las oportunidades de colocación. Esta gestión se enmarcaba y se fortalecía por la definición de objetivos y políticas financieras explícitamente establecidos para el plazo de un año. A su vez, precisamente este último rasgo calificaba las debilidades de la firma para acompañar su proceso de expansión con una adecuada estrategia financiera de largo plazo. A este déficit sustancial se le sumaban algunas fallas en la gestión del área, tales como la ausencia de mecanismos de información y supervisión interna y debilidades en los sistemas de comunicación y de informatización. En particular, no se contaba con información financiera on line de todas las unidades del grupo, lo que restaba eficacia a las decisiones de aplicación de fondos.

208

El caso Arcor

Más allá de estas debilidades organizativas y funcionales internas, la situación financiera de ARCOR fue suficientemente sana durante la mayor parte de la década de 1980, no registrándose niveles significativos de deuda hasta 1988. Sin embargo los compromisos asumidos por la fuerte expansión — fundamentalmente a través del desarrollo de proyectos en áreas promocionadas— de la firma y la abrupta caída en las ventas en el muy recesivo 1989, precipitaron una crisis de liquidez. El pico de esta crisis se produjo en el mes de diciembre de 1989, cuando para ARCOR la relación “deuda financiera / patrimonio neto” alcanzó un coeficiente de 1,3, comprometiendo seriamente su evolución. Es interesante advertir que, en un marco doméstico en el que predominaban recesión y debilitamiento de la demanda, ausencia de financiamiento de largo plazo y elevada volatilidad de los precios relativos y, por lo tanto, también una estrategia de valorización financiera por parte de las firmas, ARCOR había adoptado decisiones de expansión de su capacidad productiva, en cierto sentido, a contramano de las prácticas empresariales habituales para la época. En ese contexto, los resultados de dicha estrategia —un aparente sobredimensiona-miento relativo de la firma— aparecían como una debilidad. La primera respuesta de la empresa fue la de sanear su relación de endeudamiento desprendiéndose de algunos activos no directamente vinculados con su actividad principal, particularmente campos e instalaciones agrícolas. El producido de estas ventas y el hecho de que los bancos con los que operaba nunca cortaron la línea de créditos le facilitaron a ARCOR una salida a aquella situación de crisis. De todas maneras el principal factor que explica el vuelco en la situación de la empresa y su total saneamiento financiero es el cambio abrupto en las condiciones del mercado y la reactivación de la demanda interna a partir del éxito del Plan de Convertibilidad en la estabilización de la economía. En efecto, aquello que en un contexto recesivo y volátil suponía un pesado lastre para la firma y dificultaba su evolución se transformó en uno de los principales atributos y ventajas para aprovechar la nueva fase de crecimiento. La reactivación del mercado interno y la fuerte expansión del consumo desde el segundo trimestre de 1991 encontraron a ARCOR con capacidad productiva suficiente y eficiente para multiplicar rápidamente sus ventas y una clara estrategia definida para posicionarse como líder en numerosos segmentos. El notable incremento de la producción permitió absorber los costos fijos y la mayor facturación consecuente recompuso la posición de liquidez de la empresa. La estrategia financiera en los años noventa La evolución de las finanzas y la estrategia financiera de ARCOR en la década de 1990 muestra dos fases bastante bien diferenciadas. En la primera, que se extiende aproximadamente hasta 1997, la deuda es relativamente baja y

Globalizar desde Latinoamérica

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predomina una estrategia de autofinanciamiento de los proyectos de inversión o, especialmente a partir de 1994, de contratación de préstamos con agencias financieras públicas de algunos países proveedores de equipamiento. Durante esta fase la relación “deuda financiera/patrimonio neto” es, por ejemplo, de 0,145 y 0,115 en el mes de diciembre de 1995 y 1996, respectivamente. En la segunda, en cambio, las inversiones para el desarrollo de nuevas plantas o la adquisición de otras empresas, tanto en Argentina como en el exterior, tienden a ser financiadas con una mayor proporción de deuda tomada en el sistema bancario privado. En este caso, el coeficiente deuda/patrimonio se eleva a 0,528 y 0,461 a fines de 1998 y 1999, respectivamente. ARCOR – Inversiones consolidadas

Período 1992-99 (en millones de pesos) Año

Inversiones

1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

58 101 72 61 77 200 230 107

Total 92-99

906

Adquisiciones y plantas

Adquisiciones más importantes 1993

Águila – Argentina

1997

Lia – Argentina

1997

Koppol – Brasil

1998

Dos en Uno – Chile

1998

Van Dam – Uruguai

Últimas plantas instaladas 1994

Chocolates- Colonia Caroya, CBA, Arg.

1995

Galletas-Salto, Bs.As. Arg.

1996

Caramelos-Chancay, Perú

1997

Cartón corrugado- Luján, Bs. As. Arg.

1999

Chocolates- Braganca, San Pablo, Brasil

210

El caso Arcor

Desde el punto de vista interno, la definitiva organización y profesionalización de un área centralizada de finanzas, a nivel del grupo, se convirtió en un requisito para disponer de una operatoria eficiente y, al mismo tiempo, de una planificación financiera de más largo plazo. En este sentido la incorporación de profesionales del sector y externos a la empresa y la jerarquización funcional del área, vinculándola a las actividades de planificación estratégica, hicieron posible la superación de las debilidades y limitaciones anteriores. De todas maneras el énfasis puesto en las decisiones y la estrategia de autofinancia-miento, más allá de la obvia disponibilidad de liquidez, debe entenderse también como un producto de la traumática experiencia atravesada por la firma durante la crisis hiperinflacionaria. Durante 1991 y 1992 se da un proceso de continua disminución de los pasivos y de aplicación de los resultados económicos obtenidos al financiamiento de las inversiones realizadas y a la ampliación del capital de trabajo nece-ario para sostener la expansión de la actividad de la firma. Ya a partir de 1993, aunque sin abandonar la estrategia prioritaria de autofinanciamiento, ARCOR comenzó a realizar tratativas con organismos financieros y bancarios nacionales e internacionales a efectos de la obtención de líneas de crédito de largo plazo para acompañar el financiamiento de futuras inversiones. En líneas generales la buena evolución de la economía argentina en ese período y el optimismo relativamente generalizado entre los analistas sobre sus perspectivas de crecimiento hicieron que las empresas residentes volvieran a ser consideradas como sujetos de crédito. Haciendo un balance de la situación, la década de 1990 se cierra para ARCOR sin problemas financieros mayores, aunque con la limitación de presentar su deuda bancaria con un vencimiento promedio de un año y medio. En este marco, el problema principal es la combinación de ciclos de estancamiento simultáneos en Argentina, Brasil y Chile, que constituyen, como es obvio, sus mercados más significativos. La retracción del consumo en estos mercados hace entonces que los retornos efectivos de las inversiones y posiciones desarrolladas en los últimos años sean menores que los esperados, afectando el rendimiento general de la empresa y los niveles de liquidez disponible. Pueden distinguirse dos factores de tensión diferentes dentro de este escenario y de las perspectivas abiertas para la evolución de la empresa, uno de ellos propio de las características íntimas de ARCOR y el otro originado en el entorno específico en el que se desarrolla y actúa. En cuanto al primero, caben señalar dos elementos: por un lado, la firma enfrenta la necesidad de racionalizar su estructura de activos y subrayar acentuadamente su especialización en aquello que constituye el core business. Esto implica una evalua-ción precisa de los márgenes de contribución relativa y la venta de algunas instalaciones que se justificaron en un proceso de integración vertical, pero no resultan estratégicas en el actual contexto global. Por el otro, debe consolidar los intereses y objeti-

Globalizar desde Latinoamérica

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vos de los accionistas principales, tal que las demandas por la distribución de dividendos no debiliten el proceso de reinversión en la empresa. El segundo factor de tensión alude al contexto económico e institucional en el que ARCOR se desenvuelve y que implica condiciones sumamente diferentes de las que entornan a los principales global players del sector. De hecho la prioridad en una estrategia de autofinanciamiento responde, en buena medida, a las diferencias en los respectivos mercados de capitales y financieros. Aquí se combinan, para una empresa como ARCOR y en comparación con los productores internacionales, costos de financiamiento más altos (efecto de la prima de riesgo-país) y las fuertes restricciones para capitalizarse y obtener fondos en el mercado de acciones. Es interesante observar que, mientras sus índices de deuda sobre el capital son relativamente parecidos a los de sus competidores globales, su indicador de autofinanciamiento es mucho más amplio y la relación “ingresos / intereses pagados” es sustancialmente inferior. En este caso, el desafío para ARCOR está en desarrollar su participación en las bolsas de valores internacionales. Comparación de indicadores financieros para ARCOR y sus principales competidores / benchmarks en el nivel mundial ARCOR

Cadbury

Hershey

Nabisco

Nestlé

Philip Morris

Warner Lambert

Campbell Soup

EE.FF. utilizado (año)

1999

1998

1999

1999

1999

1999

1998

1999

Current ratio Quick ratio Cash ratio Operating cash flow ratio

1.43 0.74 0.09 0.12

0.97 0.73 0.30 0.39

1.80 0.66 0.17 0.45

1.01 0.47 0.13 1.41

1.22 0.86 0.30 0.37

1.16 0.52 0.28 0.63

1.27 0.71 0.28 0.61

0.41 0.22 0.04 0.30

Liabilities-to-equity ratio Debt-to-equity ratio Debt-to-capital ratio Interest coverage (earnings) Interest coverage (cash)

0.85 0.55 0.35 3.20 —

1.33 0.56 0.36 10.44 7.57

2.05 0.99 0.50 10.82 8.04

2.78 1.50 0.60 43.06 10.04

1.38 0.9 2 0.48 8.05 —

3.01 1.10 0.52 16.97 14.51

1.56 0.42 0.30 — —

22.50 16.29 0.94 7.34 —

% of Current over Total Liabilities

73%

46%

32%

23%

66%

39%

57%

60%

Fuente: EE.FF.ARCOR, EE.FF. Otras empresas, Análisis Booz Allen & Hamilton

Datos financieros – Década de 1990 Fecha 31/12/1991 31/12/1992 31/12/1993 31/12/1994 31/12/1995 31/12/1996 31/12/1997 31/12/1998 31/12/1999

Patrimonio neto

Préstamos corrientes

Préstamos no corrientes

Total préstamos

Total pasivo

229.765.703 291.204.959 347.922.346 334.760.056 502.131.343 552.337.163 597.411.264 617.825.715 617.356.787

15.697.611 20.958.970 35.894.120 49.809.726 68.842.720 54.664.027 62.491.300 172.279.221 203.870.484

6.833.846 4.127.738 4.143.284 26.220.710 35.879.627 29.114.539 88.916.087 190.853.171 133.447.985

22.531.457 25.086.708 40.037.404 76.030.436 104.722.347 83.778.566 151.407.387 363.132.392 337.318.469

55.957.351 100.529.783 121.005.030 183.271.411 210.296.616 212.166.463 289.389.316 541.810.074 524.627.181

212

El caso Arcor

250,000,000

19911991

200,000,000 150,000,000 100,000,000 50,000,000 0

700,000,000 600,000,000 500,000,000 400,000,000 300,000,000 200,000,000 100,000,000 0

Patrimonio Neto

Total pasivo

Préstamos corrientes

19991999

Patrimonio Neto

Préstamos corrientes

Préstamos no corrientes

Total pasivo

LA INSERCIÓN EXTERNA. EXPORTACIONES E INTERNACIONALIZACIÓN PRODUCTIVA Desde sus primeras exportaciones a fines de los años sesenta, ARCOR ha venido desarrollando una participación creciente en el comercio internacional, tendencia que se ha acelerado en la década de 1990. Este desempeño regular se apoyó en la decisión corporativa de mantener la posición en los mercados ya abiertos, independientemente de la coyuntura y de la variación de los términos del intercambio. La definición temprana de una clara estrategia exportadora fue un elemento decisivo para su trayectoria de largo plazo. Esta estrategia se fue consolidando más recientemente a partir del desarrollo, por una parte, de una extensa red de oficinas comerciales y canales propios de distribución, y por la otra de un proceso de internacionalización productiva a través de inversiones directas en el exterior. En la actualidad ARCOR posee seis plantas industriales (dos en Brasil, tres en Chile y una en Perú) y seis oficinas comerciales en distintos países de América Latina, así como también sendas unidades comerciales en los Estados Unidos y Canadá. La experiencia pionera de 1968 tuvo como mercado de destino a los Estados Unidos, en un intento por probar la capacidad competitiva en un mercado relativamente sofisticado y en la búsqueda de catalizar y generalizar las mejoras de calidad y productividad requeridas. De ahí en más la tendencia de las ventas externas ha sido creciente y en los años noventa se ha caracterizado, en particular, por incrementos muy significativos en los valores exportados, por la penetración en nuevos mercados, por la consolidación de productos de

Globalizar desde Latinoamérica

213

alcance global y por el desarrollo de estrategias de exportación específicas. Las ventas externas alcanzaron su máximo en el 2000, con 217,8 millones de dólares, lo que representa el 18,8% de las ventas totales de la empresa. Las inversiones actualmente en ejecución, con el propósito específico de aumentar los despachos en los próximos años, permiten prever un escenario en el que las exportaciones han de adquirir aun más significación en el desempeño global de la empresa. Este desempeño ubica a ARCOR como líder en la exportación de golosinas en todo el MERCOSUR y el mayor exportador de caramelos de Brasil. Sus exportaciones abarcan actualmente a 105 países, destacándose su fuerte presencia en el MERCOSUR y los Estados Unidos, una significativa participación en Israel y una penetración creciente en los mercados asiáticos —especialmente China, con presencia en más de cuarenta ciudades— y africanos. Las plantas radicadas en la Argentina explican el principal componente de sus ventas, aunque se registra una participación creciente de sus filiales de Chile y Brasil a partir 1997, la cual en la actualidad alcanza a cerca del 24% de sus exportaciones totales. Esta tendencia se deriva del propio proceso de expansión de estas filiales y de una estrategia de racionalización y eficientización de la red productiva internacional del grupo. En cuanto al mix de productos exportados, predominan claramente las golosinas y chocolates. Como parte de su estrategia exportadora, ARCOR ha establecido en los últimos años acuerdos específicos con otras empresas para el desarrollo de productos con la marca del destinatario, destacándose entre ellos el aprovisionamiento a la cadena estadounidense Wal Mart y a la francesa Carrefour. Actualmente se está culminando el desarrollo de una alianza estratégica con un productor líder de golosinas en USA, que ha decidido limitar parte de su capacidad de producción y abastecerse en forma significativa a través de ARCOR. Asimismo se han ampliado algunas líneas de proceso a efectos de atender los mayores requerimientos de la demanda externa. Estos son los casos de las actuales inversiones en la planta de Arroyito —a efectos de duplicar su capacidad de producción de caramelos de leche y satisfacer de este modo la expansión de la demanda proveniente de China, Sudáfrica, India y México— y el proceso de inversiones y reestructuración asociado con atender los nuevos requerimientos de EEUU. Estas tendencias están conformando la consolidación de una participación creciente del área extra-MERCOSUR en la corriente de exportaciones de la firma. La estrategia tendiente a una mayor presencia en los mercados internacionales se completa y se potencia con la decisión de ampliar sustantivamente la capacidad productiva de la empresa fuera de Argentina. En este sentido el desarrollo por parte de ARCOR de una red multinacional de producción y comercialización desempeña un papel central en la perspectiva de una mejor

214

El caso Arcor

penetración en los mercados externos con marcas propias y productos diferenciados, siendo éstos los que permiten mejorar el margen de rentabilidad en el negocio exportador. Es interesante consignar que en el período 19941999 las exportaciones realizadas al interior de la propia red de la empresa —opera-ciones intrafirma— representaron casi los dos tercios de las ventas externas totales, alcanzando en el 2000 el 72 % de las exportaciones. La construcción de la empresa multinacional es uno de los aspectos más relevantes de la historia de ARCOR, especialmente en los últimos años. El proceso dio comienzo en 1976 con la apertura de una filial en Paraguay (ARCORPAR) y continuó en Uruguay con la adquisición del 50% del paquete accionario de la empresa Van Dam SA en 1979. Posteriormente se extendió la internacionalización hacia el mercado brasileño con la compra y absorción en 1981 de la firma Nechar Alimentos (hoy ARCOR de Brasil). En la década de 1990 se consolida fuertemente su presencia en Brasil con la construcción en 1999 de una moderna fábrica de chocolates en Bragança Paulista. Asimismo se incorpora por compra en 1998 la empresa chilena Dos en Uno, líder en golosinas y chocolates en su país y con un patrón de especialización muy similar a ARCOR. Esta última adquisición le permite consolidar al grupo su presencia en Chile —que data de 1989 y que se sustenta en la posesión de tres plantas manufactureras— y, a través de las inversiones ya desarrolladas por aquella empresa, también en varios otros países latinoamericanos. Finalmente la red productiva se completa con la planta en Chancay, Perú, inversión greenfield inaugurada en 1996. La intensa expansión internacional de ARCOR en la década reciente es una parte esencial del proceso de modernización y reestructuración de la empresa ante un contexto relativamente inédito de apertura y competencia con las principales empresas transnacionales. Las ganancias de competitividad requieren un aprovechamiento integral de las economías de escala, y la apertura de nuevos mercados permite superar las limitaciones de tamaño y dinamismo del mercado doméstico. A su vez el despliegue internacional de capacidad productiva facilita el acceso y penetración a ciertos mercados de alta prioridad estratégica que, de otra forma, no podrían ser atendidos. Hay que destacar que este aspecto no sólo involucra un crecimiento de los volúmenes físicos de la oferta exportable, sino que adquiere una dimensión cualitativa absolutamente determinante en la medida en que también supone un proceso de upgrading de producto. En efecto, en virtud de la mayor facilidad que la presencia productiva en mercados determinados otorga para la venta de productos con marca propia y de bienes con más valor agregado, tienden a superarse los inconvenientes de una excesiva especialización del comercio en los denominados commodities. La mayor cercanía a los distintos segmentos de la demanda, la comple-

Globalizar desde Latinoamérica

215

mentación de la producción con la comercialización, la provisión de servicios adicionales a la venta de productos; el desarrollo de redes regionales de comercialización y distribución, la adaptación a los factores culturales domésticos, la posibilidad de evitar restricciones arancelarias y paraarancelerias en los respectivos mercados, la compra de empresas con marcas y canales de distribución ya reconocidos, son todos atributos que favorecen una mayor y mejor penetración comercial externa de productos diferenciados con alto valor agregado. El avance en el proceso de internacionalización por parte de una empresa argentina se encuentra regularmente con las dificultades y limitaciones de su contexto general de desarrollo. Por una parte el financiamiento del proceso de inversión está relativamente penalizado por la estrechez del mercado doméstico de capitales y por la inestabilidad y magnitud de la prima de riesgo-país, lo que, generalmente, fuerza a comprometer mayores dosis de capital y liquidez propios. Por otra, los contextos macroeconómicos y los ciclos de la demanda de los países latinoamericanos están afectados por fluctuaciones de alta imprevisibilidad que afectan los retornos esperados a las inversiones, con consecuencias muy negativas sobre el manejo de los flujos de endeudamiento. A su vez, al ser los recursos humanos uno de los pilares en el proceso de expansión internacional, no resulta sencillo armonizar la disponibilidad de personal en la Argentina con la idiosincrasia de los valores culturales domésticos. En este sentido la estrategia de internacionalización de ARCOR, basada en los objetivos principales de afianzar su liderazgo en el área del MERCOSUR, de convertirse en una empresa líder de golosinas y chocolates en el escenario latinoamericano y de tener una participación creciente en el área extraMERCOSUR, requiere del afianzamiento del conjunto de la organización, del replanteo permanente de su patrón de especialización y del incremento continuo de la eficiencia. Participación de las ventas en el exterior en las ventas totales (en millones de dólares) Año

En Argentina

En el exterior

TOTAL

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

339 412 501 587 618 633 740 802 775 703

49 66 63 144 226 246 271 398 334 397

388 478 564 731 844 879 1,011 1,200 1,109 1,100

216

El caso Arcor Ventas (en millones de pesos) 1400 1200

1200

1109 1011

1000

844

800

1100

879

No Exterior

731

600

564

478 388

398

400 266

200 0

49

63

66

271

246

397

334

Total

144

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

Ventas (participación porcentual de las ventas en el exterior) 50% 45% 40% 35% 30% 25% 20% 15% 10% 5% 0%

33% 27%

28%

27%

1995

1996

1997

36% 30%

20% 13%

14%

1991

1992

11%

1993

1994

1998

1999

2000

Exportaciones por destino 1994-2000 (en miles de dólares) Destino

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

África Ásia Centroamérica y Caribe Europa Norteamérica Oceanía Sudamérica

3.021,0 2.225,1

3.275,1 5.878,5

3.471,7 4.676,7

5.844,7 8.803,1

4.863,6 7.942,8

4.340,3 14.417,1

10.768 11.590

6.779,2 883,2 15.901,2 36,0 73.404,3

3.669,6 702,9 16.849,8 43,4 120.185,7

2.665,5 979,2 16.064,0 73,8 130.302,6

4.723,8 1.124,5 14.470,5 273,3 134.750,5

13.207,3 1.452,9 21.323,6 246,8 187.670,0

16.572,3 2.300,7 20.688,6 687,8 141.022,6

15.199 5.024 41.608 1.162 132.403

TOTAL

102.250,0 150.635,0 158.224,5 169.990,4 236.713,9 200.029,4

217.754

Globalizar desde Latinoamérica Total exportaciones por destino 1994

217

Total exportaciones por destino 2000 19.1

2.3 7.0

0.5

71.8

3.0 2.2

5.3

África Asia Centroamérica y Caribe Europa Norteamérica Oceanía Sudamérica

4.9

6.6 0.9 60.8

15.6

0.0

Exportaciones a través de terceros e intragrupo 1994-2000 (en miles de dólares) Año

Consumo terceros

Industriales terceros

Total terceros

Intragrupo

Total

1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

39.295,0 37.427,0 31.668,2 47.748,2 80.043,5 78.171,6 83.595.0

20.260,0 36.064,0 28.572,7 36.834,4 33.087,7 30.811,7 31.506.0

59.555,0 73.490,0 60.240,9 84.582,6 113.131,2 108.983,3 115.101.0

42.695,0 77.145,0 97.983,6 85.407,8 123.582,7 91.046,1 102.653.0

102.250,0 150.635,0 158.224,5 169.990,4 236.713,9 200.029,4 217.754.0

Total exportaciones por cliente 2000 48

Total exportaciones por cliente 1994 42

IntraGrupo

IntraGrupo

Consumo terceros 38

Industriales terceros

14 20

Industriales terceros Consumo terceros 38

218

El caso Arcor

Exportaciones de productos industriales y de consumo por unidades productivas 1994-2000 (en miles de dólares) Año Industrias

1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

22.847,0 39.587,0 41.184,2 45.164,6 46.939,8 42.557,0 42.876.0

Productos de consumo ARCOR

Lia

Estirenos Versalles

52.542,0 88.106,0 98.504,3 98.064,1 128.115,8 90.650,4 93.146.0

0,0 0,0 0,0 8.960,1 8.830,2 5.804,2 4.784.0

0,0 0,0 0,0 0,0 17.746,1 17.388,6 28.780.0

0,0 0,0 0,0 339,3 499,9 145,6 19.0

Total

Brasil

Chile

Filiais

Total

26.861,0 22.942,0 17.994,0 16.649,0 13.769,3 17.234,5 23.475.0

0,0 0,0 0,0 0,0 22.921,3 25.420,2 23.021.0

0,0 0,0 542,0 813,3 894,4 828,7 1.653.0

79.403,0 111.048,0 117.040,3 124.825,8 192.777,1 157.472,4 174.878.0

Total exportaciones 1994

102.250,0 150.635,0 158.224,5 169.990,4 236.713,9 200.029,4 217.754.0

Total exportaciones 2000

22

20

Industriales

Industriales Consumo

Consumo 80

78

Exportaciones por país de origen y tipo de productos 1994-2000 (en miles de dólares) Año

1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

Argentina

Brasil

Industrias

Consumo

Total

28.847,0 39.587,0 41.184,2 45.137,1 43.805,3 39.912,0 38.029.0

52.542,0 88.106,0 98.504,3 107.363,5 155.192,1 113.988,9 126.729.0

75.389,0 127.693,0 139.685,5 152.500,6 198.997,4 153.900,9 164.758.0

Industrias Consumo 0 0 0 27,5 131,5 2.645,1 4847.0

Total exportaciones por país de origen 1994

26.861,0 22.942,0 17.994,0 16.649,0 13.769,3 17.234,5 23.475.0

Chile

Otros

Total

Total

países

26.861,0 22.942,0 17.994,0 16.676,5 13.900,8 19.879,6 28.322.0

0,0 0,0 0,0 0,0 22.921,3 25.420,2 23.021.0

0,0 0,0 542,0 813,3 894,4 828,7 1.653.0

102.250,0 150.635,0 158.224,5 169.990,4 236.713,9 200.029,4 217.754.0

Total exportaciones por país de origen 2000 10.7

26.3

Chile

Brasil

Brasil Chile 0.0 Argentina

Argentina 73.7

76.2

13.1

Globalizar desde Latinoamérica

219

LA ACCIÓN CON LA COMUNIDAD La Fundación ARCOR fue creada en 1991 y se desempeña en cuatro grandes áreas: investigación económica, educación, salud y cultura, actuando preferencialmente en el segmento de población de 0 a 17 años, en problemáticas relacionadas con la nutrición, el crecimiento y el desarrollo. Su acción se desarrolla a través de programas definidos a partir de aquellos lineamientos de interés institucional y de las demandas sociales que la Fundación percibe y recibe. Los programas operan sobre la base de la constitución de fondos de financiamiento, cuya distribución y ejecución resulta de dos metodologías combinadas: a) por concurso de proyectos en el marco de una convocatoria explícitamente definida, y b) por presentación de proyectos para su consideración. Ambos procedimientos permiten un análisis exhaustivo y una evaluación objetiva de las iniciativas presentadas. Los criterios principales para la selección de proyectos tienden a obtener la mejor rentabilidad social de los recursos; difundir el concepto de administración eficiente entre quienes realizan actividades con propósitos no lucrativos; priorizar acciones que tengan potencial reproductivo, capacidad de autosostenimiento y posibilidad de multiplicar los beneficios; y apoyar iniciativas que se propongan el logro de resultados tangibles y mensurables. A efectos de potenciar su acción e incrementar su alcance y eficiencia, la Fundación ARCOR ha promovido y realizado diversas alianzas estratégicas con otras importantes entidades del mismo tipo. Asimismo integra y lidera un Grupo de Fundaciones (GDF), concebido como un ámbito para mejorar permanentemente la gestión de las fundaciones donantes a través de la difusión de ideas y la transferencia de experiencias. La actuación del GDF está orientada por tres objetivos principales: ser un referente calificado para la consulta por parte de otras o de nuevas fundaciones y destinatarios de asistencia, sistematizar servicios y difundirlos entre los potenciales interesados e incrementar el número de entidades participantes. Áreas y programas Investigación económica

Con el propósito de alentar a los investigadores argentinos interesados en diferentes aspectos de la realidad económica del país, la Fundación otorga anualmente el “Premio Fulvio Salvador Pagani”. En este caso la convocatoria está concebida como un concurso de trabajos sobre un tema determinado, cuya premiación se basa en el dictamen de un jurado calificado. En líneas generales los temas sucesivamente propuestos responden a la visión que el Grupo ARCOR tiene de las prioridades y principales desafíos nacionales, y se requiere que los postulantes desarrollen estudios aplicados a la situación argentina.

220

El caso Arcor

En los últimos años las temáticas objeto de concurso han sido las siguientes: “El Federalismo Fiscal” (1996), “El rol de la educación y la capacitación en el crecimiento” (1997), “El análisis económico de la prevención y tratamiento de la salud” (1998), “El análisis económico de las políticas de prevención y represión del delito” (1999), y “Productividad y competitividad para la inserción de Argentina en la economía mundial” (2000). Dada la relevancia de los temas y el prestigio creciente del concurso, el interés de los investigadores es significativo y queda demostrado en el gran número de postulaciones que se reciben anualmente. Los trabajos ganadores son galardonados con una re-compensa monetaria, un trofeo y su publicación. Educación La Fundación dispone en esta área de diversos programas tendientes a favorecer la ejecución de actividades de formación integral en niños y jóvenes de distintos niveles. A través de la capacitación para la formulación de proyectos, se proponen concursos anuales, en los que participan escuelas de nivel primario y centros de atención a infantes y adolescentes con discapacidad. Asimismo, con el fin de crear una mayor conciencia ambiental entre las nuevas generaciones, se patrocinan distintas iniciativas relacionadas con esta temática. Programa “Mi escuela crece”

El sistema de trabajo propuesto por este programa opera sobre la base de la constitución de un Fondo de Financiamiento de Proyectos dirigido a establecimientos del nivel primario que presenten propuestas de formación o ampliación de talleres didácticos escolares que procuren mejorar las posibilidades de enseñanza-aprendizaje. Pueden participar del programa todos los establecimientos educativos del país, y lo hacen a través de un Concurso de Proyectos, de acuerdo con una convocatoria que se realiza en diferentes regiones cada año. Una vez realizada la convocatoria, y con el fin de asistir a los potenciales beneficiarios, se realizan jornadas sobre técnicas de formulación de proyectos. Seleccionados los proyectos a partir de criterios de factibilidad e impacto, se firma el convenio con la escuela receptora, que es la responsable de la ejecución. El programa contempla visitas de monitoreo por parte de la Fundación a efectos de hacer un seguimiento y prestar asesoramiento técnico para el desarrollo de las iniciativas. Finalmente, con el proyecto ejecutado y para una mejor difusión, se realizan encuentros de intercambio y evaluación y se publican los resultados y aprendizajes desarrollados. Desde su inicio en 1996 e incluido el concurso organizado en 1999, el programa seleccionó y financió un total de 68 proyectos en sendas escuelas, afectando recursos de la Fundación por un total de $ 175.000, aproxima-

Globalizar desde Latinoamérica

221

damente. Cabe señalar que las escuelas y comunidades beneficiadas movilizaron a su vez recursos propios por una suma equivalente. A partir de la ejecución de estas iniciativas, en un número creciente cada año, los beneficios alcanzaron a una población escolar de casi 21.000 niños de entre 6 y 13 años de edad. Como estrategia de trabajo se ha planteado alcanzar una cobertura nacional, por lo cual se seleccionan tres provincias por año, quedando incluidas 17 hasta el año 2000. Los proyectos seleccionados abarcan una amplísima gama de mejoras para las comunidades educativas, que incluyen equipamiento informático, capacitación laboral, desarrollo de huertas orgánicas y de criaderos de animales, talleres de teatro, fabricación de artesanías y creación de clubes deportivos, entre otras. En líneas generales todas estas iniciativas desafían las dificultades por las que atraviesan las escuelas promovidas, reflejan las necesidades de cada lugar y están íntimamente vinculadas con la realidad social de sus comunidades. Muchos de los proyectos se plantean como respuesta de la escuela pública a los problemas económicos de las familias, y otros se destacan por sus resultados positivos frente a la deserción escolar y los fracasos educativos. Programa “Superando límites”

El objetivo principal de este programa es la asistencia técnica y financiera para la realización de proyectos de creación o ampliación de talleres destinados a contribuir a la integración social y capacitación laboral de niños y jóvenes con necesidades especiales. El proceso operativo es similar al programa anteriormente consignado e incluye la constitución de un fondo de financiamiento y la selección de iniciativas a través de un concurso específico. En los cuatro concursos realizados entre 1996 y 1999, el programa financió un total de 94 proyectos correspondientes al mismo número de instituciones que atienden a personas con necesidades educativas especiales. Los beneficiarios fueron cerca de 3.900 niños y jóvenes que presentan algún grado de discapacidad en cualquiera de sus formas (deficiencia mental, síndrome de Down, discapacidad motora, auditiva o visual, autismo) y que asisten a escuelas de educación especial públicas o a entidades no gubernamentales sin fines de lucro. En este caso los recursos canalizados por la Fundación en ese período alcanzaron a $ 240.000, mientras que las contrapartes respectivas aportaron algo más de $ 510.000. Los proyectos seleccionados y financiados se ubican en zonas rurales o urbanas de nueve provincias y se prevé cubrir a corto plazo la totalidad del país. Abarcan una gama amplísima de iniciativas que incluye, entre otras, talleres de producción de dulces y conservas, panaderías, soldadura, costura, cocina, procesado de verduras y gabinetes de informática. Últimamente se procura que las instituciones que llevan adelante proyectos de producción se capaciten también en la faz empresarial.

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El caso Arcor

Salud

Considerando a la prevención como uno de los principales componentes de una adecuada política sanitaria, la Fundación ARCOR apoya y canaliza recursos a iniciativas comunitarias relacionadas con procesos educativo-preventivos, orientación nutricional y formación de recursos humanos de comunidades en riesgo. Programa de atención y prevención de la salud. Apoyo a la investigación y divulgación científica

Este programa se propone incentivar el desarrollo de actividades de atención, prevención e investigación aplicada, específicamente orientadas a favorecer políticas de anticipación a problemáticas de la salud infanto-juvenil, que contemplen elementos de contención social, afectiva, recreativa, sanitaria y alimenticia. Uno de los principales proyectos apoyados por este programa es el Estudio CLACyD, orientado de modo integral al análisis y la intervención en diversos aspectos concernientes al proceso salud-enfermedad en el área maternoinfantil. Esta investigación interdisciplinaria surge de la iniciativa de un grupo de profesionales pertenecientes a instituciones académicas y de servicios con el objeto de estudiar los perfiles de alimentación, crecimiento y desarrollo de la población infantil de la ciudad de Córdoba. Los resultados de esta investigación son difundidos, con apoyo de la Fundación, en calificados congresos, seminarios y revistas nacionales e internacionales. Por su parte, otras líneas de acción permanentes apoyadas financieramente por la Fundación ARCOR son: i) acompañamiento de procesos de gestión local en salud materno-infantil; ii) promoción de la salud materno-infantil a través de la producción de materiales informativos y recursos didácticos y organización de un Centro de Documentación sobre lactancia materna, alimentación, crecimiento, desarrollo y salud reproductiva; iii) formación del Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna Córdoba, con funciones de capacitación permanente, acompañamiento a las madres, organización de una red de promotoras comunitarias y asistencia a cursos y congresos; iv) asistencia al proyecto de investigación-acción “Salud integral del adolescente”, tendiente a elaborar instrumentos de riesgo de salud-enfermedad para este grupo etario. Programa de apoyo a la comunidad La Fundación atiende, a través de la donación de productos, a un importante número de instituciones que desarrollan diversas actividades de atención nutricional, recreación, capacitación y prevención de la salud infantil, beneficiando de manera directa a familias de escasos recursos, ubicadas particularmente en las regiones del Centro y Norte del país. Esta actividad se complementa

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con el apoyo financiero de iniciativas de organizaciones sin fines de lucro que se relacionen con la impresión de materiales de difusión y la organización de eventos vinculados con la prevención y la promoción de la salud. Cultura

Como principio ordenador de su accionar en esta temática, la Fundación apoya la labor de instituciones u organizaciones que promueven hechos culturales de excelencia, favoreciendo, en particular, las propuestas que tienen una activa participación de la niñez, la adolescencia y la juventud. Programa de apoyo a eventos culturales

Este programa se propone incentivar las expresiones culturales en las que tengan activa participación niños y jóvenes. Las iniciativas apoyadas se caracterizan por promover la creación, ampliación u optimización de talleres culturales, involucrando también la organización y el desarrollo de eventos y el respaldo a representaciones artísticas de diversas características. Incluye el aporte a la difusión de los trabajos, a la consecución del equipamiento necesario y al desarrollo de actividades de capacitación. Programa de actividades culturales con las familias del personal de la empresa

La Fundación organiza un Concurso de Dibujo y Literatura destinado a favorecer la integración entre las empresas del Grupo ARCOR y las familias de su personal, promoviendo al mismo tiempo la creatividad y el interés por estas expresiones artísticas. Anualmente más de 4000 niños y jóvenes de Argentina, Brasil, Chile, Perú, Paraguay y Uruguay participan con dibujos y poemas sobre la temática elegida para la convocatoria. Alianzas – Fondos cooperativos

La actividad constante y sistemática de la Fundación ARCOR ha permitido la maduración de diversas alianzas estratégicas con otras importantes instituciones donantes de recursos, logrando establecer un ámbito de trabajo conjunto, de coordinación y aprendizajes mutuos. Programa Infancia y Desarrollo. Fundación ARCOR / Fundación Antorchas

Este programa fue establecido con el propósito de apoyar proyectos destinados a mejorar la atención de la infancia, la adolescencia y la juventud de sectores de pobreza, buscando promover la innovación en la gestión de políticas, programas y proyectos con énfasis en los aspectos preventivos y educativos. Ambas fundaciones han contribuido por partes iguales a un fondo de financiamiento que aporta a proyectos distribuidos en varias provincias argentinas.

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El caso Arcor

Hasta el momento los proyectos financiados han alcanzado a 215 comunidades pobres y casi 23.000 niños y jóvenes de familias de escasos recursos, aplicándose un total de $ 1.500.000, de los cuales el 45% corresponde a la contribución de las dos fundaciones. Fondo FEPIC – Formación, educación, prevención e integración comunitaria. Fundación ARCOR / Fundación Interamericana

Este fondo se creó en 1996 con el objeto de canalizar recursos financieros para sostener proyectos relacionados con temáticas de salud nutricional, niñez y juventud en riesgo social y educación rural y técnica no formal. Está dirigido a organizaciones no gubernamentales e instituciones sin fines de lucro que trabajen con población de escasos recursos económicos. Se han financiado alrededor de 22 proyectos, que cubren 222 comunidades de sectores de pobreza y a más de 15.000 jóvenes en Córdoba, Mendoza, Salta, Buenos Aires y Jujuy. El FEPIC ha participado con un 30% de los $ 1.600.000 involucrados en estos proyectos. Programa Infancia y Derechos. Fundación ARCOR / UNICEF Argentina

Este programa prevé la constitución de un fondo de financiamiento por un monto total de $ 150.000, conformado por aportes equivalentes de ambas instituciones patrocinantes. Su objetivo es seleccionar, financiar, evaluar y difundir proyectos de organizaciones no gubernamentales que trabajen con grupos de chicos y jóvenes que tengan sus derechos amenazados o vulnerados. Se procura asegurar el desarrollo infantil temprano mediante adecuadas prácticas de crianza por parte de las familias e instituciones.

CA P Í T U LO

4 Hacia la “quinta ARCOR”: una empresa global de un país emergente. Desafíos y temas de investigación por desarrollar Jorge Forteza

➣ Hacia la “quinta ARCOR”: una empresa global de un país emergente. Desafíos y temas de investigación por desarrollar

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HACIA LA “QUINTA ARCOR”: UNA EMPRESA GLOBAL DE UN PAÍS EMERGENTE. DESAFÍOS Y TEMAS DE INVESTIGACIÓN POR DESARROLLAR Este estudio intenta presentar la historia de cincuenta años de vida de una empresa fundada en el interior de un país emergente, que ha desarrollado un proceso de crecimiento sostenido a través de vicisitudes en su país de origen, y que ha llegado a ser una empresa líder en su región y uno de los jugadores relevantes de su industria en el nivel mundial. Pensamos que el caso ARCOR reviste especial interés para los estudiosos de los procesos de globalización y de su impacto en los países emergentes. A lo largo de cincuenta años esta organización ha demostrado la posibilidad de construir un modelo empresario viable, compitiendo contra empresas nacionales grandes primero y contra multinacionales dominantes luego. ¿Cuáles han sido los temas recurrentes de esta trayectoria estratégica? Pensamos que las que siguen son las dimensiones clave que ayudan a entender el caso ARCOR y a extraer enseñanzas de utilidad para otros casos. • Un intento estratégico en permanente evolución y “reinvención”, que permitió seguir un “sendero de crecimiento”, comenzando con mercados accesibles y creciendo paulatinamente en cobertura geográfica y de gama de productos, pero evitando, en general, la confrontación directa con competidores más fuertes. Dicho de otro modo, una interesante aplicación de la “estrategia indirecta”, también analizada por Lidell Hart (1954). Esta trayectoria, que consiste en focalizarse en “mercados menos contestados” o en “nichos sostenibles”, también se refleja en los análisis recientes sobre multinacionales de países emergentes realizados por Khanna, T. (1997), Goshal, S. (1999) y Dawar, N. (1999) • La capacidad para identificar y aprovechar sucesivas discontinuidades del entorno o de la industria, evidenciada tempranamente en la reacción a la política desarrollista de Frondizi, y en numerosas ocasiones posteriores: el usufructo del aparato de promoción de la inversión regional para construir una red de plantas de última generación y el aprovechamiento de las debilidades de los competidores locales para llevar adelante adquisiciones. ARCOR supo aprovechar estos procesos también para realizar adquisiciones en países limítrofes, y pudo capitalizar sobre el proceso de desregulación en la Argentina de los años noventa para realizar una drástica transformación. El lanzamiento del MERCOSUR también ofreció una plataforma para profundizar la presencia en el mercado brasileño, con exportaciones e inversión directa. • La capacidad para capitalizar debilidades estratégicas u operativas de las empresas multinacionales. ARCOR supo entender varias de las limita-

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El caso Arcor

ciones de las multinacionales y pudo llevar a cabo una eficaz “guerra envolvente” contra ellas. Supo desarrollar productos con marca pero mejor posicionados hacia los consumos medios; pudo crear magia en sus marcas, crear canales de distribución eficaces y, en general, adoptar una política de desarrollo rápido de productos. Su estructura liviana y su cultura emprendedora dieron también como resultado una velocidad de respuesta y un ambiente organizacional excitante que pocas multinacionales con las limitaciones ya analizadas por Gingrich, J. (1999) y Prahalad, C.K. (1998) podían ofrecer. • El énfasis permanente en el desarrollo de capacidades técnicas y funcionales y en el aprendizaje continuo. Desde los comienzos en Arroyito, cuando los fundadores diseñaban y fabricaban sus propias máquinas, hasta las plantas de última generación de hoy, la cultura de ARCOR presenta una fuerte orientación técnica, hacia el desarrollo y la adaptación continua de bienes de capital y de procesos productivos. Esta tradición, que constituye un verdadero recurso en la visión de Collis y Montgomery (1997) y Peteraf (1993), le ha permitido a la empresa mantener un alto grado de innovación. Aún hoy, aunque ARCOR ya se ha integrado al mundo en materia de quipos, su excelencia en procesos le permite tener costos altamente competitivos. • Una cultura y un modelo de organización que han combinado adecuadamente el liderazgo y el control de accionistas familiares con una creciente profesionalización y una atracción de recursos humanos argentinos y, crecientemente, de otras nacionalidades. Hemos visto que ARCOR es el producto de la imaginación de unos pocos socios de cultura y valores muy homogéneos. Este punto de partida se articula alrededor del liderazgo personal de Fulvio Pagani durante las primeras cuatro décadas de vida de la empresa. Aun así, durante los años noventa y en circunstancias traumáticas los accionistas demostraron su vitalidad al llevar adelante una exitosa sucesión y un proceso de reorganización que redundaron en una acelerada evolución de la calidad del gerenciamiento. ARCOR ha pasado a ser atrayente para los argentinos, y está en el proceso de desarrollar capacidades para reforzar sus equipos gerenciales con talentos brasileños, chilenos y de otras nacionalidades Finalmente cabe señalar un hecho distintivo de esta historia: la continuidad estratégica de un grupo de accionistas que pasó por todas las vicisitudes del país y que siguió apostando a invertir, a desarrollar plantas, a exportar y a abrir nuevos mercados. En una década como la de 1990, en la que una parte importante de la clase empresaria argentina consideró que “el juego había terminado” y optó por vender sus empresas, este grupo de accionistas perseveró con una dedicación que merece un estudio detallado.

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Ahora, a comienzos de la década de 2000, la pregunta para los analistas de la industria y los estudiosos debe ser: ¿cómo sigue esta historia? ¿Estamos viendo el caso ARCOR en su punto culminante antes del comienzo de un proceso de decadencia, o estamos realmente en el umbral de la construcción de esta “Quinta ARCOR”, una empresa global de alimentos que pueda seguir peleando dignamente con los grandes del sector? Esta pregunta evidentemente no tiene respuesta, pero queremos contribuir en este capítulo con algunos elementos de juicio para encauzar la discusión acerca de la evolución posible del caso ARCOR. Proponemos comenzar este análisis presentando una visión de lo que podría ser la “Quinta ARCOR”, empresa global de alimentos, hacia la segunda mitad de la década: Imaginamos esta “Quinta ARCOR” de la siguiente manera: • Una empresa global de alimentos con más de 2000 millones de dólares en ventas … • … que es uno de los líderes en el Mercosur, donde realiza la mitad de sus ventas, • … pero que también es un “jugador local”, con capacidades de distribución y producción en países emergentes clave como México y China, y en mercados desarrollados como Estados Unidos • Un fuerte contribuyente al desarrollo externo de la Argentina: ARCOR lidera un “racimo de exportadores” de alimentos y productos y servicios conexos que genera cerca de mil millones de dólares de exportaciones para el país. • ARCOR sigue siendo un fuerte innovador, pero ha desarrollado además una excelente capacidad de realización de alianzas estratégicas, con las que ha podido lanzar iniciativas como el desarrollo de nuevas categorías de productos en el MERCOSUR, la entrada al mercado de productos de marca en Estados Unidos, o el desarrollo de empresas conjuntas en India y China. • ARCOR ha ido evolucionando en el sentido de construcción de una empresa global, pero ha logrado evitar muchas de las rigideces de sus compe-tidores más antiguos. Ha construido, en efecto, una “confederación de unidades de producción y gestión” que se relacionan entre sí. Buenos Aires no es sede de headquarters, sino que es uno de cuatro centros de gerenciamiento junto con San Pablo, Miami y Shanghai. Al mismo tiempo ARCOR ha avanzado en la construcción de una cultura global: el presidente del directorio es argentino, pero varios de los gerentes clave son brasileños, chilenos y estadounidenses. Esta es seguramente una visión inspiradora y que permitiría decir, de aquí a diez años, que “ARCOR se ha reinventado otra vez”. Es importante señalar, sin embargo, que ARCOR deberá enfrentar en esta nueva etapa de desarrollo

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El caso Arcor

una serie de cambios en el entorno que van a ir creando desafíos crecientes para el Grupo: • En la industria de alimentos continúa un proceso acelerado de concentración, en virtud del cual la búsqueda de escala y de presencia planetaria son el objetivo primordial. En estas condiciones los jugadores de tamaño intermedio y basados en países emergentes, como ARCOR, enfrentarán una intensidad competitiva creciente. Debemos considerar también que todas las limitaciones que se han reseñado en la literatura acerca de las multinacionales se irán corrigiendo. Las empresas multinacionales están inmersas en procesos de transformación institucional que apuntan a hacerlas más ágiles e innovadoras y a desarrollar su capacidad de aprendizaje (véase Forteza y Neilson [1999], Arnold, D. [2000] y Birkinshaw, J. [2001]). La gran frontera de análisis teórico y práctico para los próximos años será el estudio de cuáles son las categorías de productos globales, regionales o locales y por lo tanto, cómo los jugadores de tamaño mediano como ARCOR pueden construir portafolios de productos y posiciones geográficas que sean viables frente a la presión de las multinacionales. La experiencia de ARCOR parece indicar algunas líneas promisorias de análisis en materia de segmentos “defendibles”: • Las categorías de productos con marca, pero orientados a los consumos de ingresos medio/bajos, ofrecen posiciones que son de difícil acceso para las multinacionales • Algunos mercados geográficos, como los países de tamaño mediano o chico, a los cuales las multinacionales prestarán limitada atención estratégica, ofrecen bases promisorias de generación de recursos para un jugador dominante. • Algunos segmentos de exportación mundial en los que la marca no es clave, sino las alianzas para marcas privadas o el acceso a canales de distribución. El interés de este análisis será ver en los próximos años cómo jugadores del tipo de ARCOR desarrollan portafolios estratégicos que combinen la dominación de su mercado natural y de algunos mercados menores con algunas incursiones en segmentos defendibles del mercado mundial, y las pocas “grandes apuestas” que podrán realizar en mercados nacionales grandes como Brasil, o en segmentos globales con marca dominados por multinacionales • ARCOR es una empresa con una fuerte presencia en toda América del Sur, pero su centro de gravedad se encuentra todavía fuertemente implantado en la Argentina, Brasil y Chile. La Argentina, después de algunos años de crecimiento acelerado en los años noventa, parece enfrentar un

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horizonte menos dinámico, y seguramente no será un mercado que ofrezca grandes oportunidades de crecimiento. El gran desafío para ARCOR lo presenta Brasil, uno de los grandes países emergentes, que parece ofrecer razonables perspectivas de crecimiento, pero en el cual la atención creciente de las multinacionales y de algunas empresas locales hacen difícil la construcción de una posición de relieve. • Otro tema fundamental por considerar radica en el interrogante de cómo financiar el crecimiento. Si aceptamos la premisa de que ARCOR deberá duplicar al menos su tamaño en los próximos años para mantener su independencia, cabe preguntarse de dónde vendrá el capital para sostener este crecimiento. Las familias accionistas han demostrado una y otra vez su compromiso con el proyecto empresario, pero es razonable suponer que su capacidad de inversión tiene un límite. Mirando hacia adelante, ARCOR deberá transitar un camino de alianzas estratégicas y de apertura creciente a los mercados de capitales para poder seguir avanzando en su proceso de desarrollo. • Finalmente, más allá de la voluntad de los accionistas, lo que define el futuro de una empresa es su atractivo para atraer talentos que ya no deberán ser solo argentinos, sino también brasileños, chilenos, estadounidenses y, por qué no, chinos… La evolución del modelo de gerenciamiento y de gobierno, y el desarrollo de una “cultura global” que sea amigable y atrayente para ciudadanos de culturas muy diferentes será uno de los campos fundamentales de trabajo. Ante estas grandes áreas de desafíos para ARCOR, podríamos sentirnos un poco abrumados por la magnitud de la tarea. Sin embargo hemos visto en el libro cómo una y otra vez, ante crisis y desafíos de similar magnitud, ARCOR supo “reinventarse” y pudo defender su independencia y avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo. Quisiéramos proponer al lector y al analista una “agenda estratégica” para la constitución de la “Quinta ARCOR”, y estimularlos a continuar estudiando en los próximos años cómo ARCOR la va desarrollando. Esta agenda se construye, en nuestra opinión, alrededor de cuatro grandes temas: • La consolidación de una posición de liderazgo en América del Sur y especialmente en el Cono Sur. • La construcción de posiciones en los grandes mercados mundiales y el desarrollo de nuevas formas de participación en estos mercados. • La evolución desde un modelo de gestión centrado en la Argentina a un modelo global. • El desarrollo de una cultura atractiva para talentos de todo el mundo. Pasemos ahora en revista algunos de los asuntos que componen cada una de las cuatro dimensiones estratégicas señaladas.

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El caso Arcor

Consolidación de una posición de liderazgo en América del Sur y especialmente en el Cono Sur

ARCOR es actualmente el jugador dominante en varias categorías en Argentina y en Chile. En Argentina una serie de empresas multinacionales han realizado en la última década fuertes inversiones que han sido en general, hasta ahora, fuente de decepciones. Estas decepciones se han originado en el contexto recesivo del mercado y en lo difícil que ha resultado competir con empresas como ARCOR. Estas multinacionales están realizando procesos de aprendizaje que las transformarán en competidores más difíciles en el futuro. ARCOR va a tener que dedicar esfuerzos significativos para mantener su posición en categorías actuales y a la vez ser un fuerte innovador que traiga novedades a la Argentina antes, o poco después, que las multinacionales. Pero la batalla clave se juega en Brasil. Ese país es uno de los cinco mercados emergentes más grandes del planeta y foco privilegiado de inversiones de multinacionales (ver Gartner, J. [1997], Kennedy, P. [1996] y OECA [1997]). En los próximos años Brasil se va a transformar en uno de los mercados más competitivos del mundo; todas las multinacionales lo van a incorporar a sus planes de expansión mundial; las empresas locales van a tratar de defender algunas posiciones viables, y será clave para ARCOR construir una posición sostenible en ese mercado. Cabe señalar que ARCOR no parte de cero, con su significativa presencia de ventas y producción, pero probablemente su presencia deberá realizar un “salto cualitativo” a través de una adquisición o una alianza estratégica a fin de consolidar su posición. Otro tema de alto interés lo constituye la posibilidad para ARCOR de construir una posición privilegiada en el Cono Sur a través de la integración creciente de su presencia en Argentina, Brasil y Chile, para constituir una verdadera “red de producción y comercialización” con plantas especializadas de visión regional. Esta le permitiría obtener una posición de costos y una flexibilidad estratégica basada en el aprovechamiento de su posición en los tres países clave del Cono Sur. Construcción de posiciones en los grandes mercados mundiales y desarrollo de nuevas formas de participación en estos mercados

Más allá de la necesidad imperiosa de construir una posición dominante en su “mercado interno ampliado” (el Cono Sur), la ARCOR Global deberá construir posiciones de relieve en otros mercados extrarregionales. Aquí cabe estructurar el razonamiento alrededor de las grandes categorías de países en la economía mundial: • El Bloque del NAFTA, con Estados Unidos y México en especial. • Otros grandes países emergentes, como India, China, Indonesia, Turquía y otros países asiáticos.

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• Los países desarrollados de la Unión Europea. • Mercados globales de exportación Cada uno de estos segmentos ofrece oportunidades y barreras de entrada diferentes, pero cabe imaginar que ARCOR deberá dedicar esfuerzos en los próximos años a la construcción de una posición en el NAFTA, en algunos mercados emergentes tales como China, y a desarrollar algunas apuestas globales de exportación como las realizadas en golosinas y chocolates. Es muy probable que varias de estas iniciativas requieran forjar alianzas estratégicas, y aquí pensamos que ARCOR va a reforzar notablemente su capacidad y su cultura para confirmarse como el “mejor socio” para el desarrollo de alianzas. Estas alianzas podrán tomar formas diferentes, pero podemos imaginar las siguientes: • Desarrollo conjunto de nuevas categorías en el Cono Sur con empresas que tienen productos o marcas en países centrales. • Desarrollo de marcas privadas para grandes cadenas de distribución. • Acuerdos de especialización en la cadena de valor en la que ARCOR realiza algunas actividades y el socio otras. • Alianzas para entrar en mercados de alto potencial y de difícil acceso, como India o China. ARCOR ya ha comenzado a desarrollar una buena experiencia en materia de alianzas, pero ésta será una de las capacidades clave para su desarrollo en la próxima década. En este sentido un buen ejemplo de cómo las Alianzas resultan vehículos eficaces para penetrar en un mercado altamente competitivo, es el acuerdo recientemente alcanzado con Brach’s Confections Inc. Brach’s es un productor y comercializador líder en caramelos de alta calidad en el mercado norteamericano y su portfolio de productos incluye snacks de frutas, chocolates y caramelos duros. Mediante el acuerdo logrado, ARCOR elaborará para Brach’s 30,000 toneladas de golosinas, exportando por valor de U$S 40 millones adicionales al año. Las sinergias logradas para ambos jugadores son importantes: Brach’s mejorará considerablemente su posición en costos frente a sus competidores norteamericanos y ARCOR logrará una mejor utilización de sus capacidades y un importante aumento de exportaciones con potencial de ampliación futura. Hacia adelante, el desarrollo de capacidades en comercio electrónico resultará fundamental para el fortalecimiento de posiciones competitivas en mercados de actuación y un vehículo eficaz para el crecimiento y proyección internacionales. En este sentido ARCOR deberá profundizar iniciativas innovadoras business to business (B2B) que ya están en curso, y que permitan en una primera etapa:

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El caso Arcor

• Mejorar la atención de clientes y lograr su fidelización. – Información permanente (actual, histórica) – Productos y servicios a medida (conformación, cotización, embarque y seguimiento de pedidos) – Servicios de valor agregado • Ampliar el alcance local e internacional hacia nuevos clientes. – Nuevo canal de comercialización – Soporte de publicidad y promoción – Planes de afiliación • Generar un conocimiento más profundo de las necesidades de sus clientes a través de la información compartida. • Reducir tiempos y costos de adquisición, de transacción y de entrega a clientes. El camino iniciado en esta dirección permitirá integrar como “empresa extendida” las cadenas de valor en las que ARCOR participa, estableciendo vínculos eficientes entre proveedores, procesos de transformación y gestión integral de abastecimiento a clientes. La combinación de capacidades en comercio electrónico con fuertes capacidades de entrega existentes en investigación y desarrollo, producción, distribución, ventas y marketing promoverá un modelo de negocios más robusto y una de las comunidades de negocios más relevantes en la industria alimentaria de América Latina. Evolucionar de un modelo de gestión centrado en la Argentina a un modelo global

ARCOR es hoy un “prototipo” de empresa global. En cuanto a su modelo de organización y funcionamiento es más bien una empresa multinacional con un centro de gestión único en Buenos Aires. Este modelo es todavía funcional para la etapa de desarrollo actual, pero para poder gerenciar adecuadamente una empresa global de tamaño doble del actual ARCOR deberá ir evolucionando en varias dimensiones, y deberá enfrentarse a los clásicos dilemas de las empresas multinacionales (y resolverlos): ¿cómo apalancar capacidades a través de los países y al mismo tiempo mantener una identidad local y una capacidad de anticipación y respuesta adecuada a las realidades competitivas locales? En este sentido será de alto interés estudiar cómo ARCOR va haciendo evolucionar los elementos clave de un modelo de organización: • La arquitectura de la organización (unidades de producto, locales, estructura matricial o funcional, autonomía e integración de las unidades país, etc.) • El modelo de producción (la configuración de plantas, servicios compartidos y su especialización relativa)

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• Los procesos de gestión, como la planificación, la evaluación de resultados, los incentivos y el desarrollo de carreras Asimismo ARCOR deberá seguramente ir reinventando los roles relativos de Buenos Aires y de otras posiciones geográficas clave como Brasil y Estados Unidos para evaluar la localización de centros de decisión y sus relaciones recíprocas. Crear una cultura atractiva para talentos de todo el mundo

ARCOR es hoy una organización atractiva para talentos argentinos, y crecientemente para recursos humanos de países cercanos como Brasil y Chile. Su cultura es hoy todavía predominantemente argentina, y probablemente deberá ir evolucionando en el sentido de la creación de una cultura “del Cono Sur”, que será seguramente su “identidad de base”. Cabe aquí señalar que pocas empresas multinacionales tienen una “cultura global”, sino que tienen fuertes rasgos de cultura nacional que luego van ampliando, como señala Doremus et al (1998). A medida que ARCOR vaya creciendo será de alto interés estudiar las oportunidades que ofrece a los no argentinos para crecer y desarrollarse. Será interesante, por ejemplo, medir de aquí a cinco años cuántas posiciones clave están ocupadas por no argentinos. En la medida en que ARCOR se vaya abriendo a los mercados de capitales empezará a cobrar importancia la dimensión de la governance (modelo de gobierno), a través de la constitución de su directorio y sus relaciones con la línea gerencial. Esta será otra gran frontera de innovación que ARCOR deberá seguramente encarar en los próximos años. Para finalizar quisiéramos señalar que ARCOR seguramente va a continuar siendo un interesante caso de estudio en los próximos años a medida que avanza en el proceso de construcción de una empresa global, y queremos incentivar a nuevas generaciones de estudiosos para que profundicen este estudio y lo apliquen a otros casos de empresas de países emergentes. Profundizar en el estudio de la historia y el potencial de desarrollo de nuestras empresas nos ofrece, además de un ejercicio profesional con grandes satisfacciones, un deber hacia nuestra comunidad. En los países desarrollados nombres como Peugeot, Mercedes Benz, Intel, Fiat, Telefónica y otros son parte del patrimonio de la sociedad: los ciudadanos están orgullosos de estas empresas y entienden claramente la importancia que revisten para el desarrollo de sus países. Es por eso que también entendemos este trabajo como una pequeña contribución para que los argentinos recuperen el sentido de orgullo por empresas nacionales como ARCOR y otras que todos los días exportan talento argentino al mundo.

CA P Í T U LO

5 Consolidando su posición competitiva (2001-2012). Del caramelo a los alimentos, de Arroyito al mundo (actualización 2013)* Bernardo Kosacoff

➣ Introducción ➣ Adaptación exitosa a un nuevo entorno de negocios en Argentina ➣ Cambios en las reglas del juego: la macroeconomía Argentina ➣ El desarrollo de nuevas capacidades competitivas ➣ Un lugar en el mundo ➣ Comentarios finales

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Los capítulos anteriores no fueron modificados. El capítulo 5 contiene información actualizada

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INTRODUCCIÓN El inicio del nuevo milenio ha estado caracterizado por la existencia de fluctuaciones en el desempeño de la economía, con un mayor impacto negativo en las denominadas economías emergentes. La agenda empresaria mudó completamente haciendo foco en la eficientización de corto plazo, en desarrollar métodos para recrear la credibilidad en la Gerencia y Gobierno Corporativos y en adaptar el modelo de negocios al nuevo entorno. América Latina fue alcanzada por estas turbulencias que confluyeron con un desempeño macroeconómico en declinación y desataban severas crisis institucionales y financieras en varios países. El nuevo escenario planteó fuertes desafíos a todas las empresas que operan en la región y en particular a los grupos empresarios locales. En la Argentina en particular, numerosos grupos locales entraron en difíciles y prolongadas reestructuraciones forzadas que, en varios de los casos, implicó un cambio de control de los accionistas. Sin embargo, este escenario mundial se modifica muy favorablemente en un período que se extiende hasta la crisis financiera de 2008, en el cual se verifica un notable dinamismo de la economía internacional, con crecimiento de la actividad, el comercio exterior, las inversiones y la difusión de nuevas practicas productivas en la generación de bienes y servicios, que impactaron muy favorablemente en el desempeño de la economía y las mejoras en el bienestar. La creciente participación de China e India determinaron un cambio significativo en la economía mundial. En un contexto internacional de mayor crecimiento, este período fue muy favorable para la América del Sur. La combinación de una expansión del nivel de actividad, del volumen creciente de exportaciones y de la mejora en los términos de intercambio originó la característica más distintiva de este período de crecimiento económico: su coincidencia con un superávit en la cuenta corriente del balance de pagos (hecho sin precedentes en la historia económica de la región). Los gobiernos aprovecharon este nuevo contexto para mejorar las cuentas públicas, la consistencia macroeconómica, desendeudarse, acumular reservas internacionales y avanzar en la mejora de las condiciones sociales y de pobreza. La crisis financiera de 2008 originada en los países desarrollados fue un punto de inflexión, en el cual surgieron con toda su fuerza las incertidumbres y los cambios de expectativas sobre las perspectivas del desempeño económico. En una etapa aun no concluida, se replantea el funcionamiento de la organización económica internacional y la sostenibilidad de los modelos de desarrollo. Los países de desarrollo intermedio han evidenciado no solamente su proceso de recuperación, sino que aparecen con mayor fuerza sus motores para el proceso de crecimiento y desarrollo.

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El caso Arcor

El Caso ARCOR, que en la edición anterior de este libro había sido estudiado hasta el año 2000 como ejemplo de una empresa que logra desarrollarse, crecer y regionalizarse en mercados emergentes, enfrentó fuertes interrogantes en este cambiante contexto, incluyendo aspectos como: • ¿Cómo afectarían a ARCOR los cambios en el entorno de negocios? • ¿Lograría superar exitosamente la crisis en sus principales mercados de actuación? • ¿Cómo respondería en términos de prioridades, estrategias y decisiones clave? • ¿Resultaría impedida su proyección regional y desarrollo hacia una empresa global desde mercados latinoamericanos? Entendemos que estas preguntas y la magnitud de los desafíos planteados ameritan una actualización del caso para el período 2001-2012, que cubre los siguientes aspectos: 1. Adaptación exitosa al nuevo entorno de negocios en Argentina 2. Cambio en las reglas del juego: evolución macroeconómica de la Argentina 3. El desarrollo de nuevas capacidades competitivas: 3.1. El marco conceptual 3.2. Las cadenas de valor agregado en alimentos 3.3. Capacidades tecnológicas y sistemas de gestión operativos 3.4. Los recursos humanos 3.5. La gestión ambiental. 3.6. De la responsabilidad social empresarial a la sustentabilidad 4. Un lugar en el mundo 4.1. El proceso de integración del MERCOSUR 4.2. Desarrollo de negocios en ARCOR do Brasil 4.3. La carrera hacia la empresa global 5. Comentarios finales. Nos proponemos desarrollar estos temas en las próximas páginas y extraer las nuevas lecciones de este caso clave para entender e implementar estrategias de negocio exitosas en América Latina.

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ADAPTACIÓN EXITOSA A UN NUEVO ENTORNO DE NEGOCIOS EN ARGENTINA Desde 1998, la economía Argentina estuvo afectada por varios choques negativos en forma simultánea: los efectos de la crisis rusa sobre el acceso al financiamiento externo, la devaluación y modificación del régimen cambiario en Brasil, su principal socio comercial, la abrupta caída en los precios de los productos que exporta el país, la persistente fortaleza del dólar respecto a otras monedas del mundo y el continuo desplazamiento del sector privado de los mercados de financiamiento interno por parte del sector público, constituyen los ejemplos más destacados de lo ocurrido. A fines de la década, el inicio de un largo período dominado por la recesión y la deflación de precios generó tensiones crecientes y modificó las expectativas respecto al potencial de crecimiento de la economía argentina y la solvencia del sector público, provocando por último el colapso definitivo del régimen económico. Este entorno económico negativo se agravaba en el caso de aquellas empresas que tenían inversiones o intereses en varios países de América del Sur, puesto que las turbulencias de la economía internacional avanzaban paulatinamente hacia transformarse en una crisis regional extendida. Episodios como las crisis del Este Asiático y Rusia en 1997-1998, la devaluación brasileña en 1999 o los problemas de la economía argentina y la probable recesión mundial generaban intensas perturbaciones financieras y comerciales sobre toda la región. En particular, la abrupta reducción de los flujos internacionales de capital hacia las economías emergentes y las crecientes tasas de interés que enfrentaban configuraron restricciones de primer orden. En ese período, la evolución negativa de los principales agregados económicos de Argentina, de la industria local y del sector de alimentos y bebidas en particular, impacta por la magnitud que alcanza. Tras cuatro años de recesión y abrupta contracción, el producto acumuló una caída de casi 20%, la industria se redujo en 27%, el desempleo y la pobreza alcanzaron máximos históricos y la Argentina enfrentó el desafío de rediseñar las reglas centrales del juego económico, en sus aspectos cambiario-monetarios, fiscales y financieros. El retorno a la extrema volatilidad del entorno condujo a que las decisiones de producción e inversión se vieran afectadas y a dudas crecientes respecto a la solvencia de un grupo destacado de empresas que operaban en el país. Las consecuencias negativas en el plano empresarial se desplegaron rápidamente y no surgía con claridad cuáles serían las respuestas dominantes de los agentes económicos ante el regreso de una elevada incertidumbre macroeconómica. Entonces, la pregunta que inmediatamente surge es: ¿Cómo hace una empresa para transitar un período con un contexto económico e institucional

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tan negativo? ¿Cómo fue que las fortalezas de ARCOR permitieron superar el colapso del régimen de convertibilidad y la crisis regional? En primer lugar, y como tantas otras veces, la historia empresarial cuenta. Por un lado, en una buena parte de los años noventa la compañía había desarrollado una estrategia agresiva de inversiones de capital (por casi mil millones de dólares) y de mejoras continuas en la gestión tecnoproductiva y organizacional. Estas transformaciones le posibilitaron consolidar su posición en los mercados que constituían el core business e impulsar, de un modo definitivo, el proceso de internacionalización. Con el tiempo, este comportamiento resultó, ex post, determinante para enfrentar una crisis profunda y prolongada. Quizás un ejemplo nítido se encuentra en cómo la política sistemática de desarrollo de los mercados de exportación seguida en los años previos actuará, una vez desatados los efectos más disruptivos de la crisis, como un seguro confiable para la empresa, garantizándole una invaluable diversificación de riesgos ante la desarticulación del mercado interno argentino. Por otro lado, el aprendizaje acumulado a lo largo de medio siglo de existencia acerca de cómo actuar ante escenarios económicos cambiantes le aseguró a ARCOR una mejor lectura de lo que podía ocurrir una vez que la crisis se acelerara y se trasformara en depresión. Y también, le dio una mayor flexibilidad para adaptarse rápidamente a los cambios del entorno, tanto desde una perspectiva financiera como desde un plano comercial. Pero no todo es historia. Ya desde fines de 1998, apenas iniciado el período de cuatro años de recesión en Argentina, ARCOR se empieza a preparar para un escenario más difícil a través de la implementación de programas de ajuste estructural y de una focalización mayor de las inversiones en los negocios de consumo masivo. A lo largo de ese período, un conjunto de acciones permiten que la crisis encuentre a la empresa avanzada en el proceso de ajuste productivo y financiero a un nuevo entorno. Se pueden mencionar, entre otras, decisiones tales como alcanzar una reducción de los costos fijos, aplicar ajustes en la producción y en los stocks de insumos, sanear una gran parte de la cadena de distribución minorista (que había sido un activo clave en la etapa anterior de crecimiento con convertibilidad) y lograr sinergias y ahorros en los costos de comercialización mediante la unificación de las estructuras comerciales de consumo masivo, adquirir el derecho al uso de licencias de marcas reconocidas en el ámbito de los negocios principales (por ejemplo, el acuerdo con Kraft para utilizar las marcas de caramelos Sugus y Suchard en Argentina y otros países de la región), intensificar la estrategia de desarrollo de nuevos mercados internacionales fuera de la región, y por último, concretar el desprendimiento de algunos activos que no seguían siendo estratégicos para la compañía (el proceso de venta de los activos de una central termoeléctrica, la salida de la empresa Vitopel dedicada al negocio de

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film de polipropileno y la enajenación de algunos campos y establecimientos agropecuarios). Sin embargo, y como contracara, algunas inversiones realizadas a mediados de los años noventa previendo escenarios más optimistas en términos de retorno económico y el propio proceso interno de reestructuración de las tenencias accionarias que demandaba una fuerte aplicación de fondos, habían generado un crecimiento de la deuda financiera que se volvía, ahora, difícil de administrar en un contexto de mayor carga de intereses producto de la restricción acentuada al financiamiento en general. Aunque una parte significativa de los ingresos financieros no operativos se direccionó hacia ese destino y se aplicó eficazmente la ingeniería financiera necesaria con el propósito de mejorar la estructura y el perfil de los préstamos, el pasivo financiero actuaba como un factor de fragilidad adicional al que se debía enfrentar en medio de las turbulencias crecientes. De todos modos, en épocas de crisis como la que vivió la Argentina a fines de los años noventa, donde el horizonte se acorta vertiginosamente, errores empresariales en la toma de decisiones de corto plazo vinculados en forma directa con el funcionamiento cotidiano (y que en otros ámbitos se traducen solamente en la reducción de la rentabilidad anual, en pérdidas económicas, o en el cambio de algún gerente de la filial de un país que representa menos de 1% de las ventas totales) pueden implicar, y de manera irreversible, la venta o fusión obligada de la empresa o incluso hasta el cierre definitivo de la misma. En consecuencia, a las fortalezas estructurales que posee la compañía hay que agregarle la capacidad empresarial para el manejo de la crisis en el día a día. Es allí donde se verifica la velocidad de reacción que tuvo ARCOR en los momentos previos e inmediatamente posteriores al colapso del régimen de convertibilidad. En un escenario de alta incertidumbre la desaparición del crédito, el aumento de precios relativos a favor de los bienes transables internacionalmente, la caída abrupta del salario real y el incremento del desempleo y la pobreza aparecían como rasgos inexorables del esquema económico inmediato post-devaluación. Sin embargo, en qué nivel se iba a estabilizar luego el tipo de cambio y cómo sería la respuesta de los precios internos cuando el ancla nominal de la convertibilidad se levantara, eran sólo algunas de las cuestiones clave recién abiertas. Ante esas circunstancias, se ejecutan un conjunto de acciones de corto plazo con el propósito de minimizar el impacto sobre la situación financiera y el resultado de las operaciones. La decisión prioritaria que adopta ARCOR es proteger al máximo el capital de trabajo y la rentabilidad de la empresa, respetar las obligaciones contractuales y mantener la calidad de los productos. El objetivo planteado por la empresa de proteger su capital de trabajo se traduce inicialmente en un ajuste necesario de las condiciones financieras de

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compra y de venta a los clientes. La intención de priorizar la generación de caja (desde mediados de 2001 se venían tomando recaudos en este sentido) provoca que a fines de 2001, el crédito comercial pase de ser de una magnitud de más de 90 días en promedio a ser de sólo 7 días. Este proceso de reducción de la financiación y de recupero de capital en circulación se llevó a cabo en el momento más álgido de la crisis en un periodo de sólo 40 días. La política financiera tenía como objetivo incrementar el nivel de liquidez para cumplir con las necesidades de fondos de las operaciones y con las obligaciones financieras ante la ausencia de crédito e iliquidez de los mercados. La restricción al financiamiento presionó sobre las políticas comerciales. En este sentido, otra decisión de ARCOR, ligada en forma directa a las anteriormente mencionadas, es la de replantear la relación comercial que se tenía con los grandes centros de venta minorista (supermercados, hipermercados). Estos canales de distribución al por menor que se habían desarrollado desde mediados de la década del ochenta pero crecieron vigorosamente en los años noventa, operaban en términos de plazos de entrega de los productos y cancelación de los créditos que se habían vuelto fuertemente desfavorables en un contexto de aceleración de la crisis y de acortamiento del horizonte. Con el nuevo esquema cambiario desde enero de 2002, el criterio seguido por algunos competidores multinacionales, de demorar el incremento de los precios en el mercado interno con la expectativa de obtener mayores volúmenes de ventas iba directamente en contrario con los objetivos que ARCOR se había establecido. Proteger el capital de trabajo era vender “sólo contra caja”. Esto conllevaba implícitamente menores ventas y, en consecuencia, la pérdida de una porción de la participación de los productos de la empresa en el mercado. Cualquiera que sea el propósito, aceptar la pérdida de market share en favor de los competidores es un comportamiento poco acostumbrado desde el punto de vista empresarial, dado que puede implicar situaciones de mercado que pueden ser difíciles de revertir posteriormente. Sin lugar a dudas, en mercados que se achican las decisiones de este tipo generan fuertes tensiones internas en toda empresa que debe establecer un balance adecuado entre los aspectos financieros y comerciales del negocio. Asumir el rol que debe jugar una empresa líder en momentos críticos para su entramado productivo se traduce básicamente en no trasladar los diversos efectos negativos de la crisis a la multiplicidad de empresas pequeñas y medianas que actúan regularmente como proveedores y clientes. En este sentido, ARCOR implementó acciones para amortiguar el impacto de la caída global tales como facilitar el acceso a los insumos a ciertos proveedores de la empresa o colaborar con los eslabones más frágiles de la red de distribución que le permitirán, una vez superados los momentos más turbulentos de la crisis, encontrar respuestas que ayuden a una veloz recuperación del nivel de

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actividad. Cumplir con los compromisos acordados previamente con las empresas proveedoras garantizó preservar la reputación construida durante décadas. Evitar aun a costa de pérdidas en el corto plazo la ruptura unilateral de las obligaciones contractuales era una meta prioritaria con el propósito de mantener incólume el buen nombre de la empresa. Como fuera mencionado, la crisis premió la dedicación de ARCOR a la búsqueda de divisas fuera de la región a través de la penetración de sus productos. Ante la desarticulación del mercado interno y el posterior cambio en los precios relativos muchas empresas argentinas decidieron redireccionar sus ventas hacia el mercado mundial. Pero, exportar no es una cuestión de expresión de una voluntad empresaria. Para acceder a la demanda internacional de bienes y servicios, es necesario efectuar actividades sistemáticas de desarrollo de los clientes y los mercados en el exterior durante períodos, en general, prolongados. En el caso de ARCOR estos procesos lentos y de largo plazo se pueden contemplar cuando se observa que sus productos llegan a más de ciento veinte países de todas las latitudes. Pero principalmente se vislumbran cuando, con la economía Argentina enfrentando graves dificultades en el año 2001, se logra la maduración de un acuerdo de producción y exportación hasta fines de 2007, firmado con una de las productoras y comercializadoras de golosinas más importantes de Estados Unidos, o cuando se verifican sostenidas ventas externas merced a la calidad de los productos y a la confiabilidad adquirida en los canales de comercialización. Finalmente, se redefinió la oferta de productos de la empresa en base a la nueva capacidad de compra de los consumidores argentinos. Aquí la experiencia regional resultó clave para adaptarse y lograr una reacción rápida a los nuevos hábitos y poder adquisitivo del consumidor. En el mismo sentido, además se buscó reducir la inversión publicitaria en favor de la intensificación de acciones promocionales. Con este conjunto de políticas se pudo reducir fuertemente los plazos de cobranza, se logró una mayor autonomía financiera, se garantizó el abastecimiento de productos sin interrupciones y los volúmenes de exportación permitieron obtener una buena contribución marginal al core business de la empresa. La normalización gradual de la economía argentina a partir del segundo semestre de 2002 y la posterior recuperación sostenida a lo largo del año 2003, permitieron a ARCOR obtener niveles positivos de rentabilidad e incrementar la liquidez y solidez patrimonial. La adecuada reacción de ARCOR ante la crisis argentina favoreció el rápido aprovechamiento de los mayores volúmenes de ventas en el mercado interno. En particular, en aquellos rubros que habían sufrido fuertes caídas la situación se fue regularizando y en menos de un año se habían recuperado los niveles de participación en la amplia mayoría de los negocios. Las características del consumo postcrisis favorecieron el

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incremento de las ventas en los canales minoristas en relación a las de los supermercados por lo que ARCOR se benefició de la mayor penetración comercial que tiene en ese canal. La protección del capital de trabajo continuó siendo un objetivo, por lo que durante 2003 se mantuvieron las condiciones comerciales a pesar del mayor nivel de la demanda. A partir de la refinanciación del pasivo financiero con los acreedores bancarios y del nivel de rentabilidad alcanzado, las perspectivas para 2004 volvían a ser positivas y el año trajo varias buenas nuevas: mayores ventas, nuevos incrementos de los niveles de rentabilidad y fortalecimiento de la participación en los mercados. Asimismo, en lugar destacado aparece el acuerdo con el grupo francés Danone (líder mundial en productos lácteos frescos y agua embotellada y, en ese momento, uno de los líderes del mercado mundial de galletitas) para la constitución de una alianza que fusionó las actividades en el negocio de las galletas en Argentina (con la incorporación de la centenaria firma Bagley), Brasil (con las reconocidas marcas Triunfo y Aymoré) y Chile. A partir de 2005, comenzaron las operaciones de las empresas surgidas de la asociación regional en donde ARCOR posee 51% y está a cargo del gerenciamiento y control de las operaciones unificadas. La reputación (expresada en numerosos reconocimientos a nivel local e internacional) y la experiencia de ARCOR en la región (en particular, en términos de distribución y amplia cobertura de sus puntos de venta) resultaron activos centrales para concretar con éxito la asociación. Esta operación permitió conformar una de las mayores empresa de galletitas de Sudamérica. El desempeño de operaciones de las nuevas empresas en Argentina, Brasil y Chile es muy exitoso, expresado en particular con sus crecientes participaciones de mercado y mejoras de rentabilidad. En el desempeño de Bagley en Argentina se verifica un crecimiento de las ventas de 246 millones de dólares en 2005 a 645 millones de dólares en 2012. Este dinamismo le permite un incremento de participación en el mercado de galletitas de 40% del mercado a casi 50% en 2012, con una participación creciente en los segmentos de mayor valor. Con la alianza se definen estrategias de mediano plazo. Así, se implementa una nueva estructura organizacional, adecuando las funciones ya existentes con el desarrollo, integración y formación de los recursos humanos, tendientes a una creciente polivalencia y liderazgo, estimulando la innovación, el vínculo con la comunidad y el desarrollo continuo. A su vez, se fortalece el posicionamiento en marketing y ventas, con una organización flexible y muy ágil de distribución, priorizando el ingresos de nuevos productos diferenciados y mercados, apoyados con acciones de comunicación y realización de eventos. Se destaca una gran capacidad de adaptar sus sistemas de distribución a las cambiantes elecciones de los consumidores. Con el aprovechamiento integral de las capacidades previas de

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Danone en los temas de innovación y marketing, se desarrollaron nuevas sólidas competencias en la gestión del conocimiento, con un área de investigación y desarrollo para la mejora continua y desarrollo de nuevos productos, especialmente en la mejora nutricional de sus componentes. La nueva base de negocios con una fuerte reorganización y mejoras de eficiencia de sus cuatro plantas industriales localizadas en la Argentina. Entre 2005 y 2012 se invirtieron más de 120 millones de dólares. Los resultados de estas acciones se tradujeron en una mejora significativa del EBITDA, que en 2005 fue de de 3.7 millones de dólares, incrementándose a 87 millones de dólares en el 2012. Para ser consistentes con los objetivos estratégicos se construyó entre 2010 y 2012 —con un plan adicional hasta el 2015 para llegar a producir 260 mil toneladas de productos anuales— una nueva planta modelo en el complejo ubicado en Salto, Provincia de Buenos Aires. La fábrica cuenta con tecnología de última generación, líneas con la mayor productividad disponible y buscando innovación en el proceso de envasado de los productos, tanto en lo referente a velocidad y automatización como así también a protección de la vida útil de los productos, cambiando para ello el formato histórico de envoltura de productos de marcas tradicionales. Las claves para lograr ejecutar este proyecto fueron las habilidades que ARCOR posee y mantiene para adaptarse a la constante variación del contexto económico y de mercado: capacidad de organización y trabajo en equipo; profundos conocimientos de la ingeniería de sus fábricas y líneas de producción; relacionamiento y trabajo conjunto con proveedores de tecnología de primer nivel mundial; amplio desarrollo de proveedores a nivel local, tanto de equipamiento como de servicios; experiencia para montajes y puesta en marcha de las distintas líneas y tecnologías; Investigación y Desarrollo para la creación de nuevos productos y mejoras de los actuales; captación, formación y constante capacitación de los recursos humanos; desarrollo de las relaciones con la comunidad y con autoridades nacionales para solventar restricciones en infraestructura (gasoducto y generadores eléctricos). La superficie de producción en la Planta de Salto se duplicó, pasando a disponer de 79.000 metros cuadrados, con siete líneas de producción, 10 hornos, 107 miles de toneladas año de capacidad instalada y una ocupación en 2012 de alrededor de 900 personas. La línea de producción 9 de Crackers (llamada familiarmente “Jumbo”) es en la actualidad una de las líneas de galletas de mayor envergadura a nivel mundial. A su vez, Salto se transformó en la planta productora de mayor tamaño en Argentina y una de las más importantes de América Latina. Las instalaciones responden plenamente a la política de sustentabilidad de ARCOR, con reducción en el uso de agua, bajo impacto ambiental y uso racional de energía. El desempeño exitoso del grupo en la conformación de la alianza con Danone, le da una fortaleza significativa para emprender nuevos desafíos. Comple-

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mentariamente, en el 2005 ARCOR consolida el liderazgo en el mercado de alimentos a través de la adquisición de la firma Benvenuto con su reconocida marca “La Campagnola”. La firma adquirida tenía casi 100 años de presencia en el país con posiciones muy consolidadas en varios mercados y recursos humanos especializados, destacándose el prestigio de un capital marcario muy posicionado en productos “premium”, de alto valor y diferenciación, que posibilitó avanzar en el posicionamiento de alimentos que permitían la obtención de márgenes crecientes. La decisión de avanzar en la compra de La Campagnola, tenía en principio el peligro de distraer el foco de atención hacia el proceso de internacionalización, dado que implicaba asignar los recursos disponibles y los esfuerzos de generación de competencias en fortalecer el mercado doméstico. Sin embargo, rápidamente este aparente dilema de estrategias alternativas, fue superado por el exitoso proceso que significó esta nueva adquisición, que no solo implicó un aumento de su posicionamientos líder en mercados claves del país, sino que sus ganancias de competitividad le permitía contar con mayores fortalezas para avanzar en su estrategia de negocios. Los avances con la alianza de Danone y la adquisición de La Campagnola impactaron en todo el modelo de desarrollo de la base de negocios de ARCOR. Como ejemplo representativo, se puede mencionar la redefinición de la estrategia de marketing, con una nueva política gerencial que priorizó el desarrollo de capital marcario con los productos de mayor diferenciación y obtención de márgenes. A su vez, se definieron marcas regionales con potencial de crecimiento, en los cuales se invirtió en publicidad, diseño, comunicaciones internas y externas, investigaciones de mercado e innovación tecnológica. Esto dio resultados muy dinámicos con aumento de volúmenes físicos, incrementos de márgenes y EBITDA, asociados a la consolidación y aumento de posiciones de mercado y el ingreso agresivo a nuevas categorías de productos con mayor valor agregado, como por ejemplo los cereales de desayuno, las líneas de productos nutricionales, los helados de impulso y jugos en polvo. A su vez, se replantearon, entre otras acciones, la organización de la producción industrial con la participación creciente de nuevas plantas de eficiencia internacional; la reestructuración de los sistemas de distribución que permitieron reducciones de costos y ganancias de eficiencia; la redefinición de las áreas administrativas y de gestión y la política de recursos humanos, que han creado competencias mas modernas y programas de detección, desarrollo y retención de talentos. En el caso de los helados, ARCOR ingresa en el 2005. La estrategia de desarrollo del negocio se focalizó en una fuerte inversión en marketing y un activo apoyo del canal de distribución que incluye la disponibilidad de los productos durante el invierno. Se han realizado permanentes presentaciones de nuevos productos asociadas a aquellas marcas de alto reconocimiento en el

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mercado por parte de los consumidores de chocolates y golosinas, complementados con el lanzamiento de novedosos productos orientados al sector infantil. El desarrollo del mercado de los helados coincidió con el saneamiento financiero de los distribuidores, lo que les permitió asumir las inversiones necesarias en cámaras y camiones refrigerantes imprescindibles para desarrollar esta actividad. A su vez, la penetración en el mercado se dio en el momento posterior al de liderazgo de Nestlé y Unilever. El cierre de operaciones de Unilever en la línea de helados le permitió a ARCOR desde sus inicios una rápida ganancia de mercado, teniendo una participación cercana a 50% del mercado de helados en la Argentina. Con el desarrollo de proveedores de primer nivel, la permanente inversión en marketing, en distribución, equipamiento con nuevos freezers y privilegiando el sistema de visibilidad en sus puntos de venta, consolidaron su posicionamiento en este mercado con especificidades muy distintas a las de los chocolates y golosinas. El desarrollo del área de empaque, insumo estratégico clave en su proceso de integración productiva, ha sido otra de las características salientes de su base de negocios. En 2012 la participación de las ventas de empaque representó alrededor de 12% de su facturación total, frente a valores entorno de 8 % a mediados de los años noventa. Por una parte, con la finalidad de fabricar envases de cartón corrugado Cartocor SA, comenzó su actividad productiva en 1981 en su planta en Entre Ríos, Paraná. Su objetivo es satisfacer las necesidades de los mercados de envases de cartón, poniendo especial énfasis en el servicio al cliente, la permanente innovación, la productividad, la calidad y preservación del medio ambiente. Su crecimiento constante y la diversificación de sus productos y mercados la llevaron a mantener un ritmo intenso de inversiones. En la actualidad cuenta con seis unidades productivas, cinco en Argentina: cuatro de cartón corrugado y cajas, uno para la producción de papel y en 2007 se inaugura una planta de clase mundial de cartón corrugado y el tercero de ajas en Chile. Con 40.000.000 m2/mes de capacidad productiva en Argentina, y 15.000.000 m2/mes en Chile, Cartocor SA se consolida como el mayor fabricante de Argentina y Chile. Entre 10 a 15% de su producción atiende los requerimientos de ARCOR, mientras que el resto de su producción se orienta a atender a los mercados frutihortícola, industrial, de grandes contenedores y el de planchas y embalajes de Argentina y del exterior. Se destaca por ofrecer un servicio integral, compartiendo con el cliente el desarrollo de sus envases, diseño y la logística. Por otra parte, se avanzó en Converflex S.A. en el mercado de envases flexibles desde sus orígenes en la década de 1960, logrando en esta década un posicionamiento de liderazgo en la industria argentina. El 70% de su producción está integrada al proceso productivo de ARCOR. Posee plantas en Villa del Totoral, Provincia de Córdoba (10.500 m2), Villa Mercedes, Provincia de

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San Luis (4.775 m2) y Luján, Provincia de Buenos Aires (7.900 m2) con una capacidad instalada de 12 mil toneladas al año. Elabora cilindros de huecograbado, film rígidos soplados y la conversión de material flexible. En la última década consolida un proceso productivo altamente integrado y con tecnología de última generación, que se suma a sus hitos previos. En 2004, inaugura la tercera planta industrial en Luján y en 2005 se realiza la ampliación de las plantas de Conversión, Extrusión y Grabado de Cilindros en el complejo de Villa del Totoral, inaugurando la segunda nave industrial del complejo e incorporando equipamiento para aumentar sus capacidades de servicios. En 2011, se aumenta la superficie cubierta del complejo de Luján y se incorpora allí una impresora de tecnología flexográfica de última generación con gamas de impresión de alta definición Fischer & Krecke, una de las pioneras en Latinoamérica para adquirir esta tecnología. Además, se adquiere equipamiento adicional de laminación y corte para balancear el incremento de capacidad productiva del complejo. Se destaca la inversión permanente en tecnología, con el desarrollo de aplicaciones especiales, investigación de nuevas tecnologías de envasado, envases sustentables y estudios de sustitución de envases. En 2006, se genera otro hito en la historia reciente, que es el acuerdo de producción en común en Toluca, México, con el Grupo Bimbo para la elaboración de golosinas y chocolates. Este acuerdo potenció la presencia en un mercado de importancia decisiva en América Latina, dando una base de apoyo mucho mayor para lograr una participación creciente de ARCOR en México y de este país en la estructura de ARCOR. La cooperación con Bimbo, es mucho más que un juego de suma cero, verificándose la ventaja asociativa entre una firma líder y de clase mundial mexicana con las capacidades de competencia de ARCOR, en un mercado doméstico significativo con fuertes posibilidades exportadoras y en competencia con las mejores empresas transnacionales. Entre 2001 y 2005 ARCOR atendía al mercado a través de la importación y la venta por canales mayoristas. En 2007 se inician las operaciones de Mundo Dulce, para la producción de los productos de ARCOR y Bimbo. Los dinámicos resultados se reflejan en un crecimiento de las ventas domésticas en más de 100 millones de dólares, la elaboración de productos con ganancias de eficiencia y bajos costos de transformación y la consolidación de una plataforma exportadora que en 2012 representa mas de un tercio de las ventas. En 2010, se firma un contrato con The Coca-Cola Company, por el cual se adquiere el derecho de comercializar algunas de las golosinas y helados con el uso de ciertas marcas de Coca-Cola. Todos estos eventos marcan uno de los aspectos mas relevantes del desempeño de ARCOR en la última década, que ha sido la construcción exitosa de alianzas con jugadores de clase mundial, que han permitido una consolidación de la empresa, en un proceso de creci-

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miento de las ventas, aprovechamientos de sinergias con fuertes ganancias de eficiencia en las áreas de administración, logística, distribución y marketing. Esta exitosa construcción de alianzas, basadas en el largo proceso evolutivo de la empresa, en el cual evidenció no sólo sus capacidades competitivas, sino que generó un notable capital social fundamentado en su confiabilidad, respeto de los contratos, compromiso con la inclusión social y la sustentabilidad ambiental. Como veremos mas adelante estas alianzas se ampliaron en los últimos años a proyectos de vinculación tecnológica y generación de actividades de innovación; al desarrollo de las áreas de Sistemas y las acciones de sustentabilidad, articuladas con relaciones con otras firmas, organizaciones y el Sector Público. Estos avances cooperativos, de conformación de redes de conocimiento y desarrollo de negocios, ha permitido potenciar en un proceso colectivo el desempeño de ARCOR. A su vez, además de la construcción de alianzas —que permitió fortalecer la presencia en el mercado local, en Brasil y México— se generó la apertura de plantas de clase mundial. En 2004 en Luján, Argentina se construyó una nueva planta de Converflex para la producción de Packaging. En 2006 se desarrolló la planta de Mundo Dulce en México para la manufactura de golosinas. En 2007 se inauguraron las plantas de golosinas en Pernambuco, Brasil y de packaging de Cartocor en Chile. En 2010 se construye una nueva planta de galletas dentro del Complejo de Salto, Argentina. En 2011, se abre un nuevo centro de distribución Van Dam en Montevideo, Uruguay y en 2012 se inicia la construcción de una fábrica de chocolates y golosinas en Chile. Este proceso de adquisiciones y construcción de nuevas plantas, se pudo concretar por haber desarrollado un significativo proceso de inversiones, que en el período 2002-2012 estuvo en el orden de los 700 millones de dólares. En el año 2005, en un marco de crecientes niveles de ventas, empleo y de inversión tanto en Argentina como en el exterior, ARCOR suscribió un programa de financiación con el International Finance Corporation-World Bank group tendiente a extender los vencimientos de deuda. La firma de este contrato de préstamo con el IFC por un monto total de 280 millones de dólares implica no sólo una mejora sustancial en la estructura de capital y el costo financiero del Grupo. En efecto, en primer lugar, para la concesión de este financiamiento de ARCOR superó las evaluaciones en términos de su aporte a la responsabilidad social empresarial, la conservación del medio ambiente y la generación de capacidades competitivas dinámicas que aportan al desarrollo económico del país. En segundo lugar, su otorgamiento refleja no sólo la mejora en la situación económica del país sino la chance de poder desarrollar una estrategia de negocios integral dentro de un esquema de trabajo de mediano plazo. Mientras que en la etapa de transición se habían logrado acuerdos financieros basados en el corto plazo, este préstamo simboliza el pasaje de la

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incertidumbre de corto plazo a la financiación adecuada para desarrollar las estrategias de negocios de largo plazo. En 2007 se firma un nuevo préstamo con el IFC de 130 millones de dólares y en 2009, otro préstamo adicional del IFC por 100 millones dólares. A su vez, en noviembre 2010, por primera vez en la historia del grupo, se emitieron obligaciones negociables por 200 millones de dólares. Esta colocación resultó muy exitosa, con una importante sobre suscripción, reflejando la sólida situación financiera y la reconocida y confiable imagen entre los inversores nacionales e internacionales. El vencimiento final es en 2017, con una tasa de interés de 7,25% anual, que es de un nivel muy competitivo para el mercado de capitales argentino. Estas operaciones de nuevas facilidades financieras con organismos multilaterales y en los mercados de capitales internacionales permitieron aumentar los plazos de la deuda consolidada, generando los fondos necesarios para el desenvolvimiento de las operaciones y el financiamiento de las inversiones. Complementariamente, se estableció una política de capitalización de las filiales en el exterior para afrontar sus programas de inversión y funcionamiento. Los indicadores de deuda evidencian la situación solvente de ARCOR tal como se ven los siguientes cuadros.

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DEUDA TOTAL / EBITDA

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DEUDA NETA / EBITDA

2,0%

7,3%

7,2%

5,5%

06

2,3%

06

6,7%

6,3%

368

EBITDA / INTERESES

EVOLUCIÓN DE LA DEUDA NETA (US$MM)

Evolución de la deuda 2001-2012 En millones de dólares y porcentajes

1,1%

1,2%

0,9%

06

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Deuda consolidada a diciembre de 2012 En millones de dólares y porcentajes Apertura de préstamos por moneda

Apertura de préstamos por categoría

Otras 7%

IFC 14%

Pesos 28%

Bono 37%

Dólar 54%

Real 11%

Prestamos 49% Deuda Total : US$535 mm

Indices Financieros Deuda Neta (US$)

445.5 MM

EBITDA/ Intereses

5,1%

Deuda Total/ EBITDA

1,9%

Deuda Neta/ EBITDA

1,6%

Breves evidencias cuantitativas de un desempeño exitoso

El desarrollo de su estrategia de negocios le ha permitido a ARCOR consolidar su liderazgo en el sector alimenticio, presentando a finales del año 2012 una presencia muy significativa. A título descriptivo, algunos de los indicadores de ARCOR son los siguientes: 1. Las ventas totales se incrementaron en forma acelerada de 1003 millones de dólares en el 2001 a 3074 millones de dólares en el 2012. Se observa una participación creciente de las ventas fuera de Argentina, que disminuyó su participación de 79 al 67% entre 1996 y 2012, compensada con los crecimientos de Brasil, México y la Región Andina (Chile, Perú y Ecuador). A su vez, se da una disminución de la participación de las golosinas de 61 a 52 % en este período, con una participación creciente de las galletas y el packaging. En términos de los volúmenes físicos producidos, la producción aumentó de 850 mil toneladas en el 2002 a algo más de 1.500 toneladas en 2012. Es la principal empresa de alimentos de Argentina, el principal productor de caramelos del mundo y una de las empresas líderes de galletas en América del Sur. En ranking por facturación es uno

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de los productores líderes de golosinas de America Latina y dentro de los 12 primeros del mundo. Es el principal productor de cartón corrugado y alcohol etílico de cereales de Argentina. Las exportaciones pasaron de 193 millones de dólares en el 2002 a casi 400 millones de dólares en el 2012. Se destaca el dinamismo de las exportaciones generadas en Chile, México y Brasil: estos orígenes incrementaron más de 50 millones de dólares sus exportaciones durante la década. Exportó a más de 120 países, en un proceso creciente de diversificación, apertura de nuevos mercados y participación creciente de África y Asia, destinos que han alcanzado en el 2012 los 80 millones de dólares de exportaciones. Alrededor de 50% de sus exportaciones se dan al interior de la red intra-corporativa. Es el primer exportador de golosinas de Argentina, Brasil, Chile y Perú. El personal ocupado paso de una dotación de 13 mil personas en 2002 a cerca de 20.000 personas en 2012, con una masa salarial del orden de los 550 millones dólares. En Argentina se desempeñan 13 mil personas, alrededor de 4.000 en Brasil, algo menos de 2.000 en Chile, cerca de 1.000 en México, y casi 1.000 colaboradores en oficinas ubicadas en el resto del mundo, evidenciando el fortalecimiento del proceso de internacionalización a través de inversiones directas en el exterior en el contexto de una empresa multilatina. Tiene mas de 10.000 proveedores, que en su mayoría son PYMES. Posee 39 plantas industriales, de las cuales 29 están localizadas en Argentina, 5 en Brasil, 3 en Chile, 1 en México y 1 en Perú. Sus principales plantas productivas están certificadas bajo las normas ISO 9001 e ISO 14001. Asimismo cuenta con 19 centros de distribución en América Latina y con oficinas comerciales alrededor de los cinco continentes. Es un referente en Argentina por sus acciones a través de la Fundación ARCOR, el Instituto ARCOR de Brasil y gestión integral de su base de negocios, de sus políticas de Responsabilidad Social Empresarial —en particular por su compromiso con la educación—, la Sustentabilidad y Protección del Medio Ambiente. Obtuvo múltiples de los más prestigiosos reconocimientos otorgados a las empresas y sus dirigentes en Argentina por su labor y logros.

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Evolución de ventas consolidadas

En millones de dólares Acuerdo de Co-Branding con The Coca-Cola Company

Evolución de ventas consolidadas (US$ MM)

Fabricación de productos en conjunto con Grupo Bimbo. Adquisición Ad ó de d La Campagnola

2923

3074

2600 Joint Venture con el Grupo Danone, para formar Bagley Latam 1541

Empresa multiproducto con cobertura nacional e inicio exportador

Orígenes en el interior

2272 2167 1879

1301

1070 1003 745 801

947

420 90 50

60

90

00

01

02

03

04

05

06

07

08

09

10

11

12

Fuente: Compañía

Presencia internacional y ventas diversificadas Ventas por país 2012

Región Andina 10%

Ventas por línea de productos 2012 Packaging 11%

Otros México 6% 3% Alimentos 11%

Brasil 14%

Golosinas 52%

Argentina 67% Galletas 26% Ventas totales: US$ 3074 mm

Ventas totales: US$ 3074 mm

Ventas por línea de productos 1996

Ventas por país 1996

Brasil 12%

Región Otros andina 6% 3%

Packaging 8% Galletas 15%

Argentina 79%

Ventas totales 1996: US$ 879 mm

Golosinas 61%

Alimentos 16%

Ventas totales 1996: US$ 879 mm

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CAMBIOS EN LAS REGLAS DEL JUEGO: LA MACROECONOMÍA ARGENTINA La recesión de 1998 y el colapso del régimen de convertibilidad

Desde 1998 la economía argentina estuvo afectada por varios shocks negativos en forma simultánea. Los efectos de la crisis rusa sobre el acceso al financiamiento y las tasas de interés en los países emergentes, la posterior devaluación y modificación del régimen cambiario de Brasil, el principal socio comercial, la abrupta caída en los precios de los productos que exporta el país, la persistente fortaleza del dólar respecto a otras monedas del mundo y el continuo desplazamiento del sector privado de los mercados de financiamiento interno por parte del sector público, constituyen los ejemplos más destacados de lo ocurrido. Hacia mediados de ese mismo año, signado por el inicio de un largo período de recesión y deflación de precios, el régimen se vio afectado por una desconfianza creciente respecto al potencial de crecimiento de la economía y la solvencia del sector público, recreando un ciclo negativo de subida de tasas de interés, deterioro del resultado fiscal y pérdida adicional en los niveles de credibilidad. En este marco se sucedieron los episodios de caída en los depósitos bancarios y fuga de capitales, el cual llevó a la imposición de restricciones tanto a los fondos del sistema financiero como a los pagos al exterior, sin que con ello pueda evitarse no obstante el fin del régimen. Entre 1998-2001, el retorno a la extrema volatilidad del entorno condujo a que las decisiones de producción e inversión se vieran gravemente afectadas y a dudas crecientes respecto a la solvencia de un grupo numeroso de empresas. Los problemas de la economía argentina generaban notables perturbaciones financieras y comerciales. Las consecuencias negativas en el plano empresarial se habían desplegado y no surgía con claridad cuáles serían las respuestas dominantes de los agentes económicos ante el regreso de una elevada incertidumbre macroeconómica. El esquema macroeconómico hacia fines de 2001, mostraba una economía fuertemente endeudada y sin instrumentos de política para hacer frente a los shocks externos: tipo de cambio fijo, política monetaria pasiva y un esquema fiscal insostenible dado el crecimiento exponencial de los intereses de la deuda. Principales rasgos asociados al cambio de régimen (2002-2007)

La crisis de 2001 derivó en la salida del régimen de convertibilidad y la devaluación del tipo de cambio a comienzos de 2002, lo que produjo una ruptura generalizada de contratos y un cambio radical en los precios relativos de la economía, modificando las rentabilidades sectoriales respecto a

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los niveles de la década previa y orientándose a favorecer la producción de bienes transables. Con el cese parcial del pago de la deuda pública (y su posterior reestructuración), la pesificación parcial de las deudas bancarias y financieras locales junto a la instrumentación de un esquema cambiario de flotación administrada controlado por la autoridad monetaria, Argentina recuperó la capacidad de utilizar sus instrumentos de política cambiaria, monetaria y fiscal. Si bien los costos de la salida del régimen tanto en términos económicos como sociales fueron elevados, derivados del aumentos de precios y la ruptura de contratos, rápidamente se manifestó de forma muy intensa la recuperación, la cual comenzó tan sólo unos meses después, hacia el segundo trimestre de 2002, favorecida también por el contexto internacional de subas de las materias primas —asociado a la expansión de China e India—, la caída de los precios de importación y las bajas tasas de interés. En este marco, tanto la demanda interna (final e intermedia) como la externa, traccionaron la producción de bienes y servicios. Entre los distintos sectores de la economía, la industria manufacturera mostró dentro de este contexto generalizado de recuperación, un notable desempeño, revirtiendo —al menos parcialmente— el proceso de desindustrialización previo. A su vez, se implementaron algunas políticas que permitieron separar —al menos parcialmente— la fuerte caída inicial en los salarios reales del poder adquisitivo de la demanda agregada. Cabe mencionar en particular el establecimiento del Plan Jefes y Jefas de Hogar, la obligatoriedad de liquidar las divisas y las retenciones a determinados productos ligados a la canasta de consumo, así como el fortalecimiento paulatino de la política de ingresos. Así, se desató un proceso de elevado crecimiento económico con generación de empleo y paulatina recuperación salarial en términos reales, primero en los tramos formales de actividad y luego en los informales, dada la recuperación de instituciones como el salario mínimo y la negociación colectiva. En términos agregados, el PBI mostró una fuerte subida que, a excepción del año 2009, en el marco de la crisis internacional, se mantuvo por encima de 8% anual, permitiendo el alza de los indicadores medios de bienestar y las principales variables de la estructura social, sin que se vislumbraran restricciones por el lado fiscal o externo. En efecto, tanto la deuda externa como el pago de intereses pasaron a representar una incidencia notablemente más baja en términos de los valores exportados. En cuanto a la deuda pública, su renegociación y posterior reestructuración derivaron en un perfil de endeudamiento menos riesgoso que el observado a lo largo de la pasada década. En esta línea, el ratio de deuda pública sobre PBI pasó de 53,7% en 2001 —con un pico de 166% en 2002— a 40% en 2010. Otro factor clave de la reestructuración fue que la composición

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de deuda pasaría de estar denominada principalmente en dólares a moneda local. Asimismo se redujo fuertemente el ratio de deuda externa en relación a las exportaciones. Éste pasó, dentro del período analizado, de un máximo de 5,4 en 1999 a 1,6 en 2008. Estos elementos implicaron una transformación favorable en la dinámica del mercado de divisas y un mayor margen de maniobra para la política cambiaria. Por su parte, la posición neta de inversión internacional cambiaría de signo, transformándose la Argentina en un país acreedor neto con respecto al resto del mundo. Asimismo, la tasa de ahorro como porcentaje del PBI pasó de 14,2% en 2001 a cerca de 25% en 2007, la más elevada en décadas. En este período se exhibe un importante aumento de la inversión que es financiado por un notable incremento del ahorro doméstico, el que permite elevados superávit en la cuenta corriente del balance de pagos. El crecimiento de la inversión se dio así no por estar precedida por un flujo de capitales externos, sino que fue respondiendo a la expansión de la demanda agregada, asociada a un tipo de cambio competitivo. De esta forma, pareciera haberse quebrado la discontinuidad en la generación de ahorro nacional para financiar la inversión y quedaba en evidencia la capacidad del país para generar excedentes y expandir su riqueza. En este marco, la fuerte recuperación inicial y el crecimiento de los niveles de actividad derivaron en un notable dinamismo en el mercado de trabajo, en particular en las ocupaciones formales: entre 2002 y 2007 se crearon más de 2,5 millones de puestos de trabajo formales, de los cuales 435 mil correspondieron a la industria manufacturera, que aportó 17% del total de nuevos puestos de trabajo. Como rasgo distintivo de este proceso, revirtiendo la tendencia previa, la tasa de empleo pleno creció desde su piso en mayo de 2002 (25%) hasta un promedio de 38% en 2007, impulsando a la baja los índices de desempleo (de 21,5 a 8,5% durante el mismo período), de pobreza (de 53 a 23%) e indigencia (24,8 a 8,2%) y la tasa de empleo no registrado (de 47% a 37,8%). La crisis internacional y su impacto en Argentina El contexto previo a la crisis y la emergencia de las tensiones estructurales

En 2007 comenzarían a aparecer algunas tensiones vinculadas al esquema macroeconómico junto con deficiencias estructurales que configuran la matriz productiva del país, desacelerando el proceso de recuperación del sector productivo. De esta forma fueron manifestándose nuevos dilemas para la política económica, que recrearon desde fines de 2007 expectativas nega-

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tivas sobre la evolución de la economía. Entre ellos se destacaron la aceleración de la inflación y los problemas de oferta energética, las cuales requerían de acciones concretas para desactivar expectativas negativas, dar credibilidad a la información pública y garantizar la infraestructura que acompañe el crecimiento. A ello se le sumaron restricciones de mano de obra calificada para los sectores de mayor dinamismo, junto a la prácticamente inexistente oferta de crédito de largo plazo, ya sea desde el sector bancario o del mercado de capitales. Todos estos elementos se conjugaron para acortar los horizontes de los agentes, dificultando las decisiones de inversión de largo plazo, particularmente en el segmento de empresas trasnacionales. El largo conflicto con la cadena agroindustrial desatado por el incremento de la alícuota de los derechos de exportación bajo la Resolución 125 y la posterior sequía; la revaluación del peso; la salida de depósitos del sistema financiero; la subida de la tasa de interés; el incremento de los subsidios, su peso creciente en los gastos públicos y la distribución federal de los recursos públicos; la estatización de los fondos de pensiones, fueron algunos de los temas centrales, en el marco previo al impacto de la crisis internacional. Estas expectativas negativas generaron también una excesiva preferencia de la dolarización de portafolios. Como consecuencia, la dinámica de los diversos sectores industriales comenzaría a mostrar una heterogeneidad creciente, sobre todo a mediados de 2008. Por un lado, los bloques ligados al mercado interno experimentarían una desaceleración. Por el otro, la evolución de ciertos sectores de capital intensivo y con salida exportadora, continuaría siendo excepcionalmente buena; tanto como para compensar, en el promedio, el desempeño más modesto de los primeros. Tal es así que sólo dos sectores —automotriz y siderurgia— llegarán a explicar más de 65% del crecimiento acumulado, contrastando con la evolución relativamente homogénea de los años previos. Además de la creciente concentración del crecimiento, pudo observarse una desaceleración en el proceso inversor. El impacto de la crisis internacional

A nivel global la crisis se propagó inicialmente desde Estados Unidos por el canal financiero, afectando principalmente a las naciones desarrolladas y a las naciones en desarrollo de mayor integración con los mercados mundiales. Posteriormente, el retroceso de la demanda agregada y del comercio internacional en general, generalizó la difusión de los impactos al resto del mundo por el canal real. A comienzos del cuarto trimestre de 2008 la economía argentina recibía el impacto de la crisis internacional. Si bien el país contaba con mayores márgenes para enfrentar un shock

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externo negativo que en otras oportunidades, el escenario no era tan sólido como dos años atrás, de manera que el golpe inicial se haría sentir fuertemente, principalmente por el lado real de la economía. El canal financiero

A diferencia de lo ocurrido en otras ocasiones en Argentina, el impacto por el lado financiero tuvo un alcance limitado. Ello se debió a una serie de factores que sirvieron para amortiguar las turbulencias, evitando así una crisis en el balance de pagos y el sistema bancario. Se trata de una novedad notable en el marco de la historia económica de nuestro país, signada por las típicas crisis de liquidación de divisas que imponían un freno súbito a las posibilidades de crecimiento de la actividad. Entre los elementos asociados a esta realidad debe destacarse la relativa fortaleza de los fundamentals macroeconómicos, particularmente el marco de fuerte superávit comercial y el bajo nivel de endeudamiento público. Tanto desde el punto de vista de los sectores externo y fiscal como en relación con los indicadores de liquidez y solvencia del sistema financiero la situación era ostensiblemente más robusta frente otros episodios. En el caso del sistema financiero sobresalieron los niveles de liquidez, el cambio de signo en la exposición patrimonial promedio del sistema, la reducción en los niveles de morosidad junto con la notable disminución de la dolarización de la cartera de los bancos. Asimismo, los favorables términos de intercambio para la Argentina y la acumulación de reservas internacionales jugaron un rol relevante en relación a la brecha externa. A esto debe sumarse la restructuración de la deuda pública, que implicó una importante reducción del endeudamiento en moneda extranjera, otorgando al gobierno margen de maniobra para controlar el tipo de cambio frente a movimientos especulativos contra la moneda y las salidas de divisas. De hecho, ya con anterioridad al impacto se había verificado una intensa fuga de capitales (del orden de USD 45.000 millones entre el segundo trimestre de 2008 y el tercero de 2009) como consecuencia del conflicto político con el sector agropecuario, las dudas sobre el IPC y la nacionalización de las Administradora de Fondos de Jubilaciones y Pensiones. Otro factor que contribuyó a neutralizar los efectos nocivos respondió al escaso endeudamiento de las firmas. Paradójicamente, la baja multiplicación del crédito —que en condiciones normales es un factor que afecta negativamente al desarrollo pleno de la producción—, y el relativo aislamiento de los mercados internacionales de capitales, implicaron que las turbulencias financieras generaran efectos de segundo orden a nivel agregado. La Argentina es el único país de desarrollo intermedio en donde el

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sector público como privado estuvo ajeno al fenomenal incremento de los derivados financieros. Esto se dio en un marco de persistentes flujos positivos de superávit privado en los años post-crisis lo que se reflejó en un aumento de los stocks de activos de residentes argentinos en el extranjero. Dicho aumento ha sido tan importante que el sector privado pasó de ser deudor a ser acreedor del resto del mundo. El canal real

Más allá de los factores que moderaron el impacto, la economía argentina no resultó inmune a la crisis externa. El principal canal de afectación fue el comercial, a partir de un significativo deterioro de la demanda externa, y, consecuentemente, una fuerte caída en los precios y las cantidades exportadas. A ello se sumó la sequía que sufriera buena parte de la producción agropecuaria y la menor depreciación del peso argentino respecto de lo que ocurriera con nuestros principales socios comerciales, configurando un escenario desafiante. Dentro del sector industrial, este escenario de retracción implicó la caída de las dos ramas de mayor dinamismo, que venían sosteniendo el crecimiento del sector manufacturero, ancladas a una fuerte salida exportadora: la industria automotriz y la de metales básicos sufrieron caídas superiores a 40-45% interanual durante 2008 y los primeros meses de 2009, lo cual comenzaría a revertirse gradualmente, más de un año después. La caída de la demanda externa, sumada a la menor liquidez en el marco de la fuga de capitales y la retracción en sectores de la producción que venían liderando el crecimiento agregado derivaron en la primera contracción de los niveles de actividad luego de casi 20 trimestres de expansión continuos. En este escenario de elevada incertidumbre, la demanda interna también retrocedió. La inversión sufrió un marcado retroceso, frente al empeoramiento de las expectativas de ventas y el recrudecimiento de las restricciones financieras, lo que multiplicó los efectos iniciales. La merma en la actividad continuaría profundizándose hasta febrero de 2009, el punto más crítico para el sector industrial de los últimos años. Numerosas plantas paralizaron su producción y redujeron turnos, registrándose suspensiones y despidos de personal. La situación del mercado de trabajo empeoró, en consecuencia, asociada a la destrucción de empleos, que rondaría los 200 mil puestos de trabajo considerando únicamente el empleo registrado. Este retroceso en la producción y la inversión se vería reflejado en una marcada disminución de las importaciones —sobre todo en bienes intermedios y de capital—, hecho que permitiría mantener holgada la restricción externa, aún frente al descenso de las exportaciones. En este marco, el año 2009

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cerró con una caída de las exportaciones de 21%, y un descenso de las importaciones de 32% motivo por el cual, contrariamente a lo que podría esperarse, se observó un récord de superávit comercial producto del ajuste de la actividad, particularmente en sectores con fuerte componente importado (automotriz), que financió la aceleración en la salida de capitales. Respuestas de la política económica a la crisis

En el marco de la crisis internacional, las autoridades del gobierno argentino adoptaron una serie de políticas en al menos cuatro áreas: monetaria y cambiaria, fiscal, comercial y social. En lo que hace al primer punto, cabe en principio mencionar que en el marco de la fuga de capitales que se mencionara previamente, el escenario para pensar en una política monetaria expansiva era complejo, por lo que si bien se puso de manifiesto una inyección de liquidez (compra de letras y notas por parte de la autoridad monetaria, operaciones de mercado abierto y flexibilización de algunos requisitos normativos para el cómputo de aquellos mínimos de liquidez) lo cierto es que ello no bastó para compensar el aumento en la preferencia por liquidez del sistema bancario, que disminuyó fuertemente el multiplicador de crédito y de dinero. De esta forma el resultado neto de la política fue contractivo, generando en primer lugar una fuerte suba de las tasas de interés de referencia, con efectos particularmente nocivos sobre la cadena de pagos y la financiación del capital de trabajo en pequeñas y medianas empresas. Aunque durante algunos meses la situación escaló a niveles críticos, afortunadamente la cadena de pagos no llegó a verse interrumpida, recuperando grados de libertad con la gradual disminución de las tasas de interés. Adicionalmente, se verificó una tasa de depreciación más lenta del peso respecto a lo que ocurría en el resto de los países, en particular aquellos con los que la Argentina presenta un mayor intercambio de bienes, apreciando a la economía en términos reales. Ello retroalimentó en parte a la fuga de divisas, dadas las crecientes expectativas de depreciación. Recién a fines de 2009 se verificó cierta rectificación en la tendencia, aun cuando en ello jugó un papel central la revalorización del Real y el Euro. Adicionalmente, el rol de la Banca Pública también se mostró muy activo, desarmando más de $12.500 millones de sus tenencias de Lebacs y Nobacs para inyectarlas luego en el financiamiento tanto del sector público como privado, compensando así los lineamientos de política restrictiva del BCRA. En política fiscal, por su parte, mostró un carácter sumamente activo, aunque restringido por la ausencia de un fondo anti-cíclico y las dificultades para financiar nueva deuda. No obstante, el efecto neto fue expansivo, al sostenerse el ritmo de crecimiento del gasto primario pese a

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la desaceleración mostrada por la recaudación de impuestos (32% y menos de 10% en valores corrientes, respectivamente). Esta maniobra no hubiese sido posible sin los recursos provenientes de la reforma previsional, vía la Ley 26.425 que dio origen al Sistema Integrado Provisional Argentino (SIPA), un sistema de reparto puro que eliminó el componente de capitalización individual que regía desde 1994. Dicha reforma significó por un lado un flujo mensual de 1,1% del PBI para la ANSES, mientras que por el otro supuso el traspaso a esta última de un stock de recursos equivalente a 10% de PBI, en muchos casos (prácticamente 60%) compuesto por títulos de deuda pública, lo que permitió una mejor administración de pasivos. Otra de las medidas que cobró un papel significativo a la hora de atenuar los impactos de la crisis internacional fue el incremento de la obra pública. En la misma línea, se pueden mencionar también la disminución de impuestos, el aumento de subsidios y beneficios tributarios, entre los que se destacan la extensión de la moratoria para todas las obligaciones vencidas al 31 de diciembre de 2007, reducción de contribuciones patronales para puestos de trabajo nuevos o regularizados, la eliminación del esquema de deducciones al impuesto a las ganancias para asalariados vigente desde el 2000 y la prórroga del régimen de promoción de inversiones y obras de infraestructura, entre otros. Durante 2009 también se llevó adelante una política comercial externa activa, con el objetivo de potenciar el monitoreo del comercio exterior en un contexto internacional de liquidación de stocks y desvíos de comercio. Pero vale mencionar que, medidas como las licencias no automáticas impuestas en el comercio bilateral, si bien pueden ser de relevancia en algunos segmentos de productos puntuales, no han impactado significativamente en el comercio exterior en su totalidad: la caída de las importaciones durante 2009 obedeció fundamentalmente a la fuerte reducción de la actividad industrial (particularmente del sector automotriz) junto con la caída de la inversión, donde gran parte de los bienes de capital continúan siendo de origen importado. Finalmente, en lo que respecta a la política social, cabe destacar la implementación, hacia fines de 2009, del Programa de Asignación Universal por Hijo, ampliando la cobertura social a desocupados, trabajadores informales y empleadas domésticas. Su impacto repercutió en la compensación de la caída de la demanda agregada generada por la crisis internacional, al incentivar el consumo privado de un segmento poblacional que históricamente se vio relegado. Pero también sirvió para amortiguar los efectos negativos de la inflación en el incremento de la pobreza y la indigencia. Por otro lado, se destaca también la implementación del Programa

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de Recuperación Productiva (REPRO) del Ministerio de Trabajo, por el cual se ayudó a buena parte de las empresas a costear una porción de los salarios y así sortear sin grandes turbulencias el peor momento de la crisis internacional. Aún sin conformar un programa integral productivo y social para sortear el impacto de la crisis, las importantes diferencias en el régimen macroeconómico y las medidas de política pública implementadas probaron una mayor fortaleza frente al impacto de la crisis internacional que en otras oportunidades, impidiendo el desencadenamiento de una depresión de la economía. La administración del comercio externo, los estímulos al sostenimiento del empleo —sumados a la resistencia de las empresas a despedir mano de obra calificada— y al consumo fueron fundamentales para moderar la caída y acelerar la recuperación. La evolución reciente y sus desafíos

Posterior a la crisis de 2010, a finales de ese año y durante los tres primeros trimestres de 2011 se verifica una recuperación significativa de la actividad y un aumento del proceso de inversiones, que alcanza su pico histórico de 24% del PBI en el 2011. La economía Argentina se enfrenta a finales de 2011 con nuevos dilemas en el manejo de la política económica que le permita sostener el sendero de desarrollo sustentable y generar un dinámico proceso de cambio estructural. Entre los desafíos se destacan las cuestiones de la inflación, que requieren acciones concretas para desactivar las expectativas inflacionarias y dar credibilidad a la información pública; la racionalización de los subsidios crecientes principalmente en las áreas de transporte y energía, que impliquen efectos simultáneos sobre la eficiencia y la progresividad distributiva; y los balances comerciales externos deficitarios del sector manufacturero, que plantean acelerar las ganancias de competividad del aparato productivo, a los que le sumaron la generación de un significativo déficit comercial externo del sector de combustibles. Estos nuevos dilemas recrearon expectativas negativas sobre la evolución de la economía, generando la excesiva preferencia de la dolarización de portafolios, que entre 2007 y 2011 sumaron alrededor de 75.000 millones de dólares. A pesar de estas dificultades y la reducción de holguras en el manejo de la economía, las correcciones pueden implementarse sin tener que recurrir a una crisis: existen márgenes político y técnico para administrar un nuevo sendero de sustentabilidad de las fuentes de crecimiento. Las restricciones energéticas derivaron en la estatización de YPF, que es la principal empresa de la economía. A su vez, la tendencia negativa que se proyectaba sobre los resultados de la cuenta corriente, derivó en la implementación de un fuerte proceso de administración del comercio exte-

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rior y de restricciones para la adquisición de divisas. Estas medidas permitieron mantener un fuerte saldo comercial de 12 mil millones de dólares en 2012. Sin embargo, adicionadas a las incertidumbres del contexto económico internacional, resultaron con efectos restrictivos al nivel de actividad, que sólo creció algo más de 1% en el año, la caída del proceso de inversiones en cerca de cinco puntos del PBI, y se afectó la generación de empleo y las exportaciones con mayor valor agregado. Las principales alertas aparecen por el lado de la inflación, que afecta las decisiones de inversión, el poder adquisitivo de los asalariados informales, la realización de contratos y la competitividad de la economía. Los sectores exportadores se ven afectados por fuertes subas de sus costos de producción y la mayor presión tributaria, a su vez, que la paridad cambiaria se ajusta muy por debajo de estos incrementos. En el mercado doméstico, se observa una moderada recuperación de la actividad. Es importante considerar que el mercado interno se ha duplicado en los últimos seis años, con una masa salarial creciente en la última década. A su vez, la existencia de una tasa de interés real en niveles negativos; un crecimiento del gasto público por encima del crecimiento de los recursos fiscales; una expansión monetaria acompañada con crecientes restricciones para su dolarización; son factores asociados que vienen fomentando fuertemente el consumo doméstico, en un contexto creciente de resistencia distributiva. Dentro de los aspectos positivos todavía se vislumbra cierta holgura en el plano externo y que el gasto agregado continúa creciendo por lo que prevee un moderado crecimiento de la actividad económica en 2013. Los buenos precios de los productos de exportación, los niveles de la cosecha de granos favorecidos por buenas condiciones climáticas y la recuperación de la demanda de automotores por parte de Brasil son determinantes favorables para sostener el desempeño de la economía en el corto plazo. La consistencia de la política macro es condición necesaria pero no suficiente para sortear los desafíos actuales. El segundo camino que debe recorrer la Argentina es la agenda del desarrollo inclusivo. Algunos de los criterios clave con los cuales tendría que definirse tal agenda deberían incluir, de forma interrelacionada, la definición de una política productiva con eje en la innovación, la calificación de los recursos humanos y las ganancias de productividad; esquemas de financiamiento que canalicen el ahorro nacional (en forma conjunta la profundización del sistema financiero y el mercado de capitales); el desarrollo de una infraestructura adecuada; un fortalecimiento del desarrollo empresarial y, fundamentalmente, una evaluación social del gasto público que revierta las desigualdades sociales y regionales.

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EL DESARROLLO DE NUEVAS CAPACIDADES COMPETITIVAS El marco conceptual

En el nuevo milenio ARCOR ha desarrollado un conjunto de acciones articuladas hacia una estrategia de largo plazo, orientadas a la generación permanente de mayor valor. Dicho proceso se está caracterizando por un avance hacia un patrón de especialización más “intensivo” en el uso de trabajo calificado, más basado en esfuerzos tecnológicos domésticos y centrado en producciones de mayor valor agregado y bienes diferenciados. Sus resultados están permitiendo una amplia inclusión en términos sociales, con la creación de nuevos puestos de trabajo y un aporte significativo al desarrollo económico. Las firmas buscan estrategias y formas de organización y producción más flexibles e innovativas, con el objetivo de responder a la creciente globalización y a las cambiantes preferencias de los consumidores. Para alcanzar este objetivo, no basta con incorporar tecnologías modernas, sino que, en general, es preciso, simultáneamente, adoptar nuevas formas de organización de los procesos de investigación, diseño, gestión, producción, marcas y comercialización. Este proceso de transformaciones es complejo, avanza de manera desigual y asume características específicas según los sectores, regiones y países, e involucra causalidades e interacciones aún no completamente entendidas. Sin embargo, diferentes análisis han mostrado, en el ámbito empírico, que existe una vinculación entre la adopción de nuevas formas de organización productiva, formación de habilidades (skills) y capacitación de los recursos humanos, y ganancias de productividad y competitividad. La competitividad es un desafío permanente de la empresa. La posibilidad de acceder a niveles crecientes de competitividad y mantenerlos en el largo plazo no puede circunscribirse a la acción de un agente económico individual. La experiencia internacional señala que los casos exitosos son explicados a partir de un conjunto de variables que muestran con claridad que el funcionamiento global del sistema es el que permite lograr una base sólida para el desarrollo de la competitividad. De esta forma la “noción sistémica” de competitividad reemplaza a los esfuerzos individuales que, si bien son condición necesaria para lograr este objetivo, deben estar acompañados por innumerables aspectos que conforman el entorno de las firmas (desde la infraestructura física, el aparato científico tecnológico, la red de proveedores y subcontratistas, los sistemas de distribución y comercialización hasta los valores culturales, las instituciones, el marco jurídico, etc.). Las capacidades de competencia se caracterizan por ser el producto de un proceso colectivo y acumulativo a través del tiempo.

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Las capacidades tecnoproductivas no son exclusivamente la tecnología ‘incorporada’ en el equipo físico o en manuales y patentes que son adquiridos por la firma, si bien éstos son los instrumentos con los cuales las capacidades son puestas a trabajar. Ni son únicamente las calificaciones educativas que poseen los empleados, si bien una base receptiva a la adquisición de capacidades depende en gran medida de la educación y entrenamiento del personal involucrado. No son, tampoco aisladamente, las habilidades y el aprendizaje por el que pasan los individuos en la empresa, si bien éstos son los ladrillos de la construcción de capacidades en un nivel micro. Ellas son la forma en la cual una empresa, combina todo lo anterior para funcionar como una organización, con interacción constante entre sus miembros, flujos efectivos de información y decisiones, y una sinergia que es mayor que la suma de las habilidades y conocimientos individuales. Es conceptualmente útil considerar el desarrollo de la competitividad a nivel de la firma como inversión en tecnología “incorporada” acompañada por las inversiones en habilidades, información, mejoras organizacionales e interrelaciones con otras firmas e instituciones. Estas consideraciones también sirven para la profundización en el sentido de incrementar la integración local: el desarrollo de proveedores locales y subcontratistas. Fuera de los beneficios productivos, estas interrelaciones aceleran la difusión de tecnologías, incrementan la especialización, aumentan la flexibilidad industrial y generan empleo. Debido a estas externalidades, las cadenas de actividades relacionadas, son el alimento del desarrollo económico. Esta noción sistémica de la competitividad es relevante para cada uno de los mercados en que es considerada. Por lo tanto debe ser obtenida tanto en los mercados de exportación como con respecto a las potenciales importaciones. El escenario internacional muestra la creciente relevancia asignada a las redes de conocimiento en el desarrollo de ventajas competitivas dinámicas. En los últimos años, a la vez que se consolidó un nuevo paradigma intensivo en información y conocimiento, avanzó la discusión sobre la competitividad de los agentes que actúan de manera interrelacionada, por oposición a la de quienes lo hacen en forma individual. En ese sentido, la revisión de trabajos recientes confirma la complejidad que supone el desarrollo de estas redes, en parte debido al carácter cada vez menos público del conocimiento y del proceso de aprendizaje que llevan a cabo los agentes. Las nuevas redes se caracterizan por una importante circulación de información y saberes específicos, no sólo entre quienes las integran sino, fundamentalmente, con firmas e instituciones que no pertenecen a ellas.

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Uno de los aspectos cruciales está asociado al hecho de que los procesos de aprendizaje no surgen automáticamente por el transcurso del tiempo. Son justamente el resultado positivo de los esfuerzos deliberados y explícitos orientados a la generación de acervos tecnológicos y capacitación de los recursos humanos. Esto significa desarrollar una estrategia tecnológica y productiva asociada a inversiones orientadas a la generación/adopción de cambios técnicos permanentes, que induzcan una maduración que no es automática ni instantánea y que requiere de esfuerzos permanentes y conscientes. La adopción, difusión, adaptación y generación de conocimientos científicos y tecnológicos no es un proceso ni automático ni individual. Requiere de esfuerzos deliberados en un complejo proceso colectivo y acumulativo a través del tiempo, en el cual intervienen en forma interactiva, entre otros, empresas, instituciones públicas y de la sociedad civil, empresarios y trabajadores, institutos de investigación y universidades, que conforman lo que se denomina el Sistema Nacional de Innovación. Gracias a la incorporación de nuevos desarrollos conceptuales de la “nueva teoría” del crecimiento económico, éste se explica en gran medida por la capacidad que tienen las economías para la generación e incorporación de conocimientos y tecnologías, por la educación y el entrenamiento de la mano de obra, por los cambios en la organización de la producción y por la calidad institucional. Una parte significativa de la competitividad de la producción se basa en las formas de articulación entre las diversas etapas de producción y comercialización: desde el insumo básico hasta el consumidor final. Para ello, hay que generar y fortalecer las redes productivas mediante: a) el estímulo al desarrollo de eslabonamientos de proveedores y de cadenas de comercialización; b) la coordinación de inversiones en activos complementarios en la trama; c) promoviendo una mayor diferenciación de productos y servicios, y la incorporación de mejoras de calidad a lo largo de la cadena productiva a través de la interacción entre firmas, de una información compartida y de la identificación conjunta de mejoras productivas, puesto que no siempre es sencillo para las empresas percibir los beneficios que surgen de las redes y de la cooperación, más aún, cuando están focalizadas en los problemas de competitividad de corto plazo. Esto conduce a una extensión de los mercados, con incrementos de productividad y creación de puestos de trabajo. En general, las acciones emprendidas hasta ahora por los distintos países para aumentar la competitividad de sus economías procuran atacar de modo directo los denominados “factores precio” (costo del capital, laboral, impositivo, tipo de cambio). Sin embargo, no consideran aquellos ele-

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mentos que la hacen sustentable en el mediano y largo plazo y que resultan ser clave para el crecimiento sostenido, como las políticas que favorecen la innovación tecnológica, la coordinación de inversiones, la especialización productiva y comercial, la mejora en la diferenciación y calidad de la producción de bienes y servicios, la infraestructura institucional. Es decir, las variables que se conocen como “no precio” de la competitividad. En las próximas secciones se analizarán algunos aspectos del desempeño de ARCOR en el desarrollo de ventajas competitivas dinámicas, evidenciando las posibilidades que se dan en sociedades de desarrollo intermedio de poder tener un lugar activo en el mundo globalizado. Cadena de valor agregado en alimentos

La Argentina ocupa un lugar de liderazgo en el mundo como productor de insumos alimenticios. Sin embargo, unos de los desafíos pendientes es poder incrementar la utilización de los mismos en cadenas de mayor valor agregado y diferenciación de productos, fortaleciendo su plataforma industrial, con los beneficios de generar más riqueza, más empleo calificado y más disponibilidad de divisas. ARCOR ha demostrado la viabilidad de avanzar en el camino de generación de valor con alimentos elaborados, marcas y diferenciación de producto, pasando del “grano a la marca” del “commodity al producto de la góndola”. Cadena de valor

Cadena de valor arcor

Azúcar

Molienda Maíz

Gelatina Jarabe de maíz Emulsionantes Almidones Vitaminas Leche Minerales Fibras Acido cítrico Manteca cacao Licor cacao

Leche

Chocolates

Alimentos

Polvo cacao Harina Grasa animal Grasa vegetal

Campos

Golosinas

Helados

Frutas Pescado Escencias Colorantes Aditivos

Galletas

Canales de distribución

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El caso Arcor

Una de las fortalezas de ARCOR es la integración vertical en Argentina, lograda a través de la producción de insumos estratégicos como el maíz, azúcar, leche, cartón corrugado y la impresión de flexibles. La elaboración propia de estos insumos a niveles de eficiencia y sustentabilidad ubicados en la frontera técnica internacional, se potencian con su red de 29 plantas industriales —certificadas bajo las normas internacionales ISO 9001 e ISO 14001—, la contratación de mas de 10 mil PYMES como proveedores —que dan pleno aprovechamiento de la división de trabajo con economías de especialización— y su sofisticada red de distribución de clase mundial, le permiten posicionarse en una situación de liderazgo y competitividad. Actualmente elabora más de 3.000.000 kg. de productos alimenticios por día y es la empresa número 1 en ventas de alimentos en la Argentina. Considerando algunos casos representativos se puede evaluar el notable avance de ARCOR hacia la elaboración de alimentos diferenciados. Así por ejemplo, en el caso del maíz, en la molienda húmeda del grano separan los 4 componentes esenciales del maíz, para luego transformarlos —en gran parte con la propia manufactura— en otros subproductos. Del almidón se elaboran los jarabes de glucosa y fructosa —esenciales para las golosinas— y maltosa para la industria cervecera. Del gluten y la cáscara se elaboran alimentos balanceados para aves y bovinos. El germen es enviado a la destilería, ubicada en la planta de ARCOR en San Pedro, para su transformación en aceite y borra de aceite para fabricación de jabones. También de la destilación del maíz se obtiene gas carbónico, para la fabricación de bebidas gaseosas y refrigerantes, y nueve variedades de alcoholes, que se utilizan para manufacturar bebidas alcohólicas, productos de perfumería y diluyentes. En la planta de molienda seca se obtiene harina de maíz (para la elaboración de polenta y para industria cervecera), sémola fina (fabricación de fideos y galletas), maíz degerminado (cereales para desayuno), salvado (fabricación de galletas), pellets (alimentos balanceados para aves y bovinos) y crispies tipo H y confites (producción de barras de cereal y relleno de chocolates/helados). Otro ejemplo es la transformación del tomate y del durazno en cuatro plantas industriales —ARCOR, San Rafael (Mendoza), Frutos de Cuyo (San Juan), La Campagnola (Choele Choel) y La Campagnola, San Martín (Mendoza) que procesan 122.000 toneladas de tomate provenientes de 1.500 hectáreas propias transformándolas en 69.500 toneladas de producto terminado y 16.000 toneladas de durazno provenientes de 650 hectáreas transformándolas en 10.900 toneladas de producto terminados.

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Esquema de maíz

Maíz

Destilería

Molienda seca

Molienda húmeda

Harina de maíz

Almidón

(cervezas / polenta)

(glucosa/fructuosa/maltosa)

Barra de aceite

Sémola fina

Gluten o proteínas

(jabones)

(fideos y galletas)

(balanceados aves)

Gas carbónico

Maíz degerminado

Cáscara

(gaseosas y refrigerante)

(cereales desayuno)

(balanceados bovinos)

Aceite

Alcoholes

Salvado

Germen

(9-bebidas/perfumes/diluyentes)

(galletas)

(para aceites)

Pellets (balanceados) Crispies tipo H y confites

(barras de cereal y helado)

Asimismo ARCOR: 1. Cuenta con 7 tambos automatizados con 2.800 vacas, con una producción de 28.000.000 litros de leche al año que utilizan para la fabricación de chocolates y caramelos. 2. Posee un Ingenio Azucarero, que tiene una molienda de 1,5 millones de toneladas de caña, que provienen de 25.000 ha y de las cuales obtiene 138.000 toneladas de azúcar anualmente, siendo el cuarto productor en la Argentina. 3. Transforma el trigo en sus plantas de galletas —Salto, Villa Totoral y Campinas— donde consumen 180.000 tn de harina de trigo para elaborar 236.000 tn de galletas anualmente. Cartocor y Converflex, empresas inicialmente creadas dentro del proceso de integración vertical para asegurar la provisión de packaging de sus productos como insumo estratégico en su integración productiva, se han convertido en negocios en sí mismos. Cartocor, es el principal productor de cartón corrugado en el país y hoy utiliza entre 10% y el 15 % de su capacidad para cubrir las necesidades del grupo. Destina el resto de su producción al mercado

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El caso Arcor

nacional y regional, principalmente para exportadores de vinos y frutas fresca. Converflex, por su parte, es productora de envases flexibles y vende 20% de su producción a terceros. Capacidades tecnológicas y sistemas de gestión operativas

Uno de los elementos que caracteriza a ARCOR, desde su nacimiento, es ser empresa innovadora, lo que ha permitido consolidar su posición de liderazgo y su base competitiva. En la etapa comprendida entre 2002 y 2012 se han profundizado sus acciones, sistematizando el trabajo en proyectos de innovación de largo plazo que se caracterizan por tener la ciencia básica y la ciencia aplicada como pilares, para el logro de un creciente proceso de avance hacia la diferenciación, con mayor valor agregado y sustentabilidad. ARCOR tiene incorporado al proceso de innovación como parte esencial de su cultura de gestión de su base de negocios. Sus objetivos se caracterizan por una tendencia de ir a lo natural, con alimentos funcionales y suplementos dietarios (innovación en productos y tecnologías de ingredientes), utilizando envases de origen renovable (innovación en envases, diseño, nuevas tecnologías de polímeros y aditivos), con procesos de producción primaria y de elaboración con mayor eficiencia (innovación en campos, gestión agrícola, genética, agroquímicos, procesos industriales, nuevas tecnologías en máquinas y de control, innovación en gestión), con llegada a todos los consumidores (innovación en logística, ventas, datos). Para alcanzar estas metas, ARCOR posee alrededor de 140 colaboradores ligados a las áreas de Investigación y Desarrollo (I+D). Los mismos se distribuyen en aproximadamente 100 personas en Argentina, y 40 personas entre Brasil, Chile, Perú y México. Las líneas de trabajo son articuladas por la Gerencia Corporativa de Vinculación Tecnológica. Por una parte, desarrolla acciones de permanente Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva, para tener una actualización permanente y capacidad de comprensión de los eventos, publicaciones científicas, acciones de competidores en el campo de las ciencias y tecnologías y Patentes que se desarrollan en la frontera tecnológica internacional. Tiene un plan de informes sistematizados que fueron definidos como ejes estratégicos a nivel de la compañía, realizando búsquedas puntuales a pedido, con el desarrollo del diseño a implementarse de una plataforma de vigilancia de la compañía, definiendo los motores de búsqueda y análisis de datos y participando en proyectos de nuevos negocios. Ha desarrollado dos Proyectos de Antena de Vinculación en forma asociada, uno de ellos en el área de Plásticos con la Unión Industrial Argentina y el otro con el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación que abarca varios sectores transversales.

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Por otra parte, han profundizado en la última década la Vinculación Tecnológica como mecanismo de generación de capacidades tecnológicas propias de la empresa. Generó en forma asociativa más de 70 proyectos. Entre ellos, 37 se realizaron con alianzas estratégicas con Empresas Transnacionales de base innovadora (como Basf, 3M, Cargill, Dupont) y empresas nacionales líderes (como Bago, Gador, Sidus), complementando este nuevo aspecto esencial que distingue esta etapa de la empresa. Esta integración facilita y acelera la innovación, pudiendo concretar contratos de exclusividad y explotación de tecnologías. Asimismo, es creciente su interacción con el Sistema Público de Ciencia y Técnica con más de 30 proyectos, destacándose las acciones permanentes con el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, las Universidades Nacionales de Córdoba, del Litoral, Luján, La Plata y Cuyo, el INTI, el INTA, relacionados con los temas estratégicos de tecnología y productos, como así también de gestión y procesos, que impacten positivamente en la empresa. Complementariamente, es creciente la construcción de redes de trabajos internas, externas y mixtas. ARCOR participa en diferentes ámbitos de influencia en las actividades de innovación de la compañía, como cámaras, foros, congresos, ferias, mesas de definiciones de políticas de innovación, dictado de cursos y charlas, siendo un referente confiable claramente identificado por su posición de liderazgo en el fortalecimiento del clima innovador. A su vez, el aspecto de mayor importancia es la Gestión de Proyectos de Innovación que en el año 2012 alcanzaban 42 iniciativas. Desde la gerencia se acompaña a las Unidades de Negocios que adoptan las ideas proyectos previamente incubadas y que tienen un alto potencial de éxito. Se acompaña con los Convenios correspondientes, la construcción de alianzas y protegiendo la Propiedad Intelectual que pudiese generarse o intercambiarse entre los diferentes actores. Los proyectos articulan acciones que apuntan a la salubridad y nutrición; a la protección medioambiental; la gestión agrícola tendiendo a la agricultura certificada y el fortalecimiento de la cadena de valor; la sustitución de importaciones y mejoras de calidad y diferenciación. Algunos ejemplos de innovación en ARCOR han sido: Chicles Topline con línea de frescura en gel. Se explota la línea de frescura para hacerla en gel, aprovechando los conocimientos en caramelos a base de gelatinas y pectinas. Primer chicle con estas características. Jarabe de Iso Maltooligosacáridos. IMO es un jarabe de maíz desarrollado en ARCOR, tiene propiedades de fibra soluble de bajo peso molecular, efectos prebiótico y bajo en calorías. Este proyecto se desarrolló en red con el CERELA (Centro de Referencia en Lactobacilus-CONICET), Universidad de Buenos Aires, CEPROCOR, entre otras instituciones del Sistema CientíficoTécnico Argentino.

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El caso Arcor

Envases compostables y de origen renovable, que reemplacen crecientemente a los envases de PVC, que son generadores de dioxina. Envases flexibles desarrollados en Converflex, en asociación con NatureWorks (empresa de Cargill, proveedora de la resina base), y en red con Dupont, Basf y 3M (proveedores de aditivos especiales). Por otra parte, y como acción de Vigilancia Tecnológica y herramienta de Vinculación con el Sistema de Innovación Nacional, ARCOR implementó en el año 2009 el Premio Nacional ARCOR a la Innovación en Alimentos. El mismo es de carácter bianual, por lo que se llevaron a cabo a la fecha dos ediciones (2009 y 2011) con un marcado éxito de participación y federalización del mismo, contando con más de 25 trabajos en cada edición, con participación de Instituciones de todo el país. Este premio está avalado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación. En forma complementaria, ARCOR se caracteriza por una vocación de liderazgo en el uso de tecnologías de la información aplicadas a la gestión del negocio y al fortalecimiento de sus ventajas competitivas. En esta última etapa, uno de los hitos más importantes ha sido la implementación de herramientas integradas y modernas para la gestión de su operación. En el año 2009, la Empresa definió un programa de acciones estratégicas para responder a la necesidad de producir una transformación con mejoras de la eficiencia y agregando valor a los soluciones tecnológicas. Como antecedente de este programa, en el año 2002 se había implementado el Centro Único de Pagos (CUP), un Centro de Servicios Compartidos en el que se procesan los pagos de todo ARCOR, en un contexto de alta trazabilidad, control y eficiencia. También, entre el 2002 y el 2006 se integraron los procesos industriales y costos de todo el grupo sobre un único mapa de procesos y con tecnología JDE. Para 2008, luego de la compra de La Campagnola y el joint venture con Danone por Bagley se impuso la necesidad de dar un mejor soporte a sus negocios y así habilitarlos para la mejora permanente y las soluciones de valor que la industria fuera demandando en los años futuros. Esto dio origen a un plan estratégico de transformación que se denominó Programa Antares. Las distintas plantas y oficinas tenían diferentes versiones de JD Edwards (el ERP de la empresa), algunas aplicaciones de desarrollo interno, y un mapa de datos muy complejo y poco integrado. Como objetivo de Antares entonces, la organización decidió globalizar los procesos y homogeneizar la tecnología, asimilando en cada instancia las mejores prácticas. Así, se unificaron los sistemas en la última versión del ERP (JD Edwards) con un modelo único e integral, que a su vez, contempla los requerimientos de negocio y las regulaciones legales de cada país. En el desarrollo del Programa

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participaron más de 400 colaboradores de todas las áreas de empresa y se contrataron consultoras globales con experiencia en soluciones de la industria de consumo masivo; estos consultores de Estados Unidos, Canadá, Colombia, Australia se sumaron al equipo interno para afrontar el desafío. También se consolidó un partnership estratégico con Oracle, tanto para la provisión del software como de los servicios de hosting y operación. ARCOR se incorporó al Oracle Development Direct Customer Program para clientes JDE y a tres Consejos de Asesoramiento (Advisory Board) de Oracle especializados en capacidades de la Industria, dando otra evidencia más del desarrollo de alianzas para el manejo de la base de negocios de ARCOR. Entre las nuevas herramientas implementadas se destacan: JDE E1 9.0, Siebel, Demantra y BPEL de Oracle. El reporting y la consolidación de la información estratégica, el business intelligence de la empresa, continuó basado en Microstrategy. En cuanto a la infraestructura, desde el inicio de Antares la empresa decidió subir a la nube, conocida también como cloud computing: esto es, llevar todos los movimientos productivos y administrativos a una red virtual alojada fuera de los límites de la empresa, permitiendo que los usuarios tengan un puesto de trabajo, cualquiera sea su ubicación; se montó la red en servidores virtuales administrados por terceros, minimizando el impacto de la operación y las actualizaciones. La nube contiene todas las transacciones de las plantas productoras y de las oficinas ejecutivas en el país, desde la orden de compra de un proveedor hasta el picking (lectura de un código) de un pedido armado para un cliente, pasando por el pesaje de los camiones que trasladan la mercadería. También mantiene conectada a la empresa con los bancos, las agencias de impuestos de todos los países y con clientes y proveedores para el intercambio electrónico de datos. En suma, el programa Antares es una herramienta integrada y moderna para gestionar su operación, generando sinergias por integración de procesos y centralización de datos y capacidad de generar soluciones globales de negocios. Las acciones desarrolladas son un elemento vital para la construcción de capacidades competitivas que sustenten la marcha hacia la consolidación de ARCOR como una empresa de clase mundial. Con Antares, ARCOR definió y articuló una estrategia para el logro de estos avances en correspondencia con su trayectoria innovadora y de vanguardia. Recursos humanos

Las profundas transformaciones que ha tenido la empresa en el nuevo milenio han replanteado y fortalecido la importancia de sus recursos humanos como pilar esencial de su estrategia de negocios, para ello promovió el bienestar y desarrollo de su equipo de trabajo, que constituye un eslabón clave en las

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ventajas competitivas de la compañía. Los procesos de conformación de Alianzas, las operaciones internacionales en ambientes distintos, la adquisición de empresas y el crecimiento de ARCOR han generado enormes desafíos. Así, el crecimiento del empleo fue muy dinámico: en 2001 ARCOR empleaba a 12.880 colaboradores, mientras que en 2012 se incrementó a cerca de 20.000. Estos cambios y crecimientos, implicaron múltiples y coordinados esfuerzos. La revisión de funciones superpuestas, nuevas necesidades de capacidades, difusión de las mejores practicas con el objetivo de homogenizar heterogeneidades existentes, replanteo de la estructura organizacional, programas de capacitación, la internacionalización de funcionarios, entre otros elementos, requirieron de acciones sistemáticas que estuvieran enmarcadas en una visión estratégica. Los principales desafíos en recursos humanos fueron implementados en consistencia con los objetivos de negocios de ARCOR. En primer lugar, se delineó una propuesta de valor con el objetivo de atraer, desarrollar y retener profesionales para soportar e impulsar el crecimiento, especialmente en el exterior. Asimismo se implementó un plan de desarrollo y sucesiones para formar cuadros de reemplazo en los puestos de conducción. Se implementaron la búsqueda de la eficiencia y la rentabilidad creciente, lo que implica desarrollar colaboradores que la sustenten. Una de las metas, era asegurar que la cultura esté en línea con las realidades de los mercados, valores y estrategia de la compañía, incorporando el concepto de sustentabilidad (económico, social y ambiental) a la gestión del negocio. La propuesta de valor, se fundamentó en desarrollar una política global de compensaciones basada en alineación a la media del mercado y diferenciación para personal “clave”. Asimismo, se planteó la construcción de una empresa atractiva para el desarrollo profesional, articulada con oportunidades de crecimiento; fuerte inversión en comunicación interna, desarrollo y formación; estabilidad organizacional; autonomía de gestión y plena vigencia de la meritocracia. A su vez, se puso especial atención a la generación de un entorno de trabajo motivante, fomentando el liderazgo participativo, en un ambiente de trabajo cooperativo, diverso, innovador y que genere un equilibrio entre la vida personal y el trabajo. La responsabilidad social y la ética, siempre fueron prioridades en todas las acciones. El objetivo fue desarrollar prácticas apalancadas en los valores de la empresa, que generen un buen clima de trabajo y una cultura facilitadora de su estrategia de atracción y retención de talentos. ARCOR cuenta en 2012 con mas de 20.000 colaboradores, siendo uno de los principales empleadores industriales de América Latina. En Argentina trabajan 13 mil personas, en Brasil 4 mil, Chile cerca de 2 mil, México cerca de 1.000 y en el resto del mundo cerca de 1.000 colaboradores. En Argentina, más

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de la mitad del empleo se genera en los negocios de galletas, golosinas y alimentos. La masa salarial anual en 2012 supero los 550 millones de dólares. A nivel nacional, como consecuencia de los distintos modelos de organización de la producción y condiciones económicas de los países, se verifican niveles de heterogeneidad de las productividades y de los costos salariales, destacándose el caso argentino por sus mayores valores en ambos indicadores. Presenta niveles de rotación de su personal menores a los del mercado, con colaboradores relativamente jóvenes y con una creciente profesionalización, que evidencia la transición de la inicial empresa familiar a la conformación de una empresa de clase mundial. El ingreso a ARCOR se da a través de procesos confiables y transparentes que incluyen la asesoría de consultoras externas, publicaciones en sitios Web, el Programa de Pasantías, y un Plan de Vinculación con Universidades. En 2011 se lanzó en todas las empresas del grupo en Argentina, Negocios Internacionales y Filiales Sur, el Programa BIA “Búsquedas Internas ARCOR”, que apunta a desarrollar a los recursos humanos, identificando el mejor talento para una determinada posición y al mismo tiempo dando respuesta a las inquietudes de crecimiento de los colaboradores. Simultáneamente, se alinea con el objetivo de que todos los colaboradores son parte de la empresa en su conjunto y no están limitados al área de pertenencia ocasional. Se ha logrado una alta tasa de cobertura con este sistema, en particular en Brasil, a través del Programa de Oportunidades Internas se logró una tasa de cobertura cercana al 80% en los últimos años. A su vez, se están considerando en los procesos de selección e incorporación de personal, criterios de igualdad de oportunidades para personas en situación de discapacidad. El proyecto prevé la adecuación gradual de instalaciones edilicias, equipamientos, sistemas y procesos bajo los criterios de acceso universal. En 2012, seis plantas del grupo ya establecieron objetivos concretos para la incorporación de personas con discapacidad, y también se dio continuidad a las experiencias de inclusión laboral implementadas con éxito en Brasil y en planta Salto (Provincia de Buenos Aires). ARCOR desarrolló diversas herramientas clave para alinear el desarrollo profesional de sus colaboradores a los objetivos estratégicos de la compañía. El Programa de Planeamiento de los Recursos Estratégicos (PRE) se inició en 2007 para desarrollar y retener a los talentos claves, contribuyendo a la sustentabilidad del negocio en el largo plazo. El pool de talentos está conformado por mas de 430 colaboradores, siendo un proceso bianual que ha arrojado resultados muy positivos, en el cual se analizaron los reemplazos de los gerentes y se identificaron puestos críticos y posibles sucesores que facilitan el importante proceso de desarrollo interno de los colaboradores. En 2012, el 85% de las vacantes se han cubierto internamente.

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Por otro lado, el 100% de los empleados recibe anualmente una evaluación de desempeño, con impacto en sus remuneraciones y su plan de desarrollo. Esta evaluación se realiza a través del Sistema de Gestión del Desempeño (SGD), que desde el año 2011 incluye la variable de sustentabilidad en los niveles gerenciales y de jefatura de todo el grupo. De este modo, aquellos colaboradores que recibieron capacitación en el tema debieron incluir en su planeamiento de desempeño anual, al menos un objetivo específico de sustentabilidad que contribuya con la Política asumida por la empresa. Como resultado, más de 600 colaboradores de niveles gerenciales y de jefatura incorporaron cerca de 700 objetivos de sustentabilidad en su planificación anual, convencidos de que desde su rol pueden contribuir para que ARCOR sea una empresa sustentable. Reducción del consumo de agua y energía; sensibilización y concientización sobre sustentabilidad; reemplazo de materiales de packaging, reutilización y reciclado; mejoramiento nutricional de productos, promoción de hábitos de vida saludable, relaciones con la comunidad, inclusión y diversidad fueron algunos de los temas que se incorporaron a los objetivos de desempeño. El SGD del personal fuera de convenio se complementa con un sistema de gestión de desempeño implementado por cada negocio para los empleados comprendidos en convenios colectivos de trabajo. En este marco, los colaboradores reciben anualmente un reconocimiento por desempeño en función de los resultados de las evaluaciones realizadas dando respuesta a las inquietudes de crecimiento de los colaboradores. En función al puesto de trabajo, el desempeño y el plan de desarrollo de cada colaborador, ARCOR implementa programas de capacitación que responden a las necesidades de cada negocio, planta o país, y están alineados a la estrategia de la compañía. A través de Universidad ARCOR, lanzada en 2008, la empresa cuenta con una herramienta estratégica para fortalecer las competencias del grupo, implementando programas de formación presencial y de e-learning dirigidos a todos los colaboradores. Se han realizado acciones en más de 20 programas de desarrollo de competencias, liderazgo y formación, cuyas evaluaciones han dado un nivel de satisfacción de 85%. Se han creado Escuelas de Especialidad, abarcando las áreas de Management, Industrial, Comercial, Administración, Recursos Humanos y Finanzas. En la Escuela de Management se han realizado desde Programas de Alta Gerencia hasta Programas de Líderes para operarios. Uno de los proyectos más recientes es la construcción de Escuelas Técnicas por Especialidad. Entre ellas se destacan la “Escuela Industrial’, se inició con foco en las áreas de mantenimiento y calidad y se extenderá a las demás especialidades; la “Escuela de Packaging”—en especial en la actividad de flexibles— y la “Academia de Marketing al Modo ARCOR”. Considerando los indicadores de capacitación, en 2011, se dieron 392.967 horas/hombre de capacitación; con una participa-

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ción de 14.843 personas; a un promedio de 22 horas de capacitación y una de cobertura de 85% de los colaboradores. En este marco, y bajo el segundo pilar de la Estrategia de Sustentabilidad ARCOR, además de los programas corporativos de capacitación, se desarrollaron espacios de formación vinculados específicamente a esta temática, incluyendo el Programa de Liderazgo, el Programa de Inducción, el Minisitio de Sustentabilidad creado en el Portal de Universidad ARCOR, y la formación a 35 multiplicadores, que posibilitó desarrollar una red de facilitadores de sustentabilidad en todo el grupo para comunicar la Política en cascada. La capacitación y sensibilización interna en Sustentabilidad son un eje central en la estrategia del grupo. Por esta razón, la empresa viene trabajando desde el año 2005 en el desarrollo de diversos programas corporativos y otros específicos sobre sustentabilidad, como un factor clave para la construcción de una cultura corporativa comprometida con el tema. Con este objetivo, durante 2011, 2.963 colaboradores participaron en 11.199 horas de formación, sumando un total de 19.865 participantes en 44.628 horas desde 2005. Por otra parte, el espacio de formación brindado por Universidad ARCOR, se complementa con diversos programas de formación y cursos (gran parte de ellos dictados a nivel industrial en el marco del Sistema de Gestión Integral), que responden a las necesidades particulares de cada país y negocio. Otro hito a destacar fue la creación de la Gerencia Corporativa de Comunicación Interna en 2006 con el objetivo de homogeneizar la comunicación dentro de la organización y desarrollar todos los canales (presenciales y digitales) que fueran necesarios para lograr una comunicación fluida entre los diferentes niveles de la organización, reforzando en cada instancia los objetivos estratégicos de la misma. Para ello, se formó un grupo de más de 30 referentes de comunicación interna que se encuentran ubicados en todas las bases de la organización y garantizan que la comunicación fluya adecuadamente. Con el objetivo de profundizar la comprensión sobre el tema en general y la estrategia de ARCOR en particular, y buscando potenciar la generación de iniciativas para promover el desarrollo sustentable, en 2011 la empresa lanzó la segunda etapa del Plan de Comunicación y Sensibilización. En este marco, se conformó y capacitó a un grupo de 35 colaboradores denominados “multiplicadores”, quienes tuvieron a su cargo la coordinación de encuentros de comunicación de la Estrategia y Política de Sustentabilidad ARCOR, dirigidos a los niveles analistas y supervisores. Como resultado, 1.858 personas fueron sensibilizadas en Argentina, Brasil, Chile, México y la División Internacional. Como próximos pasos, se continuará coordinando la difusión para llegar a todas las plantas del grupo. A su vez, en el marco del proceso de Gestión de Clima, iniciado en 2007, se continuó con la realización de los Encuentros de Comunicación Interna en las

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plantas, un canal para escuchar inquietudes y sugerencias, y fomentar la comunicación e integración entre los diferentes niveles jerárquicos de la compañía. El objetivo es desarrollar prácticas apalancadas en los valores de la empresa, que generen un buen clima de trabajo y una cultura facilitadora de su estrategia de atracción y retención de talentos. En 2011 participaron más de 3.200 colaboradores en 256 encuentros, con un índice de satisfacción de 98%, reflejando la alta valoración de los empleados por este canal de diálogo. El grupo avanzó con la comunicación de los resultados de la Encuesta de Clima Organizacional. A partir de los resultados de la Encuesta y de los diversos relevamientos hechos por diferentes áreas, se definieron los planes de acción a trabajar en cada una de las bases, alineados a los siguientes ejes: Calidad de Vida; Liderazgo; y Reconocimiento y Recompensas. Casi 80% de los planes de acción fijados para los años 2011 y 2012 se cumplieron o están en curso. Dotación de recursos humanos. Promedio 2012

Dotación

Dotación

Argentina

13.095

Brasil

4.262

Chile

1.750

Centro-México

149

Norte y Overseas

54

Filiales Sur

207

Perú

245

Ecuador

88

Mundo Dulce

887

Total

20.737

En 2010 se creó la posición de Director Ejecutivo de la Compañía, consolidando el proceso de profesionalización del grupo. La estructura de la empresa es multidivisional, de tipo holding, organizada a partir de unidades de negocios, áreas geográficas y unidades funcionales, con cada división a cargo de un Gerente con amplios grados de de autonomía. Existen 12 Gerentes Gene-

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rales que le reportan al Director quien, a su vez, le reporta al Directorio de la compañía. El resultado es una creciente descentralización de funciones, pero sin abandonar el concepto de empresa integral, trabajando permanentemente en la generación de interacciones para la construcción de una estrategia de negocios plenamente articulada. La creación de competencias, el desarrollo profesional y la atracción de los mejores talentos, es parte del cambio permanente de la empresa, que debe ser inscripta en el escenario local y global del desarrollo de la estrategia de negocios. El camino a recorrer tiene enormes desafíos. Es necesario redefinir permanentemente la estructura organizativa de los responsables de la alta dirección para tener articulación con el conjunto de la corporación. La carrera internacional y el recambio de los altos ejecutivos es esencial para darle la renovación adecuada a la creciente competencia. La atracción de los mejores recursos humanos, los planes de jóvenes profesionales, el cuidado de las relaciones laborales, una gestión de la cultura y la sostenibilidad con evaluación permanente, son algunos de los desafíos que se presentan en lo inmediato. Gestión ambiental

Desde los inicios de ARCOR, sus pioneros comprendieron que el progreso económico estaba necesariamente asociado al desarrollo social y a la conservación de los recursos naturales. Esa convicción fue evolucionando y tomando diferentes formas con el transcurso del tiempo, marcados por algunos hechos que pueden considerarse clave para lograr el desarrollo en la gestión ambiental alcanzado en la actualidad. Este proceso tiene dos antecedentes en la década de l990. En 1992 se articula con 10 empresas líderes en la fundación del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS), como una réplica del World Business Council for Sustainable Development, con el objetivo de promocionar, propiciar y difundir el Desarrollo Sostenible en nuestro país. En 2012, está constituido por 69 empresas líderes argentinas. El segundo hito fue en 1994 con la formalización de la Gerencia MAHPI (Medio Ambiente, Higiene y Protección Industrial) con el objetivo de definir y coordinar la gestión relativa al ambiente y a la seguridad en el trabajo, a nivel corporativo con el objetivo de ser referente mundial en buenas prácticas de higiene, seguridad, medio ambiente y control de plagas. MAHPI es una forma de gestionar el Medio Ambiente (eliminación o reducción de los impactos adversos), la Higiene (ambientes de trabajo sanos y confortables) y la Protección Industrial (seguridad de las personas). El principal ámbito de acción está en las fábricas, los depósitos y las comunidades en las que están localizadas las fábricas.

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La gestión tiene tres bases que la sustentan: 1) cumplimiento de la legislación ambiental y de seguridad en el trabajo; 2) la existencia de operaciones industriales ecoeficientes, y 3) el control de los riesgos laborales. En 2004 ARCOR forma parte del grupo promotor, ocupando un lugar de liderazgo, que crea la red local del Pacto Global comprometido con los 10 principios de responsabilidad social corporativa de Naciones Unidas. En 2012 son 370 organizaciones las adheridas, dando forma a la red más grande del país y una de las principales a nivel mundial. Considerando los hechos enumerados como marco de referencia, la organización y definición de una metodología de trabajo, completan el encuadre que permite desarrollar la gestión ambiental considerando la mejora continua en su más amplio sentido. Esta organización está planteada en el Sistema de Gestión Integral (SGI) que el grupo diseñó y adoptó como metodología de gestión industrial. El sistema está sustentado por seis componentes que son el eje principal sobre el cual se estructura el sistema: 1) Compromiso y Liderazgo de la Dirección. 2) Orientación a los clientes y la comunidad; 3) Gerenciamiento de los Procesos; 4) Recursos Humanos Comprometidos; 5) Proveedores Confiables y 6) Mejorar continuamente. El objetivo de la empresa es utilizar en todas las plantas el SGI con el fin de lograr los mejores resultados en cuanto a eficiencia y pérdidas, al cuidado del ambiente, la mejor calidad a la que el consumidor puede aspirar, un ambiente de trabajo sin riesgos para el personal y el crecimiento personal y profesional de nuestra gente, basado en el aprendizaje continuo. En 2012 hay 33 plantas que han obtenido y mantienen la certificación de la Norma Internacional del Sistema de Gestión Ambiental ISO 14001 y 18 con el Sistema de Gestión de Salud y Seguridad Ocupacional OHSAS 18001. A partir de la firma de la Política de Sustentabilidad ARCOR en 2011, como se analizará en la próxima sección, se estructuran las actividades y planes de acción considerando en profundidad los compromisos asumidos y la totalidad de la cadena de valor. El punto de partida fue el armado de la Matriz de Riesgos y Oportunidades, que resume los temas críticos de sustentabilidad detectados considerando un escenario de mediano plazo, lo que llevó a la definición de los cinco compromisos específicos. Tres de los cinco compromisos están directamente relacionados a la gestión ambiental: 1) El uso racional del agua, 2) La eficiencia energética y minimización de los impactos que contribuyen al cambio climático global y 3) Uso racional del packaging A nivel corporativo se han definido iniciativas específicas a desarrollar y completar en los próximos cinco años. Algunas de ellas son: 1) Cálculo del inventario de carbono de toda la Compañía; 2) Programa eficiencia energética para reducir la generación de GEI; 3) Análisis ambiental del packaging y 4) Cálculo de la huella del agua (único programa no iniciado aún).

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De la responsabilidad social empresaria a la sustentabilidad La responsabilidad social empresaria

La responsabilidad social forma parte de la identidad de ARCOR desde su fundación. Ya en ese entonces, se privilegió un modelo de desarrollo que equilibraba el logro económico con el aporte de valor social y ambiental. Las acciones de sustentabilidad han sido coherentes a las raíces del grupo, que se refieren a su identidad fundacional, que se caracterizan por su origen familiar, la sensibilidad social, el espíritu emprendedor y la cultura del esfuerzo. La trayectoria de crecimiento y el éxito de ARCOR está pautada en sus valores y principios, que reflejan el modo de ser, pensar y hacer de la compañía. En todos sus documentos corporativos se plantean como valores esenciales la integridad, el compromiso, el respeto, la confianza y el liderazgo, que implicaron una práctica cotidiana de desarrollo de los negocios con principios éticos consistentes. Esta convicción del grupo de ser miembro relevante y responsable de la comunidad, motivó la preocupación de generar prácticas socialmente responsables, siendo un hito muy significativo la creación en 1991 de la Fundación ARCOR. De manera organizada y corporativa, la Fundación focaliza su trabajo en intervenciones sociales que promuevan mejores oportunidades educativas para los niños, niñas y adolescentes de la Argentina. En su larga trayectoria de trabajo, 1) Apoyó 2056 proyectos, que tuvieron como protagonistas de sus iniciativas a 2,6 millones de niños, niñas y adolescentes de todo el país; 2) Articuló su trabajo con más de 2.000 organizaciones, 3) Fue distinguida con 18 premios y reconocimientos por su labor y 4) Apoyó y editó 172 publicaciones sobre la temática de la infancia. El enfoque central de trabajo con la infancia, a través de la inversión social privada— que implicó el aporte voluntario, por parte de la empresa, de sus recursos financieros, humanos técnicos, gerenciales y/o en especie, de forma planificada y evaluada, para el interés público— se ha fundado en: • Contribuir al desarrollo integral de la infancia desde una perspectiva de derechos. • Poner énfasis en lo educativo: elegir la educación como herramienta clave en la producción de mejores oportunidades. • Una lógica de abordaje comunitario haciendo de cada comunidad un espacio de oportunidad educativa para el desarrollo integral de sus niños. A partir de 2004, ARCOR comenzó a trabajar con el objetivo de generar una visión compartida en materia de responsabilidad social empresaria (RSE) para toda la compañía. Ese mismo año el grupo creó el Instituto ARCOR de Brasil, que también concentra sus esfuerzos en el apoyo a la infancia a través

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de la educación. Desde 2004 el Instituto acompañó 316 proyectos educativos y llegó a más de 1 millón de niños y jóvenes de 16 estados brasileños. Para 2005, ARCOR decidió incluir la RSE de manera programática en todos los niveles de la compañía: desde sus políticas de negocios y su forma de gestión, hasta la relación que mantiene con cada uno de sus públicos. Dos fueron los hitos clave que sentaron las bases para la consolidación de las prácticas socialmente responsables en toda su actividad: la puesta en marcha del Programa de Responsabilidad Social Empresaria en 2005 y la creación —en 2006— de una gerencia corporativa específica para gestionarlo. A partir de 2006 todos los esfuerzos de ARCOR apuntaron a alinear e integrar las prácticas existentes, promover la corresponsabilidad de los actores involucrados y establecer un sistema de gestión. Otro hito importante llegaría en 2006 cuando la Gerencia Corporativa de Responsabilidad Social logró sistematizar — por primera vez en 55 años— la trayectoria del grupo y sus metas en un Reporte de Sustentabilidad, un informe anual que da cuenta de cómo la empresa está trabajando en diferentes iniciativas de RSE. En 2007 ARCOR dio un gran paso en vías de sistematizar sus acciones comunitarias: desarrolló y aprobó la Política de Inversión Social ARCOR (ISA), que establece los criterios que orientan la canalización de recursos destinados al desarrollo integral de las comunidades en las que opera. La sustentabilidad

Durante 2009, ARCOR se planteó como nuevo desafío el tránsito del concepto de RSE al de Sustentabilidad. A partir de esta evolución se buscó enfrentar dos grandes desafíos: por un lado, tener mayor claridad del valor y las ventajas de la sustentabilidad para el negocio, y por otro, promover una gestión transversal e integral de estos temas en la empresa. Esto implicó conocer los principales riesgos y oportunidades de la sustentabilidad para el negocio pensado en un largo plazo, desarrollar iniciativas innovadoras en función de las necesidades del negocio y generar un contexto favorable para el desarrollo de los negocios en general. En este marco se trabajó en la elaboración de la Estrategia y Plan de Sustentabilidad para los próximos años y en la definición de la Política de Sustentabilidad ARCOR. La Estrategia de Sustentabilidad ARCOR está compuesta por tres pilares: sustentabilidad en la estrategia del negocio, en el desempeño de las personas y en el sistema de gestión. • Sustentabilidad en la estrategia del negocio: integrar la actuación ambiental y socialmente responsable en toda la cadena de valor, actuando de manera innovadora y proactiva.

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• Sustentabilidad en el desempeño de las personas: promover, apoyar, monitorear y evaluar el desempeño de los colaboradores de la empresa desde la perspectiva de la sustentabilidad. • Sustentabilidad en el sistema de gestión: establecer un sistema de gestión de la sustentabilidad transversal a todas las áreas de la empresa. La Política de Sustentabilidad está conformada por un compromiso general con el desarrollo sustentable y cinco compromisos específicos con los temas más relevantes y prioritarios: Uso racional del agua; Eficiencia energética y minimización de los impactos que contribuyen al cambio climático global; Uso racional del packaging; Respecto y protección de los derechos humanos y laborales; Vida activa y nutrición saludable. Todos estos logros, además de generar valor para los grupos de interés de ARCOR y la sociedad en su conjunto, han impactado positivamente en la gestión del negocio. Contribuyeron al valor de la marca y a la reputación de la empresa; a mejorar la economía de costos y la productividad; al fortalecimiento del capital humano de la compañía; a facilitar el acceso a nuevos mercados; y a gestionar riesgos y reforzar la licencia para operar. A través de la gestión sustentable, la empresa desarrolla vínculos con distintos grupos con los que se relaciona promoviendo relaciones de largo plazo y de confianza (stakeholders): • Empleados: gestión de clima, salud y seguridad ocupacional, formación, programa de desarrollo de recursos estratégicos, programa de búsquedas internas, acciones dirigidas a hijos de los colaboradores. Programa de Inclusión de personas con discapacidad. Proyecto género. • Proveedores: acciones de sensibilización y capacitación, proyecto de compras inclusivas responsables, proyecto contra el trabajo infantil, acciones de fortalecimiento y desarrollo de proveedores. Programa Agro Sustentable. • Clientes: acciones de sensibilización y capacitación. Fortalecimiento y Desarrollo. Proyecto de negocios inclusivos en almacenes. Planes de sustentabilidad en distribuidores. • Consumidores: Servicio de Atención al Consumidor, encuentros con consumidores, adhesión a códigos autorregulación publicitaria. Proyectos de marketing con impactos sociales. • Comunidad: relación con más de 14 mil organizaciones sociales. Acciones de Fundación ARCOR, Instituto y Programa de Relaciones con la comunidad (en 22 comunidades de Argentina y Chile). • Participación en espacios públicos: Participación activa en más de 60 cámaras y organizaciones empresarias. Miembros activos de Pacto Mundial de Naciones Unidas, RedEAmérica, Red Mundial de Banco de Alimentos, y Red de Empresas contra el Trabajo Infantil.

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UN LUGAR EN EL MUNDO El proceso de integración del MERCOSUR

El proceso de integración económica entre Argentina y Brasil se inició a mediados de los años ochenta con un conjunto de acuerdos sectoriales. Con posterioridad, ambos países resolvieron junto con Paraguay y Uruguay la creación del MERCOSUR. Inicialmente una zona de libre comercio, se constituyó en una Unión Aduanera cuando el arancel externo común entró en operación en 1995 (aunque los países aún podían aplicar regímenes especiales para un grupo de bienes exceptuados). Hacia mediados de los años noventa, el aumento sostenido del comercio intraregional desde comienzos de la década, el éxito inicial del programa de estabilización de la economía brasileña, y la rápida superación de la crisis financiera argentina de 1995, alentaban una perspectiva esperanzadora respecto al funcionamiento económico del MERCOSUR. Las economías integrantes expandían la producción, el comercio estaba pasando por un período de auge y las inversiones locales y extranjeras dirigidas al mercado regional eran crecientes. Este panorama cambió abruptamente a partir de los efectos sobre la región de una serie de perturbaciones financieras y comerciales derivadas de episodios como la crisis del Este Asiático en 1997, los problemas financieros de Rusia en 1998 y la devaluación brasileña en 1999. La administración de la crisis y el proceso de recuperación en el nuevo milenio modifican nuevamente el escenario. De esta forma las relaciones económicas pueden ordenarse en torno a tres períodos: a) el período de aproximación bilateral Argentina-Brasil y democratización de la segunda mitad de los ochenta, b) el período de apertura y expansión sostenida del comercio hasta fines de los noventa, y c) el período de crisis y recuperación. Democratización y aproximación bilateral en la segunda mitad de los ochenta

A mediados de la década de los ochenta los incentivos políticos desempeñaron un papel catalizador del proceso de aproximación económica entre Argentina y Brasil. En particular, el gobierno democrático argentino que asumió en diciembre de 1983 vio la remoción de las hipótesis de conflicto con Brasil y Chile como un paso clave para recortar la influencia de las fuerzas armadas en la vida pública nacional. Este tránsito a una visión cooperativa fue facilitado por los acuerdos tripartitos de Corpus-Itaipú (1979) y por otras iniciativas de principios de los ochenta (como el acuerdo para el desarrollo y aplicación con usos pacíficos de la energía nuclear de mayo de 1980), pero se profundizó con el lanzamiento del Programa de

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Intercambio y Cooperación Económica (PICE) en 1986. El diagnóstico común de que ambos países compartían problemas económicos similares (estancamiento, inestabilidad macroeconómica, patrón de especialización productiva y estrangulamiento externo) también ayudó a consolidar una visión que subrayaba la existencia de intereses convergentes. Este clima más cooperativo fue fortalecido por la transición casi simultánea hacia gobiernos democráticos en ambos países. La asimetría en la participación del comercio en los respectivos mercados era un rasgo en consolidación desde la década de 1960: en efecto, en el período 1981-1985 las importaciones argentinas desde Brasil ya representaban 14% de las importaciones totales, mientras que las compras brasileñas en la Argentina eran menos de 3% de las importaciones, con una clara asimetría en los patrones de especialización. En efecto, a fines de 1970 los productos primarios (principalmente los productos agrícolas de clima templado) contribuían con cerca de dos tercios de las exportaciones argentinas a Brasil, mientras que las exportaciones brasileñas a la Argentina se componían esencialmente de manufacturas (72.5%). Por todos estos motivos el PICE procuró poner en marcha instrumentos de liberalización gradual, administración del comercio y complementación productiva que aseguraran una expansión más equilibrada de los intercambios y revirtieran las tendencias prevalecientes a la especialización interindustrial. En el inicio del proceso de integración económica bilateral los condicionantes económicos mostraban un balance neto positivo magnificado por las expectativas de que la economía brasileña desempeñara el papel de una “locomotora” para la Argentina y del atractivo de un mercado grande y protegido. Por otra parte, las reservas que podrían surgir como consecuencia de las asimetrías de tamaño, participación en el mercado y especialización fueron a priori contenidas por instrumentos de integración que enfatizaban la administración de los flujos de comercio, la complementación económica, la especialización intrasectorial y el equilibrio dinámico del intercambio. Estas consideraciones económicas se potenciaron por factores políticos que otorgaron un atractivo adicional al desarrollo de un vínculo cooperativo más intenso con Brasil. Apertura y expansión del comercio en la década de 1990

Hacia fines de los ochenta los problemas de implementación del PICE ya habían dado origen a dos visiones alternativas entre quienes impulsaban una mayor integración económica con Brasil. Por un lado predominaba una visión “comercialista” que impulsaba la liberalización progresiva del

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comercio bilateral y la restructuración conducida por el mercado. Por el otro se consolidaba una visión “industrialista” que complementaba la liberalización del intercambio con políticas industriales y tecnológicas activas y coordinadas entre ambos países. El nuevo gobierno argentino que asumió en 1989 fue un impulsor de la nueva orientación “comercialista” que a partir de entonces adquirió el proceso de cooperación bilateral. El Acta de Buenos Aires (julio de 1990) trajo un cambio radical en la metodología de integración y coincidió con una fase de reformas y apertura unilateral en ambos países. Dicho acta y su metodología de liberalización automática y generalizada fueron adoptadas sin cambios por el Tratado de Asunción (marzo de 1991) que creó el MERCOSUR e incorporó a Paraguay y Uruguay. En el clima reformista del cambio de década la Argentina aparecía, además, como un país en vías de “modernización” a través de un ambicioso programa de reformas, que contrastaba con un vecino que no conseguía deshacerse de su pesada mochila “desarrollista”. Las diferencias en las visiones argentinas y brasileñas sobre la evolución del proceso de integración se reflejaron nítidamente en el debate en torno a la unión aduanera. El Tratado de Asunción le puso plazo a la constitución de la “unión aduanera”. Un influyente sector del gobierno y actores privados veía sin simpatía la adopción de un arancel externo común y la pérdida de autonomía para desarrollar negociaciones comerciales preferenciales con terceros implícitas en el compromiso de unión aduanera. Durante este período las posiciones de la Argentina y Brasil con relación a temas de la agenda comercial internacional como la Iniciativa para las Américas y, más tarde, el ALCA, mostraron divergencias. Finalmente, en 1994 la Argentina aceptó la adopción de un AEC que reflejaba en buena medida el arancel brasileño, sujeto a excepciones y largos períodos de transición. Durante los primeros años del MERCOSUR los aspectos negativos de la intensificación del vínculo económico con Brasil se atenuaron por varios motivos. Por un lado, el marco general de apertura unilateral y reformas domésticas diluyó el impacto y visibilidad de los efectos de la liberalización preferencial. Por el otro, muchos sectores de baja productividad de la Argentina se mantuvieron protegidos a través de la lista de productos sensibles (eximidos transitoriamente del programa de liberalización) o la aplicación de salvaguardias. Decisiones puntuales como la modificación de las fuentes de abastecimiento energético o de trigo por parte de Brasil también sirvieron para reducir el desequilibrio de una balanza comercial bilateral crecientemente deficitaria para la Argentina, en un contexto en que las exportaciones argentinas a Brasil se duplicaran en un período de cinco años.

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La asimetría en los patrones de especialización de ambos países no experimentó modificaciones durante este período, lo que fue consistente y poco conflictivo con la tendencia general a la “primarización” que mostraban las exportaciones argentinas totales. Además, el comercio en el MERCOSUR no sólo exhibía mayores índices de comercio intraindustrial que el del resto de las regiones, sino que Brasil también aparecía como un destino para las exportaciones de algunas manufacturas (como los automóviles y los productos químicos) en rápido crecimiento. El período de rápido crecimiento del comercio bilateral de mediados de los noventa coincidió con el inicio de una fase de parálisis regulatoria y creciente “brecha de implementación” en el MERCOSUR. Al poco tiempo de iniciada la implementación de la unión aduanera quedó en evidencia las dificultades para adoptar el arancel externo común y “profundizar” la agenda de negociaciones del bloque. La asimetría de tamaño tuvo una influencia particularmente benigna a mediados de los noventa, cuando la apreciación real de la moneda brasileña y la fuerte recuperación de la actividad económica que siguieron a la implementación del Plan Real impactaron de manera muy positiva sobre las exportaciones argentinas, ayudando al país a la recuperación de los efectos de la “crisis del tequila”. De hecho, las consecuencias de esta rápida expansión habrían de dominar los vínculos bilaterales en los próximos tres años: así, para 1998 las exportaciones argentinas a Brasil ya representaban más de un tercio de las exportaciones argentinas totales y se registraban mejoras en la participación en el mercado brasileño en prácticamente todos los segmentos productivos. Esto hizo que las asimetrías de participación en el mercado y especialización también diluyeran sus impactos más negativos, eclipsados por el rápido crecimiento del intercambio bilateral. Después de la convergencia de facto de las políticas macroeconómicas producida por el Plan Real, las asimetrías en las políticas productivas volvieron a ocupar un lugar central en la agenda bilateral. En efecto, el restablecimiento de políticas sectoriales y horizontales activas por parte del gobierno central y las administraciones subnacionales ampliaron la brecha con el régimen de políticas prevaleciente en la Argentina. Después de la crisis rusa y de los países del sudeste de Asia, además, los costos del mantenimiento del régimen de caja de conversión se hicieron mayores y más evidentes, en un contexto en que ambas economías enfrentan por primera vez desde el inicio de la integración un fuerte proceso recesivo. El resultado fue que el conjunto de estas asimetrías tuvo efectos muy distorsionantes sobre los incentivos al comercio y la inversión, los que se expandieron notablemente después de la devaluación del Real.

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Crisis y recuperación

Generalmente se considera a la devaluación del Real de enero de 1999 como el punto de partida del período más conflictivo en las relaciones económicas bilaterales de las dos últimas décadas. Después de la crisis de diciembre de 2001 y especialmente desde que el nuevo gobierno del presidente “Lula” asumió en Brasil, la sintonía política entre ambos gobiernos se incrementó notablemente. No obstante, no desapareció el interés por buscar contrapesos políticos a la relación con Brasil: durante la administración de Kirchner la búsqueda de una relación privilegiada con Venezuela constituyó una de las vías para dar forma a esa estrategia. Como se había intentado una década antes con Chile, el activismo del gobierno argentino estuvo detrás de la incorporación de Venezuela al MERCOSUR. Durante esta fase el impacto negativo de las asimetrías de tamaño, participación en el mercado y especialización se tornaron particularmente importantes. El aumento en la interdependencia registrada durante la década del noventa y su carácter asimétrico magnificó los efectos sobre la Argentina de las sucesivas crisis macroeconómicas que asolaron a la región desde fines de los noventa. Además, después del colapso de la caja de conversión la participación de las importaciones brasileñas en el mercado argentino alcanzó niveles muy superiores a los previos a la crisis. Paralelamente, se contrajo la participación de Brasil como mercado de destino para las exportaciones argentinas y la Argentina perdió participación en el mercado brasileño de forma sistemática. La creciente participación de importaciones provenientes de Brasil en algunos sectores industriales (agravada por la rápida recuperación de la demanda interna en la Argentina después del 2002) estimularon respuestas defensivas a través de la implementación de mecanismos como el monitoreo de los flujos de comercio, la aplicación de restricciones voluntarias a la exportación y la implementación de medidas ad hoc de protección. Durante este período, crecieron exponencialmente las preocupaciones sobre la deslocalización de plantas industriales hacia Brasil. Esto reforzó los temores sobre un agravamiento del perfil interindustrial de la especialización de la Argentina vis-a-vis Brasil. El dinamismo de las inversiones brasileñas en Argentina de los últimos años ha sido un fenómeno microeconómico de relevancia. Las modalidades de llegada de esos flujos han tenido que ver, fundamentalmente, con operaciones de F&A; en menor medida, aparecen las ampliaciones y, por último, el establecimiento de nueva capacidad productiva. Dentro de las motivaciones de las ET brasileñas para instalarse en Argentina, se desta-

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can la necesidad de acompañar los procesos de transformación del sector a escala internacional, la posibilidad de acceder a nuevos mercados —que además se encuentran relativamente protegidos— y a materias primas en buena cantidad y calidad, el acceso a canales de distribución consolidados y el aprovechamiento de las ventajas generadas por el mercado ampliado. Más allá de la magnitud cuantitativa del proceso, se verifica un escaso grado de integración productiva, lo que implica un bajo nivel de especialización y complementación comercial. A pesar de la nueva convergencia ideológica en torno al papel de las políticas activas, el carácter fuertemente defensivo de las intervenciones de política adoptadas en la Argentina y la inercia institucional predominante hicieron que las asimetrías regulatorias (especialmente en lo que respecta a su eficacia) no se modificaran sustancialmente. La identificación de intereses comunes en torno a una agenda de integración “productiva” y el reconocimiento de las demandas argentinas por “reindustrialización” no se materializaron en instrumentos concretos, sino que en la práctica dieron legitimidad a una agenda de carácter fuertemente defensivo. Las divergencias instrumentales en un contexto de convergencia ideológica global, incluso se expresaron en posiciones disímiles en foros internacionales como la Ronda de Doha, en las que la Argentina adoptó una posición mucho más defensiva que la sostenida por Brasil. En resumen, durante el período más reciente los condicionantes económicos adquirieron un sesgo más negativo que en el pasado. Si bien las asimetrías de tamaño no se incrementaron, sí lo hicieron notablemente las de participación en el mercado y especialización. Aunque en la actualidad predomina una visión según la cual Brasil continúa siendo un socio económico fundamental para la Argentina (visión amplificada por el aumento de las inversiones directas en los últimos años), la agenda argentina se ha tornado esencialmente defensiva. Los factores que condicionan las perspectivas dominantes sobre Brasil en la Argentina no tienen sólo que ver con el vínculo entre ambas economías sino, también, con el contexto internacional más amplio. Si bien el contexto global ha cambiado de manera muy importante en los últimos años, no ha alterado una premisa fundamental: el vínculo con Brasil seguirá siendo fundamental para la Argentina en el futuro. Si algo ha cambiado en estos últimos veinte años es que dicho vínculo se ha hecho más relevante y complejo. Por estas mismas razones, demanda una visión estratégica que permita aprovechar oportunidades y minimizar riesgos. A su vez, la Argentina es un espacio fundamental para una inserción exitosa de Brasil en el mundo.

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Es aceptado que la principal fuente de dinamismo de la economía mundial en el futuro provendrá de un puñado de países en desarrollo, y especialmente de algunas grandes economías que están experimentando fuertes transformaciones demográficas y productivas. Brasil se encuentra en el grupo de países que integra este subconjunto. En las dos últimas décadas su aparato productivo se ha hecho más complejo, se han desarrollado nuevas capacidades en áreas no tradicionales (como la agroindustria y la energía) y la macroeconomía se ha vuelto menos volátil y más sustentable. Por su dimensión geográfica, poblacional y económica Brasil también se ha transformado en un actor internacional relevante con voz en ámbitos diversos que incluyen el comercio, las finanzas y el medio ambiente. No obstante, y a pesar de las crecientes asimetrías, la Argentina conserva un interés estratégico que se potencia por el desarrollo y consolidación de nuevos intereses en el campo del comercio y de la inversión. Cabe identificar los intereses de largo plazo que debe promoverse para fortalecer al MERCOSUR. Desarrollo de negocios en Brasil

Desde el inicio, ARCOR consideró a Brasil como un mercado estratégico. Esta visión de largo plazo impulsó los primeros esfuerzos exportadores durante la década de 1970. En 1981 adquiere Nechar Alimentos Ltda., una empresa de caramelos localizada en Río das Pedras, San Pablo, una tradicional fábrica brasileña que elaboraba 5.000 kilos diarios de productos. Tres décadas después, en 2012, como resultado de este foco y compromiso estratégico, ARCOR de Brasil es un competidor inserto en la industria alimenticia brasileña produciendo sólo en golosinas 240.000 kilos diarios. Elabora más de 300 productos, en las cuatro categorías en las que participa: alimentos, golosinas, galletas y chocolates, totalizando 163 mil toneladas anuales, con una posición de liderazgo en varios segmentos de mercado. Es líder en el mercado de chicles infantiles; la cuarta marca y el tercer productor de chocolates —compitiendo con las principales empresas globales—; es uno de los competidores más significativos de galletas y el principal exportador de golosinas de Brasil. Para desarrollar esta activa presencia en el mercado brasilero, posee cinco plantas productoras; alrededor de 4.200 personas ocupadas; cuatro centros de distribución; seis oficinas regionales y una red de 93 distribuidores que abarca a todo el país. Para enfrentar los desafíos de este crecimiento, fue necesario realizar importantes esfuerzos y enseñanzas, incluyendo: • Un acabado conocimiento del mercado nacional, sus segmentos constitutivos, cultura, necesidades, hábitos, actitudes, impulsores, ocasiones y canales de consumo.

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• Desarrollo de nuevas propuestas de valor (marcas y productos), innovadoras, diferenciadas, reconocidas y adecuadas a las características de consumo. • Necesidad de compatibilizar un crecimiento acelerado con obtención de rentabilidad y autofinanciamiento. • Creación de una red de distribución con niveles de servicio y costos competitivos, cubriendo las geografías y canales consistentes con los objetivos estratégicos. • Masa crítica y escala eficiente, alineando permanentemente al modelo de negocios. Bajo esta perspectiva, la evolución de ARCOR de Brasil puede ser entendida como la respuesta a los desafíos propuestos por el mercado y a la dinámica competitiva. Así, durante la primera etapa que comprendió la década de 1980, el foco estuvo en el mercado de caramelos y chicles, duplicando la producción de caramelos después de adquirir la empresa Nechar. Como parte de esta estrategia, poco tiempo después, fue iniciada la instalación de líneas de chicles confitados y, en pocos años más, se construyó una planta completa de chicles que incluye la fabricación de la goma base. Al mismo tiempo y siguiendo prácticas y enseñanzas de la estrategia exportadora de las operaciones argentinas, fueron estimuladas las primeras exportaciones. Como resultado de estos esfuerzos, hasta el final de la década, el volumen de producción total pasó de 6 a 100 toneladas/día. A partir de los años 90, factores como el conocimiento gradual del mercado, la red de distribución que se constituía y la necesidad de ampliar la oferta de clientes frente a los competidores locales y multinacionales, activaron la entrada en la categoría de chocolates. El desarrollo de la posición competitiva de ARCOR en este segmento comenzó con un proceso de importación, que luego permitió la diversificación de la línea de productos. Conseguida una escalada relevante, el grupo en 1999, inauguró la planta de chocolates más avanzada de la región en Bragança Paulísta, así se consolidó como el cuarto competidor en chocolates y se profundizó la plataforma exportadora a partir de Brasil. Las capacidades fortalecidas del conocimiento de consumidores y la innovación permitieron a ARCOR, en esta etapa, dar una respuesta efectiva al mercado, a través, de la inserción de productos como bombones, tabletas, huevos de Pascua y chocolates infantiles. Con esto, la facturación se aproximó a los US$ 100 millones, a fines de 1990. El ritmo de innovación se mantendría durante los primeros años del siglo xxi, consiguiendo 20 lanzamientos por año, con foco inicial en chicles y después en chocolates, orientándose a productos diferenciados, en línea con la estrategia definida. A esta altura, el proceso de crecimiento y diversificación

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lleva a la empresa a enfrentarse con competidores fuertes y resguardados en múltiples subsegmentos de varias categorías a lo largo de la extensa geografía de Brasil. El desafío consiste en compatibilizar de forma rentable, el crecimiento con los niveles de inversión necesarios para obtener las posiciones pretendidas desarrollando marcas. ARCOR responde fortaleciendo y extendiendo sus marcas para alcanzar una eficiencia con inversiones y adquiriendo Kid’s, Poosh, 7 Belo y Amor, que le facilitarían el acceso a una mayor presencia y distribución en regiones como San Pablo, Centro y Sur del país. Asimismo, incorpora al mercado las líneas de chocolates Chokko Snack. A principios de la década logra el liderazgo en la categoría de gomas de mascar infantiles. También logra de manera eficaz posicionarse regionalmente con marcas y productos que tienen potencial de globalización como caramelos Butter Toffees, Chicle Big Big y Chocolate Tortuguita. Así, en la categoría de caramelos de leche alcanza 90% de la participación del mercado. Los procesos de innovación de ARCOR, en este período, no se limitaron al desarrollo de productos y marcas y penetraron en nuevas e innovadoras formas de marketing, vinculando las necesidades de los consumidores, con productos y marcas a las causas sociales. En este sentido, a partir de 2003, la empresa se asoció al proyecto ambientalista para la preservación de las tortugas marinas y de la vida acuática en general —TAMAR-IBAMA—, realizando la campaña “Amigos del Mar”, una iniciativa de educación ambiental para concientizar sobre la protección de esta especie. El portavoz es el personaje “Tortuguita Tamar”, un chocolate en forma de tortuga marina especialmente desarrollada para la campaña. El fuerte proceso de expansión y crecimiento en este período se apoya en un importante desarrollo de la red de clientes-distribuidores. Este movimiento permite a ARCOR aumentar de 60 clientes-distribuidores, en el 2000, a 93 en la actualidad, cubriendo 150.000 puntos de ventas, con 750 vendedores de distribuidores, siendo la clave para equilibrar su portafolio de canales, aumentando las ventas a través de los clientes-distribuidores. En 2005, cuando ARCOR ingresó al mercado de galletitas, el nivel de actividad llegó a 80 mil toneladas/año y la facturación anual fue de 150 millones de dólares. La sociedad regional con el grupo Danone en el negocio de galletitas, abrió una oportunidad significativa en el mercado más grande y de mayor potencial de la región, teniendo especial importancia para ARCOR de Brasil. La constitución de la nueva organización, en la cual ARCOR asume la gestión operacional, integró dos plantas productivas, incrementando su dotación en casi 2.000 personas y duplicando su producción. El proceso de integración consiguió capturar sinergias en la utilización de la fuerza comercial, la atención al canal supermercados, la incorporación de nuevos clientes-distribuidores a la red, el aumento de la importancia del grupo en sus ventas y la incorporación

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de valiosas capacidades de marketing. El desempeño de Bagley Brasil entre 2004 y 2012, nos indica que sus ventas se incrementaron de 77 a 150 millones de dolares; en Reales corrientes el crecimiento fue 227 a 353 millones de R$ y los volúmenes vendidos de 69 mil a 83 mil toneladas. En un mercado brasilero de galletitas que en 2011 fue de 388.123 toneladas, la participación de ARCOR, con sus líneas Bagley-Aymoré-Triunfo-Danix y Break Up, fue de 6.7% del mercado de Brasil. En suma, un notable dinamismo en las ventas, que le ha dado una masa crítica esencial al grupo, en un mercado de márgenes reducidos, que plantea desafíos futuros permanentes de incorporación de valor, para lograr la ecuación de dinámicas facturaciones con rentabilidad. Para consolidar su presencia, en 2005 entra en el mercado de Panetones (pan dulce). En 2007 inaugura su Centro de Distribución en Campinas y, a su vez, pone en funcionamiento la Planta en Recife —Estado de Pernambuco— , para la elaboración de chicles, chupetines y caramelos, que le permite atender el crecimiento en los mercados del Norte y Noreste del país. A su vez, se realizan esfuerzos de promoción y valorización de sus marcas incluyendo la participación de artistas muy reconocidos. Asimismo, se realizan muy significativos esfuerzos en el área de recursos humanos, captando ejecutivos jóvenes, pero con experiencia previa en posiciones claves en corporaciones transnacionales de primer nivel y una fuerte motivación emprendedora, incentivados a participar con mayor grado de libertad en la gestión estratégica de la base de negocios, fortaleciendo las áreas de ventas, marketing y al equipo de Dirección. Estas incorporaciones están alineadas en la conformación de una empresa que sea uno de los mejores lugares de trabajo en Brasil. Se profundizó la capacitación, incluyendo un programa de formación de posgrado corporativo. El carácter polivante de las tareas que desarrolla el personal es un importante activo del grupo, que requiere de una gran motivación, para resolver los múltiples esfuerzos de desenvolverse en un mercado con fuerte inyección de competencia por parte de empresas líderes mundiales. Durante los últimos años se verifica un significativo fortalecimiento del mercado doméstico brasilero, impulsado por términos de intercambio internacionales muy favorables y un proceso de movilidad social ascendente, que implicó el acceso de mas de 50 millones de personas adicionales a niveles de poder adquisitivo desconocidos en el pasado, generando en Brasil un potente y masivo mercado interno. En este contexto la respuesta competitiva de ARCOR le permitió un desempeño muy positivo. Algunos de los indicadores en el periodo 2001 al 2012 más relevantes son los siguientes: • Las ventas, medidas en reales se multiplicaron cuatro veces, pasando de 232 a 970 millones de R$. Medidas en dólares, las cifras nos muestran un crecimiento de 99 a 553 millones de dólares. En volumen físicos, los in-

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crementos fueron de 56.630 a 162.976 toneladas. Este dinamismo de las ventas estuvo asociado a una mayor penetración en el mercado domestico, manteniendo niveles de exportaciones algo superiores a los 30 millones de dólares anuales. • La apertura de nuevas plantas, centros de distribución y adquisiciones, fue posible por un vigoroso proceso de inversiones, de casi 140 millones de dólares en esta etapa. A su vez la ocupación se duplicó, pasando a contar con cerca de 4.200 colaboradores. • La producción de chocolates crece de 8.000 a 19.000 toneladas, logrando mantener una participación del dinámico y competitivo mercado de Brasil cercana a 5%. En chicles se aumentó de 17 mil toneladas a un máximo de más de 25 mil toneladas, con una participación que alcanzó valores en torno de 45% del mercado. En caramelos se logró un máximo de producción de 16.000 toneladas anuales, con un share de mercado entorno de 16%. Como se mencionó anteriormente, en galletitas se triplicaron las ventas en dólares, con una participación de 6,7% del mercado. Este desempeño de ARCOR le ha permitido que en 2012 se comiencen a tener resultados positivos en la rentabilidad de sus operaciones, luego de tres décadas de esfuerzos competitivos. Brasil es un mercado clave en la estrategia del la empresa. Para lograr una posición competitiva se deben desarrollar estrategias que le permitan mantenerse y crecer con rentabilidades crecientes en el privilegiado grupo de 5-6 empresas globales altamente profesionalizadas que operan en el país, conjuntamente con alrededor de 300 empresas de menor dimensión. El crecimiento orgánico no es suficiente. El desafío es combinar volúmenes, pero con un foco en la participación creciente de productos más diferenciados. Las especificidades de Brasil, por su tamaño, la activa competencia de los mayores competidores mundiales y las propias especificidades del mercado, implican desarrollar un modelo de negocios en un contexto muy competitivo En este contexto —de alta competencia y de tratar de posicionarse en los segmentos de mayor valor que se traduzcan en resultados crecientemente positivos—, en 2012 se emprenden acciones sistemáticas, que a finales del año se concretan con el fortalecimiento estratégico del Bon o Bon, una de las marcas emblemáticas de la empresa. Se articularon las tareas, de varios meses de 70 colaboradores en un equipo multifuncional, en: 1) marketing, con una inversión de 15 millones de dólares, para el desarrollo de la marca, de sabores y de conocimiento de las características del mercado; 2) packaging, con el desarrollo de un envase más ecológico —con alto contenido de fuentes renovables—, con un sellado con ultrasonido para lograr un envase de excelencia en la conservación del producto, dotado de un sistema de apertura fácil y 3) un proceso de inversiones, que abarcando otros productos, alcanzó los 85

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millones de dólares, en línea de mejoras de eficiencia y aumento de la producción en las plantas industriales. El éxito de ARCOR de Brasil dependerá fundamentalmente en que consolide su posición de mercado basada en sus históricas capacidades de innovación y distribución, buscando estrategias, costo y capitales eficientes para lidiar con competidores locales y multinacionales en el gran mercado brasileño. Así, la agenda estratégica de ARCOR de Brasil incluye importantes desafíos y oportunidades. Se requiere mantener y profundizar su inserción en Brasil mediante el desarrollo de sus negocios e iniciativas de responsabilidad social empresarial, como las que viene desarrollando el Instituto ARCOR Brasil en el área de educación. Los avances logrados en la ultima década son muy auspicios para consolidar al grupo en el largo plazo en Brasil, pero al mismo tiempo, la experiencia nos enseña que los desafíos competitivos no permiten pausas, deben ser prácticas colectivas con atención permanente en profundizar el desarrollo de capacidades críticas, capacitar y captar recursos humanos, innovar, desarrollar el marketing y distribución e inversiones para el posicionamiento de marcas y productos diferenciados, sostenidos por un modelo productivo de primer nivel internacional. Principales indicadores de ARCOR-Brasil. 2001-2012

En millones de dólares y toneladas Exportaciones en miles de US$

Ventas totales en miles de US$

500000

MILES DE DÓLARES

MILES DE DÓLARES

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400000 300000 200000 100000 0

01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 AÑOS

40000 35000 30000 25000 20000 15000 10000 5000 0

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Inversiones en miles de US$

Ventas en toneladas 200000

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25000 20000 15000 10000 5000 0

150000 100000 50000 0

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Exportaciones en miles de US$

MILES DE DÓLARES

MILES DE DÓLARES

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Hacia la empresa global. La expansión internacional

Con una temprana vocación exportadora y habiendo sido una de las primeras empresas de países en desarrollo con internacionalización a través de inversiones extranjeras en plantas industriales y canales de distribución-comercialización, acompañado con la visión de que su mercado es el mundo, ARCOR logró consolidarse en el mercado internacional y hoy tiene presencia marcaria en más de 120 países de los 5 continentes. ARCOR es un grupo multinacional líder con 39 plantas industriales en Latinoamérica, de las cuales 10 están fuera de Argentina, y 13 oficinas comerciales alrededor del mundo, la expansión internacional de los negocios sigue siendo una columna central de su crecimiento. La compañía mantiene su estrategia de expansión de los mercados internacionales, posicionando a ARCOR como el grupo argentino con la mayor cantidad de mercados abiertos en todo el mundo, el principal exportador de golosinas de Argentina, Brasil, Chile y Perú, globalizando negocios y desarrollando alianzas estratégicas con empresas líderes. Comparando las ventas de 1996 y de 2011, se verifica una creciente importancia de su presencia internacional. El mercado argentino disminuye su participación de 79 a 63%, mientras que Brasil crece su participación del 12 a 18%, la región andina del 3 a 9% y México, representa actualmente 4% de las ventas mundiales. Considerando las exportaciones, sus valores casi se duplicaron entre el 2002 y el 2012, de 200 a casi 400 millones de dólares. Sudamérica representa casi la mitad del destino de estas exportaciones, destacándose la participación creciente de África y Asia, que hoy representan casi 20% de las exportaciones, habiendo crecido alrededor de 300% sus valores en dólares en el período. A su vez, alrededor de la mitad de las exportaciones se realizan al interior de la red internacional de producción y distribución de la propia empresa, correspondiendo el resto a las ventas a terceros. Desde Argentina se exportan alrededor de 50 millones de productos destinados al uso industrial —fundamentalmente envases—, correspondiendo los valores restantes a golosinas, chocolates y galletas, destinados al consumo final. Dos tercios de las exportaciones tienen su origen en la Argentina, mientras el tercio restante está explicado por exportaciones de Brasil, Chile y México. Acciones má s allá de América Latina

Con la capacidad de desarrollar negocios en un marco altamente competitivo, de adecuarse a las necesidades locales y de integrarse globalmente, la División Norte-Overseas (abarca Estados Unidos, Canadá, Europa, África y Asia) basa su estrategia en acceder a los mercados con marcas globales, con capacidad de adaptación, con competitividad y trabajando junto a los mejores distribuidores. Los lineamientos estratégicos del negocio surgen de la definición

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de una combinación de países estratégicos: Angola, Congo, Mozambique, Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur, China, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Vietnam, Tailandia, Europa del Este, Israel, India, Arabia Sudita y Península Ibérica y marcas core: Bon o Bon, Butter Toffees, Blow Up!, Rocklets, Plutonita, Mr. Pops, Menthoplus. En su proceso de acercamiento a los mercados, la estrategia de ARCOR ha sido conformar equipos humanos integrados por expatriados capaces de transmitir el know-how de ARCOR a las operaciones en el exterior y colaboradores locales que a partir del conocimiento de los mercados, contribuyen a acortar las brechas culturales. Así, en 2002, a las ya existentes oficinas comerciales de Miami, Estados Unidos (1993) y Ontario, Canadá (2001), se suma la filial ARCOR en Barcelona, España, como un medio para darle mayor foco a la región de Europa y Península Ibérica, constituyendo la primera oficina fuera de América. En 2006, tras tres años de contar con una Home Office en Sudáfrica, se realiza la apertura de una oficina comercial en Durban, atendiendo principalmente a los mercados de África Subsahariana. En el mismo año ARCOR se instala con una Oficina de Representación en China, fundamental para desarrollar una etapa exploratoria en la región, que luego en 2011 evolucionaría hacia una filial para actuar directamente en el mercado local sin intermediarios, logrando una mayor flexibilidad y control sobre la operación. Además, ARCOR en China lleva adelante el reempaque de productos de Argentina, Brasil y México para comercializarlos en el mercado interno. De esta forma la filial se queda con el valor agregado del reempaque del packaging, que antes lo tenía el importador. El resultado son presentaciones mucho más customizadas para el consumidor asiático en general, pero con toda la calidad de origen de sus productos. Asimismo y siguiendo el objetivo de basarse en los mercados para lograr mayor cercanía con los clientes, se abren Home Offices en Dubai, Emiratos Árabes Unidos (2006); Casablanca, Marruecos (2007); Bangkok, Tailandia (2008), Lucknow, India (2009); Luanda, Angola (2010); Ho Chi Minh, Vietnam (2010) y recientemente Accra, Ghana (2012), incorporando figuras de trade marketing y country managers. La facturación del negocio evolucionó de U$S 68 millones en 2002 a U$S 173 millones en 2012, lo que implica un crecimiento acumulado a una tasa anual acumulativa de 10%. Esto fue posible gracias a un crecimiento sostenido en las distintas regiones en las que el negocio opera, afrontando distintos contextos de crisis económicas, políticas y sociales, con niveles de facturación anual aproximados en 2012, en la Península Ibérica U$S 4 millones; Estados Unidos U$S 50 millones; África, la región más dinámica, supera los U$S 53 millones; Europa U$S 11 millones (crecimiento de 93% respecto de 2002); India y Mundo Árabe U$S 18 millones; Asia Pacífico U$S 30 millones. (440% más que en 2002). Las razones de este crecimiento se sustentan en

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la presencia en los principales mercados, a través de las oficinas y de visitas periódicas; el foco en aquellos productos con mayor potencial en cada región, con especial atención a las marcas core y la inversión en marketing para ese portafolio. Entre los hitos, se destacan: • Realización de campaña publicitaria masivas en África y mundo árabe que incluyó TV, radio, gráfica y vía pública. • Regionalización de las acciones de Trade Marketing en todo el continente de África (19 mercados). • Desarrollo de empaques especiales para entrar a competir en la categoría de “Gift packs” en el mundo árabe. • Primera participación de ARCOR en la feria comercial en Dubai “Gulf Food 2010”. • Adaptación de líneas de producción y sabores de acuerdo al paladar asiático. Ej. Caramelo de leche blanco, menos dulce. • Regionalización del negocio de Butter Toffees en Asia, con eje en China-HK. • Comercialización y posicionamiento exitoso en Japón, Corea, Tailandia y Vietnam. • En 2003 se empieza a comercializar en forma directa con la empresa ALDI (cadena de descuento líder en Europa) para atender los mercados de Holanda y Bélgica. • En 2009 se comienza con el proceso de apertura de los países del CIS (Georgia, Ucrania, Azerbaiyán, Armenia, Uzbekistán). • Primera participación de ARCOR en la feria comercial de Rusia “Prodexpo Rusia 2009” y “World Food Rusia” en 2010. • Lanzamiento del proyecto península, en el cual España, Portugal y Andorra pasan a formar una unidad independiente. • En 2011 se logra masificar la distribución de Bon o Bon y Alfajores en las tiendas Walgreens del sur de la Florida. • Se realizan operaciones de Contract Manufacturing en Estados Unidos: 1) con Nabisco en 2004, un negocio que asegura 3.000 toneladas de “Cream Savers”. 2) Con General Mills 2004 por 3 años para el desarrollo y producción de fuit snacks/gomitas en Catamarca. El acuerdo implicó una inversión de $2,5 millones de dólares por parte de General Mills en equipos e infraestructura en la planta de Recreo, Catamarca, así como la contratación de 135 nuevos puestos de trabajo en la planta. 3) ARCOR Estados Unidos se convierte en el proveedor único de las líneas de caramelos duros de las 3 principales tiendas de dólar al obtener el negocio de marca privada de Family Dollar. El valor anual de mercado de estos productos se estima en unos $25 millones de dólares.

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Chile y Región Andina

ARCOR inició sus actividades en Chile en el año 1989 con la instalación de una planta productora de conservas de fruta. Diez años más tarde, a través de una importante inversión, ARCOR consolidó una posición competitiva en Chile mediante la adquisición de Dos en Uno una empresa local líder en golosinas y chocolates, con una importante proyección internacional. Esta operación estratégica ubicó a ARCOR como la principal empresa de golosinas de Chile y como un relevante jugador en el negocio de chocolates y galletas. Además, le permitió ampliar significativamente su portafolio de productos y fortaleció su presencia continental. Así, entre el 2002 y 2012 se verifica que, sus ventas pasaron de 94 a 212 millones de dólares y sus exportaciones crecieron de 21 a 34 millones de dólares. Este dinamismo se apalancó en una estrategia marcaria, en la cual se escogieron algunas marcas claves, caracterizadas por su mayor aporte en valor, para hacer foco en ellas. Con una importante inversión en publicidad, se obtuvo un desempeño muy positivo, que le permitió ganar rentabilidad y participación en los mercados. Entre las marcas más importantes se comercializan Bon o Bon, Bigtime, Selz, Nikolo, Rocklets, Alka, Dos en Uno, Miti Miti y Cofler. En el período 2002-2012 el Market Share en Galletas pasó de 11 a 22%, Chocolates de 21% a 24%, Caramelos de 37 a 38%, y en Chicles se mantuvo su liderazgo por encima de 90%. Se realizaron acciones para mejorar la redes de distribución que replica el modelo de Argentina, iniciado con el proyecto llamado Normandia (2007 a 2008). Se realizó una importante modificación de los incentivos y el desarrollo de 57.000 puntos de venta —con 75% de cobertura, estable y seguimiento semanal—. Se modificaron masivamente los puntos de venta con 20.000 amoblamientos, para la venta vía impulso de chocolates y golosinas. Para apalancar este crecimiento, ARCOR ha destinado una fuerte inversión para la inauguración de un centro de distribución de alta tecnología y el desarrollo de un nuevo canal de distribuidores, con una creciente profesionalización, que ha incluido un Programa de Desarrollo Empresarial, dictado por profesores de la Universidad Adolfo Ibáñez. En el año 2007 inauguró una planta de cartón corrugado en San Francisco de Mostazal, cuyas instalaciones y equipamientos son de alto nivel y permiten atender de la mejor manera las necesidades crecientes del mercado chileno, con una capacidad que alcanza las 80.000 toneladas de cartón anuales. Por otra parte, la concreción del acuerdo estratégico con el grupo Danone, en 2005, —mediante el cual se unificaron las operaciones de galletas, alfajores y barras de cereal— permitió generar nuevas oportunidades para el desarrollo de la compañía en el país.

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En 2012 posee tres plantas industriales donde se producen chicles, caramelos, galletas y chocolates. Con el objetivo de aumentar la capacidad de producción asociada con mejoras de la productividad, han trabajado en difundir nuevos procesos de automatización y eficientización de los procesos industriales. Se destaca la línea de envasado DoyPack y la certificación ISO 14001, que se suma al fuerte compromiso ambiental que solo en 2011 le permitió registrar una reducción de 8% del consumo energético por tonelada producida. En 2012 se puso en marcha el significativo Proyecto Bicentenario focalizado en la construcción de una moderna planta de golosinas, chicles y chocolates, de 22 mil metros cuadrados, que implica una inversión de 50 millones de dólares, localizada junto al Centro de Distribución en Cerrillo, cuya integración generará ganancias de eficiencia. El proyecto, la ingeniería y planificación de esta obra es desarrollada con capacidades propias de ARCOR. A su vez, se desarrollaron acciones sistemáticas para captar y retener a los mejores talentos. Complementariamente, en la Región Andina, se destaca la participación en Perú, que inició en 1994 sus actividades y en 1996 inauguró su Planta Industrial en Chancay, donde originalmente se producían caramelos y se expandió la producción en los últimos años a chicles, chocolates y chupetines. Las principales marcas que se comercializan son Topline, Privilegio, Golpe, Nikolo, Sapito, Bon o Bon y Mogul, que le han permitido lograr una posición preferencial en el competitivo mercado nacional de golosinas. Por otro lado, desde Perú se observa un dinamismo de sus exportaciones, que se incrementaron de 3 a 5 millones de dólares en la última década, en particular hacia la Cuenca del Pacífico. A su vez, se desarrollaron acciones sistemáticas para captar y retener a los mejores talentos. México, Venezuela y Centro América

El inicio de las actividades en México se localizó en Monterrey en 1994. Posteriormente en el 2000 se centran las operaciones en México D.F. Desde 2001 hasta 2006 las actividades eran de importación de productos y ventas a canal mayorista. En el 2006 se firma el Joint Venture con el grupo Bimbo, que incluye la construcción de una planta industrial y en 2007 da inicio sus actividades Mundo Dulce. La alianza estratégica con el grupo Bimbo incluye la actividad industrial en Mundo Dulce, comercial y de distribución de Bon o Bon. Los logros han sido muy significativos. Las ventas consolidadas se incrementaron entre el 2002 y 2012 de 11 a 112 millones de dólares, con la participación de mas de mil colaboradores. Asimismo, México se ha consolidado como plataforma exportadora del grupo, tanto para terceros clientes como para filiales, representando en 2012 el 38% de su facturación.

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Mundo Dulce es el resultado de una alianza estratégica fruto de una sólida relación comercial entre ambas compañías con el objetivo de coordinar sus capacidades productivas y de distribución y estar en condiciones de atender, en forma más eficiente, las exigencias del mercado. Se construyó una nueva planta en la ciudad de Toluca, especializada en la elaboración de bombones, caramelos rellenos, tabletas de chocolates, figuras de chocolates, paletas, diferentes tipos de chicles e incorporando recientemente las líneas de Butter Toffees, Obleas. Requirió una inversión de 60 millones de dólares, genera cerca de 900 empleos directos y 400 indirectos. Cuenta con 30.000 metros cuadrados, 14 líneas de producción con una capacidad instalada de 52.000 tn al año y produce más de 150 productos, lo cual la coloca como una planta líder de México dentro de la rama de confitería y una de las más grandes de América Latina. Es una planta industrial eficiente, con bajos costos de transformación, que le ha permitido incrementar su exportación a valores cercanos a los 50 millones de dólares anuales, orientados originalmente en particular a Estados Unidos y Centro América, y que se ha expandido a 60 países, desde Sudamérica hasta África y Asia. Algunas de las principales marcas que se comercializan en la región son Bon o Bon, Nikolo, Sapito, Poosh y Butter Toffees. En suma, los logros desde la apertura en México hace 12 años han sido muy positivos. Las ventas crecieron en más de 100 millones de dólares, se ha consolidado como plataforma exportadora del grupo tanto para terceros clientes como para filiales en un período de 6 años, la planta industrial opera con competitividad precio y, un producto como Bon o Bon alcanzó una cobertura de 35% del mercado en 5 años. Se tienen desafíos definidos como incrementar las ventas en el canal supermercados; consolidar las marcas actuales y fortalecer el desarrollo de Butter Toffees como marca core para el grupo y continuar con el proceso de desarrollo industrial. A su vez, se están poniendo todos los esfuerzos para fortalecer la capacidad de distribución, en un mercado muy amplio, con demandas aún mucho menores a su potencial y con fuerte presencia competitiva de las principales empresas de clase mundial. Venezuela era un mercado abastecido a través de las operaciones de importadores. En 2002 se definió la apertura de la Filial, la cual queda aplazada por el “paro petrolero” y el clima institucional del país, por lo se continuó con el modelo de importadores hasta 2006, divididos por líneas de negocios ARCOR y Dos en Uno. Entre 2006 y 2007 se realiza la apertura de la Filial con el manejo del conjunto de los negocios. A partir de este momento se verifica un notable dinamismo de las ventas, que pasan de un promedio anual de unos 5 millones de dólares entre el 2001 y 2005 hasta alcanzar los 38,7 millones de dólares en 2012. En este año las ventas de caramelos fueron de 7,8 millones de dólares. Estas ventas permitieron penetrar en 7% del mercado. Asimismo, la facturación de chicles fue de 5,6 millones de dólares. A su vez, las líneas de

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chocolates vendieron 15,1 millones dólares, lo que les permitió tener en las líneas de bombones y tabletas alrededor de 13% del mercado venezolano. Este buen desempeño se apuntaló en un rápido posicionamiento de las marcas en el mercado local, alcanzando posiciones relevantes en las categorías donde compite y apoyado por una destacada red de distribución. En los mercados de Centro América y Caribe, ARCOR comienza a exportar productos a la región en el año 1996. A partir del año 2000 la compañía comienza a transformar su modelo pasando de ser una empresa importadora y comenzando a desarrollar distribuidores locales, lo que la hace una de las mejores réplicas del modelo aplicado en Argentina. Con un modelo de distribución consolidado, en los últimos años se comenzó con un proceso de desarrollo de marcas, que se viene capitalizando en importantes inversiones en comunicación. La región también estuvo caracterizada en esta última década por su dinamismo. Las ventas que en el 2000 eran de 15 millones de dólares, se incrementaron a 32,4 en el 2012. Esta facturación se distribuye en forma muy parecida entre las dos regiones. Este logro se fundamentó en la transición del manejo del mercado por parte de importadores al desarrollo de una red de distribución. A su vez, un sustento esencial fue obtener un alto reconocimiento de la marca ARCOR, principalmente en la categoría de caramelos —percibidos como de alta calidad— que tiene en 2012 cerca de 9% del mercado y de los chocolates que participan en 7% del mercado, destacándose el rubro de bombones que duplica esta participación. El 40% de las ventas está generado por el segmento de los caramelos, distribuyéndose el resto de las ventas en partes iguales las líneas de chocolates y chicles. Honduras es el mercado de mayor volumen de ventas, seguido por El Salvador y Guatemala, con una importante presencia en Cuba.

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COMENTARIOS FINALES Han transcurrido 62 años desde el inicio de las actividades de ARCOR. Su sendero evolutivo de construcción de capacidades competitivas, se ha caracterizado por una estrategia empresarial que avanza firmemente sobre las fortalezas que fue desarrollando previamente y una evaluación de los cambios en el contexto económico. En esta larga historia, ha logrado pasar de ser un productor de caramelos a transformarse en la principal empresa de alimentos diversificados de la Argentina, el primer productor mundial de caramelos y una de las empresas de galletas más importantes de Latinoamérica, en un espacio que desde su localización original de Arroyito hoy tiene un lugar en el mundo. Esta estrategia se ha concretado en un desempeño económico con logros muy elocuentes en el período 2001-2012, que se sintetizan en sus ventas en dólares triplicadas, el doble de toneladas de productos elaboradas y la apertura de nueve plantas industriales. La etapa analizada en esta sección se inicia en 2001 con un desafío mayor. La economía argentina estaba inmersa en el ocaso de la Convertibilidad —una de sus mayores crisis históricas—, en un contexto caracterizado por incertidumbres crecientes, alta volatilidad, una profunda crisis social y de endeudamiento, generando horizontes económicos que se habían disminuido a su máxima expresión. ARCOR demostró una capacidad notable de poder navegar en esta tormenta y superarla exitosamente. Dos comportamientos empresariales fueron claves en el manejo de estas turbulencias. El primero, fue el cumplimiento pleno de sus contratos. El segundo, el considerar siempre a todos los stakeholders para superar colectivamente las dificultades, entendiendo que su éxito empresarial está más allá de sus propias paredes e involucra, a sus colaboradores, su cadena de valor y sus clientes. Superado por la empresa y el país este período de alta incertidumbre, el grupo desplegó a partir de 2003 una estrategia de crecimiento y consolidación competitiva con logros muy significativos. Un hito fundamental ha sido su capacidad para desarrollar alianzas estratégicas de alta complejidad en el mundo de los negocios, expresadas en particular con las desarrolladas con los grupos Danone y Bimbo, pero a su vez con varios ejemplos más presentados en esta sección. A su vez, la adquisición de empresas, en particular el mayor hito expresado en la compra de la firma La Campagnola, ha fortalecido su posicionamiento en el negocio de los alimentos diversificados. ARCOR ha demostrado su alta capacidad para administrar exitosamente estos procesos de alianzas y adquisiciones. Desplegó una reingeniería integral con alta profesionalidad para adaptar y complementar estas nuevas áreas y recursos humanos a sus capacidades existentes y potenciar su desarrollo con un posicionamiento con creciente competitividad en los mercados de alimentos.

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En el desarrollo de su estrategia siguió priorizando su fortaleza en su proceso de internacionalización. Los avances significativos de su presencia en la economía de Brasil es uno de los hechos destacados de la última década. Importantes inversiones, captación de recursos humanos, la alianza estratégica con Danone, el fortalecimiento de la cadena de distribución, fueron algunos de los factores que le han permitido el desarrollo de nuevas propuestas de valor exitosas. A su vez, la profundización de la inserción internacional, fueron acompañados por acciones significativas en Chile, en México apalancado con su vínculo con Bimbo y el resto de América Latina. Simultáneamente, su red articulada de exportaciones por todo el mundo, continúo desarrollándose más allá de consideraciones de coyuntura y en pleno convencimiento que el comercio exterior es una columna vertebral en su estrategia de largo plazo. En 2012, ARCOR se mantiene situada como la empresa argentina con ventas externas en la mayor cantidad de países. Su nuevo perfil productivo como productor de alimentos para el mundo, se logró con un articulado proceso de construcción de su cadena de valor. La incorporación de nuevos productos ha sido habitual y se han destacado en los últimos años, las líneas de helados, jugos en polvo, cereales y las líneas de productos saludables. El primer fundamento fue un agresivo proceso de inversiones, en maquinarias y modelos de organización de la producción ubicados en los niveles de mayor calidad mundial. Para su concreción se continuó con la política de privilegiar la reinversión de utilidades y se recurrió exitosamente al mercado internacional de capitales, logrando financiamiento de largo plazo. El desarrollo de las distintas cadenas de valor se efectuó con la filosofía que caracteriza a ARCOR. Un proceso de integración vertical con la fabricación propia de insumos estratégicos, producidos con niveles de eficiencia y sustentabilidad ubicados en la frontera técnica internacional. A su vez, se respaldan en una fuerte diferenciación de productos con un capital marcario desarrollado en una privilegiada estrategia de marketing. Su posición de liderazgo se genera en el desarrollo de crecientes tareas de innovación tecnológica, de gestión ambiental sustentable y la difusión de modernos sistemas de gestión operativos. El canal de comercialización y distribución es otro de los activos esenciales que se continuó fortaleciendo. La elaboración de alimentos diferenciados ubican a la empresa como un ejemplo concreto para avanzar en uno de los desafíos centrales del MERCOSUR: modificar su patrón de especialización hacia una participación de bienes diferenciados con mayor valor agregado, empleo y generación de divisas. La Región es el principal proveedor de materias primas alimenticias del mundo. ARCOR es una evidencia ejemplificadora de las posibilidades de poder avanzar en la dirección de transitar del “grano a la marca” del “commodity al producto de la góndola”, con calidad, eficiencia y competitividad de clase mundial.

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En su modelo de negocios transitó hacia una organización descentralizada en un esquema multidivisional, de tipo holding, articulada a partir de unidades de negocios, áreas geográficas y unidades funcionales y la profesionalización progresiva de la empresa, reforzada con la creación en el 2010 de un Director Ejecutivo ajeno a la estructura familiar. Los colaboradores de ARCOR son la esencia de la empresa y la importancia creciente de las acciones en el área de Recursos Humanos, articuladas en un sistema de gestión integral, han sido vitales para los avances logrados. La creación de competencias, el desarrollo profesional, la atracción de los mejores talentos, la carrera internacional, son entre otros, los desafíos inquebrantables, que son asumidos simultáneamente con el cuidado de las relaciones laborales y los valores culturales del grupo. Finalmente, es de destacar la construcción de su Plataforma Estratégica de Sustentabilidad, que se plantea y genera el aumento de los vínculos como base del desarrollo, el cuidado de la naturaleza, la comunidad y su gente. Los compromisos trazados son con: el uso racional del agua; la eficiencia energética; el uso racional del packaging; la protección de los derechos humanos laborales y más recientemente con la vida activa, nutrición y hábitos de vida saludable. En particular, se desarrolla y promueve una relación equilibrada con el medio ambiente previniendo y controlando la contaminación ambiental en los procesos productivos e implementando buenas prácticas en la cadena de valor. A su vez, se inspiran relaciones confiables y duraderas, cultivando una cultura organizacional diversa, promoviendo el desarrollo integral de las comunidades donde interactúan y generando oportunidades para la infancia. El objetivo es ser identificado como grupo referente en sustentabilidad, en el convencimiento que es una inversión que fortalece la cadena de valor y los beneficios empresariales, generando beneficios sociales que dan alimento al desarrollo económico y social.

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TERCERA EDICIÓN

GLOBALIZAR DESDE LATINOAMÉRICA EL CASO ARCOR Bernardo Kosacoff - Jorge Forteza - María Inés Barbero Fernando Porta - E. Alejandro Stengel

EL CASO ARCOR

de los diferentes mercados y la articulación de su cadena de valor son algunos de los de terminantes que explican su exitoso desem peño. A su vez, es un ejemplo del papel de la empresa en el desarrollo económico inclusivo de América Latina. Su compromiso con la industrialización, la innovación tecnológica, la calificación de los recursos humanos y la sustentabilidad ambiental y social le han permitido tener respuestas efectivas a con textos caracterizados en muchos momentos por la volatilidad y la incertidumbre. Parte de su éxito se explica por haber considerado siempre a todos las partes comprometidas en su actividad para superar colectivamente las dificultades y desarrollar su estrategia empre sarial, entendiendo que su éxito empresarial es posible involucrando todos los actores: sus colaboradores, su cadena de valor, sus clien tes y consumidores.

GLOBALIZAR DESDE LATINOAMÉRICA

El libro analiza la evolución del desarrollo de la empresa ARCOR. Desde el inicio de sus actividades en 1951, su sendero creciente de construcción de capacidades competitivas se ha caracterizado por una estrategia empre sarial que avanza firmemente sobre las for talezas que fue desarrollando previamente y una adaptación inteligente a los cambios en el contexto económico. En esta larga historia, logró pasar de ser un productor de carame los a transformarse en la principal empresa de alimentos diversificados de la Argentina, y desde su localización original en Arroyito a te ner un lugar en el mundo. Su evolución hacia una empresa de clase global es una eviden cia de los enormes desafíos y oportunidades de la construcción de una base de negocios en un país de desarrollo intermedio. El con texto macroeconómico, las instituciones, las características y condiciones de competencia

Prólogos de:

Arnoldo C. Hax Juan J. Llach

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